martes, 27 de junio de 2017

Historia de la Biorelatividad

Publicado por Magda Ferrer


HISTORIA DE LA BIORELATIVIDAD
Junio 2017

Propiedad Intelectual ©2017 David K. Miller
Todos los derechos reservados. Ninguna parte puede ser reproducida sin el permiso del autor/canal  

Traducido por David Arbizu

Saludos, soy Juliano, somos los Arcturianos. La historia de la Biorelatividad empieza en la galaxia. Nosotros, los Arcturianos, somos exploradores planetarios, somos exploradores galácticos y nuestra misión es aprender sobre el desarrollo espiritual de los planetas y ayudar en ello.  

La razón para el desarrollo espiritual es porque la espiritualidad es una parte necesaria para la supervivencia en la galaxia. Incluso una breve mirada al proceso de la galaxia revela que la galaxia es un lugar muy violento, donde hay estrellas colisionando, hay cometas chocando contra planetas, hay estrellas de neutrones, supernovas que explotan e incluso galaxias que colisionan con otras galaxias.
Lo más importante es que, en esta galaxia, hay muchos planetas que tienen formas vidas; la Tierra no es el único planeta y no es el único planeta desarrollado. Recientemente y repetidamente, nuestras estimaciones han llegado a la cifra de 5000 planetas que tienen formas de vida superiores que están al mismo nivel o a un nivel superior que el de la Tierra.

Nosotros nos autodenominamos “antropólogos galácticos”. Esta denominación, “antropólogos galácticos”, está relacionada con el concepto de la “antropología de la Tierra”, que estudia la historia de las culturas e intenta categorizar diferentes niveles de operar, como el matriarcal o de orientación maternal versus patriarcal o de orientación paternal y cómo se transfiere la autoridad de una generación a la siguiente. Pero también hay un aspecto llamado “antropología cultural”, que analiza cómo en las culturas se practican diferentes ceremonias a nivel universal y cómo las personas tienen rituales sociales concretos. Nuestra visión sobre la antropología cultural galáctica tiene que ver más con la espiritualidad y cómo los planetas sobreviven, cómo sobreviven la crisis inevitable, la crisis en la que ahora se encuentra la Tierra.

Yo he definido esta crisis inevitable como el conflicto entre tecnología y sabiduría espiritual, es una crisis planetaria. Vosotros estáis en esta crisis planetaria y probablemente veis que, en realidad, no tengo mucho que deciros sobre ella porque sois participantes de esta crisis. De hecho, sois semillas estelares y esto significa que habéis reencarnado desde otros sistemas planetarios de esta galaxia, que tenéis memorias, tenéis experiencias de otros planetas e incluso habéis estado en otros planetas que han pasado por este mismo estado planetario de crisis. Decidisteis venir a este planeta como una experiencia de aprendizaje, también como una oportunidad de proporcionar servicio, como una oportunidad de trabajar para ser un Sanador Planetario. Así que habéis tenido múltiples razones y, a pesar de lo dolorosa que puede ser para vosotros esta experiencia planetaria, por favor, recordad que habéis tenido experiencias planetarias previas que están relacionadas con esta, que hay razones personales y planetarias y que muchos de vosotros recordáis estos planetas. Yo he trabajado con personas que incluso han estado en planetas que fueron destruidos durante este tipo de conflicto, también conocido como el conflicto del estadio planetario 1; esto es correcto, todo el planeta autodestruido.

Al ayudar a planetas como antropólogos galácticos, como antropólogos culturales galácticos, nosotros tenemos el interés científico y la compasión del corazón, porque decimos que hay 5000 planetas con formas de vida superior, pero esto es en una galaxia que tiene 200 mil millones de estrellas. Así que la vida planetaria no es tan abundante, sí que es verdad que hay muchísimos planetas, pero vida, tal como la conocéis en esta forma desarrollada, no es algo generalizado, así que es sagrada.

Nosotros somos científicos planetarios, antropólogos galácticos, maestros espirituales y nos preguntamos: ¿Qué se necesita para que un planeta sobreviva? ¿Cuáles son las herramientas necesarias para que un planeta como la Tierra, que está en este punto, en este estadio de desarrollo concreto, sobreviva? Y hemos llegado a la conclusión de que un ingrediente clave es la capacidad de interactuar espiritualmente y telepáticamente con el espíritu planetario de la Tierra, del planeta concreto. Hemos llegado a la conclusión de que en los planetas que han sobrevivido, donde se supo cómo hacerlo, se interactuó con el espíritu del planeta para influenciar al sistema del bucle de retroalimentación del planeta y, finalmente, para traer una nueva armonía y equilibrio a ese planeta.

En el principio de esta conferencia, he dicho que la galaxia es un lugar violento y los planetas son violentos. La Tierra es violenta, es muy activa a nivel volcánico, es muy activa a nivel de tormentas, terremotos, etc., pero un planeta avanzado que ha alcanzado la interacción espiritual con sus habitantes ha superado estos eventos dolorosos y tan traumáticos. Por lo tanto, la Biorelatividad es una forma de interacción espiritual que ayuda a equilibrar el planeta y a implicar al planeta en las necesidades de las formas de vida espirituales que lo habitan.
Esto se consigue de varias formas y algunas de estas formas son a través de ceremonias, algunas de las formas son a través de cantos, oraciones, etc. Todos tenéis gran interés en los nativos americanos y sabéis cómo parece que han generado estas habilidades para afrontar sus dificultades y tribulaciones, ellos no lo llamaron Biorelatividad pero nosotros sí.
Así que esto no es solo un ejercicio, no es solo una ceremonia espiritual que estamos enseñando o que estamos activando para este planeta, es un mecanismo de supervivencia, es una necesidad.


Acojo con satisfacción vuestro interés y esta oportunidad que tiene este grupo de personas para enseñar más sobre las habilidades, los métodos y las comunicaciones profundas con el espíritu de la Tierra, sobre lo que se llama Biorelatividad. Soy Juliano. Bendiciones.


David K. Miller

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