jueves, 27 de octubre de 2016

Eventos destacados del mes de octubre

Publicado por David Arbizu

EL AUMENTO DE DIÓXIDO DE CARBONO EN LA ATMÓSFERA. SUPERANDO EL PUNTO DE NO RETORNO
Hace unos mil millones de años, la atmósfera de la Tierra llegó a tener una composición similar a la actual y esto sucedió, en gran parte, gracias a la actividad fotosintética de seres vivos introduciendo oxígeno y ozono, una actividad que se calcula que empezó hace unos dos mil millones de años. Hasta que llegó la Revolución Industrial, se puede decir que existía un correcto equilibrio en la composición de la atmósfera, pero a partir de entonces la contaminación fruto de la actividad humana ha generado un desequilibrio y una degradación, debido al aumento de los niveles de gases de efecto invernadero, que actualmente ya ha llegado a un límite extremadamente peligroso para la salud de todos los seres vivos, de todos los ecosistemas y, consecuentemente, de la propia biosfera. 


Aunque otros gases, como el metano y el óxido de nitrógeno, también están llegando en exceso a la atmósfera, el dióxido de carbono es el gas que tiene un mayor impacto negativo debido a su efecto invernadero, ya que su influencia sobre el calentamiento total es mayor que la de todos los otros gases combinados y tiene una larga vida atmosférica. Antes de la Revolución Industrial, lo que se conoce como “Ciclo del Carbono” seguía los patrones naturales que sostienen el equilibrio necesario. Este ciclo se basa, principalmente, en la fotosíntesis, directamente relacionada con la actividad solar, frente a la respiración de los seres vivos; en la capacidad de los océanos, que actúan como un refrigerador y retienen dióxido de carbono; en la actividad de organismos y microbios submarinos y también subterráneos, que convierten y también retienen el carbono, en la capacidad del permafrost y otras áreas del subsuelo y también de lagos, pantanos y humedales para retener el carbono liberado por la descomposición de animales y plantas muertos.

Desde el comienzo de la era de la industrialización, la combustión de combustibles fósiles, la deforestación, la quema de biomasa, la producción de cemento y otros materiales artificiales junto con gran parte de la actividad industrial y todos los cambios y modificaciones realizadas sobre la geografía de la superficie terrestre, tanto a nivel de suelo como de vías fluviales y costas, ha provocado un aumento aproximado de la concentración atmosférica de dióxido de carbono del 43%. Toda esta actividad humana ha estado alterando imparablemente el Ciclo del Carbono hasta llegar a un punto que algunos científicos califican como de “no retorno”, ya que todo el engranaje del ciclo natural ha sido desestabilizado e incluso algunos componentes de ese ciclo cuya función era retener, ahora están pasando a una función de liberar. 


Los científicos han advertido durante años sobre la gravedad del incremento del dióxido de carbono en la atmósfera y el peligro que supondría superar las 400 ppm (partes por millón).
Desde 1958 se empezaron a medir las concentraciones de dióxido de carbono desde dos instalaciones, una situada en Mauna Loa (Hawái) y otra en el Polo Sur, aunque en esta última se tuvo que abandonar la actividad debido a recortes económicos. En mayo de 2013, en el observatorio de Mauna Loa ya se llegó a una medición de 400 ppm, aunque fue algo considerado esporádico que se repitió en abril de 2015 con una medición de 404 ppm. 
Otras organizaciones también hacen mediciones y actualmente los niveles de dióxido de carbono se miden en más de cien instalaciones de todo el mundo. Como vemos en el gráfico que aparece a continuación, en el año 2015 ya se superaron las 400 ppm, aunque no se consideró que fuera a nivel global debido a que las mediciones pueden variar dependiendo del lugar donde se realizan. 


Una de estas organizaciones, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), publicó el 23 de mayo de este año, 2016, que en mediciones realizadas en el observatorio del Polo Sur se habían alcanzado las 400 ppm. El hecho de que se supere esa marca en los remotos confines de la Antártida, el lugar posiblemente más alejado de todas las áreas y focos de mayor contaminación, significa que la medición ya es de carácter global. Además, ya se ha constatado que aunque la mayor acumulación de dióxido de carbono se da en el hemisferio norte por ser el hemisferio más poblado, como puede observarse en el mapa que aparece a continuación, cualquier emisión hecha sea donde sea del planeta, va a suponer que pequeñas fracciones de esa emisión lleguen a todos los lugares de la Tierra por remotos que sean. 


Las últimas mediciones del observatorio de Mauna Loa han marcado niveles de 405 y 408 ppm incluso durante el pasado mes de septiembre, que generalmente es uno de los meses en que el dióxido de carbono se encuentra en su nivel más bajo debido a que la inhalación colectiva que realizan plantas y árboles tiene mayor potencia desde la primavera hasta después del verano; después, a medida que avanza el otoño, las plantas pierden sus hojas, las cuales se descomponen liberando a la atmósfera el dióxido de carbono almacenado. 
Un dato preocupante relacionado con la actividad del mundo vegetal es que se considera que los árboles y las plantas alcanzaron lo que se llama “pico de carbono” hace 10 años, se podría decir que perdieron su apetito, sus ganas de absorberlo, algo que algunos científicos vinculan al estrés asociado con el calentamiento global y, consecuentemente, con la sequía, el calor y los incendios. Algunos científicos incluso aseguran que llegará un momento en el que las plantas y los árboles dejarán de absorber dióxido de carbono y gran parte de la biosfera pasará solo a liberarlo y emitirlo.

Según los científicos, 2016 es el año que simboliza oficialmente la superación de la marca de 400 ppm, un nivel de dióxido de carbono que ya no veremos descender por debajo de ese número. Incluso si el mundo dejara de emitir dióxido de carbono de forma instantánea, lo que ya se ha puesto en la atmósfera va a persistir durante muchas décadas. 


Desde la Revolución Industrial, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha calentado el mundo alrededor de 1,8°C y parece ser que esta cifra también va a seguir aumentando. De momento, ya se puede asegurar que 2016 va a ser el año más cálido registrado, lo cual sigue empeorando la situación ya que el aumento de la temperatura global también causa un aumento de las concentraciones de dióxido de carbono. Muchos científicos consideran que 450 ppm es el límite de seguridad para evitar los peores efectos del calentamiento global.

Como ya sabemos y estamos comprobando a nivel planetario, los efectos del calentamiento global son muy peligrosos y están desencadenando grandes desequilibrios con olas de calor extremas, sequías, aumento del deshielo de los polos, de los glaciares y del permafrost, aumento del nivel del mar con inundaciones costeras y desaparición de algunas islas, aumento de los incendios forestales y extinción de muchas especies de animales mientras otras emigran en busca de hábitats más saludables generando invasiones y desequilibrios en la cadena alimentaria. También afectan a los grandes sistemas reguladores del clima, como son el cinturón transportador oceánico y la circulación atmosférica, no solo con patrones de calor sino también creando tormentas más potentes, olas de frío polar que cada vez afectan zonas más amplias, provocando lluvias torrenciales donde la extrema sequedad del suelo impide la absorción del agua. Y así podría seguir enumerando muchas situaciones que muestran el desequilibrio de la biosfera y demuestran que la Tierra es un ser vivo, único, donde todo está conectado; un planeta que necesita respirar y que estamos asfixiando.

Los científicos advierten que hay que buscar soluciones urgentes, que cualquier cantidad de dióxido de carbono emitida debería ser compensada aumentando la superficie de bosques y cuidando todo lo que se considere una estructura natural de absorción y retención de carbono. Se deberían lograr “emisiones negativas” mediante la eliminación del dióxido de carbono acumulado en la atmósfera. Esto implicaría una transición rápida hacia una economía de energía limpia, el uso de prácticas forestales y agrícolas que incrementen la capacidad de absorción del suelo y de los árboles y abandonar definitivamente extracciones de productos del subsuelo, entre muchas otras cosas. Algo que también se propone es la extracción y almacenamiento del dióxido de carbono de la atmósfera, pero de momento no hay interés en ello ya que es una actividad que, a priori, parece que no daría beneficios económicos y, por lo tanto, no se ha invertido en la tecnología necesaria ni se han comprobado las posibilidades a escala planetaria.

Fuentes:


martes, 11 de octubre de 2016

Eventos destacados del mes de octubre

Publicado por David Arbizu

LA PROTESTA DE STANDING ROCK. EL GRAN PELIGRO DE LOS OLEODUCTOS Y OTRAS TUBERÍAS TRANSPORTADORAS DE MATERIALES PELIGROSOS
Hace más de dos años que empecé a realizar informes sobre eventos de nuestro planeta, tanto eventos naturales como causados directamente por la actividad humana y en muchísimas ocasiones he encontrado noticias informando de fugas, escapes y accidentes en oleoductos, gaseoductos y otro tipo de tuberías transportadoras de materias peligrosas por todo el mundo.

En relación con este tema, desde el pasado mes de agosto es noticia la protesta contra la construcción e instalación de un gran oleoducto, el Dakota Access Pipeline, que se está llevando a cabo en Dakota del Norte (EE.UU.) El conflicto empezó el pasado mes de abril, cuando habitantes de la reserva india Sioux de Standing Rock empezaron a reunirse en la ciudad de Cannon Ball para protestar por la construcción del oleoducto. En mayo empezó la construcción y también la intensidad de las protestas, con demandas judiciales por parte de la tribu Sioux y también de la empresa propietaria del oleoducto y se ha llegado a un conflicto de gran envergadura que se ha acelerado durante el mes de agosto y, sobre todo, durante el mes de septiembre, que es cuando los indios de Standing Rock empezaron a acampar masivamente para protestar y frenar la construcción del oleoducto y muchas otras tribus de Estados Unidos, Canadá y otras partes de América (se considera que son 200 tribus nativas americanas) mostraron su apoyo e incluso algunos miembros viajaron allí para unirse en la protesta. Ha habido y sigue habiendo una gran divulgación mediática a nivel mundial, a pesar de que los grandes canales de noticias están informando mínimamente y sin transparencia y van apareciendo anuncios, vídeos y fotografías de organizaciones, celebridades, pueblos e incluso grupos representando a naciones de todo el mundo, que se suman a la protesta y muestran todo su apoyo. Durante el mes de septiembre un juez federal rechazó la petición de los nativos de bloquear el proyecto, justo después el gobierno de Obama detuvo temporalmente la construcción en terrenos federales, pero otras sentencias judiciales posteriores se han puesto a favor de la empresa petrolera. Tal como dicen muchos líderes nativos que están en Standing Rock, esto va para largo y no piensan retirarse.

Manifestación en Standing Rock

El recorrido previsto del oleoducto Dakota Access Pipeline pasa por los estados de Dakota del Norte, Dakota del Sur, Iowa e Illinois, donde llega otro oleoducto desde Texas al cual se uniría. Esta tubería, con una longitud de casi 1.900 kilómetros, podría llegar a transportar más de 550.000 barriles de petróleo cada día. Su trazado pasa por lugares sagrados nativos, pero lo que mayormente ha provocado todo el conflicto es que pasa por debajo de vías fluviales, ya que una fuga podría suponer una contaminación irreparable, tanto para el agua y los ecosistemas como para la salud de los nativos. Por esta razón el lema utilizado y que lidera la protesta es “Mni Wiconi”, que en Lakota significa “El agua es vida”. En la zona de Standing Rock, el trazado del oleoducto pasa por debajo de lago Oahe, formado por una presa en el río Missouri, a menos de 1 kilómetro de la Reserva Sioux. El trazado completo del oleoducto cruza 200 veces por debajo de vías fluviales, algunas tan importantes como el río Mississippi y el ya nombrado río Missouri. En los mapas siguientes se puede ver el trazado del oleoducto y también toda la gran estructura fluvial que nutre gran parte de Estados Unidos.

Ruta del oleoducto Dakota Access Pipeline

Los ríos Missouri y Mississippi y todos sus ríos y afluentes

Los accidentes y fugas en las tuberías suceden en todo el mundo. Desde 2010, solo en Estados Unidos ha habido más de 3.300 incidentes de fugas en tuberías transportadoras de derivados del petróleo o gas natural licuado. Otros países donde son habituales estos accidentes son Canadá, que también cuenta con grandes tuberías que cruzan el país; China y otros países del sudeste asiático, donde las reglamentaciones y controles son muchos menos estrictos; Rusia, con instalaciones en zonas árticas, despobladas y poco atendidas, donde hay una gran falta de control y mantenimiento pese a las duras condiciones climáticas; México, donde son noticia los accidentes de las instalaciones obsoletas de la compañía petrolera estatal Pemex; Perú, con muchos accidentes de fugas en la Amazonia que han dejado muchos ríos totalmente contaminados y han diezmado y perjudicado a muchas tribus; Nigeria, donde, por un lado, hay continuos atentados con bombas contra las instalaciones petroleras que causan grandes derrames contaminando el delta del río Níger y, por otro lado, las grandes empresas petroleras están violando las leyes ambientales mientras sobornan a los políticos; España, con muchos accidentes registrados por escapes en las tuberías submarinas que Cepsa tiene en sus instalaciones de Cádiz; y podría seguir nombrando a muchísimos países.

Fuga desde un oleoducto en Perú

Con el tiempo, los oleoductos y otro tipo de tuberías se van erosionando, tanto interna como externamente, ya que se ven perjudicados por las condiciones climatológicas, los movimientos sísmicos y los cambios sobre la superficie y zonas limítrofes, como nuevas construcciones, carreteras, asfaltados, que cambian la presión del terreno. Otro factor a tener en cuenta es la mala gestión de las compañías petroleras y de las empresas constructoras, que buscan el máximo beneficio contratando mano de obra económica, poco profesional y materiales baratos que pueden ser defectuosos o inapropiados. Las compañías también aprovechan su poder sobre políticos y jueces para poder seguir con sus operaciones y casi siempre les resulta más económico pagar una multa y realizar una limpieza de la zona contaminada que no invertir en mayor control y renovación de los materiales viejos, obsoletos e inseguros.

La concentración y protesta de Standing Rock está provocando que muchas más personas se preocupen por la calidad del agua y por todo lo que necesitan para vivir y sean más conscientes de los peligros que comportan las actividades humanas para su propia salud y supervivencia. Además, también se ha convertido en un ejemplo de solidaridad, de unificación, donde no tan solo son muchos pueblos nativos sino también muchas organizaciones y personas de muchos lugares distantes las que se han unido por un propósito común que es vital para todos los seres del planeta. Tal como han declarado algunos líderes de Standing Rock: “No somos manifestantes. Somos protectores”.


El temor de las grandes corporaciones, de las grandes compañías, es que pueda servir de ejemplo y se empiecen a multiplicar situaciones similares en otros lugares donde estén habiendo abusos e irregularidades. De momento, también relacionado con la tubería Dakota Access Pipeline, ya hay un grupo de activistas que han formado el campamento Mississippi Stand en Iowa con el fin de evitar que se perfore bajo el río Mississippi.

Habrá que ver cómo avanza y se desenlaza esta situación y si verdaderamente va a ser un ejemplo y una forma de presionar a instituciones gubernamentales y a las grandes compañías para que adopten medidas de actuación más concienciadas con la naturaleza y respetando el medio ambiente y la salud de los seres vivos. 

Fuentes: