viernes, 26 de agosto de 2022

LAS PIEDRAS DEL HAMBRE

 Redactado y publicado por David Arbizu


La mayor parte de Europa está experimentando uno de los veranos más secos y calurosos registrados. En varios países ya hemos sufrido la llegada de varias olas de calor, y cuando se acaban siguen dominando las temperaturas muy elevadas y especialmente la falta de precipitaciones. Recientemente, el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea ha publicado datos que reflejan que el 64% de la Unión Europea está afectada por la peor sequía en 500 años, añadiendo que está situación puede alargarse todavía varios meses en toda Europa, algo que también implica que las zonas de peligro de incendio se hayan extendido a todo su territorio.

Son muchas las imágenes de pantanos medio vacíos, de ríos con un cauce mínimo o casi secos del todo, y noticias que advierten del cese de funcionamiento de centrales hidroeléctricas y dificultades para el transporte fluvial de mercancías porque no hay suficiente nivel de agua. En muchos países ya se han empezado a tomar medidas con restricciones al consumo de agua tanto para hogares como empresas de todo tipo, destacando las agrícolas y ganaderas, cuyos rendimientos y producción están mermando notablemente. De hecho, en algunas regiones ya se esperan pérdidas de entre el 10% y el 50% de muchos cultivos, y también en la producción de leche. En Inglaterra, otro país terriblemente afectado, los agricultores se preguntan si vale la pena sembrar lo que sería la próxima cosecha porque las previsiones climáticas no son de un otoño húmedo sino seco, agravando la crisis hídrica y las restricciones por falta de agua.

Una muestra muy clara de estas condiciones alarmantes son las “piedras del hambre”, o “Hungersteine”, que es su nombre en alemán, ya que se encuentran en los ríos Rin y Elba en su paso por Alemania y también por lo que hoy es la República Checa. Se trata de rocas donde las personas grababan mensajes y el año en que lo hacían, y estos mensajes transmiten la gravedad que implica que el nivel del río haya bajado tanto como para poder grabarlo en ese momento y también poder leerlo en el futuro bajo situaciones similares. Por lo tanto, bajo condiciones hídricas saludables estas piedras están cubiertas por el agua de los ríos y no son visibles, pero al bajar el nivel de los ríos van quedando al descubierto y expresando el peligro que ello significa.

Piedra del hambre (río Elba-Oberposta-Alemania) 
Autor: Dr. Bernd Gross – Foto propia      Licencia: CC BY-SA 3.0 de  

Algunas de las inscripciones de las piedras del hambre datan del siglo XV, y se puede observar la raya horizontal señalando el nivel del río junto al año. Muchas piedras representan registros tallados de diversos años en los que la sequía provocaba que volvieran a quedar descubiertas, y algunas contienen mensajes que son advertencias relacionadas con el peligro de hambrunas debido especialmente a las malas cosechas por falta de lluvia. Una de las frases grabadas impactantes es: “Si me ves, llora”, y también es impactante la frase: “La vida volverá a florecer una vez que esta piedra desaparezca”. Una frase más actual grabada en una piedra es la que grabó la ONG Greenpeace en el año 2018: “Si me ves es que la crisis climática ha llegado”.

Una de las piedras del hambre del río Elba muestra el registro de años de sequía empezando desde 1417. La última vez que se vio esta piedra fue en el año 2019 y ahora ha vuelto a quedar al descubierto, tan solo 3 años después, y esto demuestra una frecuencia de tan solo tres años entre sequía y sequía, algo que no había sucedido anteriormente. De hecho, algunos expertos han indicado que actualmente la sequía se va acumulando a lo largo del año y esto es algo que está directamente vinculado con el calentamiento global y la crisis climática. Curiosamente, el Antropoceno está directamente relacionado con el gran avance tecnológico que ha hecho la humanidad, pero este mismo avance ha conducido a la crisis actual por el abuso sostenido sobre el planeta y sus recursos sin respectar ni tener en cuenta todos los efectos adversos que ahora estamos experimentando y que, para sorpresa de los cálculos científicos realizados, se están acelerando imprevisiblemente.

El nivel tecnológico y científico actual también permite ver la globalidad de la crisis, y de esta forma se puede observar cómo fenómenos atmosféricos como La Niña afectan a todo el planeta, así como el deshielo de los polos y los glaciares, la deforestación, la contaminación del suelo y de las aguas, etc. Por ejemplo, gracias a ello se puede observar el jet stream y ver que su debilidad y ondulaciones provocan que el aire caliente del norte de África llegue a Europa con más intensidad y sin cambios que modifiquen esa subida de calor duradera. Al mismo tiempo, ya hace muchos años que disminuye la diferencia de temperaturas entre la zona ecuatorial y las zonas polares del planeta, y esto simboliza que la franja tropical se está ensanchando desde el ecuador hacia los polos, afectando al mismo tiempo a sistemas y estructuras atmosféricas y oceánicas que se fundamentan en esas diferencias de temperatura entre diversas zonas y latitudes del planeta. Todo ello ha provocado, por ejemplo, que el anticiclón de las Azores se haya estancado en demasía impulsando el aumento de temperaturas, que el mar Mediterráneo se haya calentado hasta los 30ºC en muchas zonas y que especies de animales y plantas que son indispensables para el buen funcionamiento de ecosistemas se estén extinguiendo o migrando a otras latitudes para sobrevivir; todo ello se refleja en la crisis climática de nuestro planeta.

Piedra del hambre (río Elba- Děčín -República Checa)
Autor: Norbert Kaiser – Foto propia     Licencia: CC BY-SA 3.0 de

Las inscripciones más antiguas de las piedras del hambre vinculan estrechamente sequía y hambruna, pero actualmente esa relación no es tan profunda o al menos no tan inmediata, ya que la globalización permite el amplio movimiento de recursos de todo tipo por el planeta, al menos para los países más desarrollados. Por otro lado, el nivel de algunos ríos navegables está dificultando el transporte marítimo en países donde es primordial para su economía. Por ejemplo, por el río Rin se transportan muchas mercancías como petróleo y carbón, y ahora los barcos solo pueden llevar el 50% de su capacidad de carga para poder navegar, todo ello mientras el nivel sigue bajando, pudiendo llegar a impedir totalmente la navegación.

La falta de caudal de los ríos también representa una gran amenaza ecológica, ya que muchas especies de plantas y animales, especialmente peces, dependen de unas mínimas condiciones del río donde habitan. Cuando el caudal es muy bajo, las altas temperaturas calientan excesivamente el agua, se crean situaciones de hipoxia y aumentan los niveles de toxicidad del agua, tanto por su temperatura como por la incidencia de todos los contaminantes que ha recibido desde los vertidos de las diversas actividades humanas. Ya hay ríos y lagos, muchos con playas normalmente muy concurridas, como algunas del lago Velence (Hungría), donde se ha prohibido bañarse debido al peligro que conlleva la muy baja calidad del agua. Otro grave problema, que ahora aparece y que había quedado escondido y sumergido en ríos como el Danubio, es la gran cantidad de cascos de buques de guerra alemanes cargados de explosivos que el ejército alemán hundió en el río durante la Segunda Guerra Mundial, mientras se retiraba ante el avance de las tropas soviéticas.

Toda esta gran crisis hídrica muestra el resultado de la falta de conciencia del ser humano, del abuso sobre la biosfera, sobre el planeta, y cómo ello ya ha superado puntos de inflexión que van a dificultar cada vez más sostener la forma de vida a la que estamos acostumbrados. Y curiosamente siguen sin tomarse medidas urgentes y reparadoras, sigue sin haber una conciencia de unidad, sin la cual no se van a encontrar soluciones. Aunque este artículo se focalice en Europa, terribles sequías están afectando grandes ríos y suministros de agua de todo el mundo. Por ejemplo, en partes de China también se han secado ríos y lagos. Algunos informes indican que en el suroeste del país se han secado 66 ríos. Todo ello ha causado problemas de producción hidroeléctrica que han provocado el corte de suministro eléctrico a grandes centros industriales. En el este de África la hambruna ya está afectando a millones de personas mientras se experimenta una terrible sequía, y cuando llegan las tormentas solo traen destrucción mientras el agua se pierde por la propia aridez del suelo y falta de estructuras adecuadas. También amplias zonas de Estados Unidos, especialmente del centro y el suroeste, han sufrido olas de calor y largos períodos sin precipitaciones, afectando muchas zonas rurales y diezmando los cultivos.

Hay que comprender la importancia de todo lo que sustenta la vida del planeta, de sus sistemas y ciclos naturales. También hay que comprender que todo está conectado, que ningún país se puede considerar a salvo o que los problemas le llegarán más tarde que a otros. De hecho, ya hay estudios científicos que demuestran la conexión entre olas de calor en Estados Unidos y el Reino Unido, así como entre China y Japón, y de igual modo hay que comprender la conexión entre los patrones atmosféricos responsables de aportar lluvias y humedad de una forma saludable y equilibrada a nivel planetario.

El agua es fuente de vida y los humanos la hemos contaminado a nivel global, hasta el punto de que ya se sabe que el agua de lluvia de todo el planeta está contaminada por las llamadas “sustancias químicas para siempre”, que son compuestos tóxicos persistentes que se propagan por la atmósfera y no pierden su toxicidad. Esperemos que las piedras del hambre no tarden en quedar cubiertas de nuevo por el agua de los ríos, y que el ser humano comprenda que se deben implementar inmediatamente todos los cambios necesarios para que no vuelvan a aparecer indicándonos el deterioro de una crisis que debe ser afrontada por toda la humanidad, por el bien de todos, de todos los seres vivos y del propio planeta.

 




Fuentes:


martes, 19 de julio de 2022

EL AUMENTO IMPARABLE DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

Redactado y publicado por David Arbizu


Según un informe publicado el pasado mes de mayo (2022) por investigadores de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, hay una probabilidad del 50% de que entre los años 2022 y 2026 la Tierra se caliente por encima de 1,5°C respecto a los niveles preindustriales. A pesar de que el informe detalla que no sería un aumento sostenido sino temporal, que significa que las temperaturas podrían volver a situarse por debajo de esos 1,5ºC, la situación es alarmante y poco esperanzadora, del mismo modo que cualquier estudio o conclusión no puede ser considerado concluyente porque hay una aceleración en el agravamiento de los patrones climáticos y los desequilibrios de los sistemas que sostienen la biosfera que supera cualquier previsión científica. De hecho, este informe representa una actualización del último informe de la OMM (Organización Meteorológica Mundial), en el que no se establecía esta previsión y simplemente se seguía advirtiendo del continuo aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera y la necesidad de que todos los países tomen medidas para disminuirlos.

Bajo este mismo panorama desalentador, el pasado mes de junio dos investigadores de la Universidad de Concordia (Canadá), H. Damon Matthews y Seth Wynes, publicaron un artículo en la revista Science en el que declaraban: “La batalla para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados para 2050 está condenada al fracaso”, ya que para evitarlo las emisiones globales de carbono tendrían que reducirse un 43% para el año 2030 y todo ello dentro de una estrategia urgente y drástica para alcanzar el cero neto de emisiones globales, pero las emisiones siguen aumentando año tras año en lugar de disminuir.

Estamos viendo cómo las temperaturas alcanzan valores elevados nunca registrados en muchas partes del planeta, con olas de calor duraderas y situaciones de sequía y déficit hídrico sin previsiones de llegada de precipitaciones a corto plazo. La sequedad extrema facilita la expansión y potencia de los incendios forestales, que en muchos países ya han superado el total de superficie quemada de años anteriores. Al mismo tiempo, hay zonas donde la llegada continua de grandes tormentas ha provocado gravísimas inundaciones, donde tampoco hay margen de tiempo para recuperarse del paso de una tormenta antes de que llegue la siguiente.

Río Po (Italia)

A pesar de que cada vez más personas son conscientes y están realmente preocupadas por el gran desequilibrio de los patrones climáticos, sigue sin haber un enfoque real del problema, al igual que sigue sin haber una conciencia global que abarque la comprensión de que todo desajuste y toda acción inapropiada que siga impulsando el calentamiento global, se realice donde se realice, va a acabar afectando a todo el planeta. Pero el propio planeta nos lo muestra sin cesar, y las investigaciones científicas cada vez son más claras y específicas demostrando cómo patrones y sistemas están interconectados. Por ejemplo, una investigación científica publicada hace pocos días explicaba cómo las tormentas en los trópicos pueden afectar el clima de los polos y la aceleración del deshielo. De igual modo, sabemos que fenómenos meteorológicos como La Niña y El Niño afectan a todo el planeta. La Niña es un fenómeno que se considera en general de enfriamiento y que se mantiene desde al año pasado, y las investigaciones que advierten de la llegada a los 1,5ºC en un breve plazo de tiempo también contemplan que eso sucederá cuando se haya instaurado El Niño, que generalmente implica aumento de temperaturas. Así que hay que observar todos los trastornos y crisis desde el ámbito global, planetario, porque es justamente esta falta de perspectiva la que ha provocado en gran medida todo el desequilibrio que ahora nos muestra la biosfera y que también se expresa en la científicamente reconocida sexta extinción masiva que está habiendo y que también se está acelerando.

Por desgracia, los graves fenómenos meteorológicos cada vez afectan más a la economía de muchos sectores diversos y son muchos los informes que alertan de las pérdidas financieras irreversibles que pueden llegar a ocasionar, así como de todo el efecto cada vez más difícil de afrontar a nivel económico que tendrá cualquier medida importante que se aplique para luchar contra el cambio climático conforme pase el tiempo y la situación se vaya agravando. En este sentido destacan las palabras de los economistas de Deutsche Bank: “Creemos que pronto entraremos en una etapa en la que se darán cuenta de las inmensas compensaciones económicas y personales que tendremos que hacer colectivamente para alcanzar los objetivos climáticos acordados a nivel nacional y mundial. Tales sacrificios pueden conmocionar a los ciudadanos y ser difíciles de administrar en las democracias”, y también las de los economistas de JPMorgan: “También aumenta la probabilidad de que los costos de lidiar con el cambio climático aumenten a medida que se retrasa la acción. Y finalmente, aumenta la probabilidad de que los cambios en el clima sean irreversibles. Es un problema global, pero no hay una solución global a la vista”.

Tal como se señala en la última cita del párrafo anterior: “no hay una solución global a la vista” y ni gobiernos ni instituciones están avanzando mientras pasan los años y ya se da por hecho que ninguna de estas grandes reuniones o cumbres que se van celebrando año tras año va a establecer nada que signifique una verdadera reducción de emisiones, el control de todo tipo de contaminación y de destrucción de cualquier espacio o ecosistema, ya sea terrestre, oceánico o atmosférico. En realidad sigue sucediendo lo contrario y las emisiones, especialmente de metano, han seguido aumentando desde que en la conferencia climática de la ONU celebrada en Glasgow (Escocia), en noviembre del año pasado, 110 países se adhirieron al Compromiso Global de Metano.

Mientras sigamos en un mundo donde lo más importante sea el PIB (Producto Interior Bruto) y los valores bursátiles, difícilmente se implementarán verdaderas políticas medioambientales enfocadas en reequilibrar todos los desajustes provocados por la actividad humana. Y todo ello a pesar de los muchos informes de científicos y economistas explicando que es muy complicado mantener un crecimiento de la economía si aumenta la deuda, la desigualdad y el daño ambiental, matizando que el daño ambiental afecta directamente al incremento de deuda y desigualdad en todos los niveles. Por esta razón, cada vez son más los expertos que hablan de la necesidad de un decrecimiento, pero ahora mismo parece algo casi imposible de planificar. Otras personas son partidarias del “crecimiento verde”, que se supone que es lo que a nivel mundial se está intentando llevar a cabo y que en realidad representa romper el vínculo entre el crecimiento económico (PIB) y las emisiones de gases de efecto invernadero, pero eso no tan solo no se está haciendo sino que cada vez se vincula y se supedita más cualquier actividad humana y/o empresarial con la necesidad de contar con fuentes de energía que permitan llevarla a cabo sin problema alguno. Al mismo tiempo, algunos informes advierten del “cortoplacismo económico”, donde mandan las decisiones políticas y económicas enfocadas en obtener beneficios rápidos impulsando el crecimiento económico, decisiones que no contemplan el daño que puedan hacer sobre ecosistemas, patrones climáticos o cualquier aspecto que abarque la salud y equilibrio de la biosfera planetaria.


La imagen superior corresponde al glaciar de La Marmolada, en los Alpes italianos. El domingo 3 de julio se derrumbó una parte del glaciar provocando la muerte de nueve personas y la desaparición de otras tres. Desde entonces han sido noticia más derrumbes o avalanchas de glaciares, especialmente en Kirguistán y también en el Monte Rainier, Estados Unidos. La desaparición de los glaciares se considera un proceso irreversible, y muchos ecosistemas y seres vivos dependen de ellos para su subsistencia. Estos acontecimientos nos muestran la aceleración de procesos que muchos científicos habían pronosticado que sucederían dentro de 30, 50 o más años. Uno de estos procesos es la extinción de la vida marina, y aunque los científicos calculan que todavía faltan más de 100 años para que se produzca, sí que consideran que está habiendo una gran pérdida de biodiversidad en los océanos que puede conducir a un evento de gran extinción oceánica que podría llegar a ser comparable con la Extinción masiva del Pérmico-Triásico, conocida también como la Gran Mortandad.

Así que de momento el Antropoceno nos muestra un ser humano que no se responsabiliza de sus actos y no se posiciona para poder recuperar todo el daño causado sobre el planeta, su biosfera y su biodiversidad. Todo ello a pesar de que los estudios científicos son cada vez más contundentes y también advierten que no existen tecnologías para revertir la situación y la única solución es detener las emisiones, la extracción de combustibles fósiles y todo tipo de contaminación mientras se protegen más espacios naturales y se implementan leyes de verdadera recuperación.

Mientras he redactado este artículo, entre España y Portugal ya han muerto más de 1.000 personas por la ola de calor, y los incendios han arrasado miles de hectáreas, provocando muchas evacuaciones y destruido viviendas. También las altas temperaturas y la sequía están afectando a gran parte del resto de Europa, norte de África, Oriente Medio y sur de Asia. Al mismo tiempo, los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania están agravando las preocupaciones de muchos países por la recepción de fuentes de energía, y esto ha facilitado que aumenten las extracciones de petróleo y gas y que, por ejemplo, a pesar del rechazo de partidos ecologistas, grupos ambientalistas y científicos, el Parlamento Europeo haya respaldado incluir la energía nuclear y el gas dentro de la taxonomía verde, equiparando estas fuentes a las energías renovables y favoreciendo que se destinen inversiones y ayudas al establecimiento de centros industriales relacionados con estas fuentes de energía. Y si observamos Estados Unidos, las últimas noticias informan de nuevos permisos para perforaciones oceánicas en Alaska y en el Golfo de México. También en Estados Unidos ha sido impactante una reciente noticia sobre un fallo de la Corte Suprema que limita la autoridad de la Agencia de Protección Ambiental para regular las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas que contribuyen al calentamiento global, y a todo esto hay que añadir la reciente visita del presidente Joe Biden a Arabia Saudita para que este país aumente la producción de petróleo.

Esperemos que la situación no se tenga que agravar mucho más para que empiece a haber una verdadera reacción y toma de decisiones enfocadas realmente en detener todo lo que siga impulsando el calentamiento global y todo el desequilibrio que está provocando este momento alarmante y catastrófico, y que el Antropoceno también pueda ser la época de un cambio de conciencia del ser humano que muestre su capacidad de revertir todo el daño causado y mostrar un amor y respeto por el planeta y todas sus formas de vida, poniendo todos sus valores y avances tecnológicos al servicio del equilibrio planetario y bajo el enfoque de su responsabilidad como la especie del planeta que realmente tiene toda la sabiduría y conocimientos para hacerlo.  






Fuentes:

martes, 3 de mayo de 2022

PLANETA TIERRA: EVOLUCIÓN HACIA UNA INTELIGENCIA PLANETARIA

 Redactado y publicado por David Arbizu


La situación actual que estamos viviendo en la Tierra va dejando cada vez menos dudas, si es que todavía quedan algunas, respecto a toda la influencia del ser humano sobre las condiciones que permiten que este sea un planeta habitable, con una enorme biodiversidad y una biosfera con sistemas y ciclos engranados y enfocados hacia la homeostasis y las regulaciones mantenedoras de esas condiciones. El término Antropoceno es cada vez más aceptado y reconocido como el nombre de la época geológica actual, donde una especie del planeta, el ser humano, está generando un impacto negativo y determinante sobre el funcionamiento de la biosfera y de todas sus partes y ciclos, que especialmente se manifiesta con una severa y peligrosa alteración de los patrones climáticos, tanto globales como de áreas o regiones concretas. Este impacto antropogénico está directamente vinculado con la evolución de la especie humana y su expansión sobre todo el planeta, y su punto clave se encuentra en la tecnología desarrollada hasta el momento, una tecnología que, en general, está provocando y acelerando la sexta extinción masiva y un proceso que puede conducir a un colapso de la biosfera.

Frente a la gran cantidad de artículos científicos que se publican asiduamente vinculados con descubrimientos realizados dentro y fuera de nuestro sistema solar, desde nuestro propio Sol hasta lejanos agujeros negros o supernovas, en lo que llevamos de este año ha habido varias publicaciones interesantes sobre nuestro planeta relacionadas con su proceso evolutivo y con el concepto de la Tierra como una entidad planetaria con un gran potencial para el desarrollo y sostenimiento de formas de vida. Dentro de esta línea hay un interés científico en analizar y concluir hasta qué punto se puede considerar que el planeta tiene conciencia de los procesos que forman parte de sostener la biosfera equilibrada y saludable, hasta qué punto toda la actividad colectiva de todas las formas de vida existentes en el planeta favorece que la Tierra adquiera lo que en algún artículo se ha señalado como “vida propia”.


Algunos estudios muestran descubrimientos o análisis que conllevan la señalada cuestión de vida propia a nivel planetario. Por ejemplo, se ha detectado que desde las profundidades de la Tierra se emite una especie de pulso cada 26 segundos, y aunque algunos expertos lo han relacionado con movimientos sísmicos en zonas concretas, incluso vinculados a las oscilaciones provocadas por los océanos al contactar con las placas tectónicas, todavía no se sabe con exactitud el origen de este pulso. Otros estudios se centran más en la capacidad de autorregulación del planeta enfocada hacia la homeostasis, hacia el mantenimiento de unas condiciones apropiadas para que se pueda sostener una biosfera conteniendo una biodiversidad extremadamente rica como la que hay en nuestro planeta. Aunque se pueda considerar que la biosfera es la capa donde se desarrolla y experimenta la vida, una capa que normalmente se considera que abarca desde la fosa más profunda de los océanos hasta la cima del Everest, cada vez se va comprendiendo más que todo el planeta, desde su núcleo interno, forma un gran engranaje del cual dependen cada una de sus partes, incluida la biosfera. Esta concepción que va avanzando y manifestándose en algunas investigaciones científicas enlaza también con otro concepto que se está utilizando cada vez más y que es el de “sistema del bucle de retroalimentación”, que sería la forma de definir un sistema planetario cuya finalidad es la homeostasis y el equilibrio, como un mecanismo de autorregulación capaz de detectar cualquier desajuste o trastorno y de poner en marcha medidas para reajustar o reestablecer los efectos negativos generados. En este sistema o mecanismo estarían integrados todos los ciclos, patrones y procesos que forman el engranaje que genera las condiciones que caracterizan a la Tierra, desde los oceánicos hasta los atmosféricos, los terrestres e incluso los relacionados con las energías solares y cósmicas que llegan al planeta, que son necesarias pero también deben ser controladas para su correcto aprovechamiento.

El pasado mes de febrero se publicó un artículo muy interesante sobre la posibilidad de la existencia de una inteligencia planetaria. El estudio está desarrollado por un equipo de investigadores bajo la dirección de Adam Frank, astrofísico de la Universidad de Rochester (Nueva York), y se publicó en la revista International Journal of Astrobiology. El estudio aporta una explicación exhaustiva, con muchos enlaces a otros estudios científicos relevantes, sobre una forma de desarrollo planetario que marca la evolución de los planetas con vida, planetas que funcionarían como “cerebros” conteniendo mecanismos de autorregulación y sistemas interactuantes como un medio operativo cuya finalidad es el mantenimiento de unas condiciones apropiadas para la vida que se ha ido desarrollando en el planeta. Tal como se reconoce en el propio estudio, esta concepción tiene muchos vínculos con la Hipótesis Gaia desarrollada por James Lovelock, publicada en 1979, que afirma que es la propia vida de la Tierra junto con toda su relación con el propio mecanismo del planeta, con su geoquímica y sus sistemas de autorregulación, la que fomenta las condiciones globales para que el planeta sea habitable. El estudio también hace referencia al darwinismo y la teoría de que la perpetuidad y evolución de las especies tiene una relación directa con su capacidad de adaptación y de avance a nivel genético, algo que está expresado en la frase darwinista “supervivencia del más apto”, pero en este caso no está implícita la existencia de una inteligencia, ni siquiera a nivel de especie, sino que se considera que los procesos evolutivos son solo biológicos y, por lo tanto, físicos. De algún modo, frente a la idea de la Hipótesis Gaia de una fuerza de vida global interactiva, el darwinismo ofrece un aspecto que transmite un proceso evolutivo donde tiene más impacto la competitividad y la capacidad de supervivencia de cada especie, aunque todo sea fruto de la interacción con todas las otras formas de vida y las condiciones que ofrezca la biosfera a nivel de hábitats y ecosistemas.


En el estudio publicado en la revista International Journal of Astrobiology se define la inteligencia planetaria como “la adquisición y aplicación de conocimiento colectivo, operando a escala planetaria, que se integra en la función de los sistemas planetarios acoplados”. Esto significa que existe una estructura o sistema global formada por ese acoplamiento de subsistemas que forman la totalidad, donde las especies también forman parte de esa integración y conocimiento colectivo que conduce a un tipo de vida propia planetaria y un proceso global enfocado en autosustentarse, en autogestionarse, dando lugar a una inteligencia planetaria. Este propio mecanismo y su avance y desarrollo a través de las épocas y formas de vida planetaria se puede estructurar en cuatro etapas con las que el estudio define el proceso evolutivo y “biosférico” de la Tierra: biosfera inmadura, biosfera madura, tecnosfera inmadura y tecnosfera madura. Voy a analizar brevemente cada etapa:

- Biosfera inmadura: Se considera que empezó a haber vida en la Tierra durante el eón Arcaico, hace unos 4 mil millones de años. En ese momento existían especies simples, como los primeros microbios y organismos procariotas, unicelulares, que apenas tenían influencia a nivel global. Durante el eón Arcaico las bacterias empezaron la fotosíntesis, pero en ese momento era anoxigénica y no se desprendía oxígeno. Conforme se incrementaba la cantidad de organismos unicelulares existentes, también lo hacía su capacidad de afectar a los sistemas geofísicos y geoquímicos acoplados del planeta. Todo ello implicó dinamismo y cambios, tanto en los propios sistemas planetarios como en las formas de vida. Por ejemplo, después de los primeros 2 mil millones de años de evolución planetaria, hace unos 3,5 mil millones de años, se llegó a lo que se conoce como Gran Evento de Oxigenación de la atmósfera, provocado por un proceso evolutivo de las cianobacterias directamente vinculado con el desarrollo de sus capacidades de fotosíntesis oxigénica. La atmósfera y las redes biogeoquímicas del planeta pasaron a ser abundantes en O, y esto fue un detonante para la aparición de formas de vida más complejas y también más dinámicas e impulsoras de procesos planetarios como una forma inicial de inteligencia planetaria. Estos procesos impulsan el avance hacia la siguiente etapa, llamada biosfera madura, en la que la vida tiene un impacto determinante en la evolución del planeta, y en la historia de la Tierra coincide con el final del Arcaico y el inicio del Proterozoico.

- Biosfera madura: Esta etapa representa un aumento constante de la conexión e influencia de la vida del planeta con los sistemas y ciclos planetarios que forman parte de procesos autorreguladores y homeostáticos. Esto conlleva que los sistemas también se vuelvan más complejos e interdependientes, incrementándose la formación de redes y estructuras que llegan a ser emisores y receptores de información y diagnóstico, y creándose un sistema autónomo y “organizacionalmente cerrado”, tal como se detalla en el estudio, que significa que “la individualidad de un sistema biológico es creada por el propio sistema”. Eso conduce a que el sistema global se crea y se mantiene a sí mismo bajo esa estructura de interdependencia, conexión y comunicación entre todas las partes junto con una dinámica basada en procesos adaptativos vinculados al propio sistema visto como un Todo.

En todo este desarrollo también han jugado un papel crucial los microbios y sus roles para impulsar bucles de retroalimentación básicos para la estabilidad necesaria que permita otros nuevos procesos y dinámicas. Entonces, al igual que con otros seres vivos, se observa que existe un nivel de cognición que va más allá de la búsqueda de los objetivos esenciales, que serían la supervivencia y la reproducción, de manera que se ejecuta una influencia sobre los sistemas del entorno que puede tener un fundamento basado en un conocimiento, en saber lo que se está haciendo o pretendiendo. Aquí también encontraríamos un buen ejemplo con los hongos y las conexiones que crean entre las raíces de los árboles, llegando a generar enormes redes subterráneas que pueden ser mayores que un bosque, donde a través de las conexiones se crea una transmisión de nutrientes que favorece a los hongos y también a las especies vegetales conectadas, donde se cree que puede haber un nivel de cognición para generar todo ese sistema rico y evolutivo.

De este modo, la vida y la biosfera evolucionan. Si se observa desde el inicio de lo que llamamos “biosfera madura”, surge el proceso de respiración como una forma de tolerar y aprovechar el exceso de oxígeno que llegó a haber tras el Gran Evento de Oxigenación de la atmósfera, y esa adaptación forzó mayor avance evolutivo y el desarrollo de un mundo con formas de vida que fueran capaces de respirar. Así que las formas de vida individuales impactan e influencian en el proceso evolutivo global, pero a su vez esa vida no podría desarrollarse sin la estructura de la globalidad. Se puede decir que, observando la evolución de la vida y las etapas planetarias dentro del concepto de inteligencia planetaria, “el todo es mayor que las partes”, porque esa estructura y proceso evolutivo global está por encima y marca las condiciones a las que se va a ver sometida cada parte o forma de vida. Esto enlaza con el concepto de Noosfera, que desarrolló Teilhard de Chardin entre el primer y segundo decenio del siglo pasado y que años más tarde utilizó el científico ruso Vladímir Vernadski describiéndola como un gran campo de influencia basado en la suma de lo que él llamó “energía biogeoquímica cultural”, donde el término cultural hace referencia a la actividad cognitiva colectiva.

- Tecnoesfera inmadura: Esta etapa está directamente relacionada con la evolución de una especie, con la formación de una civilización inteligente, que en el caso de la Tierra sería la especie humana. Se llega a esta etapa tras un apropiado desarrollo de la biosfera madura y una época de tiempo extensa sin grandes eventos destructivos planetarios, con estabilidad climática y de todos los sistemas junto con el aumento de biodiversidad. Al mismo tiempo se produce la expansión de la especie que pasa a ser dominante, tanto a nivel de ocupación de áreas de todo el planeta como por el aumento de su población.

En el caso de la Tierra, tras la última glaciación empezó la época del Holoceno, hace unos 11.700 años, una época de bonanza que permitió un mayor desarrollo de la biosfera y las formas de vida planetaria. Con el paso de los años, la especie humana fue alcanzando grados de civilización caracterizados por la aparición de la agricultura y los primeros asentamientos, la formación de ciudades, imperios y finalmente el desarrollo de la tecnología con el inicio de la era industrial y la utilización de combustibles fósiles. Todo ello desemboca en la época actual que llamamos Antropoceno, donde la tecnología desarrollada por el ser humano junto con el bajo nivel de conciencia como especie provocan la desconexión de los sistemas acoplados planetarios y de las otras formas de vida, llegando al control del funcionamiento de ese “Todo” como sistema planetario y entrando en lucha contra la naturaleza, como si la naturaleza fuera el enemigo y el bienestar humano dependiera de dominar esos sistemas junto con toda la vida planetaria.


Esta etapa, que es en la que nos encontramos ahora, representa el desarrollo de una tecnología que desequilibra todos los sistemas, que conduce a una grave inestabilidad y a lo que algunos expertos han llamado las tres crisis del apocalipsis: la crisis de extinción, la crisis de los tóxicos y la crisis climática. La forma de vida enfocada en el control y abuso sobre los recursos planetarios, sobre los sistemas y ciclos naturales y sobre toda forma de vida no tan solo representa un freno evolutivo a escala global sino un posible retroceso hacia etapas de la biosfera más rudimentarias y complicadas para los propios sistemas acoplados, para la propia capacidad autorreguladora del planeta y para la subsistencia de muchas especies junto con el debilitamiento o destrucción de todas las redes y conexiones que forman el entramado y engranaje de una biosfera rica, llena de biodiversidad y con un nivel de inteligencia planetaria elevado.

- Tecnoesfera madura: Según el estudio, esta etapa representa el verdadero desarrollo de la inteligencia planetaria, y es la etapa a la que debería llegar la Tierra para evitar colapsos de la biosfera y eventos extremos de desequilibrio y destrucción en todos los niveles. En esta etapa la especie líder está en plena conexión con el planeta, con sus sistemas acoplados, con las redes que forman el cimiento de la fuerza de vida, y favorece toda interconexión mediante una tecnología que busca el bienestar planetario y el correcto funcionamiento de todos sus ciclos y patrones, que se identifica como una parte vital y fundamental del Todo. La tecnoesfera madura es la expresión de la especie líder del planeta y su tecnología llegando a un punto elevado de comunicación y coevolución con la biosfera, donde el propósito principal es prosperar desde esa inteligencia planetaria que se expresa en una conciencia elevada de la especie líder, que en el caso de la Tierra es el ser humano, que alcanza un nivel de conciencia que contiene esa comprensión planetaria, incluso un reconocimiento de la entidad planetaria que llamamos Gaia.

Aunque el estudio se focaliza en el planeta Tierra, es interesante que se considere que este esquema sea aplicable a otros planetas con vida y que justamente sería útil en la búsqueda de formas de vida inteligente en otros planetas. Tal como se indica: “las únicas civilizaciones tecnológicas que podemos llegar a descubrir en el cosmos son las que no se suicidaron”, las que llegaron a una etapa de tecnoesfera madura con el desarrollo y estructura de una verdadera inteligencia planetaria, con una civilización líder y una tecnología utilizada desde un grado de conocimiento y conciencia al que esperemos que los seres humanos podamos llegar.








Fuentes:
https://www.muyinteresante.es/naturaleza/articulo/es-la-tierra-un-organismo-vivo-701650537503?utm_term=Autofeed&utm_medium=Social&utm_source=Facebook&fbclid=IwAR0B9llLbmiTQuuk_QMtnV4lOqqb-nQEdd4hXEK8ANli5df0D59VwlqcuD0#Echobox=1650638298

martes, 22 de marzo de 2022

EL PELIGRO DE LA ENERGÍA NUCLEAR Y LA GUERRA DE UCRANIA

 Redactado y publicado por David Arbizu


El pasado 24 de febrero el ejército ruso inició la invasión de Ucrania desde varios puntos fronterizos. En el momento de redactar este artículo todavía faltan algunos días para que se cumpla un mes desde que empezó y no hay noticias realmente alentadoras que muestren un posible final del conflicto a corto plazo. Creo que incluso sin necesidad de estar atentos a los medios de comunicación, todos podemos tener una idea de lo que está pasando, todos podemos comprender qué es una guerra y todo lo que implica.

Hay muchas más guerras en el mundo, pero ninguna tiene la atención ni el seguimiento tanto popular como de gobiernos y responsables que tiene esta. Algunos de los conflictos más terribles y duraderos son los que están sucediendo en Yemen, Etiopía y Myanmar. En Yemen ya son al menos 11 años de un conflicto que de momento ha dejado 233.000 muertos, más de 2 millones de niños con desnutrición aguda y falta de agua potable y atención médica para parte de su población. En Etiopía la guerra comenzó en noviembre de 2020 y se calcula que ha provocado que más de 9 millones de personas necesiten algún tipo de ayuda humanitaria. En Myanmar, a principios del año pasado los militares tomaron el poder forzando el desplazamiento de 220.000 personas, se calcula que ya han muerto más de 10.000 y que 14 millones de personas, más del 25% de la población del país, necesita algún tipo de ayuda humanitaria.

Independientemente de hacer un análisis sobre esto, sí que es cierto que la guerra en Ucrania involucra a muchos países del mundo y fuerza el posicionamiento de la mayoría, así que aunque sea local y las bombas solo caigan en Ucrania y solo se maten principalmente entre sí ucranianos y rusos, desde una perspectiva amplia se trata de una guerra que involucra al mundo, porque en realidad muestra el enfrentamiento de los dos bandos del planeta y también todas las interconexiones de intereses estratégicos, tanto por el lugar donde está Ucrania como por todos los intereses económicos y políticos que en un momento dado crean disputas pero que por otro lado crean alianzas y acuerdos sin importar el precio que se pague a nivel de crisis humanitaria ni de crisis planetaria.

Avance ruso. Fuente: La Razón. Imagen: T. Nieto

El mapa superior muestra la situación a nivel militar. Cada día son noticia bombardeos sobre zonas como hospitales, refugios, aeropuertos, así como la muerte de civiles y el gran éxodo de personas que tienen que abandonar sus hogares y su país. Pero esto es una muestra más de la falta de conciencia del ser humano, porque una guerra es una guerra, es muerte y destrucción y una lucha donde cada bando va a utilizar sus recursos para derribar y vencer al otro. Es como si en una partida de ajedrez un jugador decidiera no utilizar el potencial de todos los movimientos de la reina para ganar, sería totalmente incoherente. Y un movimiento potencial que está caracterizando este conflicto está directamente relacionado con la energía nuclear, porque uno de los grandes peligros de la tecnología desarrollada por el ser humano es la energía nuclear. Las armas nucleares son terriblemente destructivas, pero cada central nuclear es una verdadera bomba anclada en el planeta.


La imagen superior muestra los reactores nucleares en el mundo a finales del 2019. En la actualidad, 30 países tienen centrales nucleares y hay más de 400 reactores nucleares. Esta enorme cantidad de reactores nucleares suministran aproximadamente el 11% de la energía que se consume en todo el planeta. Si se considera el enorme peligro que representa la energía nuclear, parece increíble que se haya construido esa enorme cantidad de reactores para generar solo el 11% de la energía. Es incuestionable que utilizar este tipo de energía genera una gran cantidad de residuos que se están almacenando en todas las centrales, especialmente las barras de combustible gastado que se tienen que mantener en piscinas de enfriamiento porque no hay una forma segura de almacenar todo ese material ni tecnología para neutralizar la radiación y desmantelar correctamente este tipo de instalaciones.

Además, la industria nuclear no es rentable y depende de las ayudas gubernamentales, pero representa un grupo de presión importante sobre los gobiernos de todo el planeta como para que sigan existiendo las centrales nucleares, se sigan alargando los plazos de cierre de actividad, con todos los peligros que representa, y se siga invirtiendo tanto en la construcción de más centrales como en tecnología para desarrollar nuevos reactores más eficientes. Si esto lo relacionamos con el conflicto de Ucrania y la dependencia de muchos países de Europa del suministro de petróleo y gas desde Rusia, se está impulsando la necesidad de la energía nuclear como la solución a la demanda energética mientras sigue habiendo un intento de convencer a la opinión pública de que se trata de energía verde o renovable, algo que desde la Unión Europea ya se intentó hace meses y provocó un rechazo general que forzó la detención de leyes y acciones que querían potenciar la energía nuclear. Así que esta guerra, como todas, es aprovechada por muchos bandos y muchos grupos de presión políticos y económicos que tienen poderes sobre todo el planeta.


En la imagen superior se puede observar la ubicación de las centrales nucleares de Ucrania. El pasado 24 de febrero sonó la alarma con la ocupación de Chernóbil por parte del ejército ruso, y se habló de un aumento de radiación en la zona, aunque no ha habido alertas desde la red de vigilancia radiológica. El ataque provocó daños que cortaron el suministro eléctrico, algo imprescindible para mantener las condiciones de refrigeración necesarias. El pasado lunes, 14 de marzo, se denunció un nuevo ataque ruso en Chernóbil que volvió a inhabilitar el sistema eléctrico, que ya había sido reparado después del primer ataque, y se esperaba que el ejército permitiera a los operarios de la central volver a repararlo, ya que es muy peligroso depender solo del generador que hay en la central. Hay que tener en cuenta que hace aproximadamente un año se advirtió de la detección de reacciones de fisión nuclear en las masas de combustible de uranio, algo que si aumentara podría generar una situación de peligro muy grave.

El viernes 4 de marzo también fue atacada la central nuclear de Zaporiyia, en el sureste del país. Esta es la mayor central nuclear de Europa y se considera que si hubiera un accidente podría ser 10 veces mayor que el de Chernóbil. En principio parece que lo que pretende Rusia es controlar las fuentes de suministro eléctrico y amenazar con el control de Chernóbil, pero la posibilidad de un error que conduzca a un accidente es elevada. Además, el peligro nuclear no solo está en las centrales y en el armamento, ya que en Ucrania también hay instalaciones de eliminación radiactiva que almacenan desechos radiactivos muy peligrosos. De hecho, se sabe que el 27 de febrero misiles rusos alcanzaron una instalación de eliminación de desechos radiactivos situada en Kiev. Así que en muchos aspectos esta es una guerra nuclear aunque de momento no se hayan utilizado armas nucleares ni se hayan provocado accidentes en las centrales nucleares de Ucrania, pero el peligro de utilizar la energía nuclear como arma es posible y preocupante, y también es uno de los factores principales por los que Estados Unidos, la Unión Europea y todos los estados implicados en la OTAN no se han involucrado en la defensa militar de Ucrania. En cuanto a las armas nucleares, Ucrania no posee armamento nuclear pero sí Rusia. No se cree que Rusia vaya a utilizarlo, aunque sí podría llegar a utilizar las llamadas bombas nucleares tácticas o subestratégicas, que se utilizan solo en el campo de batalla o sobre objetivos concretos y tienen un alcance limitado. De todas formas no se prevé que Rusia las utilice porque podría conducir el conflicto a una escala mayor y provocar finalmente una respuesta internacional.

Algo que normalmente no se tiene en cuenta es lo que se llama “fuentes radiactivas huérfanas”. Normalmente se producen a partir de accidentes o de robos. Justamente el pasado martes, 15 de marzo, en Madrid se robó un kit de medición de densidad y humedad de suelos que se trasladaba en una furgoneta. Se ha informado que contiene fuentes de cesio y americio, con una radiación de categoría entre leve y moderada, y que en principio no es peligroso siempre que no se abra o destruya dejando las fuentes sin sus protecciones, pero la mayoría de las veces los ladrones desconocen este peligro. Entonces es fácil de imaginar lo que puede suceder en una guerra, con instrumentos diversos de medición y detección que contienen materiales muy peligrosos que pueden acabar destruidos y sin sus protecciones indispensables. Por ejemplo, hace días se hizo viral un vídeo que mostraba cómo soldados ucranianos derribaban un helicóptero ruso que es casi seguro que tuviera equipos con materiales radiactivos. Así que el peligro de la radiactividad y su expansión se encuentra en muchas partes.



Otro peligro importante con gran capacidad de influir a nivel planetario está relacionado con todos los laboratorios de investigación de patógenos y con los de fabricación de armas químicas. De momento no se ha detectado ninguna utilización de armas químicas en Ucrania, pero es otro gran peligro latente. Desde Rusia se ha informado que en Ucrania hay fábricas de armas químicas, algo que no se ha demostrado, pero sí se sabe que hay laboratorios de salud pública destinados a la investigación para encontrar soluciones médicas a enfermedades peligrosas. Desde la Organización Mundial de la Salud rápidamente se aconsejó que se destruyera cualquier tipo de patógeno peligroso que hubiera en cualquiera de los laboratorios de Ucrania debido a la posibilidad de una liberación accidental si fuera bombardeado, pero esta es otra posibilidad horrible que conlleva este conflicto.

Otro importante interés por Ucrania es que se trata de un país rico en cuanto a reservas de minerales, gas y de producción de alimentos agrícolas, así que este es otro factor muy importante del conflicto porque nadie quiere perder el acceso a toda esa riqueza. De hecho, con las sanciones sobre Rusia y los problemas de suministro desde Ucrania, los precios de la electricidad se han disparado todavía más en todo el mundo y se ha promovido un cierto estado de alarma en cuanto a escasez de productos alimenticios. Esto nos muestra una vez más un mundo globalizado, pero especialmente cuando interesa o preocupa a responsables y personas con poder que se mueven por sus intereses personales. También nos muestra un mundo donde las grandes potencias utilizan el mercado global con total menosprecio por los otros países. Un ejemplo de ello es la posible escasez mundial de trigo y las políticas agrarias de Estados Unidos, donde durante décadas se ha potenciado y dado ayuda a los agricultores para que cultivaran especialmente maíz con la finalidad de convertirlo en etanol, que es un aditivo de la gasolina. De esta forma, Estados Unidos ha ido pasando de ser una potencia agrícola a ser un gran productor de etanol a base de subsidios, y todo ello ha acelerado la dependencia sobre las importaciones de trigo de Rusia y también de Ucrania, que juntos sumarían un tercio de las exportaciones mundiales de trigo. Así que se cultiva para hacer petróleo en lugar de para alimentar, por supuesto que no solo en Estados Unidos, y este es otro factor que también forma parte de la batalla y que muestra la destrucción y abuso de los programas políticos y económicos que también conducen a la guerra.


Quiero acabar con dos temas más relacionados de nuevo con la energía nuclear. Uno es Fukushima, donde el pasado miércoles hubo tres potentes terremotos justo frente a la costa donde está la central nuclear, tal como muestra el mapa superior. Se activó la alerta de tsunami pero por suerte no se llegó a formar ningún tipo de oleaje importante. A principios de este mes de marzo de 2022, Fukushima también ha sido noticia porque se consiguió que robots llegaran al fondo de la vasija de contención del reactor 1, aunque lo que mostraron las imágenes fueron unos cimientos medio descompuestos y mezclados con otros residuos, algo que representa un peligro para la estabilidad de la vasija de contención y del edificio del reactor. Si esta noticia la conectamos con la de los terremotos, ya tenemos otro punto alarmante a tener en cuenta en Fukushima.

Por último quiero hablar del alto poder de destrucción del armamento nuclear. Los expertos explican que en caso de lanzar los grandes misiles nucleares estratégicos, se puede decir que sería realmente la destrucción de la humanidad y que serían totalmente imposibles de detener y provocarían una contaminación radiactiva enorme en todo el planeta. De hecho, hay un término que hace referencia a esto y es: “Destrucción Mutua Asegurada”, que quiere decir que el primer país que lance sus armas nucleares estratégicas ya sabe que está poniendo en marcha también su propia destrucción, porque la respuesta de su adversario sería imposible de detener. Pero actualmente la tecnología de armamento nuclear ha llegado a una capacidad de destrucción grandiosa. Por ejemplo, un submarino nuclear estadounidense de la clase Ohio puede llevar hasta 192 bombas nucleares con una potencia cada una de 30 veces la de la bomba lanzada en Hiroshima. Estados Unidos tiene 14 de estos submarinos, así que todo el armamento nuclear que puede haber en el planeta es alarmante y también inimaginable.
Todo esto está reflejado en la guerra de Ucrania, porque todo lo que se pueda considerar local influye en lo global, en lo planetario, y puede desencadenar situaciones de mayor trascendencia. 






Fuentes: