martes, 31 de marzo de 2020

Evento del mes de marzo


Redactado y publicado por David Arbizu 

LAS FUENTES RADIACTIVAS HUÉRFANAS

Cuando uno piensa en radiactividad, normalmente piensa en centrales nucleares, o incluso en materiales y armamento militar, pero se pueden encontrar muchos materiales radiactivos en dispositivos que podemos tener más cerca, en máquinas u objetos que pueden estar haciendo un buen servicio en el campo de la medicina, de la agricultura, de algunas industrias, como las relacionadas con producción de electricidad, y también en instrumentos de medición diversos que, por ejemplo, pueden ser muy importantes para la aviación. Todos estos dispositivos que contienen materiales radiactivos, o que también pueden crearlos durante su funcionamiento o bajo ciertas condiciones, pueden llegar a ser un verdadero peligro para la salud si no están controlados, si no se hace un seguimiento de su vida útil, de su estado mediante revisiones y, por supuesto, si no se recogen y almacenan correctamente cuando han quedado obsoletos, son reemplazados o simplemente desestimados por cualquier causa. Cualquier fallo relacionado con este control, con la posibilidad de que haya dispositivos que no estén regulados, que no se hayan tratado ni almacenado correctamente, que se hayan perdido o robado, o incluso que ni tan siquiera se conozca su existencia, nos dirige al concepto de “fuentes radiactivas huérfanas”. 

Uno de los grandes inconvenientes de la radiación, relacionado con la falta de control y de recuperación de estas fuentes, es que el ser humano no siente su impacto ni sus efectos en el momento de la exposición, así que además de enfermar, se puede convertir en un transmisor radiactivo. Pero también agrava el problema la falta de información, porque hay personas en todo el mundo que ni siquiera reconocen el símbolo que se usa para advertir que un dispositivo o cualquier utensilio contiene una carga radiactiva peligrosa y no tan solo no se debe manipular, sino que se debe alertar a la policía y a las autoridades correspondientes para que pueda ser retirado eliminando así un gran riesgo para la salud.

Una fuente radiactiva que vaya a ser almacenada debe ser sellada y guardada en un contenedor adecuado y en un lugar de almacenamiento adecuado. Por desgracia, tal como se puede observar a nivel global, ni tan siquiera hay lugares ni tratamientos apropiados para gestionar los residuos tóxicos y radiactivos de las centrales nucleares, que en la mayoría de las ocasiones, y en todo el mundo, acaban permaneciendo en la central, mayormente dentro de las piscinas de refrigeración, que se van colapsando y siendo un punto de enorme peligro. Esta falta de previsión y gestión correcta de todo residuo o material nuclear se agudiza cuando hablamos de fuentes radiactivas utilizadas en la industria, la medicina, la investigación, en algunos tipos de maquinarias y dispositivos, porque normalmente son de un tamaño reducido, fáciles de mover e incluso de depositar en cualquier lugar si por alguna razón no interesa cumplir con las normas legales de protección y gestión de este tipo de residuos. Además, en muchas ocasiones, las personas que utilizan y manipulan esos dispositivos desconocen su parte radiactiva, su nivel de peligrosidad, y todavía más cómo tratar el dispositivo, cómo almacenarlo y cumplir con los protocolos de control y declaraciones establecidos por las normativas existentes; todo ello debido a la falta de responsabilidad para que esas personas reciban las instrucciones y aprendizaje correspondientes para realizar sus trabajos correctamente, con seguridad para ellas y para los demás.

Existen unas normas básicas internacionales de seguridad para la protección contra la radiación ionizante y para la seguridad de las fuentes de radiación, para asegurar su utilización, su almacenamiento y su transporte. Una de las principales instituciones para el desarrollo de estas normativas y el apoyo a los estados para su implementación es el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que está vinculado directamente a la ONU y es el principal foro mundial intergubernamental de cooperación científica y técnica en la esfera nuclear. Dentro del OIEA se encuentra la Red Global de Seguridad y Protección Nuclear (GNSSN, por sus siglas en inglés), que es una red humana que opera a nivel mundial, regional y nacional. El GNSSN es un elemento clave de apoyo del Marco Global de Seguridad y Protección Nuclear, que se define como “el marco institucional, legal y técnico para garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares en todo el mundo”. Además, cada país también tiene sus propias leyes y organismos encargados de esta gestión y control, pero la realidad indica que en la mayoría de países estas leyes no se cumplen adecuadamente y por esta razón se habla de las fuentes radiactivas huérfanas. Las fuentes radiactivas huérfanas no pueden estar cubiertas bajo esas normativas y control, justamente porque no están registradas o se desconoce su ubicación, y esto es lo que las hace tan peligrosas. A esto hay que añadir esa posibilidad de que sean manipuladas por personas sin capacitación para hacerlo, algo que se hace mucho más extremo cuando se han perdido y alguien las encuentra y manipula o cuando han sido robadas por personas que desconocen sus características, porque también hay robos intencionados y preparados para obtener esas fuentes radiactivas, que pueden ir a parar a industrias armamentísticas o grupos terroristas.

En la imagen que sigue a continuación se observa la parte de una cámara de radiografía que es radiactiva abandonada en un bosque. Las cámaras de radiografía son dispositivos de categoría 2 (las categorías van de 1 a 5), lo cual significa que hay fuentes más peligrosas, pero igualmente pueden causar lesiones permanentes a una persona que las maneja de manera insegura por períodos de minutos a horas, y pueden matar a una persona que permanece cerca y sin protección durante horas o días. También se observa el símbolo que indica la presencia de material radiactivo peligroso, el trébol de tres hojas de color negro sobre fondo amarillo.


Voy a poner algunos ejemplos de fuentes radiactivas huérfanas enumerados según el país donde ha sucedido o sigue sucediendo alguna situación peligrosa y fuera de control:

- Brasil: En 1987 sucedió lo que se considera uno de los mayores accidentes radiactivos que hayan sucedido fuera de una instalación nuclear, y es un ejemplo del peligro existente cuando una fuente radiactiva cae en manos de un ciudadano común. Sucedió en la ciudad de Goiânia, después de que dos recolectores de basura entraran en un hospital abandonado y desmontaran una máquina llevándose una unidad de radioterapia, de plomo, para venderla como chatarra. Desmontaron esa unidad y encontraron un cilindro que contenía 19 gramos de cesio-137. Desde ese cilindro se desprendía un material azul brillante que ellos guardaron en su casa y que muchos vecinos pasaron a ver e incluso se pusieron sobre la piel. Al poco tiempo muchas personas enfermaron. Cuando finalmente un físico detectó la radiación ya habían pasado muchos días y el material había pasado por muchos lugares y por medios de transporte, de forma que los niveles de radiación eran muy elevados en muchos sitios donde trabajaban y vivían muchas personas. Se puso en confinamiento a más de 500 personas que podían estar contaminadas mientras se hacían pruebas a miles de personas, y se encontraron 249 personas con niveles elevados de material radiactivo en sus cuerpos. Todo ello mientras toda la ciudad entró en pánico. Al cabo de un mes ya habían muerto 4 personas y otras contaminadas se salvaron al recibir tratamiento en varios hospitales. Se considera que muchas personas pudieron enfermar gravemente con el paso de los años, pero la falta de información sirvió para que esos trastornos de salud e incluso fallecimientos no se relacionaran con esa expansión radiactiva. El depósito de chatarra y decenas de casas fueron derruidos y también todo tipo de utensilios, vehículos, electrodomésticos y muebles se destruyeron y desecharon como residuos nucleares, incluyendo una capa de 2 centímetros de tierra de las zonas más afectadas, llegando a una suma de 6.000 toneladas de desechos que se enterraron en un lugar especialmente preparado. Un ejemplo de la falta de control y responsabilidad es que, al igual que en años anteriores, durante ese año la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil envió cartas pidiendo informes de la situación de los más de 1.400 aparatos de radioterapia repartidos por todo el país, y menos de un 40% de los responsables respondieron. Se sabe que el cesio 137 causante de la tragedia llevaba tres años abandonado.

- Ucrania: En este país, a partir del accidente de Chernóbil, se dictaminaron normativas más rígidas en busca de un mayor control de todo tipo de fuente radiactiva, algo que se realiza desde el Comité Estatal de Regulación Nuclear. En el Registro Estatal están declaradas 12.462 fuentes radiactivas y 15.838 dispositivos generadores, pero en todo el país se han llegado a detectar 500.000 fuentes de radiación, de las cuales ya se han retirado y almacenado 450.000. Se potencia el trabajo para localizar fuentes de radiación huérfanas y se cuenta con programas y ayudas internacionales para poder recopilarlas. El problema principal es que anteriormente no había el actual control regulatorio y puede haber muchas fuentes desconocidas, incluso cerca del área de Chernóbil. Por esta razón hay equipos especializados en lo que se denomina “búsqueda activa”, con personas buscando físicamente estas fuentes, y también existe lo que se llama “búsqueda pasiva” basada en monitores de medición de radiación ubicados en fronteras, empresas de desguaces y punto concretos relacionados con actividades de exportación.

- Estados Unidos: Durante 18 años, desde su inauguración en el año 2000 hasta finales de 2018, en una sala del Museo del Parque Nacional del Gran Cañón (Arizona) se almacenaron 3 cubos llenos de uranio altamente radiactivo. Estos cubos estaban en el área de visitantes y uno estaba tan lleno que ni siquiera estaba sellado. Antes de la inauguración del museo los cubos estaban en un sótano de la sede del parque, y por razones desconocidas se trasladaron al museo. Durante 18 años miles de personas visitaron el museo y pasaron mucho tiempo cerca de esa fuente radiactiva, pudiendo recibir altas dosis de radiación, ya que una exposición de menos de 30 segundos ya se considera peligrosa para la salud. Cuando se descubrió que había ese uranio, al cabo de 18 años, se decidió tirar esos cubos en una mina de uranio cercana, una de las muchas minas de uranio del Gran Cañón, pero además una mina que tiene un grupo de hoteles y tiendas a menos de 4 kilómetros. Para complicar todavía más toda la situación, el gerente de seguridad del parque se dio cuenta, cinco meses después de que ese uranio se arrojara a la mina, que los trabajadores que lo habían transportado habían devuelto los cubos vacíos al museo, así que parte de la emisión radiactiva continuó durante esos meses. Personas de todo el mundo han pasado por ese museo durante 18 años y, como es normal, varios médicos y expertos han declarado que era poco probable que esa exposición al uranio hubiera sido peligrosa para los visitantes.
Estados Unidos es quizás el país que más fuentes de radiación huérfanas ha provocado durante muchos años, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, con todas las pruebas nucleares realizadas en muchas partes y países del mundo, con el establecimiento de bases militares que luego fueron abandonadas dejando materiales y armamentos muy peligrosos. Un ejemplo es el de la base de Camp Century, en Groenlandia, donde muchos materiales, algunos radiactivos, quedaron enterrados en el hielo y últimamente, con el deshielo, están apareciendo de nuevo en la superficie y Estados Unidos no se hace responsable de la recuperación y limpieza de esos materiales. Durante la etapa conocida como Guerra Fría se hicieron pruebas y produjeron grandes cantidades de materiales para fabricar explosivos nucleares y solo durante esta época se descontrolaron, se perdieron, seis toneladas de material que en lugar de considerarse fuentes radiactivas huérfanas se pasó a catalogarlas como Material No Contabilizado (MUF), un material que sigue perdido y repartido por muchos lugares del estado.

- Rusia: Al igual que Estados Unidos, en Rusia se hicieron muchas pruebas e investigaciones relacionadas con armas nucleares y hay muchos lugares abandonados, sin control y sin conocimiento real de la cantidad y tipo de materiales que albergan, pero sí que se han hecho mediciones constatando que hay muchos lugares que tienen altos niveles de radiación. Rusia también utilizó islas del Océano Ártico como bases, lugares de pruebas y almacenes, y muchos de esos lugares también fueron abandonados quedando enterrados y ahora algunos también vuelven a aparecer con el deshielo y no se sabe realmente todo lo que contienen. Además, el ejército de la antigua URSS, que ocupaba un territorio en el que ahora hay otros países, dejó muchos puntos de contaminación que se consideran fuentes de radiación huérfanas y siguen siendo muy nocivas.
Al igual que ha sucedido con otros países, también ha habido muchos accidentes de aviones y hundimiento de barcos que llevaban cargamento radiactivo que no fue localizado. Incluso partes de los dispositivos de barcos y aviones pueden contener pequeñas cantidades de material radiactivo, que si no se almacena correctamente y se acaba liberando, puede ser muy nocivo.
En la imagen que sigue a continuación se observa un reloj y un altímetro que contienen pintura luminiscente radiactiva.


- México: Este ejemplo es el de un robo de material radiactivo. Sucedió a finales del 2014, cuando unos hombres armados aprovecharon que dos camioneros habían parado en una estación de servicio para hacer la siesta y robaron el camión, que iba cargado con una unidad de teleterapia desmantelada que alguna vez se usó para el tratamiento del cáncer y que aún contenía una pequeña cápsula de material altamente radiactivo de categoría 1, ya que contenía cobalto-60. Las fuentes de categoría 1 pueden matar, en menos de una hora, a cualquiera que esté expuesto a ellas a corta distancia. Al cabo de dos días del robo se encontró la cápsula radiactiva abandonada en un campo de maíz, de forma que quien extrajo esa capsula recibió una dosis de radiación posiblemente mortal. Este ejemplo muestra la falta de preparación e información sobre el personal que realiza el transporte, ya que las normas no permiten que un vehículo con ese tipo de carga pueda estacionarse fuera de lugares adecuados y restringidos al público en general.

- Turquía: Este es un ejemplo de una fuente controlada que pasa a ser huérfana. En 1993 se embalaron tres fuentes de teleterapia para ser reexportadas a Estados Unidos, pero el envío no se realizó inmediatamente y se almacenó. El descontrol provocó que dos de esos tres bultos se llevaran a Estambul y se guardaran en unos locales vacíos, todo ello sin seguir ningún tipo de norma de seguridad. Al cabo del tiempo se vendieron esos locales y los bultos con el material radiactivo se vendieron como chatarra. Entonces se desmontaron esas fuentes de teleterapia afectando a los que las manipulaban, que al sentirse mal abandonaron algunas de sus partes cerca de una zona de viviendas. Cuando empezó a sospecharse de una fuga radiactiva ya había 18 personas hospitalizadas y por suerte ninguna falleció. Pero el tercer bulto todavía no se ha encontrado.

- Tailandia: En el año 2000, una fuente de teleterapia no controlada y abandonada en un lugar donde había todo tipo de residuos, llegó hasta un depósito de chatarra, donde se desmontó y se cortó el blindaje protector. Las personas que estaban allí se empezaron a sentir mal y las que habían tocado alguna parte del material empezaron a sentir quemaduras. Al cabo de 10 días se constató que había habido una fuga radiactiva que acabó con 10 personas lesionadas, de las cuales 3 murieron a pesar del tratamiento médico. Además, casi 2.000 personas que vivían en un radio de 100 metros alrededor del depósito de chatarra estuvieron expuestas y muchas de ellas solicitaron atención médica.

Otros lugares donde hay muchas fuentes radiactivas huérfanas son los grandes basureros donde muchos países envían su chatarra electrónica. Este es el caso del Basurero Agbogbloshie, en Ghana, considerado el mayor del mundo.
En algunos casos, el robo de material radiactivo no es accidental, sino que se roba para poder utilizarlo para fabricar algún tipo de arma o con intenciones que puedan suponer una amenaza a la seguridad. Otras situaciones son las de países sin la tecnología ni los recursos adecuados para gestionar estas fuentes radiactivas. Entonces, cuando quedan obsoletas, requieren la asistencia de otras organizaciones o países para retirar esas fuentes y almacenarlas, algo que en algunos casos puede ocasionar gastos importantes y lleve a una gestión errónea de esos materiales, almacenándolos inadecuadamente y generando una fuente radiactiva que fácilmente, con el paso del tiempo, cambios de gobiernos, conflictos o incluso eventos climáticos severos, pueda pasar a ser una fuente radiactiva huérfana. Y un último ejemplo muy grave es el de los residuos tóxicos y radiactivos retirados por la mafia napolitana de algunas empresas alemanas. Esto sucedió a finales del siglo pasado, cuando algunas organizaciones mafiosas retiraron, desde Alemania, toneladas de materiales muy peligrosos y las trasladaron y descargaron ilegalmente en muchas zonas alrededor de Nápoles, enterrándolas cerca de campos agrícolas, arrojándolas al interior de cuevas, e incluso vertiéndolas en un lago cercano a lugares habitados o en el mar. Desde entonces, los casos de cáncer en toda la región se han multiplicado.

La radiactividad es extremadamente nociva y peligrosa para la salud de todo ser vivo y de la biosfera. Se sabe que, aparte de provocar muchas enfermedades diversas entre las que destaca el cáncer, afecta el ADN, todas nuestras células, todos nuestros sistemas. En el momento de escribir este artículo estamos padeciendo globalmente la pandemia del Coronavirus Covid-19 y estamos viendo la importancia de tener un sistema inmunitario fuerte, algo complicado debido a que toda la contaminación de la atmósfera, de los alimentos, del agua, de la tierra, de las propias ciudades y todos sus dispositivos, están debilitando y estresando nuestro sistema inmunitario al tener que hacer frente a demasiados problemas a la vez. También se sabe que la radiación afecta al sistema inmunitario y, de hecho, cuando alguien recibe radioterapia y/o quimioterapia empieza a bajar sus defensas y a tener un sistema inmunitario muy débil. Así que todo lo relacionado con posibles emisiones y fugas radiactivas es cada vez más peligroso para la vida, y mucho más si se trata de fugas que estén sucediendo continuamente desde dispositivos que no están registrados ni localizados, pero que, por desgracia, sabemos que están en muchas zonas del planeta. Es un alto precio por un abuso más del ser humano y de la falta de conciencia al tratar con el desarrollo tecnológico, y esperemos que se puedan aplicar acciones contundentes para que cada vez sean menos la fuentes radiactivas huérfanas, tanto por su detección y recogida como por el hecho de no provocar que vayan aumentando, algo difícil en este mundo donde vemos que la globalidad sí que sirve para expandir rápidamente un virus pero no para llegar a acuerdos buscando intereses comunes al servicio del planeta y de toda forma de vida. 


Fuentes:


viernes, 28 de febrero de 2020

Evento del mes de febrero

Redactado y publicado por David Arbizu

LOS DERECHOS LEGALES DE LA NATURALEZA

Conforme avanza el año 2020 se va constatando la globalización del mundo en que vivimos y también la polarización, que se muestra en muchos factores y niveles diversos. El cambio climático, con el calentamiento global y el desajuste de muchos patrones que forman parte del equilibrio y salud de la biosfera del planeta, nos muestra cómo cualquier tipo de evento puede afectar a cualquier área del planeta, cómo un desequilibrio en una zona puede ocasionar otro en otro lugar, y también que tras una devastadora sequía o temporada de incendios pueden llegar precipitaciones torrenciales e inundaciones. Dentro de la polarización, también se observa cómo crecen los movimientos por la defensa de espacios naturales, pero también aumenta la deforestación y otros abusos y no se detienen los asesinatos de activistas y líderes que defienden esos lugares y toda la vida que de ellos depende. A pesar de todas las dificultades, fruto de esa gran polarización y conflicto de intereses donde normalmente, desde una de las partes, se ve despreciado el derecho a la vida, a la biosfera y al propio planeta, está habiendo un incremento de movimientos, organizaciones y manifestaciones para defender las zonas que están en peligro y presionar a los gobiernos para conseguir leyes y decretos para proteger la naturaleza y detener actividades abusivas y destructivas del medio ambiente.

En muchos países están aumentando las áreas protegidas y se están recuperando espacios y especies que casi se habían extinguido completamente, pero muchas veces no se respetan las leyes que protegen esas áreas y en la mayoría de zonas no es fácil realizar un control permanente para detener y castigar acciones ilegales, a lo que hay que añadir que en algunos casos los gobiernos no tienen el suficiente interés para hacerlo o las grandes corporaciones tienen demasiado poder para ser detenidas y/o denunciadas. Esto representa que la naturaleza, así como sus defensores, siempre tienen menos poder que las otras partes que solo defienden sus intereses personales, y es una de las razones principales por las que se está luchando para que se otorguen derechos legales a la naturaleza, algo que, aunque parezca que es un tema reciente, empezó hace muchos años conforme avanzaba la preocupación por el deterioro del planeta y se comenzaba a hablar de “personalidad ambiental” y de los “principios de jurisprudencia de la Tierra”. Se considera que estos términos y temas fueron recogidos por primera vez en los ensayos que en 1974 publicó Christopher D. Stone, profesor de derecho de la Universidad del Sur de California, a través de su libro “¿Deberían tener los árboles capacidad jurídica? Hacia los derechos legales de los objetos naturales”. Stone argumentó que si a una entidad ambiental se le da “personalidad jurídica”, nadie se la puede apropiar y tiene derecho a comparecer ante el tribunal. Esto enlaza con el concepto de los principios de jurisprudencia, cuya explicación sería: “La Comunidad de la Tierra y todos los seres que la constituyen tienen “derechos” fundamentales, incluido el derecho a existir, tener un hábitat o un lugar para estar, y participar en la evolución de la comunidad de la Tierra”. Entonces, con este fundamento, todo acto que infrinja o viole estos derechos fundamentales se consideraría ilegítimo o ilegal.

Desde que el profesor Stone publicara sus ensayos hasta ahora han pasado 46 años y la situación del planeta y de todos los seres vivos que lo habitamos ha cambiado mucho. Aunque en ese momento ya se estaba devastando el planeta y había movimientos para defender la naturaleza, ha sido durante la última década cuando todo ha cogido mucha fuerza y han aparecido muchas organizaciones, bien estructuradas y apoyadas por expertos y científicos, para investigar, ayudar e implementar acciones de todo tipo con el fin de proteger y recuperar espacios naturales perdidos junto con todas sus formas de vida. A diferencia de las áreas protegidas, como los parques nacionales y las reservas marinas, que mayormente dependen de la gestión de los gobiernos de cada país, se está argumentando e implementando lo que se llama “Derechos de la Naturaleza” como una forma legal de defenderla. A través de los derechos legales de la naturaleza se pretende ofrecer un enfoque potencialmente transformador para la defensa del medio ambiente al dar importancia a la construcción de alianzas y coaliciones, buscando así utilizar esa globalidad que ahora existe y hacer frente a la parte polarizada que quiere enraizarse en la negación del cambio climático y el desequilibrio que está soportando el planeta. Esta perspectiva de agrupar conocimientos, intereses y también número de personas, agrupaciones y organizaciones involucradas, la lidera la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza (GARN, por sus siglas en inglés), que se define como “una red global de organizaciones e individuos comprometidos con la adopción e implementación universal de sistemas legales que reconocen, respetan y hacen cumplir los “Derechos de la Naturaleza”. Tal como se contempla en la página Web de la Alianza: “En lugar de tratar a la naturaleza como propiedad según la ley, ha llegado el momento de reconocer que las comunidades naturales tienen derecho a existir, mantener y regenerar sus ciclos vitales. Nuestros miembros son una red diversa de científicos, abogados, economistas, líderes indígenas, autores, líderes espirituales, líderes empresariales, políticos, actores, amas de casa, estudiantes, activistas: personas de todos los ámbitos de la vida en más de 100 países de 6 continentes (América del Norte y del Sur, África, Europa, Asia y Australia) que buscan transformar nuestra relación humana con nuestro planeta”.

La importancia del trabajo de la Alianza, que también se denomina “Rights of Nature”, “Derechos de la Naturaleza”, y de la cual son miembros otras organizaciones de envergadura global, es que se consigue que las comunidades trabajen juntas para establecer derechos legales fuera del sistema regulatorio. Esto significa que se persigue que el poder pase a manos de las personas para establecer derechos de “tipo constitucional” para la naturaleza que eventualmente podrían tener prioridad sobre las regulaciones estatales. Esto es importante porque, normalmente, las regulaciones estatales se centran en definir qué, dónde y cuánta contaminación se permite en un lugar, algo que parece dar por hecho que ya se admite la contaminación, mientras que lo que persigue los Derechos de la Naturaleza es que no haya ni se permita la contaminación. Los Derechos de la Naturaleza también involucran directamente a las personas defensoras de esos derechos, ya que cuando una declaración de derechos de la comunidad se convierte en ley se tiene que designar a un tutor para hacer cumplir los derechos de un ecosistema. Entonces, las personas más estrechamente relacionadas con ese sistema serían sus guardianes y podrían tomar medidas para garantizar que se respeten los derechos legales del lugar. Algo que es vital para comprender los Derechos de la Naturaleza y que es muy importante para el asentamiento de esta perspectiva y creencia sobre la realidad del planeta y de su biosfera, es el acercamiento de una parte cada vez más importante de la sociedad a las creencias y vínculos de los nativos de la Tierra con el planeta, con la Madre Tierra. Desde la Alianza a esto lo llaman “cosmovisiones indígenas” y se considera que se tienen que incorporar en el marco legal occidental porque incluyen la reciprocidad entre los humanos y la naturaleza, en lugar de una jerarquía que coloca a los humanos por encima de la naturaleza y con el derecho y poder a considerarse propietarios de ella.

Todo lo que representa los Derechos de la Naturaleza también significa que es necesario un cambio de mentalidad de gran parte de la humanidad para que haya una apertura hacia la realidad del planeta como fuente de vida, no como fuente inagotable de recursos para el beneficio de una parte, el perjuicio de otra y el agravamiento de la crisis planetaria y de la sexta extinción masiva. Tal como explica Ricky DeFoe, anciano Anishinaabe (Pueblos originarios de América del Norte): “Esto comienza con cada uno de nosotros trabajando para descolonizar nuestras propias mentes”. Hay que comprender que la salud de la naturaleza es nuestra salud, su complejidad es nuestra complejidad, su belleza es nuestra belleza, y todos tenemos que tener derechos y obligaciones que deben ser protegidos y exigidos por un bien común que tiene que ser global, planetario.
En la foto que sigue a continuación se ve el río Whanganui (Te Awa Tupua en maorí) de Nueva Zelanda, que tiene categoría de persona jurídica.


Tal como he indicado al principio del artículo, estamos experimentando un aumento de la globalización y también de la polarización. Como es lógico, las partes no interesadas en que prosperen los Derechos de la Naturaleza también tienen sus argumentos y, sobre todo, su gran poder. Cuando un sistema o espacio natural consigue ser reconocido legalmente, aumenta el poder y también la responsabilidad de protegerlo, y esto es algo que no siempre es fácil ni constante y existe el peligro de que se diluya esa responsabilidad o incluso que haya un gran desgaste de las personas u organizaciones involucradas, especialmente si hay que demandar a empresas, corporaciones o gobiernos. En este sentido, algo que se está constatando es el problema de la financiación debido a que los juicios son muy caros y normalmente la parte demandada tiene mayor capacidad de financiación que la demandante y puede jugar con aplazamientos y otras vías que dificultan una buena tarea de protección y tutoría. A pesar de todo, se está llevando a cabo una gran labor y se están ganando juicios, aunque esas victorias no siempre repercuten como debería ser en los espacios defendidos debido a la gran presión y poder de las empresas y gobiernos y también a la falta de conciencia del ser humano en general.

Es justamente esa falta de conciencia, de visión global, de comprensión de que es necesaria la unidad entre los propios seres humanos y con la naturaleza y el planeta, la que permite que siga habiendo tanto abuso y explotación. Esto también significa que los gobiernos no reciben la suficiente presión ciudadana para realizar los cambios necesarios a favor de la naturaleza y que, por ejemplo, se sigan haciendo grandes inversiones en ciencia y tecnología para buscar formas de reducir el calentamiento global, o las emisiones de CO2, cuando existe una gran necesidad de cambios a nivel social, cambios de comportamiento de las personas y sociedades en busca de la sostenibilidad frente al abuso y exceso sobre la naturaleza e incluso de la injusticia social, que también acaba siendo una forma de atentar contra la salud del planeta, porque eventualmente se tendrá que ver que la verdadera crisis es la del sistema que establece la forma de vida del ser humano en la Tierra, un sistema depredador, racista y abusivo en todos los sentidos. Así que hay que modificar los sistemas de creencias sociales y culturales que están impulsando esa ciencia y tecnología, que están esperando que de ahí salgan y se implementen verdaderas y salvadoras soluciones mientras se sigue con una forma de vida, día a día, que es la que nos ha llevado hasta este momento cumbre de peligro para la supervivencia.


Estuario del río Saint Louis (EE.UU.)

A pesar de todas las dificultades, cada vez son más países los que otorgan derechos legales a zonas naturales. En muchos casos, las grandes corporaciones o los propios gobiernos han acabado saltándose las leyes, pero en otros se están consiguiendo grandes avances y ser verdaderos ejemplos a seguir, demostrando el poder de agruparse, de unificarse para defender los Derechos de la Naturaleza. Voy a nombrar los casos más destacables para observar situaciones y logros diferentes:
- Ecuador: En 2008, Ecuador se convirtió en el primer país en consagrar los derechos legales de la naturaleza en su constitución añadiendo que las personas tienen la autoridad legal para hacer cumplir estos derechos en nombre de los ecosistemas. Desde entonces se han observado situaciones favorables y desfavorables para la defensa de esos derechos legales inscritos en su constitución. Un ejemplo positivo sucedió en 2011, cuando se demandó al gobierno local de Loja (ciudad del sur del país) en nombre del río Vilcabama porque se amplió un camino que lindaba con el río y esto provocó que cayeran al cauce rocas y escombros, lo cual causó grandes inundaciones que afectaron a las comunidades que viven en sus orillas. En este caso, el juez decidió a favor del río y el gobierno de Loja se vio obligado a detener el proyecto y rehabilitar el área. Por otro lado, los ejemplos negativos son más numerosos e impactantes, ya que Ecuador sigue siendo el país con la mayor tasa de deforestación de Latinoamérica en comparación con su tamaño, incluso más que Brasil, y con el paso de los años se ha ido construyendo todo un marco legal, con pequeñas modificaciones sobre los artículos que defienden las regulaciones ambientales, para permitir la implementación de proyectos perjudiciales para la naturaleza que se tendrían que considerar ilegales. También se dio el caso de una demanda puesta y ganada por la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza contra una constructora, pero la constructora no cumplió con el fallo del tribunal y la organización no puedo volver a demandar por falta de financiación.

- Bolivia: El caso de Bolivia es similar al de Ecuador y su constitución fue aprobada en 2009. En diciembre de 2010 se aprobó la Ley de la Madre Tierra, donde se reconocen los derechos de todos los seres vivos, dando igualdad de condiciones a la naturaleza frente a los seres humanos. La ley toma como asiento los principios de vida en armonía con la Tierra y prioriza el concepto de “bien colectivo”, entiende que la Tierra es sagrada y surge de la cosmovisión indígena andina de la Pachamama como un ser vivo. Por desgracia, el año pasado vimos cómo ardían grandes zonas de selva amazónica boliviana y el gobierno no reaccionó hasta que la presión interna y externa fue muy elevada. Además, todo el caos y desorden político que está viviendo el país permite que sigan los abusos sobre la naturaleza y que las personas que podrían responsabilizarse de demandar esos abusos en muchos casos tengan demasiados problemas para ganarse la vida, además de tener que afrontar amenazas de muerte si son consideradas personas influyentes dentro del activismo ambiental, algo que sucede en muchos países y cada vez son más los activistas asesinados en todo el mundo.

- India: En 2017, el tribunal superior del estado de Uttarakhand reconoció los ríos Ganges y Yamuna como personas jurídicas debido a su estatus “sagrado y venerado”. La corte nombró al gobierno del estado como sus guardianes, pero poco después el gobierno estatal apeló a la Corte Suprema de la India argumentando que no podían sostener ni acatar sus responsabilidades debido a que los ríos se extendían más allá del estado de Uttarakhand.

- Bangladesh: A principios de julio de 2019, Bangladesh se convirtió en el primer país en otorgar a todos sus ríos el mismo estatus legal que los humanos, una medida destinada a protegerlos de la creciente contaminación, invasiones y dragados ilegales.

- Estados Unidos: Un ejemplo nos llega desde la organización The Nature Conservancy, que en 2002 ayudó a la ciudad de Duluth (Minnesota) a desarrollar una nueva ley que establecía el Programa de Áreas Naturales de Duluth con el propósito principal de proteger el río Saint Louis y su estuario (segunda imagen de este artículo). Además, esta organización ha comprado y gestiona más de 2.400 hectáreas de esa zona protegida con el fin de restaurar bosques y zonas acuáticas sensibles. Otro ejemplo lo representa el Lago Erie, que en 2019 obtuvo derechos legalmente exigibles para la naturaleza a través de un grupo de ciudadanos de la ciudad de Toledo (Ohio) llamado Toledoans for Safe Water, pero algunos negocios y empresas han seguido desafiando la ley y se teme que el tutor designado para defenderla tampoco cuente con los suficientes recursos para realizar las acciones judiciales pertinentes.

- Nueva Zelanda: En 2017, meses antes que India, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país en otorgar derechos legales a un río específico de la Isla del Norte. En este caso se realizó una gestión positiva y fructífera entre el gobierno y los indígenas maoríes de Whanganui Iwi que finalizó con el reconocimiento de que el río Te Awa Tupua (primera imagen de este artículo) tenía el mismo estatus legal que una persona y también era considerado un antepasado de esa tribu maorí, de forma que dañar al río equivale a dañar a la propia tribu. Hasta ahora no se han presentado demandas, pero, por ejemplo, un consejo de distrito local pidió permiso a los guardianes del río para construir un carril cerca del río y les presentó los planes para que fueran aceptados.

Los ejemplos citados muestran parte del gran trabajo realizado y también todas las dificultades que existen, pero también hay que observarlo desde una visión más amplia y con todo lo que representa en el momento actual de crisis humana y planetaria. Según Ricky DeFoe, anciano Anishinaabe (Pueblos originarios de América del Norte), es muy importante abrirse y enfocarse en el trabajo en unidad, agrupándose bajo objetivos comunes y también bajo el respeto de cada perspectiva. Él nos dice: “Cada uno puede tener su propio enfoque, pero con el mismo objetivo: La vida. Agua limpia”. En relación con este mensaje, muchas personas involucradas en la defensa del planeta, de la naturaleza, sostienen que el próximo avance del nivel de conciencia de la humanidad está directamente vinculado con la defensa de los Derechos de la Naturaleza, con la protección de la vida, de la biosfera, frente a todo el colapso y extinción que ya está trayendo el cambio climático y que tiene que ser afrontado por una parte importante de la sociedad que comprenda que se trata de una necesidad existencial. Tal como expresa Ben Price, director nacional del Fondo de Defensa Legal Ambiental de la Comunidad (CELDF, por sus siglas en inglés): “Estamos viendo los resultados de nuestra mentalidad estrecha, de nuestra creencia de que la naturaleza es una propiedad y que la propiedad es el derecho más elevado”. También son importantes y concluyentes las palabras de Tish O'Dell, persona involucrada en la Declaración de Derechos del Lago Erie, al hablar de tres efectos que esperan que tengan estas acciones para defender la naturaleza: “Uno es la educación: abrir los ojos de las personas a esta posibilidad. Dos es notificar a quienes están haciendo daño al medio ambiente que ya no vamos a tolerar esto. Tres es la esperanza de que otras personas te sigan en el camino que has comenzado a despejar”. 



Fuentes:

jueves, 30 de enero de 2020

Evento del mes de enero

Redactado y publicado por David Arbizu

AUMENTO DE LOS CONFLICTOS RELACIONADOS CON LA ESCASEZ DE AGUA
El cambio climático nos está conduciendo a situaciones donde cada vez va a ser más difícil no sentirse afectado o perjudicado, no ser consciente de todo el deterioro que está habiendo en el planeta, donde el desequilibrio de los patrones climáticos está significando que en cualquier lugar del mundo puede suceder un evento catastrófico. Estamos observando cómo muchas zonas del planeta donde hasta hace poco a nadie se le podía ocurrir que su hogar, sus pertenencias e incluso su supervivencia pudieran peligrar, al menos en cuanto a formas o medios de “ganarse la vida”, ahora entran en el apartado de zonas con posibilidad de sufrir los efectos de todo este desequilibrio climático planetario principalmente ocasionado por la actividad humana.

Una de las situaciones graves que se va extendiendo, globalizando, es el gran problema del abastecimiento de agua y que esa agua sea potable, algo que de pronto parece que ya casi nadie lo disfruta cuando empiezan a aparecer noticias sobre estudios realizados que demuestran altos niveles de contaminación de todo tipo. Para los habitantes de muchas partes de África y algunas de Asia, este no es un problema nuevo y muchas personas han vivido siempre sin poder acceder a suministros de agua potable y teniendo que realizar desplazamientos a diario para abastecerse de pozos y acuíferos que se han ido secando y además, por desgracia, contaminando, algo que ha provocado que, según datos de la ONU, cada día mueran más de mil niños a causa de enfermedades relacionadas con el mal estado del agua. El calentamiento global empeora la situación a nivel mundial, ya que los glaciares y capas de nieve de las altas montañas del planeta están sufriendo variaciones por falta o exceso de precipitaciones o incluso, en algunos casos, desapareciendo debido a las altas temperaturas que aceleran el deshielo. Los glaciares, capas de nieve y lagos de alta montaña son verdaderos tanques de almacenamiento gigantes que van suministrando agua a todos los sistemas fluviales que tienen por debajo hasta su desembocadura en el mar, y lo hacen al ritmo correcto, natural y saludable que se consigue con el deshielo según el clima de cada ubicación, para que todo fluya correctamente, pero todo este sistema tan bien engranado está colapsando.

En uno de sus informes del año pasado, la ONU también advierte que la escasez de agua podría afectar a 5.000 millones de personas para el año 2050. La demanda global de agua crece continuamente, a una tasa del 1% cada año. Un 90% del consumo de agua anual que realizamos los humanos se destina a la agricultura (70%) y a la industria (20%), mientras que el consumo en los hogares solo representa un 10%. Al analizar estas cifras y siendo conscientes de la falta de conciencia y respeto del ser humano por los recursos del planeta y por la vida, porque tal como se dice: “El agua es fuente de vida”, podemos entender que gran parte de los ríos, lagos, acuíferos, humedales y embalses se encuentren en una situación de estrés hídrico, que incluso algunos ríos y reservorios de agua se hayan secado y desaparecido totalmente y que se hayan utilizado las vías fluviales como basureros, que se han llenado especialmente de plásticos, y como lugar ideal para realizar vertidos de residuos de todo tipo o permitir que lleguen sin cesar la gran cantidad de fertilizantes y herbicidas utilizados por la agricultura y todas las aguas residuales de la ganadería intensiva. En ningún país se ha aplicado una política teniendo en cuenta la importancia de la salud del agua, del equilibrio de arroyos y ríos. En cambio, sí que se han puesto en marcha medidas para controlarlos, para desviarlos o cubrirlos, para realizar actividades sin tener en cuenta sus efectos negativos, tal como sucede con la minería y otras extracciones, como el fracking, con la construcción excesiva de presas, los efectos de las centrales nucleares, la urbanización irresponsable, la deforestación e incluso, tal como se está demostrando ahora, la reforestación inadecuada, excesiva en puntos concretos, que también crea alteraciones antinaturales donde un exceso de árboles plantados cerca de una vía fluvial también puede causar una situación de estrés sobre esa vía.


Todo esto forma parte de la crisis climática que estamos experimentando, donde las sequías, las tormentas, las olas de calor y de frío e incluso la subida del nivel del mar y el alto oleaje que puede provocar una tormenta, pueden destruir hogares, propiedades y formas de subsistencia. En las zonas menos desarrolladas esto se traduce en un aumento notable de refugiados climáticos y un éxodo cada vez mayor desde las zonas rurales a las ciudades, donde se va deteriorando la calidad de vida, donde también se sufre por la escasez y contaminación del agua y donde los conflictos van aumentando y cogen más fuerza porque hay mayor organización para defender derechos y al mismo tiempo mayor presión de grupos de inversores y empresas que buscan la privatización y el aumento de sus beneficios. Al mismo tiempo, también hay mayor número de personas conviviendo y un aumento de barrios marginales con condiciones que dificultan la supervivencia.

Está claro que la población humana no deja de crecer y, consecuentemente, también lo hace la demanda mundial de agua. Conforme se agrava la situación, se van incrementando las tensiones entre las comunidades, entre los agricultores y los habitantes de las ciudades, entre las personas y los gobiernos, entre las diversas partes que necesiten utilizar una fuente o suministro de agua y pongan por delante sus intereses frente a la necesidad de encontrar acuerdos donde lo más importante sea mantener el recurso lo más saludable posible y no llegar al punto de inflexión que signifique su desaparición o inutilidad por los altos niveles de contaminación.

Por desgracia, lo que parece mostrarnos el futuro es un aumento de los conflictos conforme la escasez de agua vaya afectando a más personas. De hecho, esto ya está pasando en muchos lugares hace años y estudios y estadísticas indican que la violencia relacionada con el agua ha aumentado significativamente en la última década de tal forma que, en los últimos 10 años, los incidentes registrados se han más que duplicado en comparación con las décadas anteriores. En estos momentos ya se está considerando que el recurso del agua es el principal desencadenante de conflictos, incluso por encima del petróleo y se empieza a temer que, en un futuro próximo, el agua potable llegue a ser casi un bien de lujo, al cual no tenga acceso una gran parte de la población y se convierta en el foco del mayor conflicto geopolítico del siglo XXI. En este sentido, según la ONU, actualmente 3 de cada 10 personas en el mundo carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura. Partiendo de estas cifras y según la UNESCO: casi un décimo de la carga global de enfermedades podría ser contenida a través del mejoramiento del abastecimiento de agua, saneamiento, higiene y la gestión de los recursos hídricos en general.


Algunos expertos explican que conforme aumentan los conflictos, también aumentan las dificultades de resolución, algo que puede revertir sobre la propia seguridad del agua al pasar a ser utilizada como medio de presión, pudiendo pasar a ser una herramienta, un arma a utilizar dentro del conflicto, algo que siempre empeora la situación. Desde la organización Pacific Institute se han realizado estudios para comprender las conexiones entre los recursos hídricos, los sistemas de agua y la seguridad y los conflictos internacionales. Entonces, dependiendo del fundamento y desarrollo de una situación conflictiva, hacen una clasificación en función del uso, impacto o efecto que tenga el agua dentro del conflicto. Esta clasificación se divide en tres tipos de conflicto:
- Desencadenante: El agua es la raíz del conflicto y existe una disputa sobre el control del agua o los sistemas de agua. También puede tener relación con que el acceso económico o físico al agua, o la escasez de agua, desencadene la violencia.
- Arma: El agua, los recursos hídricos y sistemas de agua se utilizan como arma en un conflicto.
- Víctima: Los recursos o sistemas hídricos son víctimas intencionales u objetivos de violencia, aunque también pueden ser víctimas incidentales.

La intención de este artículo no es entrar en detalle ni analizar situaciones conflictivas o incluso de guerras concretas, pero esta clasificación sí que muestra cómo el ser humano puede llegar y está llegando a situaciones peligrosas donde el agua es una parte esencial y principal detonante de conflictos, donde se pone en peligro la supervivencia del ser humano y también el acceso o salubridad de la propia agua por la que se está luchando. Las previsiones advierten un constante crecimiento de conflictos a causa del agua, y actualmente existen aproximadamente 300 zonas en el mundo en las que se presagia que para el año 2025 habrá conflictos violentos a causa del agua, además de que estos se irán expandiendo globalmente.

Como siempre, tal como nos está mostrando de muy diversas formas el deterioro que significa la crisis planetaria y humana que estamos experimentando dentro de esta época que llamamos Antropoceno, todo va a depender del nivel de conciencia del ser humano, de hasta qué punto va a ser capaz de cambiar y comprender que todo el daño que se causa al planeta se lo está haciendo a sí mismo. Afortunadamente, también se están observando muchos movimientos y acciones para cambiar, para dirigirse hacia formas de vida y de relación con el medio ambiente, con la biosfera, que signifiquen una mejora en todos los niveles y que conduzcan hacia un respeto real por el planeta y por la defensa de su equilibrio como base de toda la vida. Cada vez van a ser más importantes las medidas que se tomen en las ciudades, porque también son las que van a sufrir la llegada de muchos refugiados climáticos y van a tener que mostrar y decretar leyes que detengan toda forma de perjuicio sobre cualquier aspecto o sistema que pueda afectar ese equilibrio que es necesario recuperar. La defensa de la pureza y salud del agua tiene que ser la defensa de nosotros mismos, por algo somos casi un 70% agua y como humanidad vamos a tener que fluir desde un nivel de conciencia más elevado para que no se deteriore más la situación y no se incrementen los conflictos por el agua.



Fuentes:
https://noticias.usm.cl/2011/05/23/usm-trabaja-para-mejorar-el-manejo-del-recurso-hidrico-de-la-quinta-region/

lunes, 30 de diciembre de 2019

Evento del mes de diciembre

Redactado y publicado por David Arbizu

UNA NUEVA AGRICULTURA COMO PUNTO CLAVE PARA SUPERAR LA CRISIS PLANETARIA
La agricultura es una de las actividades humanas que se vincula cada vez más con el desajuste climático que experimenta el planeta y muchos de los procesos de contaminación grave que conllevan deterioros y alteraciones insalubres sobre ecosistemas y hábitats de todo tipo, tanto terrestres como acuáticos y atmosféricos. Esto se debe a que, al igual que hablamos de la Revolución Industrial, también podríamos hablar de la revolución agrícola, en la que podríamos añadir la palabra “ganadera” por su estrecha relación y porque son explotaciones que comparten muchos efectos negativos y contaminantes, además de que la mayor parte de los cultivos son para abastecer a la ganadería; por ejemplo, se calcula que más del 80% de todas las tierras agrícolas mundiales se dedican a cultivos para la alimentación del ganado.

El ser humano ha ido cambiando las formas de cultivar, pasando de cultivos donde se respetaba lo que ofrecía la tierra y las especies propias de cada zona, con una explotación acorde a la recuperación y salud del terreno, a cultivos intensivos, con grandes extensiones dedicadas a una sola especie vegetal dominando todo el agrosistema, algo que se conoce como “monocultivo”, donde el enfoque principal es la producción forzada con todo tipo de tecnologías que han ido apartando al agricultor de los ciclos y engranajes naturales del suelo, empobreciendo la propia capacidad de la tierra al sustituirla por fertilizantes, pesticidas e incluso semillas genéticamente modificadas para buscar resultados y beneficios en lugar de salud, crecimiento y prosperidad de la tierra, del suelo y de toda la gran cantidad de formas de vida que intervienen en un sistema donde cada especie regula y abastece lo necesario para sostener el nivel y tipo de fertilidad que requiere cada área.

Tal como se está demostrando en todos los lugares del mundo, los sistemas basados en el monocultivo, a pesar de que es cierto que son muy productivos y en principio más fáciles de manejar, tienen inconvenientes como el requerimiento de altas cantidades de aportes externos en forma de energía, tecnologías invasoras, productos químicos y agua. En este artículo no voy a entrar en aspectos relacionados con este tipo de producción agrícola y la gestión y presión de las grandes compañías sobre agricultores de muchas partes del planeta, sino en el hecho de que, con un planeta en plena ebullición en cuanto a cambio climático, está constatado que estos sistemas son insostenibles y que están causando un gran impacto en la biodiversidad y en el clima. Por ejemplo, se sabe que agrosistemas bajo alta intensificación contienen un 40% menos de especies en comparación con zonas naturales.


Al mismo tiempo, frente a todo este panorama agrícola poco esperanzador, es constante la aparición de nuevas técnicas, muchas de ellas desarrolladas a partir del estudio de las formas de cultivo ancestrales que realizaban los pueblos nativos de cada lugar, donde también se pueden implementar tecnologías innovadoras enfocadas en convertirse en aportes positivos para restaurar ecosistemas, hábitats, formas de vida, cultivos perdidos y composiciones del suelo donde son necesarias las interacciones de los seres vivos, tanto animales como vegetales y también hongos, porque las nuevas investigaciones están mostrándonos la relación simbiótica que se forma entre todas las especies.

Relacionado con todo esto, se está observando un notable aumento de la productividad y la sostenibilidad de los agrosistemas cuando se trabaja con policultivos en lugar de monocultivos. En los policultivos las plantas trabajan en equipo mejorando la productividad de la cosecha e incrementando la biodiversidad del suelo, y todo ello genera que aumente la protección del espacio frente a plagas o hierbas competidoras o parasitarias y también que se produzca el medio ambiente necesario para que se incremente la presencia de polinizadores. Además, también se consigue que el suelo adquiera la compacidad adecuada formándose una estructura compleja y unificada que tendrá más poder para afrontar eventos climáticos adversos y aprovechar adecuadamente el agua que fluya sobre el terreno. Un buen ejemplo de esto es el cultivo conocido como “asociación precolombina”, donde se combinan tres especies muy diferentes: una cucurbitácea, como el calabacín o la calabaza, que demanda muchos nutrientes y se desarrolla a ras de suelo abarcando grandes superficies, una leguminosa, como las judías, que son capaces de fertilizar el suelo fijando nitrógeno atmosférico, y el maíz, cuyos tallos actúan de soporte para que la leguminosa se enrede y trepe por ellos pudiendo así compartir el espacio con la cucurbitácea. Otro ejemplo lo encontramos en lo que se conoce como “jardines naturales”, donde se combinan árboles frutales, arbustos, hierbas, vides y vegetales perennes de una forma concreta que busca imitar los ecosistemas naturales utilizando el espacio de manera sostenible y en la que también se tienen en cuenta los diversos niveles de crecimiento vertical para que todos los seres que habitan el espacio puedan trabajar y cooperar juntos, tanto para dar sombra como para generar protección frente al viento, mantener la humedad y temperatura adecuadas y también ser parte importante del hábitat de otros seres del mundo animal que con su presencia también aportan beneficios y cambios para sostener el equilibrio y estado más propicio y natural.

Plantación de policultivos

Independientemente de cómo se llegue a estructurar un espacio cultivable, lo que está claro es que para conseguir buenos resultados en todos los sentidos es necesario conocer las condiciones de la tierra de cada lugar y todo el proceso que realiza de forma natural para mantener su fertilidad, su salud e incluso toda la gestión de reciclaje de materia orgánica muerta. La nueva agricultura tiene que ser consciente de toda la riqueza y posibilidades con las que trabaja en concordancia, algo que hasta ahora no se ha estado valorando y que ha significado la degradación y mortandad del suelo, cuando es justamente el conocimiento y gestión de toda esa riqueza en forma de biodiversidad la que se va a poner al servicio de un mayor rendimiento de los cultivos si se trata desde el respeto y el reconocimiento de su valor. Por suerte cada vez son más los estudios e investigaciones dedicados a facilitar datos, tecnología e indicaciones para tratar la tierra de la forma más adecuada y provechosa para todos. También aumentan los proyectos para financiar estas investigaciones y para apoyar a los agricultores que quieran involucrarse y cambiar la forma de “hacer agricultura intensiva” para pasar a esta nueva agricultura acorde a una nueva conciencia del ser humano sobre la tierra y también como respuesta más o menos urgente frente a patrones climáticos que empiezan a ser devastadores en muchos lugares y que fuerzan un cambio de creencias en agricultores que hasta ahora defendían la agricultura intensiva frente a una agricultura biodiversa, en concordancia con las propiedades de cada terreno, que va a ser la que tenga más probabilidades de sobrevivir ante eventos climáticos severos. Pero todo esto no es nada fácil y todavía tienen mucho poder las grandes corporaciones, las grandes empresas financieras e incluso las aseguradoras, y todas ellas no apoyan estos cambios y en muchos casos representan el principal impedimento para tomar decisiones que se presentan como retos demasiado grandes al no tener el suficiente apoyo de empresas y sobre todo de gobiernos e instituciones oficiales.

También es importante tener en cuenta las diferencias por países, ya sea como factor favorecedor o bloqueador de innovaciones y riesgos. Si observamos Estados Unidos e India, podemos ver a priori dos países muy diferentes tanto a nivel de clima como de las extensiones de los campos de cultivo, la tecnología y los precios de los productos agrícolas, pero al mismo tiempo son países que este año han sufrido inundaciones devastadoras en sus campos de cultivo y que por un lado pueden haber perdido parte de sus cosechas y por otro lado han tenido que apurar al máximo el momento de la nueva siembra para que la tierra estuviera lo suficientemente seca como para asegurarse la germinación de las semillas. A pesar de que en ambos países encontramos ejemplos de agricultores y comunidades que han cambiado los monocultivos por sistemas más diversos como los que se están presentando en este artículo, en muchos casos la decisión del cambio es muy difícil por la falta de incentivos financieros para la innovación, así como la falta de fondos públicos para la investigación e implementación, de manera que muchos agricultores siguen con los sistemas que creen que les van a ser más rentables a corto plazo. Algo que también sucede en ambos países, aunque por causas diferentes, es que lo que el consumidor llega a pagar de más por productos cultivados de una forma más saludable y sostenible con el planeta es un valor que no llega al agricultor directamente, lo cual impide que pueda valorar positivamente un cambio donde no ve seguridad ni rentabilidad y sí muchos riesgos.

Por otro lado, hay países que parecen verdaderos ejemplos de innovación e impulso de esta nueva agricultura y de una nueva conciencia del agricultor. El ejemplo principal es Holanda, un país descrito en un artículo de National Geographic como “desprovisto de casi todos los recursos que se creía necesarios para la agricultura a gran escala”. En Holanda, especialmente desde finales del siglo pasado, se impulsaron políticas de apoyo a los agricultores para conseguir estructuras agrícolas autosuficientes tanto a nivel energético, con fuentes de energía renovables, como de otros suministros. Allí se optó por las granjas invernaderos y se ha conseguido una alta productividad con menor extensión de terreno, menor dependencia del agua e incluso con una reducción muy elevada e incluso completa, en algunos casos, del uso de productos químicos. Otros países con climas muy duros para la agricultura también están impulsando formas más sostenibles y de diversidad de cultivos. Entre estos países destacan Islandia, donde están utilizando la energía geotérmica para cultivar en invernaderos de forma sostenible durante todo el año, y Alaska, donde se utilizan técnicas agrícolas de clima frío y se aprovecha la proximidad de afluentes y ríos ricos en nutrientes. Por lo tanto, se puede decir que hay avances a nivel de tecnología y también a nivel de conciencia del ser humano para encontrar nuevas formas de cultivar la tierra y al mismo tiempo ser más un constructor que un destructor de hábitats, ecosistemas y formas de vida. Aunque seguro que se pueden encontrar inconvenientes a la agricultura de invernaderos y a otras que se puedan estar implementando actualmente, hay que considerar que son pasos que van allanando el camino hacia una forma de agricultura enfocada desde una conciencia más elevada.

Cultivos con especies que favorecen la actividad de los polinizadores

Como en cualquier actividad que haga el ser humano, es necesario ser consciente de todos los efectos que se estén generando sobre los otros seres vivos, sobre los sistemas que sostienen la biosfera, porque toda incisión o abuso va a llevar a un desequilibrio que, tal como ya estamos experimentando principalmente con los patrones climáticos, va a sernos devuelto y va a afectar nuestra supervivencia. La agricultura puede y debe cambiar, y puede pasar de ser uno de los factores negativos del cambio climático a ser un factor desde donde se impulse el reequilibrio y la recuperación y restauración de tierras y seres vivos, desde donde además se incremente la capacidad del suelo y del subsuelo de almacenar y sostener el carbono, de filtrar productos contaminantes y de producir alimentos puros y que sanen en lugar de enfermar debido a toda la química que contienen. La agricultura a pequeña escala, la del pequeño agricultor e incluso la de los huertos urbanos y huertos particulares, puede marcar un ejemplo a seguir mostrando todos los beneficios que aporta, y de hecho ya está simbolizando cómo debemos actuar frente al cambio climático. Conforme aumenten los efectos de los eventos climáticos sobre los campos de cultivo, también aumentará la presión para impulsar esa nueva agricultura, esa nueva forma de tratar una tierra, un suelo que queremos que nos dé alimentos, y también aumentará la presión para frenar la deforestación y las actividades contaminantes que matan el suelo fértil de este planeta. También aumentará la presión para recuperar muchas tierras abandonadas que, a nivel mundial, no están siendo consideradas por los gobiernos y que se permite que se estén degradando cuando en realidad, tal como las califica un estudio realizado por la Universidad de Minnesota: "son una oportunidad sin precedentes para los esfuerzos de restauración ecológica para ayudar a mitigar la extinción de especies y sus consecuencias para el bienestar humano”. De hecho, según algunos informes, un enfoque más agresivo y bien estructurado para restaurar las tierras abandonadas podría provocar grandes avances tanto en el reequilibrio del clima como en la detención de la sexta extinción masiva, y para ello se tendrían que crear verdaderos parques naturales donde pudieran coexistir zonas cultivables con zonas reforestadas donde la única actividad del ser humano fuera la de preservar la vida de las otras especies y protegerla de todo tipo de abuso, explotación y sacrificio. Esperemos que todo esto se llegue a conseguir porque significará un gran avance para la recuperación y sostenimiento de la biosfera como forma de supervivencia para todos los seres vivos de este maravilloso planeta Tierra que habitamos.


Fuentes:

sábado, 30 de noviembre de 2019

Evento del mes de noviembre

Redactado y publicado por David Arbizu

LOS CICLOS DE MILANKOVITCH: LA RELACIÓN DE LOS CAMBIOS DE LA ÓRBITA TERRESTRE CON LAS GLACIACIONES Y LOS PERÍODOS INTERGLACIALES

La mayoría de los estudios e informes sobre el cambio climático publicados en los medios de comunicación nos transmiten y demuestran que estamos experimentando un calentamiento global y que la causa principal se debe al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, destacando el aumento de dióxido de carbono, algo relacionado directamente con las actividades antropogénicas. Este aumento continuo de las temperaturas nos conduce a un mundo futuro, cada vez más cercano, donde las condiciones serán cada vez más difíciles para la supervivencia, con patrones climáticos más extremos y también un aumento del nivel del mar que afectará a millones de seres que viven cerca de las costas.

Pero hay una parte importante de la comunidad científica y de expertos que defienden que el clima del planeta está regido por la alternancia de glaciaciones y períodos interglaciales, y que actualmente nos encontramos en el final de uno de esos períodos, acercándonos a una glaciación que se considera que no va a ser tan extrema como otras que han marcado la historia y evolución de este planeta, su biosfera y sus habitantes. Algunos científicos relacionan las glaciaciones y períodos interglaciales directamente con la actividad solar, una actividad que también pasa por ciclos de mayor y menor potencia, de mayor o menor capacidad de impulsar hacia el exterior la radiación solar, y justamente ahora nos encontramos en uno de los ciclos que llamamos “mínimo solar”, que corresponde al ciclo 25, un período de actividad muy baja que se calcula que alcanzará su punto de menor actividad entre 2030 y 2040.

Por otro lado, aunque no creo que estemos hablando de dos teorías o explicaciones científicas antagónicas sino probablemente complementarias, hay científicos y expertos que vinculan las glaciaciones e interglaciaciones con los “Ciclos de Milankovitch” o lo que algunos llaman “Teoría Astronómica del Cambio Climático”. Desde los ciclos de Milankovitch se muestra que los cambios climáticos globales que ha experimentado de forma cíclica el planeta en los últimos millones de años se deben a variaciones orbitales y que, por lo tanto, las diferentes fases por las que pasa la órbita terrestre junto con los propios movimientos del planeta (precesión, nutación e inclinación del eje de rotación) habrían sido los responsables de las glaciaciones e interglaciaciones ya que, por un lado, habrían regulado la cantidad de radiación solar que estaba recibiendo el planeta en cada momento determinado, pero además, por otro lado, también habrían regulado cuál de los dos hemisferios estaba recibiendo con más fuerza los rayos solares, algo importante al tener en cuenta el estudio de las glaciaciones e interglaciaciones, en parte debido a que cada hemisferio tiene una superficie de tierra firme y de océano distinta y, consecuentemente, no va a reaccionar de la misma manera frente los cambios de la cantidad de radiación solar que le llegue.

Tanto si consideramos la actividad solar como los ciclos de Milankovitch, estamos hablando de lo que se describe como “Forzamiento Climático”, un término que define la influencia que ejerce un agente exterior sobre la Tierra y que esa influencia puede llegar a modificar el clima del planeta. Ese agente exterior puede ser el nivel de actividad solar o todo lo relacionado con la distancia y los diversos ángulos de recepción de la radiación solar que el planeta va a tener dependiendo de su órbita y sus movimientos, pero lo que está claro es la gran importancia de la relación entre el comportamiento del Sol y el de la Tierra para sostener o impulsar los cambios climáticos de nuestro planeta.


Los ciclos de Milankovitch deben su nombre a Milutin Milankovitch, que fue un ingeniero civil, astrónomo, matemático y geofísico serbio nacido en 1879. Su teoría se basa en el hecho de que nuestro planeta gira alrededor del Sol influido por tres parámetros básicos que modifican sus movimientos de traslación y rotación, y que son estos tres parámetros los que impulsan los cambios climáticos del planeta. Estos parámetros son la excentricidad de la órbita, la oblicuidad, que se refiere a los cambios del ángulo del eje de rotación, y la precesión, que es el giro del eje de rotación, ya que se podría decir que la Tierra gira como una peonza. Aunque la Teoría de Milankovitch reconoce las alteraciones de la radiación solar que llegan al planeta dependiendo de cada momento y ciclo relacionados con la actividad del Sol, considera que no son suficientes como para generar cambios climáticos importantes en la Tierra, de manera que se podría decir que no daría una importancia decisiva a los ciclos solares, con sus apogeos y sus mínimos, como factores determinantes de las glaciaciones e interglaciaciones. Antes de Milankovitch, otros científicos también habían desarrollado teorías enfocadas de forma similar, pero fue Milankovitch quien consideró plenamente los tres parámetros.

Voy a analizar brevemente cada uno de estos tres parámetros o movimientos, unos parámetros cuyas variaciones son en gran medida consecuencia de la influencia gravitatoria del resto de astros del sistema solar. Cada uno de estos parámetros orbitales tiene una ciclicidad determinada que no es fija a nivel de duración, ya que cambia a lo largo del tiempo al igual que cambian las fuerzas gravitaciones que los causan:
- Excentricidad de la órbita: Se basa en lo estirada que está la elipse que forma la órbita de la Tierra respecto al Sol. La excentricidad es mayor si la órbita es más alargada y menor si es más circular, y varía entre sus valores extremos cada 100.000 años. Cuando la excentricidad llega a su punto más extremo, la cantidad de radiación que llega al planeta en el afelio (punto más alejado de la Tierra respecto del Sol) y en el perihelio (punto más cercano) varía en un 11%. En estos momentos se considera que la variación es de un 6% y que la órbita está convirtiéndose en menos excéntrica, cada vez más circular, lo cual significa que la duración de las estaciones cada vez será más similar.
Es muy interesante la relación de la órbita de la Tierra con los otros planetas del sistema solar. Estudios recientes han demostrado cómo Venus, por ser el planeta más próximo a la Tierra, y Júpiter, por ser el más masivo del sistema solar, producen un “tirón gravitacional” sobre la Tierra que hace que su órbita sea más o menos excéntrica respecto al Sol, aunque también se considera que Saturno ejerce ese tirón. Esto provoca que cada 405.000 años se alargue un cinco por ciento la órbita de la Tierra intensificando los efectos de los otros parámetros a nivel climático, de manera que los veranos se vuelven más cálidos y los inviernos más fríos, al mismo tiempo que se extreman los períodos y patrones de sequía y también los de precipitaciones. En estos momentos se considera que la Tierra se encuentra en una etapa media, a 202.500 años del inicio de este ciclo y por eso su órbita todavía es bastante circular y el clima menos extremo de lo que podría llegar a ser.
- Oblicuidad: Son los cambios del ángulo del eje de rotación de la Tierra, lo cual varía su inclinación respecto a la llegada de la radiación solar. La oblicuidad no provoca modificaciones en cuanto a la cantidad de radiación recibida pero sí en cuanto a su distribución sobre la superficie el planeta. Como es lógico, una oblicuidad o inclinación mayor representa estaciones con patrones climáticos más extremos. La inclinación oscila entre 21,6º y 24,5º cada 41.000 años y actualmente se encuentra en 23,5º. La tendencia actual es una disminución de la inclinación, lo cual, según la teoría de Milankovitch, representa inviernos más cálidos, veranos más fríos, y un patrón de enfriamiento general que puede conducir al inicio de una glaciación debido a que los rayos solares llegan con menor fuerza a las latitudes altas y el hielo acumulado en invierno se derrite menos de lo normal en verano. Además, cuanto mayor es la capa de hielo, mayor es el reflejo de la energía solar. Por estas razones, Milankovitch creía que la oblicuidad era el parámetro que tenía mayor efecto sobre el clima, y por eso dedujo un período de 41.000 años para las grandes glaciaciones, aunque investigaciones posteriores han demostrado que esto no se ha cumplido, al menos durante el último millón de años, y que el período está más en consonancia con los ciclos de 100.000 años que marca la excentricidad.
- Precesión: Es el giro que realiza el eje de rotación de la Tierra, que oscila como una peonza en sentido contrario a la rotación. Este giro dura 26.000 años y está vinculado con el movimiento de nutación, que es un movimiento ligero e irregular formado por el propio giro y que también recibe la influencia de otros planetas. La posición del planeta debido a la precesión señala la fecha de los solsticios y equinoccios. Actualmente el solsticio de verano en el hemisferio norte coincide con el afelio (máxima distancia del planeta respecto al Sol) y, de alguna manera, nos muestra que para la recepción de la energía solar es prácticamente más importante la oblicuidad y la precesión que la distancia que pueda haber entre el planeta y el Sol como resultado de una mayor o menor excentricidad.


Si se analizan los ciclos de Milankovitch desde la perspectiva de las glaciaciones e interglaciaciones, se observa que las glaciaciones llegan en periodos de alta excentricidad, baja inclinación y una distancia grande entre el Sol y la Tierra en verano, estas condiciones también suponen un menor contraste entre las estaciones. Por otro lado, las interglaciaciones están marcadas por períodos de baja excentricidad, gran inclinación, y con una distancia más pequeña entre el Sol y la Tierra en verano, algo que significa mayor contraste entre las estaciones.

A pesar de todo el avance que representan los ciclos de Milankovitch y los estudios y conclusiones mejoradas que se han conseguido gracias a ellos, hay más factores que afectan todo resultado estacional y hacen que uno o varios de los tres parámetros (excentricidad, oblicuidad y precesión) no representen situaciones tan determinantes o estructuradas. Un ejemplo lo encontramos en las Leyes de Kepler, concretamente en la segunda ley, que declara que el movimiento de la Tierra se acelera cuando pasa por el perihelio, de manera que aunque en ese momento la intensidad de la radiación solar sea mayor, también se acorta la duración del verano. Al mismo tiempo, las investigaciones actuales realizadas a partir del estudio de los materiales geológicos que forman el suelo de la Tierra, y que no han cambiado durante miles de años, demuestran situaciones con cambios bruscos en la periodicidad de las glaciaciones, situaciones que no siempre encajan totalmente en la teoría de Milankovith debido a que puede haber otro tipo de forzamientos climáticos que pueden coger una gran relevancia en momentos concretos de la evolución del planeta y a que, tal como advierten algunos expertos y científicos: “quizás estemos olvidando algún factor climático todavía desconocido”.

Extracción de testigos de roca en Arizona de hasta 215 millones de años antigüedad

La situación actual de crisis planetaria también rompe con muchos esquemas y teorías científicas y genera que se formen opiniones diversas sobre los efectos de estos parámetros al añadir otros que podrían parecer menos importantes o impactantes, pero que inciden y modifican los ciclos y patrones climatológicos terrestres y ponen en cuestionamiento muchas teorías respecto a la relación de la Tierra con el Sol y con los planetas del sistema solar. Esto podemos observarlo actualmente en la formación y desarrollo de grandes tormentas en el planeta, donde en muchos casos los sistemas de tormentas no cumplen las previsiones científicas, tanto en cuanto a su trayectoria como a su fortalecimiento y duración, pero desde la perspectiva científica todo ello va a conducir a un mayor alcance en el estudio del calentamiento global, a una mayor comprensión del período interglacial que estamos viviendo y a si realmente nos dirigimos a una glaciación, aunque sea, tal como se expresa en algunas ocasiones, una mini-edad de hielo.

Está claro que uno de los factores actuales decisivos del calentamiento global y del desequilibrio de los patrones climáticos es el devastador efecto de la actividad humana sobre el planeta, lo que podríamos llamar “forzamiento antropológico”, donde tiene gran importancia toda la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, especialmente de dióxido de carbono. Algunas investigaciones demuestran que, durante el último medio millón de años, el aumento de la temperatura global corresponde con los períodos interglaciales, pero también que en muchos casos primero aumentaba la temperatura y después el nivel de CO2, algo que parece no corresponder con la relación directa que actualmente hacemos entre mayor porcentaje de dióxido de carbono en la atmósfera y temperaturas más elevadas. Esto plantea la pregunta de si es el calentamiento el que provoca un aumento del CO2 o si es al contrario, y parece ser que la respuesta correcta sería: “ambas cosas”, de manera que es una relación de ambos sentidos donde también interfieren otros factores. Algunos de estos factores son: los movimientos de las placas tectónicas, cuya estabilidad también está relacionada con la llegada de los rayos solares y que además están vinculados con la actividad volcánica, porque una baja actividad volcánica con débil emisión de nubes de gas y ceniza favorece la llegada de los rayos solares y del calentamiento; la llegada de rayos cósmicos, también relacionada con una mayor o menor actividad solar, ya que la actividad solar normal o elevada frena la llegada de rayos cósmicos, rayos que también están relacionados con la formación de nubes en la atmósfera; la reflectividad de las capas de hielo, donde además de las temperaturas tendrá importancia el estado del hielo, si le llega la contaminación y todo el polvo y emisiones diversas formadas a partir de la actividad humana e incluso de los incendios, que en muchos casos, tal como estamos viendo actualmente, son provocados por el hombre. Desde los océanos también podemos constatar esta relación “altas temperaturas-emisión de CO2”. Se ha demostrado que conforme se calienta el Océano Antártico, disminuye la solubilidad del CO2 en el agua, lo cual facilita que el océano libere CO2 a la atmósfera dentro de un proceso que puede necesitar unos 1.000 años, que no es un período largo desde la perspectiva de la actividad planetaria.

Según la teoría de los ciclos de Milankovitch, la glaciación se inicia cuando los veranos son suficientemente frescos como para mantener el hielo acumulado en los inviernos, algo que no está sucediendo. Además, la actividad humana de los últimos 200 años ha provocado un aumento del CO2 extremadamente elevado como para significar el inicio de una glaciación. Por otro lado, tal como he señalado anteriormente, hay muchos factores que científicamente todavía se desconocen y que podrían ser verdaderos detonantes para que se desarrollara cualquier patrón impredecible. Creo que tenemos que ser muy conscientes de los sistemas internos propios de la Tierra, sistemas que marcan ciclos y forman un engranaje lleno de piezas pequeñas y grandes que todavía no conocemos en profundidad. Por otro lado, cada vez hay más investigaciones enfocadas en la relación de la Tierra con todo el sistema solar y con cada uno de sus planetas, y todo ello puede ofrecer nuevos resultados que aporten más datos y parámetros para una mayor comprensión y determinación del proceso que estamos viviendo. También es cierto que hay otros sistemas que conocemos y sabemos que podrían dirigirnos hacia una glaciación, como podría ser una ralentización excesiva del cinturón oceánico o circulación termohalina, algo que ya está sucediendo y que se puede observar en el Atlántico, provocado por el deshielo junto con la debilidad que está mostrando la Corriente del Golfo. Quizás una glaciación podría ponerse en marcha debido al desequilibrio de estos sistemas, como una respuesta potente que hiciera el planeta para reequilibrarse si no llegan a dar resultados positivos las “pequeñas respuestas” que ahora estamos experimentando con todo el desequilibrio climático global. Podemos afirmar que vivimos en un momento de la historia de la Tierra con dinámicas de retroalimentación climática muy sensibles y, de momento y por desgracia, también podemos afirmar que el ser humano no muestra la comprensión ni la sensibilidad suficientes como para no ser uno de los factores determinantes del agravamiento de la crisis planetaria.


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