viernes, 29 de mayo de 2020

Evento del mes de mayo

Redactado y publicado por David Arbizu

LAS PLAYAS: LOS ECOSISTEMAS MÁS FRECUENTADOS Y MENOS CONOCIDOS

Una playa es un espacio geográfico formado por un depósito de sedimentos no consolidados que está situado en la costa, que es la zona de interacción y transición entre una superficie terrestre, ya sea un continente o una isla, y el mar, entre los sistemas terrestres y los marinos. Se considera que las playas son biotopos costeros totalmente dinámicos, tanto por su formación y continuos cambios morfológicos como por su composición y los diversos tipos de vida que habitan en ellas o que las utilizan en parte de sus procesos vitales, como es el caso del desove de algunos animales. En general, se desconoce la complejidad de estos ecosistemas, su importancia como punto clave de equilibrio entre la relación “tierra-mar” e incluso “aire”, porque estos tres elementos aportan las condiciones ambientales determinadas que configuran una playa, además de todo lo relacionado con la radiación solar que pueda recibir y las temperaturas habituales correspondientes a su ubicación en el planeta.

Aunque para nosotros la playa es la parte de arena que nos permite llegar al mar desde una parte terrestre más interna, en realidad se considera que el espacio abarca toda la zona influenciada por los procesos marinos junto con el viento. Esto significa que se extiende desde el límite terrestre de las mareas, las olas y las dunas costeras formadas y arrastradas por el viento, hasta el punto en el mar donde las olas interactúan significativamente con el lecho marino, un punto a partir del cual, mar adentro, ya no hay un movimiento notable de sedimentos. Las playas forman verdaderos ecosistemas que desempeñan un papel importante en la regulación química de nuestra atmósfera y llevan a cabo funciones de gran importancia entre las que destacan el almacenamiento y transporte de sedimentos; el filtrado del agua, relacionado con la descomposición de materiales orgánicos y todo tipo de contaminantes, y también con el proceso de mineralización y reciclaje de nutrientes; el almacenamiento de agua en acuíferos de dunas junto con la descarga de agua de acuíferos subterráneos; el sostenimiento de una estructura vital para muchos animales que viven en la playa y para que otros puedan anidar, criar, desovar, encontrar un lugar de reposo en sus migraciones y también un lugar donde alimentarse; y el amortiguamiento del oleaje y la protección frente a eventos climáticos severos.

Lighthouse Beach (Nueva Gales del Sur-Australia)

Las características de las zonas terrestres y de las marinas, así como los vientos habituales de cada lugar, son las que generan que cada playa sea diferente, que puedan habitar diversas especies, que se aglomeren o se desplacen continuamente los sedimentos, que varíe toda su capacidad de filtración y también que sea distinta su forma de amortiguar la energía y fuerza del oleaje al llegar a la zona terrestre. Aunque esta función de protección y amortiguamiento es común para todas las playas, existen tres tipos de playas dependiendo de cómo sea este proceso: por un lado están las “playas disipativas”, de perfil suave, grano de arena fino, gran amortiguación de las olas y pocas corrientes de resaca; por otro lado están las “playas reflectivas”, de perfil pronunciado, grano de arena grueso, menor amortiguación de las olas y con corrientes de resaca; y entre estos dos tipos están las “playas intermedias”, que a su vez se pueden dividir en cuatro subtipos y son las que presentan formas y estados que no son claramente disipativos ni reflectivos. La imagen superior nos muestra un tipo de playa intermedia con partes de disipación del oleaje y zonas de corrientes de resaca, de canales más profundos y de color más oscuro, formadas entre las zonas donde se ven las olas rompiendo.

La arena de la playa está formada por partículas acumuladas fruto de la erosión de piedras y minerales junto con fragmentos de conchas marinas. Gran parte de estos materiales son sedimentos transportados por las corrientes y las olas, pero también se ha comprobado que una parte importante ha llegado desde la erosión de zonas internas terrestres y el transporte de sedimentos que llegan al mar desde los ríos y luego se trasladan por la línea costera gracias a las corrientes marinas que se mueven a lo largo del litoral. Se considera que una playa está formada cuando ha alcanzado naturalmente un ciclo equilibrado entre la acreción y la erosión.

En la imagen que sigue a continuación se puede ver la playa del Ahuir (Valencia-España) como un ejemplo de playa disipativa con su parte de arena y la parte posterior de dunas, con su especial vegetación adaptada a esas condiciones, hasta que llega la elevación del terreno que significa la transición del final de la playa hasta un nuevo terreno y ecosistema más interior, con otra vegetación y otro funcionamiento.

Playa del Ahuir (Valencia-España)

En las playas habitan una gran variedad de organismos vivos, desde microorganismos hasta peces que viven principalmente en aguas poco profundas y cerca de la línea costera. Las especies más numerosas son los moluscos, como las almejas y los caracoles, los crustáceos, como los cangrejos y las pulgas de arena, que no son pulgas sino crustáceos que tienen ese nombre por su capacidad de saltar, y muchos tipos de gusanos; a nivel vegetal también destacan las algas y diversos pastos marinos. 
El estado de la playa es muy importante para la supervivencia de los seres que la habitan. Por ejemplo, los cangrejos de arena se mueven arriba y abajo de la playa con la marea, siguiendo las condiciones del agua que prefieran. Estos animales altamente móviles utilizan más del 60% del ancho total de la playa en el transcurso de un año y se retiran a la playa superior para escapar de eventos extremos como tormentas. Otros animales, que pueden llegar a ser tan pequeños como los granos de arena, tienen hábitos cavadores y se mueven verticalmente, enterrándose más o menos según sus necesidades, por protección en los momentos de bajamar o incluso para mantener el grado de humedad que requieran o las zonas a alcanzar para encontrar alimentos.

Cada vez que llega y se expande una ola sobre la playa, trae nuevos recursos importantes para todos los seres vivos que la habitan, porque está transportando alimentos, nutrientes y oxígeno. Cuando la ola se eleva y avanza por la ladera de la playa, el agua de mar se hunde en la arena y drena hacia el océano mientras se realiza un gran filtrado que elimina partículas diminutas de algas y otros materiales orgánicos que proporcionan una fuente de energía para la comunidad de la playa.

Las playas son fuentes de alimento para muchas aves y peces que aprovechan especialmente la subida y bajada de las mareas para alimentarse, y también sirven como importantes zonas de reproducción para animales que no residen permanentemente en ellas, como es el caso de algunos peces que desovan en la arena, al igual que las tortugas. Las playas también pueden ser zonas de paso y descanso para aves migratorias y también para otros animales como los leones marinos, que usan las playas para descansar, criar, dar a luz o simplemente para calentarse al sol. Incluso en el momento de escribir este artículo, durante la pandemia del coronavirus Covid-19 y el confinamiento correspondiente, se han visto muchas imágenes de animales que se dirigen al mar y a las playas, animales que no esperábamos ver cerca del mar, algo que habitualmente no sucede porque la presencia del ser humano lo impide. Esto demuestra que muchos animales aprovechan las playas y entran en el agua para refrescarse, además también pueden encontrar alimentos como pastos y peces muertos que el mar haya expulsado hasta la arena.

Hasta aquí todo son aspectos positivos que muestran la capacidad e importancia de estos ecosistemas y cómo encuentran su equilibrio en la adaptación a las condiciones que lo forman. Desgraciadamente ahora hay que hablar de otro ser vivo que también accede a la mayoría de las playas: el ser humano. Las playas representan uno de los puntos de mayor concentración de contaminación provocada por el hombre, especialmente en las áreas urbanizadas, que son muchas en el planeta. Muchos vertidos, tuberías de drenaje, de expulsión de residuos de todo tipo, desde aguas residuales hasta sustancias químicas tóxicas, acaban en el mar y moviéndose hacia las costas. Otras contaminaciones llegan al mar y a las playas desde la desembocadura de los ríos, desde vertidos ilegales de barcos o accidentes de plataformas petroleras, por ejemplo. A todo esto hay que añadir la propia basura y contaminación que los seres humanos dejan en la arena e incluso en el agua a través de la contaminación causada desde los productos de protección solar, etc.

Las playas, como ecosistema y hábitat, también soportan en muchos casos la contaminación lumínica de las zonas urbanizadas, la contaminación acústica causada por el hombre, que llega tanto desde la tierra como desde el mar. El ser humano también ha facilitado la llegada de especies invasoras, tanto en la zona terrestre de la playa, al plantar especies vegetales no autóctonas que se han reproducido y han aniquilado las propias del lugar, como en la zona de agua con la gran acumulación de algas que en muchos casos son tóxicas y destruyen la vida de la zona costera, tanto por su toxicidad como al crear hipoxia y matar a muchos seres por la falta de oxígeno en el agua.

Playa Collaroy (Nueva Gales del Sur-Australia)

Tal como muestra la imagen superior, el exceso de urbanización cerca de la costa, esa necesidad de estar en primera línea de mar, ha causado una gran devastación en las playas de todo el mundo. Tanto las edificaciones como todos los diques, rompeolas, construcción de puertos de todo tipo, de paseos marítimos, etc. acaban destruyendo las playas y, en muchos casos, tal como se ve en la imagen, la playa va desapareciendo porque todo blindaje y protección del oleaje realmente solo consigue provocar una mayor erosión y el avance del agua tierra adentro, de manera que el resultado es el contrario del esperado porque se bloquea la energía de las mareas y el oleaje, que en muchos casos, en lugar de liberarse armoniosamente, vuelve hacia el mar incrementando su fuerza. Ahora, con el aumento constante del nivel del mar y de las tormentas que provocan oleajes muy potentes, muchas playas van desapareciendo conforme avanza el agua y va engullendo toda la arena.

La urbanización y toda acción del hombre para adecuar las playas a sus intereses también ha provocado la destrucción de la zona de dunas y vegetación, una parte importante del equilibrio del ecosistema. Toda desestabilización provoca una pérdida, que en muchos casos es de arena en la zona donde las personas ponen sus toallas, tumbonas, parasoles, etc., y esto significa que muchas playas necesitan lo que se conoce como “alimentación o relleno de la playa”, que consiste en agregar grandes cantidades de arena o sedimento para combatir la erosión o para alargar o ensanchar la playa. Estas aportaciones de grandes cantidades de arena no autóctona pueden matar a muchos animales y desestabilizar todavía más el ecosistema, ya que es muy probable que la arena nueva no tenga el mismo tamaño de grano o composición química que la arena natural, algo que cambia el hábitat del que dependen los animales de playa. Además, a medida que el mar va erosionando la arena nueva y la va engullendo, esta puede convertirse en un fango que asfixie la vida marina tanto por el deterioro de la calidad del agua como por el cubrimiento de pastos y algas que forman parte de la cadena de vida del ecosistema. Cuando se realiza la alimentación de la playa también se utiliza maquinaria pesada que bloquea y ahoga las capas de arena, algo que también sucede cuando pasan máquinas para allanar y limpiar la arena; todo ello provoca mortandad y destrucción del ecosistema.

La imagen que sigue a continuación muestra una parte de la playa de Benidorm (Alicante-España), uno de los lugares más devastados por la urbanización, la sobreexplotación de recursos naturales y la ejecución de cambios solo para intereses turísticos y económicos, algo que ha provocado que prácticamente ya no exista la playa como un ecosistema vivo, sino que realmente sea lo que solo es capaz de ver el ser humano, un montón de arena a utilizar para su propio bienestar y como forma placentera de llegar al mar.

Playa de Benidorm (Alicante-España)

Las playas también son víctimas de la explotación minera. Se considera que la extracción de arena es la mayor actividad de minería del mundo, además de una de las más destructivas. La arena es un recurso fácil de conseguir y la extracción la pueden realizar grandes empresas con maquinaria especializada, pero también individuos que solo requieren una pala para cogerla. La mayor parte de la arena se usa para hacer hormigón, pero también para ganar terreno al mar; un ejemplo de ello lo encontramos en Dubai, un lugar famoso por sus islas artificiales, que requirieron millones de toneladas de arena. La extracción de arena destruye las playas y provoca movimientos no naturales de sedimentos que pueden causar daños al llegar a otros lugares como, por ejemplo, arrecifes de coral. Esta actividad de extracción también se realiza en ríos y lagos, porque el tipo de arena erosionada por el agua es más adecuado para la construcción que la arena del desierto, erosionada por el viento, que es demasiado redonda y no tiene tanta capacidad de adherencia.

Debido a los efectos del cambio climático, con el aumento del nivel del mar y el fortalecimiento de los fenómenos climáticos extremos, se calcula que la mitad de las playas del planeta van a desaparecer a lo largo de este siglo. De momento la acción del hombre no ayuda a mitigar estos efectos sino que los acelera. No se comprende la importancia de toda acción, no se comprende que cada paso implica una pisada y que es necesario ser consciente de qué va a causar esa pisada, especialmente en un planeta que ahora, con el confinamiento, nos ha demostrado su fuerza de recuperación, de explosión de vida saludable, algo de lo cual también depende nuestra salud. En algunos lugares se está consiguiendo una mayor comprensión y respeto de las playas como ecosistema completo, y se está dando más espacio, tierra adentro, para que las playas puedan reformarse y reequilibrarse, incluso para que puedan desplazarse conforme aumenta el nivel del mar, porque no hay que olvidar su capacidad de protección e intermediación entre las energías del mar y de la tierra. Esperemos que aumente el conocimiento y comprensión de estos ecosistemas y que todo ello impulse que se vayan tomando cada vez más medidas para cuidar las playas y permitir que se desarrollen todos sus procesos, todo su dinamismo vital del cual también dependen muchos seres vivos y, consecuentemente, la biosfera y todo el planeta.


Fuentes:

jueves, 30 de abril de 2020

Evento del mes de abril

Redactado y publicado por David Arbizu 

EL DETERIORO DE LA SALUD DEBIDO A LA CONTAMINACIÓN, LOS DISRUPTORES ENDOCRINOS Y EL ABUSO DE LOS ANTIBIÓTICOS. RELACIÓN DIRECTA CON LA ACTUAL PANDEMIA DEL CORONAVIRUS COVID-19 DEBIDO A LA DEBILIDAD DE NUESTROS SISTEMAS ENDOCRINO E INMUNITARIO


La pandemia del coronavirus Covid-19 potencia nuevas investigaciones y publicaciones relacionadas con nuestra forma de vida, con la tecnología y ciencia que nos envuelve e influencia y con el trato que le damos al planeta y a sus seres vivos, así como el que nos damos a nosotros mismos. Estamos observando los graves efectos de la contaminación sobre nuestro estado de salud, y cada vez coge más importancia todo lo que representa y conduce a un deterioro de los sistemas de nuestro cuerpo implicados en mantener nuestro bienestar físico, en fortalecer nuestra protección frente a posibles agresiones externas de todo tipo. Junto a todo lo relacionado con la contaminación, especialmente la atmosférica, los disruptores endocrinos y el abuso de los antibióticos representan un impacto muy negativo sobre nuestra salud que pone en peligro nuestra supervivencia.


Por si no quedaba claro todo el daño que provocamos sobre el planeta en todos los sentidos, el confinamiento de gran parte de la población mundial, o de gran parte de las zonas más pobladas y también industrializadas, nos ha mostrado cómo se limpia y recupera la atmósfera cuando dejamos de intervenir o lo hacemos con menor intensidad, cómo los animales recuperan espacios naturales que les hemos arrebatado, cómo el mundo vegetal emerge con una fortaleza sorprendente gracias a un nivel de purificación más elevado del ambiente, del aire del planeta. Al mismo tiempo, esta pandemia nos permite ser conscientes de la verdadera globalidad en la que vivimos, cómo las fronteras no son barreras para que se expanda un virus, cómo dependemos de las telecomunicaciones, en especial de Internet, y cómo las investigaciones científicas deberían estar siempre dirigidas y enfocadas hacia el beneficio global, siendo compartidas y recibiendo el aporte e impulso de lo que debería ser una verdadera comunidad internacional, algo que por desgracia está claro que no sucede.

Esta gran crisis de salud actual también está aportando aprendizajes sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo físico, de cómo responde frente a intrusiones externas peligrosas y de la importancia de mantenerlo lo más saludable posible. Al mismo tiempo, observamos que hay que tomar decisiones personales importantes para sostener y desarrollar un estado de salud óptimo, como todo lo relacionado con la alimentación, con el ejercicio físico, con nuestra relación con la naturaleza, pero también observamos cómo hemos creado una sociedad y un ambiente que nos rodea y del que formamos parte que es enfermizo en todos los sentidos, y aquí se podría hablar no solo de los aspectos físicos sino también de los emocionales y mentales que también afectan a nuestro estado de salud.

En muchas entrevistas y artículos publicados durante las últimas semanas se habla de la importancia del sistema inmunitario, de tener un sistema inmunitario fuerte para combatir el virus, pero también se enfatiza la importancia de la realidad y visión holística y no enfocarse únicamente en un sistema, en un órgano o en una reacción. Así que un sistema inmunitario fuerte depende del estado de todo nuestro cuerpo y, especialmente, de otros sistemas con los que tiene una relación muy directa, como son los sistemas endocrino y nervioso, porque ningún órgano o sistema trabaja de forma independiente sino que se modulan y equilibran entre sí. Entonces, toda atención y cuidado que pongamos en fortalecer una parte de nuestro cuerpo va a afectar positivamente al resto, pero también sucederá igual con todo tipo de agresión o deterioro que nos afecte. En este sentido, personalmente podemos poner nuestra atención es nuestra salud y cuidarnos desde todo lo que hacemos en nuestra vida y depende de nosotros mismos, pero existe una parte que no podemos controlar tanto, que nos rodea y nos enfermiza y debilita, y esta parte está representada por el mundo que los humanos hemos creado, con los altos índices de contaminación en la atmósfera, en el agua, en la tierra, con la fabricación de materiales tóxicos que forman parte de nuestro día a día, como el plástico, materiales que en algunos casos incluso consumimos directamente a través de los alimentos e incluso de los antibióticos. Y todo ello ha ido ganando cada vez más poder y espacio, es algo realmente global, algo que nos enferma a nosotros y al planeta, y el planeta nos muestra cómo se recupera de esa enfermedad cuando nosotros estamos confinados y reducimos toda actividad humana. Hay que ver todo eso en nosotros mismos, hay que comprender que si los árboles y las plantas están más verdes, también nuestros cuerpos estarían más saludables si hubiera menos contaminación rodeándonos continuamente.

En estos momentos ya son varias las investigaciones que demuestran la relación directa entre la contaminación ambiental por partículas en suspensión y la velocidad de propagación del coronavirus. Se ha observado que las concentraciones de partículas atmosféricas en suspensión funcionan “como factor vehicular del virus” y que la mortalidad del virus ha aumentado en zonas con un alto índice de contaminación. La inhalación de partículas tóxicas presentes en el aire es un factor de alto riesgo y cada vez es mayor el número de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica. Pero existe otro tipo de contaminación química que nuestro cuerpo está recibiendo constantemente, en ocasiones a través del aire que respiramos pero también a través de los alimentos que ingerimos, el agua que bebemos y todas las emisiones que entran en nuestro cuerpo incluso a través de la piel. Me refiero a los disruptores endocrinos, que son sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal y ocasionar diferentes daños sobre la salud. Estos disruptores afectan directamente al sistema endocrino, debilitando también el sistema inmunitario y provocando enfermedades diversas en el cuerpo. Los disruptores endocrinos contaminan el medio ambiente sobre todo a través de los vertidos industriales, agrícolas y urbanos, y también a través de la incineración y vertido de basuras. El ser humano está expuesto a esta contaminación del medio ambiente y a toda la que le llega desde los pesticidas y aditivos que contienen muchos productos alimenticios, desde los plásticos que manipulamos, desde algunos detergentes, productos de limpieza personal, utensilios de cocina y otros productos habituales en las viviendas; incluso la mayoría de los tickets de compra contienen sustancias dañinas que se adhieren a la piel al tocarlos y que son difíciles de eliminar y acaban entrando en nuestro organismo bien por vía digestiva, cuando utilizamos las manos al tocar los alimentos que ingerimos, o mediante la migración hacia el torrente sanguíneo a través de la piel.

En el año 2013, se publicó un informe desde el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el cual se alertaba del peligro de estas sustancias sobre el sistema hormonal y se aconsejaba que se hicieran investigaciones más concretas y determinantes para adoptar medidas frente al uso de estas sustancias. Pero desde entonces no se han hecho grandes avances ni tomado medidas restrictivas adecuadas, y la mayoría de productos y acciones se pueden seguir fabricando y realizando al quedar dentro de los límites legales establecidos.

Tal como muestra la imagen que sigue a continuación, los disruptores endocrinos actúan frente a nuestras hormonas al igual como estos días estamos viendo que lo hace el virus del Covid-19 con nuestras células, engañándolas para poder entrar en ellas, infectarlas y manipularlas. Todo esto conduce a desequilibrios y enfermedades que pueden llegar a ser muy graves e incluso mortales.


Otro tema que está cogiendo cada vez más importancia y que también está relacionado con la actual crisis del coronavirus Covid-19 es el del abuso de los antibióticos y la consecuente resistencia que desarrollan los patógenos. En el año 2014, la Organización Mundial de la Salud declaró que la resistencia a los antibióticos se tenía que considerar una amenaza mundial para la salud pública. Desde entonces han ido aumentando los casos de las llamadas superbacterias, que prosperan en hospitales e instalaciones médicas y pueden ser resistentes a todos los antibióticos conocidos.

Desde la perspectiva de la crisis actual del Covid-19, lo que está sucediendo es un exceso del uso de antibióticos, tanto en hospitales como por personas que los toman por su cuenta a nivel particular. Aunque el Covid-19 es una enfermedad viral que no se ve afectada por los antibióticos, los datos preliminares de los hospitales muestran que muchos pacientes están siendo tratados con esos medicamentos para curar o proteger contra infecciones secundarias bacterianas. Esta medida tiene su lógica debido a que está demostrado, históricamente, que a partir de pandemias virales se desarrollan graves infecciones bacterianas, como la neumonía. Un ejemplo de esto lo vemos en un estudio realizado en París, que ha demostrado que el 33 por ciento de los pacientes con Covid-19 también estaban infectados con aspergillus, un hongo frecuentemente resistente a los medicamentos que se apodera de personas con sistemas inmunes comprometidos. Otro ejemplo llega con las cifras del examen de un grupo de pacientes chinos, donde el 27 por ciento tenía una infección bacteriana secundaria. Por lo tanto, aunque todavía falta saber con certeza qué proporción de pacientes infectados con el Covid-19 desarrollan neumonías causadas por bacterias, sí que hay indicios bastante claros de que las infecciones bacterianas pueden estar jugando un papel tan importante como en pandemias pasadas y, por lo tanto, tendría que aumentar el uso de antibióticos.

La resistencia a los antibióticos conlleva otra complicación, que es la necesidad de tener nuevos antibióticos más eficaces y desarrollados especialmente para reemplazar a los superados por los patógenos, y esto es algo que no está sucediendo. Desarrollar nuevos antibióticos es muy costoso y las empresas desarrolladoras de antibióticos no reciben el apoyo financiero adecuado. Muchas empresas farmacéuticas se enfocan primordialmente en mantener los productos que les son más rentables o hacer variaciones para actualizarlos y poder sostener la demanda y su cuota de mercado, incluso aunque con el paso del tiempo y las nuevas condiciones de vida hayan quedado en parte obsoletos o se haya demostrado que no son los más adecuados. Además, muchos hospitales también tienen problemas económicos y tienen que someter la calidad del servicio a la estabilidad financiera, y eso supone mantener el uso de antibióticos antiguos, aunque sean menos eficaces, porque son más económicos que los nuevos.

De lo que sí que podemos ser cada vez más conscientes, tanto si analizamos la crisis del Covid-19 como los otros problemas conjuntos presentados en este artículo, es que estamos en un mundo conectado, global, y que se tiene que sacar partido a esa globalización potenciando la unidad, el trabajo común, el compartir intereses por un bien mayor. El Covid-19 también nos nuestra la importancia de la naturaleza, de la biodiversidad, de la salud de todos los sistemas que componen la biosfera, y cómo el ser humano ha invadido y devastado el planeta hasta el punto de enfermarlo, de permitir que estemos en una sexta extinción masiva, de permitir que la contaminación provocada por el hombre ya haya llegado a todos los rincones del planeta, de permitir que se estén quemando los pulmones de la Tierra, de permitir que estemos haciendo extracciones y perforando el suelo que nos sostiene. Esto no va a ser un camino fácil si no somos conscientes de que cuando quemamos los bosques, esos pulmones planetarios, también estamos quemando nuestros pulmones, de que cuando contaminamos las aguas, estamos contaminando el agua de nuestro cuerpo, y de que llegamos a un punto en que las agresiones que estamos realizando van a volverse hacia nosotros cada vez con más contundencia y rapidez. Esperemos que acabe rápida y efectivamente esta pandemia del Covid-19, pero también esperemos y deseemos que realmente se implementen cambios de conducta desde cada habitante de este planeta hasta los gobiernos y personas dirigentes que puedan llevar a cabo acciones con un mayor nivel de conciencia que el demostrado hasta ahora.


Fuentes:

martes, 31 de marzo de 2020

Evento del mes de marzo


Redactado y publicado por David Arbizu 

LAS FUENTES RADIACTIVAS HUÉRFANAS

Cuando uno piensa en radiactividad, normalmente piensa en centrales nucleares, o incluso en materiales y armamento militar, pero se pueden encontrar muchos materiales radiactivos en dispositivos que podemos tener más cerca, en máquinas u objetos que pueden estar haciendo un buen servicio en el campo de la medicina, de la agricultura, de algunas industrias, como las relacionadas con producción de electricidad, y también en instrumentos de medición diversos que, por ejemplo, pueden ser muy importantes para la aviación. Todos estos dispositivos que contienen materiales radiactivos, o que también pueden crearlos durante su funcionamiento o bajo ciertas condiciones, pueden llegar a ser un verdadero peligro para la salud si no están controlados, si no se hace un seguimiento de su vida útil, de su estado mediante revisiones y, por supuesto, si no se recogen y almacenan correctamente cuando han quedado obsoletos, son reemplazados o simplemente desestimados por cualquier causa. Cualquier fallo relacionado con este control, con la posibilidad de que haya dispositivos que no estén regulados, que no se hayan tratado ni almacenado correctamente, que se hayan perdido o robado, o incluso que ni tan siquiera se conozca su existencia, nos dirige al concepto de “fuentes radiactivas huérfanas”. 

Uno de los grandes inconvenientes de la radiación, relacionado con la falta de control y de recuperación de estas fuentes, es que el ser humano no siente su impacto ni sus efectos en el momento de la exposición, así que además de enfermar, se puede convertir en un transmisor radiactivo. Pero también agrava el problema la falta de información, porque hay personas en todo el mundo que ni siquiera reconocen el símbolo que se usa para advertir que un dispositivo o cualquier utensilio contiene una carga radiactiva peligrosa y no tan solo no se debe manipular, sino que se debe alertar a la policía y a las autoridades correspondientes para que pueda ser retirado eliminando así un gran riesgo para la salud.

Una fuente radiactiva que vaya a ser almacenada debe ser sellada y guardada en un contenedor adecuado y en un lugar de almacenamiento adecuado. Por desgracia, tal como se puede observar a nivel global, ni tan siquiera hay lugares ni tratamientos apropiados para gestionar los residuos tóxicos y radiactivos de las centrales nucleares, que en la mayoría de las ocasiones, y en todo el mundo, acaban permaneciendo en la central, mayormente dentro de las piscinas de refrigeración, que se van colapsando y siendo un punto de enorme peligro. Esta falta de previsión y gestión correcta de todo residuo o material nuclear se agudiza cuando hablamos de fuentes radiactivas utilizadas en la industria, la medicina, la investigación, en algunos tipos de maquinarias y dispositivos, porque normalmente son de un tamaño reducido, fáciles de mover e incluso de depositar en cualquier lugar si por alguna razón no interesa cumplir con las normas legales de protección y gestión de este tipo de residuos. Además, en muchas ocasiones, las personas que utilizan y manipulan esos dispositivos desconocen su parte radiactiva, su nivel de peligrosidad, y todavía más cómo tratar el dispositivo, cómo almacenarlo y cumplir con los protocolos de control y declaraciones establecidos por las normativas existentes; todo ello debido a la falta de responsabilidad para que esas personas reciban las instrucciones y aprendizaje correspondientes para realizar sus trabajos correctamente, con seguridad para ellas y para los demás.

Existen unas normas básicas internacionales de seguridad para la protección contra la radiación ionizante y para la seguridad de las fuentes de radiación, para asegurar su utilización, su almacenamiento y su transporte. Una de las principales instituciones para el desarrollo de estas normativas y el apoyo a los estados para su implementación es el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que está vinculado directamente a la ONU y es el principal foro mundial intergubernamental de cooperación científica y técnica en la esfera nuclear. Dentro del OIEA se encuentra la Red Global de Seguridad y Protección Nuclear (GNSSN, por sus siglas en inglés), que es una red humana que opera a nivel mundial, regional y nacional. El GNSSN es un elemento clave de apoyo del Marco Global de Seguridad y Protección Nuclear, que se define como “el marco institucional, legal y técnico para garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares en todo el mundo”. Además, cada país también tiene sus propias leyes y organismos encargados de esta gestión y control, pero la realidad indica que en la mayoría de países estas leyes no se cumplen adecuadamente y por esta razón se habla de las fuentes radiactivas huérfanas. Las fuentes radiactivas huérfanas no pueden estar cubiertas bajo esas normativas y control, justamente porque no están registradas o se desconoce su ubicación, y esto es lo que las hace tan peligrosas. A esto hay que añadir esa posibilidad de que sean manipuladas por personas sin capacitación para hacerlo, algo que se hace mucho más extremo cuando se han perdido y alguien las encuentra y manipula o cuando han sido robadas por personas que desconocen sus características, porque también hay robos intencionados y preparados para obtener esas fuentes radiactivas, que pueden ir a parar a industrias armamentísticas o grupos terroristas.

En la imagen que sigue a continuación se observa la parte de una cámara de radiografía que es radiactiva abandonada en un bosque. Las cámaras de radiografía son dispositivos de categoría 2 (las categorías van de 1 a 5), lo cual significa que hay fuentes más peligrosas, pero igualmente pueden causar lesiones permanentes a una persona que las maneja de manera insegura por períodos de minutos a horas, y pueden matar a una persona que permanece cerca y sin protección durante horas o días. También se observa el símbolo que indica la presencia de material radiactivo peligroso, el trébol de tres hojas de color negro sobre fondo amarillo.


Voy a poner algunos ejemplos de fuentes radiactivas huérfanas enumerados según el país donde ha sucedido o sigue sucediendo alguna situación peligrosa y fuera de control:

- Brasil: En 1987 sucedió lo que se considera uno de los mayores accidentes radiactivos que hayan sucedido fuera de una instalación nuclear, y es un ejemplo del peligro existente cuando una fuente radiactiva cae en manos de un ciudadano común. Sucedió en la ciudad de Goiânia, después de que dos recolectores de basura entraran en un hospital abandonado y desmontaran una máquina llevándose una unidad de radioterapia, de plomo, para venderla como chatarra. Desmontaron esa unidad y encontraron un cilindro que contenía 19 gramos de cesio-137. Desde ese cilindro se desprendía un material azul brillante que ellos guardaron en su casa y que muchos vecinos pasaron a ver e incluso se pusieron sobre la piel. Al poco tiempo muchas personas enfermaron. Cuando finalmente un físico detectó la radiación ya habían pasado muchos días y el material había pasado por muchos lugares y por medios de transporte, de forma que los niveles de radiación eran muy elevados en muchos sitios donde trabajaban y vivían muchas personas. Se puso en confinamiento a más de 500 personas que podían estar contaminadas mientras se hacían pruebas a miles de personas, y se encontraron 249 personas con niveles elevados de material radiactivo en sus cuerpos. Todo ello mientras toda la ciudad entró en pánico. Al cabo de un mes ya habían muerto 4 personas y otras contaminadas se salvaron al recibir tratamiento en varios hospitales. Se considera que muchas personas pudieron enfermar gravemente con el paso de los años, pero la falta de información sirvió para que esos trastornos de salud e incluso fallecimientos no se relacionaran con esa expansión radiactiva. El depósito de chatarra y decenas de casas fueron derruidos y también todo tipo de utensilios, vehículos, electrodomésticos y muebles se destruyeron y desecharon como residuos nucleares, incluyendo una capa de 2 centímetros de tierra de las zonas más afectadas, llegando a una suma de 6.000 toneladas de desechos que se enterraron en un lugar especialmente preparado. Un ejemplo de la falta de control y responsabilidad es que, al igual que en años anteriores, durante ese año la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil envió cartas pidiendo informes de la situación de los más de 1.400 aparatos de radioterapia repartidos por todo el país, y menos de un 40% de los responsables respondieron. Se sabe que el cesio 137 causante de la tragedia llevaba tres años abandonado.

- Ucrania: En este país, a partir del accidente de Chernóbil, se dictaminaron normativas más rígidas en busca de un mayor control de todo tipo de fuente radiactiva, algo que se realiza desde el Comité Estatal de Regulación Nuclear. En el Registro Estatal están declaradas 12.462 fuentes radiactivas y 15.838 dispositivos generadores, pero en todo el país se han llegado a detectar 500.000 fuentes de radiación, de las cuales ya se han retirado y almacenado 450.000. Se potencia el trabajo para localizar fuentes de radiación huérfanas y se cuenta con programas y ayudas internacionales para poder recopilarlas. El problema principal es que anteriormente no había el actual control regulatorio y puede haber muchas fuentes desconocidas, incluso cerca del área de Chernóbil. Por esta razón hay equipos especializados en lo que se denomina “búsqueda activa”, con personas buscando físicamente estas fuentes, y también existe lo que se llama “búsqueda pasiva” basada en monitores de medición de radiación ubicados en fronteras, empresas de desguaces y punto concretos relacionados con actividades de exportación.

- Estados Unidos: Durante 18 años, desde su inauguración en el año 2000 hasta finales de 2018, en una sala del Museo del Parque Nacional del Gran Cañón (Arizona) se almacenaron 3 cubos llenos de uranio altamente radiactivo. Estos cubos estaban en el área de visitantes y uno estaba tan lleno que ni siquiera estaba sellado. Antes de la inauguración del museo los cubos estaban en un sótano de la sede del parque, y por razones desconocidas se trasladaron al museo. Durante 18 años miles de personas visitaron el museo y pasaron mucho tiempo cerca de esa fuente radiactiva, pudiendo recibir altas dosis de radiación, ya que una exposición de menos de 30 segundos ya se considera peligrosa para la salud. Cuando se descubrió que había ese uranio, al cabo de 18 años, se decidió tirar esos cubos en una mina de uranio cercana, una de las muchas minas de uranio del Gran Cañón, pero además una mina que tiene un grupo de hoteles y tiendas a menos de 4 kilómetros. Para complicar todavía más toda la situación, el gerente de seguridad del parque se dio cuenta, cinco meses después de que ese uranio se arrojara a la mina, que los trabajadores que lo habían transportado habían devuelto los cubos vacíos al museo, así que parte de la emisión radiactiva continuó durante esos meses. Personas de todo el mundo han pasado por ese museo durante 18 años y, como es normal, varios médicos y expertos han declarado que era poco probable que esa exposición al uranio hubiera sido peligrosa para los visitantes.
Estados Unidos es quizás el país que más fuentes de radiación huérfanas ha provocado durante muchos años, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, con todas las pruebas nucleares realizadas en muchas partes y países del mundo, con el establecimiento de bases militares que luego fueron abandonadas dejando materiales y armamentos muy peligrosos. Un ejemplo es el de la base de Camp Century, en Groenlandia, donde muchos materiales, algunos radiactivos, quedaron enterrados en el hielo y últimamente, con el deshielo, están apareciendo de nuevo en la superficie y Estados Unidos no se hace responsable de la recuperación y limpieza de esos materiales. Durante la etapa conocida como Guerra Fría se hicieron pruebas y produjeron grandes cantidades de materiales para fabricar explosivos nucleares y solo durante esta época se descontrolaron, se perdieron, seis toneladas de material que en lugar de considerarse fuentes radiactivas huérfanas se pasó a catalogarlas como Material No Contabilizado (MUF), un material que sigue perdido y repartido por muchos lugares del estado.

- Rusia: Al igual que Estados Unidos, en Rusia se hicieron muchas pruebas e investigaciones relacionadas con armas nucleares y hay muchos lugares abandonados, sin control y sin conocimiento real de la cantidad y tipo de materiales que albergan, pero sí que se han hecho mediciones constatando que hay muchos lugares que tienen altos niveles de radiación. Rusia también utilizó islas del Océano Ártico como bases, lugares de pruebas y almacenes, y muchos de esos lugares también fueron abandonados quedando enterrados y ahora algunos también vuelven a aparecer con el deshielo y no se sabe realmente todo lo que contienen. Además, el ejército de la antigua URSS, que ocupaba un territorio en el que ahora hay otros países, dejó muchos puntos de contaminación que se consideran fuentes de radiación huérfanas y siguen siendo muy nocivas.
Al igual que ha sucedido con otros países, también ha habido muchos accidentes de aviones y hundimiento de barcos que llevaban cargamento radiactivo que no fue localizado. Incluso partes de los dispositivos de barcos y aviones pueden contener pequeñas cantidades de material radiactivo, que si no se almacena correctamente y se acaba liberando, puede ser muy nocivo.
En la imagen que sigue a continuación se observa un reloj y un altímetro que contienen pintura luminiscente radiactiva.


- México: Este ejemplo es el de un robo de material radiactivo. Sucedió a finales del 2014, cuando unos hombres armados aprovecharon que dos camioneros habían parado en una estación de servicio para hacer la siesta y robaron el camión, que iba cargado con una unidad de teleterapia desmantelada que alguna vez se usó para el tratamiento del cáncer y que aún contenía una pequeña cápsula de material altamente radiactivo de categoría 1, ya que contenía cobalto-60. Las fuentes de categoría 1 pueden matar, en menos de una hora, a cualquiera que esté expuesto a ellas a corta distancia. Al cabo de dos días del robo se encontró la cápsula radiactiva abandonada en un campo de maíz, de forma que quien extrajo esa capsula recibió una dosis de radiación posiblemente mortal. Este ejemplo muestra la falta de preparación e información sobre el personal que realiza el transporte, ya que las normas no permiten que un vehículo con ese tipo de carga pueda estacionarse fuera de lugares adecuados y restringidos al público en general.

- Turquía: Este es un ejemplo de una fuente controlada que pasa a ser huérfana. En 1993 se embalaron tres fuentes de teleterapia para ser reexportadas a Estados Unidos, pero el envío no se realizó inmediatamente y se almacenó. El descontrol provocó que dos de esos tres bultos se llevaran a Estambul y se guardaran en unos locales vacíos, todo ello sin seguir ningún tipo de norma de seguridad. Al cabo del tiempo se vendieron esos locales y los bultos con el material radiactivo se vendieron como chatarra. Entonces se desmontaron esas fuentes de teleterapia afectando a los que las manipulaban, que al sentirse mal abandonaron algunas de sus partes cerca de una zona de viviendas. Cuando empezó a sospecharse de una fuga radiactiva ya había 18 personas hospitalizadas y por suerte ninguna falleció. Pero el tercer bulto todavía no se ha encontrado.

- Tailandia: En el año 2000, una fuente de teleterapia no controlada y abandonada en un lugar donde había todo tipo de residuos, llegó hasta un depósito de chatarra, donde se desmontó y se cortó el blindaje protector. Las personas que estaban allí se empezaron a sentir mal y las que habían tocado alguna parte del material empezaron a sentir quemaduras. Al cabo de 10 días se constató que había habido una fuga radiactiva que acabó con 10 personas lesionadas, de las cuales 3 murieron a pesar del tratamiento médico. Además, casi 2.000 personas que vivían en un radio de 100 metros alrededor del depósito de chatarra estuvieron expuestas y muchas de ellas solicitaron atención médica.

Otros lugares donde hay muchas fuentes radiactivas huérfanas son los grandes basureros donde muchos países envían su chatarra electrónica. Este es el caso del Basurero Agbogbloshie, en Ghana, considerado el mayor del mundo.
En algunos casos, el robo de material radiactivo no es accidental, sino que se roba para poder utilizarlo para fabricar algún tipo de arma o con intenciones que puedan suponer una amenaza a la seguridad. Otras situaciones son las de países sin la tecnología ni los recursos adecuados para gestionar estas fuentes radiactivas. Entonces, cuando quedan obsoletas, requieren la asistencia de otras organizaciones o países para retirar esas fuentes y almacenarlas, algo que en algunos casos puede ocasionar gastos importantes y lleve a una gestión errónea de esos materiales, almacenándolos inadecuadamente y generando una fuente radiactiva que fácilmente, con el paso del tiempo, cambios de gobiernos, conflictos o incluso eventos climáticos severos, pueda pasar a ser una fuente radiactiva huérfana. Y un último ejemplo muy grave es el de los residuos tóxicos y radiactivos retirados por la mafia napolitana de algunas empresas alemanas. Esto sucedió a finales del siglo pasado, cuando algunas organizaciones mafiosas retiraron, desde Alemania, toneladas de materiales muy peligrosos y las trasladaron y descargaron ilegalmente en muchas zonas alrededor de Nápoles, enterrándolas cerca de campos agrícolas, arrojándolas al interior de cuevas, e incluso vertiéndolas en un lago cercano a lugares habitados o en el mar. Desde entonces, los casos de cáncer en toda la región se han multiplicado.

La radiactividad es extremadamente nociva y peligrosa para la salud de todo ser vivo y de la biosfera. Se sabe que, aparte de provocar muchas enfermedades diversas entre las que destaca el cáncer, afecta el ADN, todas nuestras células, todos nuestros sistemas. En el momento de escribir este artículo estamos padeciendo globalmente la pandemia del Coronavirus Covid-19 y estamos viendo la importancia de tener un sistema inmunitario fuerte, algo complicado debido a que toda la contaminación de la atmósfera, de los alimentos, del agua, de la tierra, de las propias ciudades y todos sus dispositivos, están debilitando y estresando nuestro sistema inmunitario al tener que hacer frente a demasiados problemas a la vez. También se sabe que la radiación afecta al sistema inmunitario y, de hecho, cuando alguien recibe radioterapia y/o quimioterapia empieza a bajar sus defensas y a tener un sistema inmunitario muy débil. Así que todo lo relacionado con posibles emisiones y fugas radiactivas es cada vez más peligroso para la vida, y mucho más si se trata de fugas que estén sucediendo continuamente desde dispositivos que no están registrados ni localizados, pero que, por desgracia, sabemos que están en muchas zonas del planeta. Es un alto precio por un abuso más del ser humano y de la falta de conciencia al tratar con el desarrollo tecnológico, y esperemos que se puedan aplicar acciones contundentes para que cada vez sean menos la fuentes radiactivas huérfanas, tanto por su detección y recogida como por el hecho de no provocar que vayan aumentando, algo difícil en este mundo donde vemos que la globalidad sí que sirve para expandir rápidamente un virus pero no para llegar a acuerdos buscando intereses comunes al servicio del planeta y de toda forma de vida. 


Fuentes:


viernes, 28 de febrero de 2020

Evento del mes de febrero

Redactado y publicado por David Arbizu

LOS DERECHOS LEGALES DE LA NATURALEZA

Conforme avanza el año 2020 se va constatando la globalización del mundo en que vivimos y también la polarización, que se muestra en muchos factores y niveles diversos. El cambio climático, con el calentamiento global y el desajuste de muchos patrones que forman parte del equilibrio y salud de la biosfera del planeta, nos muestra cómo cualquier tipo de evento puede afectar a cualquier área del planeta, cómo un desequilibrio en una zona puede ocasionar otro en otro lugar, y también que tras una devastadora sequía o temporada de incendios pueden llegar precipitaciones torrenciales e inundaciones. Dentro de la polarización, también se observa cómo crecen los movimientos por la defensa de espacios naturales, pero también aumenta la deforestación y otros abusos y no se detienen los asesinatos de activistas y líderes que defienden esos lugares y toda la vida que de ellos depende. A pesar de todas las dificultades, fruto de esa gran polarización y conflicto de intereses donde normalmente, desde una de las partes, se ve despreciado el derecho a la vida, a la biosfera y al propio planeta, está habiendo un incremento de movimientos, organizaciones y manifestaciones para defender las zonas que están en peligro y presionar a los gobiernos para conseguir leyes y decretos para proteger la naturaleza y detener actividades abusivas y destructivas del medio ambiente.

En muchos países están aumentando las áreas protegidas y se están recuperando espacios y especies que casi se habían extinguido completamente, pero muchas veces no se respetan las leyes que protegen esas áreas y en la mayoría de zonas no es fácil realizar un control permanente para detener y castigar acciones ilegales, a lo que hay que añadir que en algunos casos los gobiernos no tienen el suficiente interés para hacerlo o las grandes corporaciones tienen demasiado poder para ser detenidas y/o denunciadas. Esto representa que la naturaleza, así como sus defensores, siempre tienen menos poder que las otras partes que solo defienden sus intereses personales, y es una de las razones principales por las que se está luchando para que se otorguen derechos legales a la naturaleza, algo que, aunque parezca que es un tema reciente, empezó hace muchos años conforme avanzaba la preocupación por el deterioro del planeta y se comenzaba a hablar de “personalidad ambiental” y de los “principios de jurisprudencia de la Tierra”. Se considera que estos términos y temas fueron recogidos por primera vez en los ensayos que en 1974 publicó Christopher D. Stone, profesor de derecho de la Universidad del Sur de California, a través de su libro “¿Deberían tener los árboles capacidad jurídica? Hacia los derechos legales de los objetos naturales”. Stone argumentó que si a una entidad ambiental se le da “personalidad jurídica”, nadie se la puede apropiar y tiene derecho a comparecer ante el tribunal. Esto enlaza con el concepto de los principios de jurisprudencia, cuya explicación sería: “La Comunidad de la Tierra y todos los seres que la constituyen tienen “derechos” fundamentales, incluido el derecho a existir, tener un hábitat o un lugar para estar, y participar en la evolución de la comunidad de la Tierra”. Entonces, con este fundamento, todo acto que infrinja o viole estos derechos fundamentales se consideraría ilegítimo o ilegal.

Desde que el profesor Stone publicara sus ensayos hasta ahora han pasado 46 años y la situación del planeta y de todos los seres vivos que lo habitamos ha cambiado mucho. Aunque en ese momento ya se estaba devastando el planeta y había movimientos para defender la naturaleza, ha sido durante la última década cuando todo ha cogido mucha fuerza y han aparecido muchas organizaciones, bien estructuradas y apoyadas por expertos y científicos, para investigar, ayudar e implementar acciones de todo tipo con el fin de proteger y recuperar espacios naturales perdidos junto con todas sus formas de vida. A diferencia de las áreas protegidas, como los parques nacionales y las reservas marinas, que mayormente dependen de la gestión de los gobiernos de cada país, se está argumentando e implementando lo que se llama “Derechos de la Naturaleza” como una forma legal de defenderla. A través de los derechos legales de la naturaleza se pretende ofrecer un enfoque potencialmente transformador para la defensa del medio ambiente al dar importancia a la construcción de alianzas y coaliciones, buscando así utilizar esa globalidad que ahora existe y hacer frente a la parte polarizada que quiere enraizarse en la negación del cambio climático y el desequilibrio que está soportando el planeta. Esta perspectiva de agrupar conocimientos, intereses y también número de personas, agrupaciones y organizaciones involucradas, la lidera la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza (GARN, por sus siglas en inglés), que se define como “una red global de organizaciones e individuos comprometidos con la adopción e implementación universal de sistemas legales que reconocen, respetan y hacen cumplir los “Derechos de la Naturaleza”. Tal como se contempla en la página Web de la Alianza: “En lugar de tratar a la naturaleza como propiedad según la ley, ha llegado el momento de reconocer que las comunidades naturales tienen derecho a existir, mantener y regenerar sus ciclos vitales. Nuestros miembros son una red diversa de científicos, abogados, economistas, líderes indígenas, autores, líderes espirituales, líderes empresariales, políticos, actores, amas de casa, estudiantes, activistas: personas de todos los ámbitos de la vida en más de 100 países de 6 continentes (América del Norte y del Sur, África, Europa, Asia y Australia) que buscan transformar nuestra relación humana con nuestro planeta”.

La importancia del trabajo de la Alianza, que también se denomina “Rights of Nature”, “Derechos de la Naturaleza”, y de la cual son miembros otras organizaciones de envergadura global, es que se consigue que las comunidades trabajen juntas para establecer derechos legales fuera del sistema regulatorio. Esto significa que se persigue que el poder pase a manos de las personas para establecer derechos de “tipo constitucional” para la naturaleza que eventualmente podrían tener prioridad sobre las regulaciones estatales. Esto es importante porque, normalmente, las regulaciones estatales se centran en definir qué, dónde y cuánta contaminación se permite en un lugar, algo que parece dar por hecho que ya se admite la contaminación, mientras que lo que persigue los Derechos de la Naturaleza es que no haya ni se permita la contaminación. Los Derechos de la Naturaleza también involucran directamente a las personas defensoras de esos derechos, ya que cuando una declaración de derechos de la comunidad se convierte en ley se tiene que designar a un tutor para hacer cumplir los derechos de un ecosistema. Entonces, las personas más estrechamente relacionadas con ese sistema serían sus guardianes y podrían tomar medidas para garantizar que se respeten los derechos legales del lugar. Algo que es vital para comprender los Derechos de la Naturaleza y que es muy importante para el asentamiento de esta perspectiva y creencia sobre la realidad del planeta y de su biosfera, es el acercamiento de una parte cada vez más importante de la sociedad a las creencias y vínculos de los nativos de la Tierra con el planeta, con la Madre Tierra. Desde la Alianza a esto lo llaman “cosmovisiones indígenas” y se considera que se tienen que incorporar en el marco legal occidental porque incluyen la reciprocidad entre los humanos y la naturaleza, en lugar de una jerarquía que coloca a los humanos por encima de la naturaleza y con el derecho y poder a considerarse propietarios de ella.

Todo lo que representa los Derechos de la Naturaleza también significa que es necesario un cambio de mentalidad de gran parte de la humanidad para que haya una apertura hacia la realidad del planeta como fuente de vida, no como fuente inagotable de recursos para el beneficio de una parte, el perjuicio de otra y el agravamiento de la crisis planetaria y de la sexta extinción masiva. Tal como explica Ricky DeFoe, anciano Anishinaabe (Pueblos originarios de América del Norte): “Esto comienza con cada uno de nosotros trabajando para descolonizar nuestras propias mentes”. Hay que comprender que la salud de la naturaleza es nuestra salud, su complejidad es nuestra complejidad, su belleza es nuestra belleza, y todos tenemos que tener derechos y obligaciones que deben ser protegidos y exigidos por un bien común que tiene que ser global, planetario.
En la foto que sigue a continuación se ve el río Whanganui (Te Awa Tupua en maorí) de Nueva Zelanda, que tiene categoría de persona jurídica.


Tal como he indicado al principio del artículo, estamos experimentando un aumento de la globalización y también de la polarización. Como es lógico, las partes no interesadas en que prosperen los Derechos de la Naturaleza también tienen sus argumentos y, sobre todo, su gran poder. Cuando un sistema o espacio natural consigue ser reconocido legalmente, aumenta el poder y también la responsabilidad de protegerlo, y esto es algo que no siempre es fácil ni constante y existe el peligro de que se diluya esa responsabilidad o incluso que haya un gran desgaste de las personas u organizaciones involucradas, especialmente si hay que demandar a empresas, corporaciones o gobiernos. En este sentido, algo que se está constatando es el problema de la financiación debido a que los juicios son muy caros y normalmente la parte demandada tiene mayor capacidad de financiación que la demandante y puede jugar con aplazamientos y otras vías que dificultan una buena tarea de protección y tutoría. A pesar de todo, se está llevando a cabo una gran labor y se están ganando juicios, aunque esas victorias no siempre repercuten como debería ser en los espacios defendidos debido a la gran presión y poder de las empresas y gobiernos y también a la falta de conciencia del ser humano en general.

Es justamente esa falta de conciencia, de visión global, de comprensión de que es necesaria la unidad entre los propios seres humanos y con la naturaleza y el planeta, la que permite que siga habiendo tanto abuso y explotación. Esto también significa que los gobiernos no reciben la suficiente presión ciudadana para realizar los cambios necesarios a favor de la naturaleza y que, por ejemplo, se sigan haciendo grandes inversiones en ciencia y tecnología para buscar formas de reducir el calentamiento global, o las emisiones de CO2, cuando existe una gran necesidad de cambios a nivel social, cambios de comportamiento de las personas y sociedades en busca de la sostenibilidad frente al abuso y exceso sobre la naturaleza e incluso de la injusticia social, que también acaba siendo una forma de atentar contra la salud del planeta, porque eventualmente se tendrá que ver que la verdadera crisis es la del sistema que establece la forma de vida del ser humano en la Tierra, un sistema depredador, racista y abusivo en todos los sentidos. Así que hay que modificar los sistemas de creencias sociales y culturales que están impulsando esa ciencia y tecnología, que están esperando que de ahí salgan y se implementen verdaderas y salvadoras soluciones mientras se sigue con una forma de vida, día a día, que es la que nos ha llevado hasta este momento cumbre de peligro para la supervivencia.


Estuario del río Saint Louis (EE.UU.)

A pesar de todas las dificultades, cada vez son más países los que otorgan derechos legales a zonas naturales. En muchos casos, las grandes corporaciones o los propios gobiernos han acabado saltándose las leyes, pero en otros se están consiguiendo grandes avances y ser verdaderos ejemplos a seguir, demostrando el poder de agruparse, de unificarse para defender los Derechos de la Naturaleza. Voy a nombrar los casos más destacables para observar situaciones y logros diferentes:
- Ecuador: En 2008, Ecuador se convirtió en el primer país en consagrar los derechos legales de la naturaleza en su constitución añadiendo que las personas tienen la autoridad legal para hacer cumplir estos derechos en nombre de los ecosistemas. Desde entonces se han observado situaciones favorables y desfavorables para la defensa de esos derechos legales inscritos en su constitución. Un ejemplo positivo sucedió en 2011, cuando se demandó al gobierno local de Loja (ciudad del sur del país) en nombre del río Vilcabama porque se amplió un camino que lindaba con el río y esto provocó que cayeran al cauce rocas y escombros, lo cual causó grandes inundaciones que afectaron a las comunidades que viven en sus orillas. En este caso, el juez decidió a favor del río y el gobierno de Loja se vio obligado a detener el proyecto y rehabilitar el área. Por otro lado, los ejemplos negativos son más numerosos e impactantes, ya que Ecuador sigue siendo el país con la mayor tasa de deforestación de Latinoamérica en comparación con su tamaño, incluso más que Brasil, y con el paso de los años se ha ido construyendo todo un marco legal, con pequeñas modificaciones sobre los artículos que defienden las regulaciones ambientales, para permitir la implementación de proyectos perjudiciales para la naturaleza que se tendrían que considerar ilegales. También se dio el caso de una demanda puesta y ganada por la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza contra una constructora, pero la constructora no cumplió con el fallo del tribunal y la organización no puedo volver a demandar por falta de financiación.

- Bolivia: El caso de Bolivia es similar al de Ecuador y su constitución fue aprobada en 2009. En diciembre de 2010 se aprobó la Ley de la Madre Tierra, donde se reconocen los derechos de todos los seres vivos, dando igualdad de condiciones a la naturaleza frente a los seres humanos. La ley toma como asiento los principios de vida en armonía con la Tierra y prioriza el concepto de “bien colectivo”, entiende que la Tierra es sagrada y surge de la cosmovisión indígena andina de la Pachamama como un ser vivo. Por desgracia, el año pasado vimos cómo ardían grandes zonas de selva amazónica boliviana y el gobierno no reaccionó hasta que la presión interna y externa fue muy elevada. Además, todo el caos y desorden político que está viviendo el país permite que sigan los abusos sobre la naturaleza y que las personas que podrían responsabilizarse de demandar esos abusos en muchos casos tengan demasiados problemas para ganarse la vida, además de tener que afrontar amenazas de muerte si son consideradas personas influyentes dentro del activismo ambiental, algo que sucede en muchos países y cada vez son más los activistas asesinados en todo el mundo.

- India: En 2017, el tribunal superior del estado de Uttarakhand reconoció los ríos Ganges y Yamuna como personas jurídicas debido a su estatus “sagrado y venerado”. La corte nombró al gobierno del estado como sus guardianes, pero poco después el gobierno estatal apeló a la Corte Suprema de la India argumentando que no podían sostener ni acatar sus responsabilidades debido a que los ríos se extendían más allá del estado de Uttarakhand.

- Bangladesh: A principios de julio de 2019, Bangladesh se convirtió en el primer país en otorgar a todos sus ríos el mismo estatus legal que los humanos, una medida destinada a protegerlos de la creciente contaminación, invasiones y dragados ilegales.

- Estados Unidos: Un ejemplo nos llega desde la organización The Nature Conservancy, que en 2002 ayudó a la ciudad de Duluth (Minnesota) a desarrollar una nueva ley que establecía el Programa de Áreas Naturales de Duluth con el propósito principal de proteger el río Saint Louis y su estuario (segunda imagen de este artículo). Además, esta organización ha comprado y gestiona más de 2.400 hectáreas de esa zona protegida con el fin de restaurar bosques y zonas acuáticas sensibles. Otro ejemplo lo representa el Lago Erie, que en 2019 obtuvo derechos legalmente exigibles para la naturaleza a través de un grupo de ciudadanos de la ciudad de Toledo (Ohio) llamado Toledoans for Safe Water, pero algunos negocios y empresas han seguido desafiando la ley y se teme que el tutor designado para defenderla tampoco cuente con los suficientes recursos para realizar las acciones judiciales pertinentes.

- Nueva Zelanda: En 2017, meses antes que India, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país en otorgar derechos legales a un río específico de la Isla del Norte. En este caso se realizó una gestión positiva y fructífera entre el gobierno y los indígenas maoríes de Whanganui Iwi que finalizó con el reconocimiento de que el río Te Awa Tupua (primera imagen de este artículo) tenía el mismo estatus legal que una persona y también era considerado un antepasado de esa tribu maorí, de forma que dañar al río equivale a dañar a la propia tribu. Hasta ahora no se han presentado demandas, pero, por ejemplo, un consejo de distrito local pidió permiso a los guardianes del río para construir un carril cerca del río y les presentó los planes para que fueran aceptados.

Los ejemplos citados muestran parte del gran trabajo realizado y también todas las dificultades que existen, pero también hay que observarlo desde una visión más amplia y con todo lo que representa en el momento actual de crisis humana y planetaria. Según Ricky DeFoe, anciano Anishinaabe (Pueblos originarios de América del Norte), es muy importante abrirse y enfocarse en el trabajo en unidad, agrupándose bajo objetivos comunes y también bajo el respeto de cada perspectiva. Él nos dice: “Cada uno puede tener su propio enfoque, pero con el mismo objetivo: La vida. Agua limpia”. En relación con este mensaje, muchas personas involucradas en la defensa del planeta, de la naturaleza, sostienen que el próximo avance del nivel de conciencia de la humanidad está directamente vinculado con la defensa de los Derechos de la Naturaleza, con la protección de la vida, de la biosfera, frente a todo el colapso y extinción que ya está trayendo el cambio climático y que tiene que ser afrontado por una parte importante de la sociedad que comprenda que se trata de una necesidad existencial. Tal como expresa Ben Price, director nacional del Fondo de Defensa Legal Ambiental de la Comunidad (CELDF, por sus siglas en inglés): “Estamos viendo los resultados de nuestra mentalidad estrecha, de nuestra creencia de que la naturaleza es una propiedad y que la propiedad es el derecho más elevado”. También son importantes y concluyentes las palabras de Tish O'Dell, persona involucrada en la Declaración de Derechos del Lago Erie, al hablar de tres efectos que esperan que tengan estas acciones para defender la naturaleza: “Uno es la educación: abrir los ojos de las personas a esta posibilidad. Dos es notificar a quienes están haciendo daño al medio ambiente que ya no vamos a tolerar esto. Tres es la esperanza de que otras personas te sigan en el camino que has comenzado a despejar”. 



Fuentes: