miércoles, 30 de enero de 2019

Evento del mes de enero

Publicado por David Arbizu

LA GRAN IMPORTANCIA DE LA CORRIENTE JET STREAM Y EL VÓRTICE POLAR SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO
Antes de empezar a hablar de causas y efectos, creo que es importante saber qué es la corriente “jet stream” o “corriente en chorro polar” y qué es el vórtice polar. A pesar de que en cada hemisferio del planeta hay un jet stream polar y un jet stream subtropical, normalmente se utiliza el nombre de “jet stream” para referirse a la corriente de viento atmosférica que rodea el Polo Norte, a la altura del norte de Europa, Asia y Norteamérica, en sentido oeste a este, a una velocidad que puede alcanzar los 440 km/h y a unos 8 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra. Esta corriente tiene varios kilómetros de altura y más de 160 km de anchura. El jet stream es, en gran medida, responsable del clima del hemisferio norte debido a que transporta la humedad y mueve masas de aire frío y caliente, así como sistemas de tormentas. La corriente es más fuerte en invierno, que es cuando tiene un mayor efecto sobre el clima y cuando cualquier desequilibrio o alteración supone la entrada hacia el sur de aire polar y la entrada hacia el norte de aire cálido debido a que se debilita y genera ondulaciones muy marcadas en lugar de sostener una trayectoria más recta y compacta, con ondulaciones suaves.

El vórtice polar es una gran área de baja presión y aire frío que rodea los polos de la Tierra. El término “vórtice” se refiere a la rotación de bandas circulares de vientos en contra de las manecillas del reloj que permite que el aire frío se mantenga cerca de los polos. Se sitúa muy por encima del jet stream, en la parte alta de la troposfera y en la estratosfera, que es la capa atmosférica que está sobre la troposfera. Cuando muestra una estructura consistente, el vórtice polar mantiene el aire frío alrededor del polo y evita que se caliente la estratosfera, algo básico para sostener esas bandas circulares de vientos en las capas más bajas de la troposfera y no permitir que se formen sistemas de bajas presiones que faciliten la entrada de vientos cálidos en la zona polar. Cuando el vórtice polar se desequilibra y se tambalea, sus vientos se expanden y se descomponen permitiendo que el aire frío se escape, afectando también a la estabilidad de la corriente jet stream y potenciando esas ondulaciones que significan la bajada de aire polar sobre partes del hemisferio norte y la entrada de masas de aire caliente en el Ártico. Al mismo tiempo, la falta de fuerza del jet stream también favorece la entrada de aire caliente afectando al vórtice polar conforme ese aire sube hacia capas de la atmósfera más elevadas.



Actualmente estamos siendo testigos de la bajada de poderosas tormentas polares sobre América del Norte, Europa y Asia, en gran medida debido a la debilidad del jet stream y a que el vórtice polar, tal como se pronosticaba que podía pasar desde finales del año pasado, se ha dividido en tres partes debido a lo que se conoce como “Calentamiento Súbito Estratosférico”, algo que sucede cuando grandes ondas atmosféricas se elevan con una carga de energía que calienta rápidamente la estratosfera afectando al vórtice polar. Al formarse tres sub-vórtices, su movimiento impulsa la inestabilidad del jet stream y que se formen ondas descendentes por donde baja el frío polar y ondas ascendentes por donde suben vientos cálidos que llegan al Ártico.

Cada vez hay más científicos y expertos que relacionan el cambio climático y, en especial, el calentamiento global, con estos desequilibrios atmosféricos. Está claro que el deshielo provoca que la situación se acentúe, ya que no se frena la entrada de agua más caliente desde el norte del Atlántico y del Pacífico. Además, el agua abierta absorbe más calor y hay menos reflectancia solar debido a la falta de superficie helada. Todo ello significa aceleración del deshielo, donde Groenlandia juega un papel vital porque el deshielo que está sufriendo está provocando alteraciones en la circulación termohalina oceánica, una circulación necesaria para el equilibrio climático del planeta. El deshielo de Groenlandia, y del Ártico en general, hacen que haya una gran entrada de agua dulce en la zona del Atlántico Norte y que las aguas que llegan desde la Corriente del Golfo no se hundan con facilidad para impulsar y seguir esa circulación y que, tal como han advertido algunos científicos, el Atlántico vaya entrando cada vez más en el Ártico, gracias también a que los mares que forman el sur del Ártico no se congelan. Esto también sucede en el norte del Pacífico y provoca la entrada de agua y aire caliente y la formación de zonas extremadamente cálidas en el norte de Alaska.

Un factor determinante que incide en todos los patrones y sistemas es la diferencia de temperatura entre el ecuador y los polos, una diferencia imprescindible que ha ido disminuyendo con el calentamiento global. Algunas investigaciones indican que esta es la razón principal de la debilidad del jet stream y también de los desequilibrios de importantes patrones atmosféricos como la Oscilación del Atlántico Norte, que en gran parte se define por el equilibrio entre la zona anticiclónica que se forma en las Azores y las bajas presiones de Islandia. En este sentido, durante este mes de enero se ha observado un patrón sostenido de altas presiones frente al Reino Unido que ha provocado un bloqueo anticiclónico que ha impulsado la ondulación descendente del jet stream hacia el centro y este de Europa. Y últimamente, desde hace una semana, las altas presiones se están desplazando hacia el oeste, hacia Islandia, de forma que ese bloqueo provoca que el frente polar descienda antes afectando gran parte de Europa.

La imagen que sigue a continuación representa el movimiento del jet stream del día 29 de enero de 2019. Se observa perfectamente todo el desequilibrio de su trayectoria, el descenso cubriendo el centro y este de América del Norte y la entrada en Europa desde la zona este y sureste debido al bloqueo formado a la altura de Islandia.


También, a nivel global, se está observando una disminución de la diferencia de temperatura entre la superficie del mar y la superficie terrestre, algo que está asociado con el movimiento de patrones atmosféricos y donde también intervienen factores como los índices de humedad y de sequedad de la superficie terrestre. Esto implica una disminución de la cobertura de nubes, especialmente en verano, y el aumento de las temperaturas, además de generar que la actividad ciclónica sea más extrema, con puntuales formaciones de tormentas más potentes y destructivas que pueden llegar a zonas donde antes no eran habituales.

Todos estos trastornos, todos estos desajustes, acaban afectando a todo el planeta. Aunque principalmente estemos analizando el hemisferio norte y el clima que ahora estamos experimentando debido a la debilidad del jet stream y del vórtice polar, podemos observar cómo todo está conectado, cómo las temperaturas del ecuador están relacionadas con las de los polos, cómo también se ven afectadas las corrientes oceánicas, que también afectan a los patrones atmosféricos. Si extendemos más el análisis, podemos pensar que también serán decisivos los desplazamientos del eje de rotación de la Tierra, así como la regularidad de todos los movimientos del planeta. Además, al tratar de los polos, también hay que valorar especialmente la incidencia de la actividad solar y la fortaleza o debilidad de la magnetosfera terrestre, del campo magnético protector de la Tierra que depende del núcleo del planeta, ya que las partículas solares se desvían hacia los polos al chocar con la magnetosfera. Actualmente, con una actividad solar baja debido al mínimo solar, también es importante la llegada de rayos cósmicos y ya se ha demostrado que existe una relación de la actividad solar y los rayos cósmicos con la presión de la troposfera y con el vórtice polar, aunque de momento los mismos científicos reconocen que estas influencias solares y cósmicas sobre las capas más bajas de la atmósfera todavía están en proceso de investigación y de comprensión. Si estamos hablando de la actividad solar, del núcleo del planeta, de diferencias de temperaturas, también es lógico pensar que los movimientos magmáticos y lo que conocemos como “tectónica de placas” también pueden ser un factor influyente sobre estos patrones atmosféricos tan importantes, ya que la subida de magma, incluso la actividad volcánica, también representa un aumento de la temperatura de la superficie y, en caso de emisión de gas y ceniza desde los volcanes, también afecta a la estratosfera, a los vientos y al reflejo de la luz solar, entre muchas otras cosas. Además, está comprobado que la actividad solar ayuda a que el movimiento de placas sea más equilibrado.

Todos estos factores posibles de provocar desequilibrios que afecten a todo el planeta y también, en particular, al jet stream y al vórtice polar, nos muestran cómo todo está interconectado, cómo todos los elementos del planeta: aire, agua, tierra y fuego e incluso las fuerzas y energías que llegan desde fuentes extra planetarias están vinculados, se conjugan dando forma a todos los patrones climáticos, formando ciclos naturales que permiten la existencia de la biosfera. Entonces, conforme observamos todo esto, aparece el factor humano, un factor determinante de los desequilibrios que estamos experimentando en nuestro planeta, de toda la crisis planetaria y del cambio climático. La actividad humana es la máxima responsable del calentamiento global y su impacto es global, planetario, con zonas del planeta que muestran con más rapidez y claridad sus efectos negativos, tal como está sucediendo en los polos del planeta debido a la emisión de gases de efecto invernadero, al aumento de actividades en el Ártico y también en la Antártida, actividades como la perforación y extracción de materiales y todas las relacionadas con el transporte marítimo y el incremento del turismo junto con todo el abuso y contaminación que se ha hecho sobre estas zonas utilizándolas para almacenar residuos tóxicos de todo tipo, estableciendo bases militares que en algunos casos se han abandonado sin retirar materiales altamente peligrosos y acelerando la extinción de sus formas de vida. 

Bosques del centro de Europa totalmente cubiertos por una gruesa capa de nieve

Ahora estamos experimentando estas tormentas polares extremas, que vemos cómo dejan paisajes del centro de Europa y del norte de Estados Unidos cubiertos por metros y metros de nieve, con temperaturas extremadamente bajas, que nos recuerdan que el peligro y resultado del calentamiento global y todos los desajustes climáticos que estamos observando es una mini-edad de hielo, aunque puede que de momento los inviernos sean más cortos y los veranos más largos y con temperaturas cada vez más elevadas. Es el momento de dejar de ser ese factor negativo, es el momento de que el ser humano actúe desde otro nivel de conciencia, preocupándose por su planeta, por la biosfera, por la vida. Podemos pensar que ese momento se está acercando al ver que cada vez son más las personas preocupadas por el cambio climático y van aumentando las manifestaciones para pedir que se tomen medidas, para exigir que se frenen las actividades que están destruyendo el planeta, ya que el propio planeta nos está mostrando que se acaba el tiempo y la crisis planetaria ya nos está afectando a todos.



Fuentes:

sábado, 29 de diciembre de 2018

Evento del mes de diciembre

Publicado por David Arbizu

2018: EL AÑO DE LA ACELERACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Ya quedan unas pocas horas para que el año 2018 llegue a su fin y todas las miradas y expectativas se ponen en el nuevo año 2019, aunque el 2018 se despide dejando un mensaje claro y conciso respecto al cambio climático que está habiendo en el planeta, a los desequilibrios, desajustes y transformaciones que nos llevan a todos los seres vivos que habitamos la Tierra, que somos parte de su biosfera, hacia una situación crítica donde la supervivencia puede llegar a ser complicada y dolorosa.


Durante los últimos años hemos podido observar cómo cambiaban los patrones climáticos, cómo subía el nivel del mar, cómo se aceleraba el deshielo de los polos, cómo se formaban olas de calor y de frío inusuales, cómo los incendios forestales eran cada vez más devastadores en parte gracias a la sequedad grave que domina muchos suelos, muchos lugares donde, aunque lleguen grandes tormentas con lluvias torrenciales que causan inundaciones severas, la tierra no recupera su nivel de humedad, la salud de sus acuíferos, donde la llegada de especies invasoras ha cambiado el ecosistema volviéndolo vulnerable frente a situaciones o eventos naturales que antes formaban parte de su equilibrio y que ahora representan destrucción y fatalidad. Podría enumerar más ejemplos de los trastornos y caos que estamos observando y, en muchos casos, siendo testigos y afectados de forma negativa, porque algo que el año 2018 nos ha mostrado de forma determinante es que los efectos del cambio climático, del calentamiento global, pueden llegarnos a todos, sea donde sea que habitemos en este planeta.

Algo que creo que también nos ha mostrado el planeta durante este año es su impresionante poder, un poder que no somos capaces de valorar porque excede nuestra capacidad de comprensión. Hemos visto la fuerza impresionante de los volcanes, con erupciones como la del Volcán Kilauea (Hawái), con semanas y semanas emitiendo enormes cantidades de lava que cubría una gran extensión y se movía formando grandes ríos fluyendo a velocidades inimaginables. También destacan las erupciones del Volcán de Fuego (Guatemala) con sus flujos de lava y sus flujos piroclásticos que fueron fatales para muchas comunidades asentadas cerca del volcán. Actualmente estamos siendo testigos de la erupción de otros volcanes y, en concreto, del Volcán Anak Krakatoa (Indonesia), con impactantes emisiones de lava, de ceniza y el colapso de parte de su estructura que ha causado un devastador y mortal tsunami. También nos han sorprendido enormemente las lluvias torrenciales que han caído en muchas partes del planeta y recientemente hemos visto cómo parte del desierto de Arabia Saudita se transformaba en un extenso mar. Otras tormentas han provocado caídas de granizo no habituales tanto por la cantidad como por su gran tamaño. Por otro lado, hemos sido testigos de la formación de muchos tifones y huracanes en el Océano Pacífico, tanto frente a las costas mexicanas como en su parte más occidental y también cómo la temporada de huracanes del Atlántico, que al principio se diagnosticaba como una temporada con muchos huracanes, llegaba hasta finales de verano sin que se cumpliera esa previsión y, súbitamente, se empezaban a formar huracanes durante el mes de septiembre y octubre e incluso cambiaban sus trayectorias habituales y giraban hacia Europa en lugar de cruzar todo el Atlántico y llegar al Caribe. También los terremotos nos muestran que hay un movimiento continuo de las placas tectónicas, donde pasamos de semanas de cierta estabilidad y calma a temporadas de fuertes movimientos sísmicos, como durante estos últimos días de diciembre donde casi a diario se ha registrado un terremoto de más de 6 grados.

Realmente ha sido un año de grandes eventos relacionados con el cambio climático, pero lo que realmente creo que debemos comprender es ese mensaje de que todo se ha vuelto global y que cada vez hay menos partes del planeta más seguras que otras. Sí que es cierto que el Anillo de Fuego es una zona que soporta mayor presión debido al movimiento de placas, con más terremotos y volcanes en erupción, pero el planeta nos está mostrando esa conexión global, que todo está conectado y que el exceso de fuego en un lugar puede suponer un exceso de agua o de viento en otro o que incluso placas tectónicas que se consideran muy estables puedan empezar a moverse de forma inusual. Respecto a esta globalidad de los eventos, en toda la zona del Mediterráneo, especialmente después del verano, hemos sido testigos de la formación de ciclones (Medicanes) y grandes tormentas, así como de movimientos sísmicos especialmente en la parte este, lluvias torrenciales sobre zonas desérticas, formación inédita de tornados y trombas de agua y también actividad volcánica como la que actualmente está mostrando el Volcán Etna (Isla de Sicilia-Italia). También ha habido devastadores incendios, como el que hubo en Grecia e inundaciones en muchas partes de Italia, del sur de Francia y del este de España, así como alto oleaje que ha afectado a muchas zonas costeras.

¡Así es cómo llegamos al año 2019 y hasta ahora prácticamente no he nombrado todas las actividades humanas que son la fuente de todo el desequilibrio planetario, de toda la destrucción y contaminación general, de la sexta extinción masiva y de que cada vez haya más refugiados climáticos! 
Pero frente a este panorama tan oscuro y desalentador, también está sucediendo otra situación que, aunque pueda tener su lado negativo, tiene su lado positivo. Me refiero a la polarización que está experimentando la humanidad, a que cada vez parezca que tengan más poder las empresas, corporaciones, instituciones e incluso países que no aceptan la crisis planetaria, que niegan el cambio climático, el calentamiento global, algo que, desgraciadamente, vemos cuando se informa de los acuerdos alcanzados después de estas pomposas reuniones internacionales donde parece que casi se retroceda en lugar de avanzar hacia la aprobación de cambios y restricciones para defender la salud de la biosfera. Pero esa polarización también muestra que hay una fuerza, un poder cada vez mayor, emergente, global, de organizaciones, grupos, personas, que quieren un cambio, que quieren que se acabe con el abuso y la destrucción del planeta y de sus seres vivos, incluidos los propios humanos, personas que se juntan para exigir a los que ocupan puestos de poder que actúen desde una conciencia superior, que cumplan con el rol que debería tener un político, un gobernante. Las personas también se están agrupando para defender su hábitat, su tierra, sus fuentes de agua, sus campos de cultivo, el aire que respiran, así como para defender la vida de otros seres vivos, de partes de la Tierra que son vitales y que no se debe permitir que sean devastadas sino que, al contrario, se deben proteger desde todos los ámbitos y niveles, desde todos los intereses, ya que es por un interés común y una necesidad de supervivencia frente a la necesidad de riqueza y control.

Voy a enumerar dos ejemplos de situaciones actuales relacionadas con esta fuerza, este movimiento humano, social, que exige frenar la destrucción y avanzar hacia la recuperación:
El primer ejemplo llega desde Francia, donde el 17 de diciembre cuatro asociaciones, incluidas las sucursales francesas de Greenpeace y Oxfam, iniciaron una petición solicitando acciones legales contra el estado francés por su supuesta falta de acción contra el calentamiento global. El día 27 de diciembre esta petición ya había recogido 1,81 millones de firmas y se acercaba al objetivo establecido de alcanzar los 2 millones de firmas.
Otro ejemplo llega desde Estados Unidos, donde hace un año y medio se formó el movimiento Sunrise, que ahora recibe apoyo de muy diversas fuentes y que está llevando a cabo impactantes acciones de presión, un movimiento donde dominan personas jóvenes que defienden lo que se conoce como “Green New Deal”, un conjunto de propuestas políticas para ayudar a abordar el calentamiento global, como parte principal del cambio climático actual, y la crisis financiera.


Además de estos ejemplos, también se están poniendo en marcha muchas acciones y empresas enfocadas en el respeto del medio ambiente, en detener el abuso que se hace sobre los animales, en limitar el uso de materiales o herramientas contaminantes, en informar cómo generar la mínima cantidad de residuos y también enfocadas en cómo saber comportarse, vivir, habitar este planeta desde una conciencia más elevada que nos aporte una mayor comprensión y nos aleje de toda actividad y pensamiento negativo, egoísta y déspota. Esto tiene una relación directa con el crecimiento y desarrollo espiritual del ser humano y cada vez son más las noticias que nos hablan de nuevas enseñanzas en las escuelas de los niños, de asignaturas relacionadas con la meditación, con el cuidado del planeta, con el cultivo sostenible y todo ello también es un indicador de que parte de la sociedad mira hacia el futuro y quiere ver un planeta equilibrado, sin problemas, quiere que su vida no dañe la biosfera y que su bienestar individual también forme parte de un bienestar general, planetario.

Se podría decir que hay un deseo de alcanzar un nuevo estado de conciencia del ser humano, una forma de vida superior en consonancia con la armonía, el equilibrio y la paz reinando en todo el planeta. Para alcanzar ese deseo es necesario un enfoque superior, una entrega y un trabajo que llegan desde la espiritualidad entendida como una forma de vida, de actitud y conciencia. Aquí es donde entran muchas acciones y trabajos espirituales que se están llevando a cabo en todo el planeta y, en especial, el Proyecto Arcturiano, que representa la llegada de asistencia, enseñanzas y una Nueva Tecnología Espiritual para el ser humano y para el planeta, porque hemos llegado a un punto de la crisis planetaria en el que las soluciones que buscamos, el avance y desarrollo que anhelamos, en parte tienen que llegar desde el exterior, desde una especie o civilización que puede guiarnos y asistirnos porque en su momento ellos superaron una crisis planetaria como la nuestra y porque han desarrollado formas que se tienen que implementar para superarla, todo ello desde el respeto absoluto por la libertad de elección del ser humano, por la Ley del Libre Albedrío que rige este planeta. Dentro del Proyecto Arcturiano, entre otros proyectos que lo forman, se ha desarrollado la Escuela Arcturiana como lugar donde se imparten esas enseñanzas y se implementa esa Nueva Tecnología Espiritual, una tecnología que se enfoca en el desarrollo evolutivo del ser humano, en la necesidad de la unificación desde la expansión de la conciencia y también en lo que llamamos Biorelatividad, que es un método superior de Sanación Planetaria basado en la comunicación con el espíritu de la Madre Tierra, con Gaia.

Toda acción enfocada en mejorar la situación del planeta suma y potencia el lado superior de esa polarización que estamos observando y contrarresta la negatividad y la falta del nivel de conciencia necesario para que se detenga la destrucción y la crisis planetaria. Ese nivel de conciencia más elevado hay que ganarlo, alcanzarlo, aprenderlo e implementarlo y desde el Proyecto Arcturiano se consiguen, con trabajo y dedicación, realizar avances y comprender mejor esta crisis planetaria, tener una perspectiva más elevada y sentirse profundamente realizado al trabajar en el propio crecimiento, en la fuerza de la unificación y en la sanación del planeta.

¡Que el 2019 sea el año del gran despertar espiritual del ser humano y que emerja el Nuevo Hombre como especie superior y líder elevado de este bellísimo e impresionante Planeta Tierra!  

jueves, 29 de noviembre de 2018

Evento del mes de noviembre

Publicado por David Arbizu

LA RECUPERACIÓN DE LOS POLINIZADORES Y OTRAS ESPECIES FUNDAMENTALES PARA EL EQUILIBRIO DE LA BIOSFERA 
Desde mediados de noviembre se está celebrando la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad bajo el tema: “Invertir en biodiversidad para las personas y el planeta”. Cuenta con la participación de 80 ministros de medio ambiente, infraestructura, energía, industria y otros sectores y se realiza para que se traten las cuestiones problemáticas en cuanto a la integración de la biodiversidad en sus respectivas áreas de trabajo. Una de las cuestiones principales aborda el problema de las especies polinizadoras, donde se tiene que afrontar que, por un lado, son imprescindibles para la supervivencia del mundo vegetal y, consecuentemente, de toda la cadena alimenticia global y que, por otro lado, están sufriendo un gran exterminio principalmente ocasionado por el uso de fertilizantes y pesticidas que grandes empresas y sectores de agricultura y ganadería no quieren dejar de utilizar. Hay que tener en cuenta que tres cuartas partes de los cultivos que alimentan el mundo dependen de la polinización de insectos y otros animales para producir semillas y frutos y que en la mayoría de los países del mundo se ha constatado una disminución alarmante del número de polinizadores, especialmente de insectos y, concretamente, de abejas.


Una de las personas que han intervenido en esta conferencia es Stefanie Christmann, investigadora del Centro Internacional de Investigación Agrícola en Áreas Secas, que ha presentado los resultados de un nuevo estudio que muestra ganancias sustanciales en el ingreso y la biodiversidad al dedicar una cuarta parte de las tierras de cultivo a cultivos económicos en floración, como especias, semillas oleaginosas, plantas medicinales y forrajeras. Durante los últimos cinco años, Christmann ha realizado ensayos en campos de Uzbekistán y de Marruecos y los resultados demuestran que, en comparación con los campos de monocultivos puros, aumentan los beneficios para los agricultores y también aumenta la presencia y diversidad de polinizadores, al mismo tiempo que hay menos plagas y los campos rinden con mayor calidad y cantidad. Ahora Christmann va a empezar un nuevo estudio financiado por el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania y espera que más países se interesen y haya un cambio de gestión, una mayor conciencia sobre los beneficios económicos de los polinizadores que fomente una mayor plantación de flores silvestres, arbustos de bayas y árboles en flor, porque todo ello repercutiría en la supervivencia y aumento de las poblaciones de pájaros y de todas las especies en general.

En el caso concreto de las abejas, la ciudad de Ámsterdam (Holanda) demuestra los resultados de implementar políticas para favorecer la supervivencia de las abejas. Desde hace varios años, en Ámsterdam ha aumentado la plantación de flores nativas en parques públicos, se ha prohibido el uso de pesticidas químicos en tierra públicas y se han instalado hogares para abejas en la ciudad, ya que hay especies de abejas que no viven en colmenas sino en solitario, pero siguen siendo polinizadoras. De esta forma, se ha conseguido una notable recuperación de estos insectos y también de la flora natural y la salud de los cultivos. También encontramos un ejemplo de la aplicación de medidas protectoras en Francia, donde se ha prohibido el uso de los cinco pesticidas neonicotinoides que afectan al sistema nervioso de las abejas y otros insectos polinizadores, además de que los desorienta y altera sus capacidades reproductoras.

Ejemplo de un hotel para abejas

Otra especie muy importante para el equilibrio y subsistencia de muchas otras y para la salud de los océanos, son los corales, que están siendo diezmados por la contaminación del agua, el aumento de las temperaturas y la acidificación. En este caso también existen organizaciones e investigadores plenamente dedicados al estudio de los corales y a conseguir estrategias y acciones para su supervivencia. Gracias a un descubrimiento accidental que sucedió hace unos cuatro años, ahora hay una gran esperanza de que se puedan repoblar las zonas oceánicas donde los corales están pereciendo y se puedan sostener los hábitats que crean. Este “accidente” sucedió en el Laboratorio de Investigación Tropical de Mote (Florida-USA), donde se trabaja para la supervivencia y repoblación de los corales, cuando al biólogo marino David Vaughan se le rompieron accidentalmente varios corales y al cabo de un tiempo, en lugar de haber perecido, habían crecido rápidamente, como multiplicándose. Este “accidente” ahora ya se ha convertido en una técnica que se llama “microfragmentación” que funciona para todas las especies de corales y consigue que, además de que crezcan con rapidez, se fusionen entre ellos si pertenecen a la misma familia, formando así un coral adulto. Gracias a estas investigaciones y resultados, ahora hay planes ambiciosos de replantar zonas de Hawái, de Florida y otras zonas del Caribe para que se recuperen los arrecifes y los hábitats que forman los corales.
Otro sistema de recuperación y repoblación que se va a poner en marcha en Australia, en la Gran Barrera de Coral, es el de recolectar millones de gametos (células reproductoras masculinas y femeninas) en zonas con corales sanos para liberarlos en zonas que hayan quedado muy dañadas por el blanqueamiento, de manera que se restaure el ciclo reproductivo de los corales y aumenten sus poblaciones.


Muchas organizaciones, investigadores, científicos y defensores de la biosfera, de la naturaleza y de los seres vivos, están poniendo en marcha muchas acciones para luchar contra la extinción masiva, para frenar el deterioro de la biosfera y de ecosistemas y hábitats que son vitales para todos, para nuestra propia supervivencia. También se hacen estudios e investigaciones sobre el mundo vegetal y ahora, por ejemplo, se acaban de publicar los resultados de un estudio que ha durado dos años y se ha hecho en Estados Unidos donde se detalla una gama de estrategias que incluye plantar árboles en las ciudades, evitar la conversión de pastizales naturales en tierras de cultivo y cambiar a fertilizantes que produzcan menos emisiones de gases de efecto invernadero, además de la restauración de parte de las tierras forestales. Todo ello consigue reducir la emisión de carbono y de gases de efecto invernadero a la atmósfera y aumentar la capacidad de almacenamiento de carbono a través de lo que llaman “soluciones climáticas naturales”, donde también se ha tenido en cuenta no afectar la producción de alimentos.

Todos estos estudios, todas estas acciones, expresan un interés por la biosfera, por la vida de este planeta, por su salud, por su recuperación, algo que es una alegría, una gran satisfacción. Pero desgraciadamente estas acciones, este interés, no es suficiente en este momento de crisis planetaria, en este momento de gran desajuste y desequilibrio de los patrones climáticos, de aceleración del calentamiento global, de aceleración de la extinción masiva, una extinción que es más rápida y potente que cualquiera de las soluciones encontradas. Esta insuficiencia también se está demostrando en la Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad, donde se siguen discutiendo detalles técnicos y, especialmente, el gran reto de la financiación de cualquier acción positiva que se pueda pactar, además de que se están afrontando los problemas como si hubiera mucho tiempo para solucionarlos y, tal como ha dicho una de las personas que están participando en la conferencia, con un “lenguaje blando” que no evoca la gravedad de los problemas, sino que los expone de forma simplista, sin enfocarse plenamente en la búsqueda e implementación de soluciones.

La verdadera solución pasa por una acción global concisa, definitiva, marcada por una comprensión y una conciencia del ser humano, de la humanidad, que signifique el final, la detención de todo abuso, agresión y deterioro de cualquier espacio natural, de cualquier ecosistema, de cualquier forma de vida. Tal como expresa Mark Eakin, coordinador de Coral Reef Watch para la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos: “Si aparte de estas acciones no lidiamos con el rápido aumento de CO2 y de las temperaturas a nivel global, entonces hacer este tipo de trabajo es como reorganizar las sillas de cubierta en el Titanic”. Por lo tanto, el ser humano tiene que concebir que debe vivir de otra forma para respetar y conservar el planeta, incluso para proteger su propia supervivencia, y esto pasa por grandes cambios que fácilmente podemos considerar que tienen que hacerse desde los gobiernos y las grandes empresas que dominan el mundo, pero que también tienen que hacerse desde cada ser humano que es partícipe de lo que llamamos humanidad, desde cada acto por pequeño que parezca, porque todo va a formar parte de una acción mayor, global, de un pensamiento colectivo que tiene que detener la destrucción y alentar y generar el equilibrio, el respeto y el amor por este planeta y por nosotros mismos.



Fuentes:

miércoles, 31 de octubre de 2018

Evento del mes de octubre

Publicado por David Arbizu

GRAN IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL MEDITERRÁNEO
El pasado lunes, 22 de octubre de 2018, se publicó un estudio en la revista "Nature Climate Change" que analiza la situación que se está experimentando en toda la Cuenca Mediterránea debido a los efectos del cambio climático planetario, unos efectos que han provocado que la temperatura media de toda la zona haya aumentado 1,4ºC desde la era preindustrial, que el nivel del mar se haya elevado 6 centímetros en las últimas dos décadas y que sus aguas se hayan ido acidificando dramáticamente. La publicación de este estudio coincide, de algún modo, con un aumento de la sensación de inestabilidad, de desequilibrio de los patrones climáticos e incluso de peligro, para los seres que habitamos en toda la zona, por la posibilidad de ser afectados por eventos catastróficos cuya probabilidad y proximidad anteriormente no se había sentido con tanta fuerza, como si de pronto, especialmente desde el inicio del otoño, todo pasara muy cerca y se hubiera entrado en un gran caos climático en el que las tormentas son huracanadas, con precipitaciones torrenciales que causan gravísimas y destructivas inundaciones, con un notable aumento de la formación de tornados y trombas marinas, con un oleaje cada vez más elevado que impacta y penetra en las costas y zonas urbanizadas, con cambios de temperatura que muestran una mayor llegada de vientos árticos y también de vientos saharianos, con impactos de huracanes o restos de tormentas Atlánticas que antes no cambiaban su trayectoria hacia el este, tal como se observó con el huracán Leslie, e incluso con movimientos sísmicos de mayor potencia, como el terremoto de 6,8 grados que el jueves 25 de octubre sacudió el Mar Jónico, cerca de Grecia. Y tampoco hay que olvidar la actividad volcánica, donde destacan las erupciones del volcán Etna (Isla de Sicilia-Italia) y del volcán Strómboli (Islas Eolias-Italia), ni los incendios forestales que, tal como ha sucedido el pasado verano en Grecia, se vuelven cada vez más potentes, alimentados por la sequedad y los vientos y la propia deforestación al construir zonas urbanizadas en lugares inapropiados, donde de pronto las viviendas, las instalaciones y las calles se vuelven caminos por donde el fuego corre de forma descontrolada.

El estudio publicado por la revista "Nature Climate Change", que ha contado con la participación de 18 instituciones de investigación de 10 países, también pretende poner de manifiesto el impacto climático dando una visión integrada de la Cuenca del Mediterráneo frente a otras evaluaciones más globales, como las que resultan de los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). A partir de este estudio y con la finalidad de poder seguir con las observaciones y análisis de los riesgos climáticos, se ha establecido la red MedECC (Expertos del Mediterráneo sobre el Clima y el Cambio Ambiental), que actualmente cuenta con 400 expertos y con el apoyo de agencias gubernamentales, entre otros socios, y cuya finalidad es aportar información científica a gobiernos y administraciones y poder influenciar en la toma de medidas efectivas contra el cambio climático y la degradación ambiental.


Cuenca Mediterránea

A través del estudio se han determinado los cinco mayores riesgos asociados al impacto de los cambios ambientales que van a agravar un entorno seriamente afectado por la urbanización, la agricultura y la pesca intensiva, la industrialización, la contaminación, las crisis políticas y financieras y las migraciones de personas como parte de la crisis social y humana. Estos riesgos están interconectados y son: la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad, la seguridad alimentaria, los problemas de seguridad y la salud pública. 
Voy a analizar brevemente cada uno de ellos:
- Escasez de agua: La previsión es que se reduzcan notablemente las precipitaciones en verano, especialmente en los países del sur del Mediterráneo, y que al mismo tiempo vaya aumentando la demanda de agua, tanto por el crecimiento de la población humana como para satisfacer las necesidades de la agricultura. El conflicto de la escasez de agua puede verse agravado por actividades como el turismo, una mayor industrialización y la expansión urbana, que además son actividades directamente relacionadas con la contaminación del agua, ya que a la escasez se le añadirá el problema de la potabilidad, algo a lo que ya nos estamos enfrentando.
Aunque ahora se estén formando grandes tormentas con fuertes precipitaciones, hay que tener en cuenta que la línea tropical está subiendo hacia el norte del planeta, de manera que la zona tropical es cada vez más ancha a nivel global y el desierto del Sahara se va expandiendo hacia el norte; esto también coincide con las previsiones que indican, por ejemplo, que amplias zonas de la Península Ibérica serán cada vez más áridas y que esta sequía irá expandiéndose desde el sur hacia el norte. Algo que también se observa en otras áreas del planeta es que, cuando se alcanzan niveles de sequía críticos, la recuperación es extremadamente difícil incluso con la llegada de abundantes precipitaciones, ya que la sequedad del terreno y el deterioro de los acuíferos y corrientes subterráneas puede llegar a puntos de no retorno, de que prácticamente sea imposible su recuperación.

- Pérdida de biodiversidad: Este riesgo está relacionado con la sexta extinción masiva, con la destrucción de ecosistemas, de hábitats cuyas condiciones climáticas son vitales para muchas especies. Una de las principales causas de la desaparición de muchas especies es el aumento de las temperaturas, tanto a nivel terrestre como marino, pero también la contaminación es una causa que puede llegar a ser mortal. Algunas especies son capaces de emigrar hacia otras zonas del planeta donde pueden sobrevivir, pero otras no y se extinguen. Al mismo tiempo, las especies que emigran pueden convertirse en especies invasoras en otros ecosistemas, al igual que sucede con la llegada al Mediterráneo de muchas especies invasoras que están alterando el equilibrio biológico en muchas áreas.
En la foto que sigue a continuación se observa la planta acuática "posidonia", que está en peligro de extinción debido a la contaminación y a la destrucción que las anclas y cadenas de los barcos hacen sobre el fondo marino. Las praderas de posidonia son una fuente imprescindible de oxígeno, se las llama el "pulmón del Mediterráneo". Además, estas plantas filtran sedimentos, crean barreras que evitan la erosión de las playas y mantienen la calidad y oxigenación del ecosistema submarino.


- Seguridad alimentaria: Es algo que ya están experimentando los países del norte de África, donde hay menos recursos y programas para adaptarse a situaciones que agravan la vulnerabilidad de sus habitantes. Muchos de estos países son políticamente inestables, con habitantes emigrando a las ciudades porque ya no pueden subsistir de la agricultura y la ganadería y desde donde se generan grandes movimientos migratorios hacia Europa, algo que está creando una situación que cualquier día puede estallar en cualquier lugar y que cada vez va teniendo más relación con el creciente número de personas que son "refugiados climáticos", aunque el incremento de los eventos catastróficos nos está mostrando que los refugiados climáticos pueden aumentar en zonas hasta ahora consideradas más seguras o protegidas.

- Problemas de seguridad: En este punto el estudio no tan solo se refiere a la inseguridad que puede llegar desde los conflictos humanos sino también, en especial, a los problemas derivados del aumento del nivel del mar. El estudio señala que el deshielo de los Polos y de las grandes masas de hielo, como los glaciares, afectarán directamente al Mediterráneo y que el aumento del nivel del mar pondrá en peligro muchas de las costas que están densamente pobladas. Además, la entrada de agua salada también dañará suelos agrícolas y generará grandes pérdidas de todo tipo.

- Salud pública: El aumento de las temperaturas, la acidificación del mar y la contaminación harán que aumente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y/o respiratorias. Estas condiciones climáticas también favorecerán la llegada y propagación de especies transmisoras de enfermedades que hasta ahora no se han acabado de establecer en toda la zona. 

Desde el estudio se quiere dejar clara la relevancia de estos riesgos y también su interconexión, ya que se considera que hasta ahora solo se habían analizado independientemente. Personalmente, creo que es importante hacer este análisis comprendiendo que todo está directamente relacionado, en interdependencia y que no se pueden poner en marcha acciones de ningún tipo sin tener en cuenta todos estos factores y también todos los que tengan que ver con el equilibrio y salud de los ecosistemas, de todos los hábitats y de todos los seres vivos que los habitan, no solo de la especie humana y no solo pensando en la agricultura, la ganadería y la pesca como base de nuestra subsistencia, sino pensando en todos los seres vivos como parte vital e imprescindible del equilibrio y salud de la biosfera, que es algo de lo cual depende nuestra supervivencia. Todo dependerá siempre del grado de conciencia con el que se desenvuelva, con el que actúe, el ser humano, porque de nada va a servir la nueva red de "Expertos del Mediterráneo sobre el Clima y el Cambio Ambiental" si solo se presentan soluciones parciales, específicas, para zonas concretas de la Cuenca Mediterránea sin tener en cuenta que, por ejemplo, las aguas del Atlántico siguen calentándose y aumenta el número de huracanes que empiezan a afectar a los países mediterráneos o que la corriente polar atmosférica Jet Stream, que regula y sostiene las corrientes del aire del Ártico, sigue desequilibrada y se producen enormes gotas frías que cubren grandes partes de Europa llegando hasta el sur del continente cada vez con más fuerza, recordándonos que, tal como indican muchos científicos, nos encontramos ante un patrón que conduce a una mini-glaciación, aunque parezca lo contrario.

Justamente la lección que ahora nos llega desde los desequilibrios climáticos que se están experimentando en el Mediterráneo es la de que en cualquier parte del planeta se pueden generar todo tipo de eventos y que cada vez queda menos tiempo para tomar decisiones importantes y definitivas para impedir un desequilibrio irrecuperable de la biosfera y de todos los sistemas y patrones climáticos que forman parte de su estructura y funcionamiento. La lección también nos demuestra que los cálculos científicos se pueden ir volviendo menos fiables porque los valores de la ecuación, de todos los patrones que hasta ahora se consideraban definidos, pueden cambiar en cualquier momento y, de repente, por poner un ejemplo, una temporada de huracanes del Atlántico que en primavera se preveía muy intensa, después, en pleno verano, pasa a considerarse baja, con pocos huracanes, y entonces, de golpe, a finales del verano y ya con el inicio del otoño, se empiezan a formar huracanes y a cambiar sus trayectorias fuera de todos los cálculos y previsiones que hasta ahora habían sido un patrón a seguir que daba pocos errores. Y, para finalizar, la lección también nos muestra la gran potencia de las fuerzas de este planeta, unas fuerzas que no podemos controlar y que nos advierten para que no sigamos con el abuso, la agresión y la destrucción de la Tierra, de su biosfera, si no queremos pasar a formar parte de un final catastrófico para todos. 



Fuentes:


domingo, 30 de septiembre de 2018

Evento del mes de septiembre

Publicado por David Arbizu

EL DESPLAZAMIENTO DEL EJE DE ROTACIÓN DE LA TIERRA 
Nuestro planeta no es una esfera perfecta, no es la esfera que podemos imaginar y observamos cuando se dibuja o incluso a través de las imágenes tomadas desde el espacio, que no muestran todo su relieve y mucho menos sus movimientos. Sabemos que uno de los movimientos de la Tierra es el de “rotación”, una rotación que hace a 1700 kilómetros por hora y que está relacionada con un movimiento de bamboleo, como el de una peonza, movimiento que se debe a las oscilaciones que hace el planeta sobre su línea de rotación trazada a partir del eje, un eje que atraviesa el globo desde el Polo Norte al Polo Sur y que tiene un movimiento, un desplazamiento que provoca un cambio en la ubicación de los polos geográficos, algo que se conoce como “movimiento polar”.


Hasta ahora, la explicación científica a esta desviación del eje de rotación de la Tierra daba por hecho que solo existía un proceso principal que causara ese movimiento y este proceso es el “rebote glacial” o “ajuste glacial”. El rebote glacial es el movimiento de elevación de las masas terrestres hacia lo que se considera su “posición original” antes de la última glaciación, que finalizó hace unos 11 000 años, ya que el peso de las enormes y espesas capas de hielo que se formaron, sobre todo en los casquetes glaciares pero también sobre otras partes del planeta, presionaron y hundieron la corteza terrestre en el manto y tras la glaciación se inició un proceso de recuperación, de elevación, algo que se considera que todavía puede durar unos 10 000 años más.

Un estudio publicado recientemente y elaborado por un grupo de investigadores de la NASA ha identificado otros dos procesos que, junto con el rebote glacial, son los más importantes impulsores del desplazamiento del eje de rotación. Estos otros dos procesos son el deshielo global, especialmente el que sufre Groenlandia, y la convección del manto terrestre, que es responsable del movimiento de las placas tectónicas debido a la circulación del material contenido en el manto, de todo lo que forma el magma que provoca movimientos en la superficie, en las placas, tanto cuando asciende como cuando desciende.

Todos estos factores inciden plenamente en la redistribución de la masa terrestre, tanto a nivel de superficie como en sus capas más internas, y todo gran cambio de masa afecta al eje de rotación. Los datos calculados del deshielo que ha habido en Groenlandia durante el siglo pasado y, concretamente, desde que el aumento de temperaturas fue más notable, superan nuestra capacidad de imaginación y asimilación, porque se considera que se han derretido y, por lo tanto, llegado al océano, 7 500 gigatoneladas de hielo, una cantidad que representa el peso de más de 20 millones de edificios como el Empire State. Todo ese peso enorme ha pasado al océano, ha provocado el aumento del nivel del mar y que hubiera una redistribución de la masa planetaria con la correspondiente deriva del eje de rotación. También se está derritiendo parte del hielo de la Antártida, pero la ubicación de Groenlandia hace que su deshielo tenga un efecto más impactante.


Las mediciones astrométricas y geodésicas han demostrado que, durante el siglo XX, el eje de rotación de la Tierra se desplazó hacia la región de Labrador, al este de Canadá, pero a partir del año 2000 cambió y las mediciones realizadas entre 2003 y 2015 demuestran que ahora se mueve a lo largo del meridiano de Greenwich. Los científicos consideran que este cambio se debe a que se ha acelerado el deshielo, no solo en Groenlandia y el Ártico, sino también en grandes áreas donde han desaparecido grandes lagos, enormes superficies de agua e incluso grandes acuíferos debido a la extrema sequía, tal como sucede en Oriente Medio y el suroeste de Asia, donde han mermado ostensiblemente los grandes glaciares y capas de hielo y nieve, algo que también está sucediendo en los Alpes y, principalmente, en el Himalaya. De hecho, se considera que una parte importante del movimiento polar actual se debe al déficit de agua de Eurasia y, en concreto, de la zona de India y del Mar Caspio.

En la imagen que sigue a continuación podemos observar, a la izquierda, el desplazamiento del eje de rotación antes del año 2000 y, a la derecha, el desplazamiento sobre el meridiano de Greenwich calculado según los datos obtenidos entre los años 2003 y 2015. La imagen central nos muestra cómo cada situación estira o desplaza el eje hacia una dirección concreta, de manera que el resultado final es la suma de todos esos vectores. También se puede observar, en color azul, la pérdida de masa en Groenlandia y en Oriente Medio y el suroeste de Asia, así como en la Antártida, donde la parte oeste sufre un fuerte deshielo mientras que la parte este oscila entre temporadas en que se mantiene o incluso aumenta la superficie helada y temporadas donde se debilitan los glaciares y se teme por la rotura de las plataformas heladas, algo que en estos momentos sí que está alarmando a los científicos debido a que están observando unas condiciones que podrían dar como resultado una gran aceleración del deshielo.
El estudio publicado recientemente también expone la relación con todos estos desequilibrios y la actividad humana y habla del “cambio climático antropogénico” como una de las causas principales del movimiento del eje de rotación de la Tierra, ya que puede llegar a afectar a los tres procesos principales que antes he mencionado. El cambio climático, el calentamiento global que estamos experimentando y que está directamente relacionado con el Antropoceno, con los excesos que la humanidad está haciendo sobre el planeta, está acelerando el deshielo, está provocando una contaminación atmosférica que afecta también a la masa de la atmósfera, cuyo peso enorme también incide sobre la rotación del planeta y su eje. Además, la humanidad altera completamente la estructura de la masa terrestre con la deforestación, con toda la extracción de recursos y el consumo de combustibles fósiles, con la sismicidad que provocan actividades como el fracking, con la rotura de la superficie terrestre, provocando falta de compacidad del suelo, con todas las presas e incluso la puesta en marcha de programas de geoingeniería que afectan la llegada de los rayos solares y provocan cambios atmosféricos y desequilibrio en patrones que también tienen un gran impacto sobre el movimiento de masas, como por ejemplo el cinturón oceánico o circulación termohalina, que distribuye y mueve enormes corrientes oceánicas a escala global. Así que no solo aceleramos el deshielo con el calentamiento global, sino que estamos desequilibrando capas de la superficie y capas más internas afectando la sismicidad y, por lo tanto, el movimiento de placas y del magma terrestre. Se ha comprobado que los terremotos también afectan al eje de rotación de la Tierra y a su velocidad de rotación; por ejemplo, se calcula que el terremoto de Indonesia del año 2014, que afectó la isla de Sumatra, causó que la Tierra girara un poco más rápido acortando la duración del día en 6,9 microsegundos y que el eje de rotación se desplazara unos 7 centímetros.

Tras leer estas cifras, creo que es importante ser conscientes de que estamos hablando de centímetros y metros. En este sentido, el mayor desplazamiento puntual observado hasta ahora del eje de la Tierra ha sido de unos 12 metros. Quizás puedan parecer cifras ridículas y, tal como algunos científicos indican, inofensivas, pero seguimos sin tener un buen conocimiento de los sistemas que hacen funcionar los patrones climáticos y que sostienen la biosfera y no sabemos ciertamente qué consecuencias puede tener un desplazamiento que nos parezca mínimo del eje de rotación de la Tierra, así como un pequeño aumento o disminución de su velocidad de rotación. Tampoco sabemos qué pasaría si hubiera un evento más catastrófico o varios seguidos de gran magnitud que provocaran que ese desplazamiento pasara de ser de unos cuantos metros a cientos de metros. Lo que sí vemos cada vez con más claridad es que estamos viendo cómo los patrones atmosféricos están cambiando y cómo un cambio o desequilibrio de un patrón puede afectar a otros patrones y sistemas sin importar lo cerca o lejos que estén geográficamente, porque todo está entrelazado, vinculado, para sostener la biosfera. 

Relacionado con todo esto, vale la pena recordar las declaraciones de algunos miembros de la tribu Inuit (tribu del Ártico canadiense, Groenlandia, Siberia y Alaska) cuando hace unos cuantos años ya alertaban del cambio de posición de la Tierra porque habían constatado que el Sol ya no salía por el mismo lugar, que los días se volvían más calientes y que también la Luna y las estrellas estaban situadas de forma distinta en el cielo. Para ellos ese cambio sí que está relacionado con la supervivencia, porque afecta sus capacidades de navegación, sus estrategias de pesca, incluso que algunas especies que no llegaban a sus aldeas, como los osos polares, ahora sí lo hagan. Mientras tanto, una gran mayoría de la humanidad no es consciente de todo ello, pero algún día veremos cómo los movimientos de la Tierra, el desplazamiento de su eje de rotación, tiene relación con la estabilidad y salud de la biosfera, de la vida y nos encontraremos con un factor más a tener en cuenta si queremos reequilibrar el planeta, frenar la sexta extinción masiva y que finalmente el Antropoceno pueda llegar a ser la época donde el hombre, la humanidad, detiene la destrucción y el abuso que está haciendo sobre la Tierra y pone en marcha acciones basadas en el respeto, el cuidado y la limpieza y reequilibrio de todo lo dañado.


Fuentes: