viernes, 30 de agosto de 2019

Evento del mes de agosto

Publicado por David Arbizu

AUMENTO CONSTANTE DE LOS PROBLEMAS CAUSADOS POR LA INTRUSIÓN DE ANIMALES SALVAJES EN ZONAS URBANIZADAS
Desde hace décadas, la expansión humana sobre el planeta ha llegado a un punto en el que ya no deja un mínimo espacio vital para los otros seres vivos que lo habitan. Esto significa un proceso casi imparable de extinción de muchas especies, pero también significa que, con la pérdida de sus hábitats, de sus fuentes de alimentos, de todo lo que representa poder desarrollarse y vivir dentro de un equilibrio natural, lejos del “mundo antropocéntrico”, los animales acaban adentrándose en zonas colonizadas por el ser humano, zonas que en muchos casos les pertenecían, eran sus hogares, y a las que ahora vuelven a adentrarse por mera supervivencia, porque se les acaban otras opciones y ellos también tienen derecho a jugar sus cartas buscando su propio beneficio, aunque sea bajo un juego forzado e inevitable.

Creo que no es necesario entrar a fondo en todo lo que las actividades humanas provocan sobre el equilibrio de los ecosistemas y hábitats, sobre los ciclos de la vida animal, causando desajustes fenológicos e incluso muertes directas a través de la caza, la propagación de plagas para exterminar especies que de repente se vuelven incómodas, la deforestación, las grandes contaminaciones de todo tipo, las extracciones del subsuelo y toda la destrucción necesaria para su establecimiento, y los incendios provocados, tal como en este momento estamos observando que sucede en muchas partes del planeta y, en especial, en la Amazonia; en resumen, todo el exterminio que el ser humano está provocando en el planeta atribuyéndose unos derechos especiales a través de los cuales ha expulsado y exterminado completamente algunas especies de sus hábitats, pero también ha facilitado la expansión y procreación explosiva de otras que se han convertido en plagas difíciles de gestionar. En muchas ocasiones, sobre todo desde hace pocos años, se han puesto en marcha iniciativas para reinsertar y recuperar especies autóctonas que se habían exterminado, como es el caso de los lobos y los osos en algunas partes de España, pero la situación de los espacios naturales ya no es la misma que cuando estos animales vivían en estos lugares y ahora generan problemas de convivencia con el ser humano que antes no pasaban con la misma intensidad. Al mismo tiempo, la falta de depredadores ha permitido que otras especies se adueñen y se expandan en muchas zonas en las que el espacio se ha ido mermando por las actividades y urbanización humanas, y ahora esta situación ha conducido a verdaderos y graves conflictos de difícil solución. Uno de los ejemplos más claros y que afectan prácticamente a todo el planeta, tal como se verá más adelante, es el caso del jabalí.


El ser humano parece que pueda controlarlo todo, pero la fuerza de la naturaleza y de la vida es extremadamente poderosa. Se sabe que no es fácil controlar la fuerza del instinto vital de los seres vivos y que muchas especies tienen grandes capacidades de adaptación, de modificar conductas y mostrarnos un nivel de inteligencia y de toma de decisiones que en muchas ocasiones no se reconoce pero que es elevado, está enfocado totalmente en su supervivencia y en su reproducción, y se transmite de generación en generación para que la especie tenga cada vez mayores posibilidades en un mundo cambiante y, como sucede ahora mismo, devastador. En este sentido, es interesante ver cómo algunas especies han avanzado su ciclo reproductivo, sus períodos de hibernación e incluso de migración. También se ha observado cómo algunas especies han modificado su tamaño para adaptarse a los pueblos y ciudades, incluso cómo ha habido hibridación entre especies, como es el caso del “coyolobo”, una especie que se ha generado especialmente en Norteamérica a partir del cruce de coyotes, lobos y perros domésticos y cuyos ejemplares se ha constatado que son de mayor tamaño cuando viven en áreas naturales, donde pueden cazar presas grandes en manada, y de menor tamaño cuando viven cerca de ciudades, donde sus presas son más pequeñas y también necesitan pasar más desapercibidos frente a los humanos.

Ya hace años que, con la pérdida de hábitats y de fuentes de recursos, algunas especies empezaron a acercarse cada vez más a las zonas habitadas por el ser humano. Algunas de ellas ya hace incluso siglos que se han instalado en grandes urbes, donde encuentran refugio, alimento y facilidades para su reproducción, como es el caso de muchos insectos que normalmente habitan subterráneamente, de algunas especies de aves como las palomas y también de roedores, pero otros animales que no pasan tan desapercibidos también están entrando en las zonas habitadas y utilizando los recursos que allí encuentran. También hay otras especies que se han expandido por muchas ciudades debido a accidentes o falta de conciencia del ser humano, que en algunos casos ha alimentado ocasionalmente a algunos animales salvajes provocando un cambio de conducta y de acercamiento que ellos no hubieran tenido por sí mismos. Es impactante el caso de las cotorras argentinas, originarias de Sudamérica, que en muchos lugares han provocado una baja significativa de aves autóctonas y cuya expansión, en muchos casos, ha empezado por ejemplares que se han escapado de jaulas particulares y también de zoológicos. Pero también se pueden encontrar otros animales que en su momento fueron comprados como mascotas y luego se abandonaron por varios motivos, como es el caso del cerdo vietnamita, que luego se ha cruzado con el cerdo europeo y también con el jabalí. También es notable el problema que causan los mapaches, traídos de Norteamérica a Europa como mascotas y que ahora se considera una de las especies invasoras más problemáticas y extendidas. Otro ejemplo lo tenemos en Florida con la boa constrictor y pitón africana, que se han expandido peligrosamente por gran parte del estado debido a que las personas que las habían comprado acabaron abandonándolas en los Everglades, una zona natural de pantanos donde se adaptaron con gran facilidad y desde donde empezaron a reproducirse y expandirse para convertirse en una verdadera amenaza que se adentra en muchas localidades. También en Florida encontramos el problema de la superpoblación de iguanas verdes, una especie invasora muy perjudicial para los ecosistemas de esa región, cuyos ejemplares se empezaron a detectar en 1960 y se considera que también fueron liberadas por personas que las tenían como animales de compañía y las abandonaron.

En estos momentos, hay dos especies de animales que son las más representativas del conflicto con el ser humano por su intrusión en las zonas habitadas: los jabalíes y las gaviotas.
Los jabalíes están incluidos en la lista de especies más invasivas de la Unión Mundial para la Naturaleza. Es un animal que crece bien en cualquier entorno y que, desde los bosques  y zonas naturales, se ha ido acercando a las ciudades por varios motivos, entre los que destacan la propia expansión de las ciudades y la pérdida de sus hábitats naturales, la falta de depredadores y, consecuentemente, un gran aumento de sus poblaciones y todo lo que a partir de la actividad humana representa un beneficio para su supervivencia al poder acceder a contenedores de basura, huertos y jardines particulares, zonas agrícolas cercanas a las ciudades y parques públicos donde encontrar comida abandonada. Aunque son animales que normalmente no atacan al ser humano, en muchas ciudades de todo el mundo, entre las que se pueden destacar: Barcelona, Berlín, Roma, Hong Kong, Houston y Toronto, van aumentado los conflictos conforme estos animales se aventuran más en el interior de las poblaciones y se vuelven más atrevidos, lo cual significa que podrían ponerse más agresivos ante un obstáculo frente a lo que quieran obtener. Por otro lado, los jabalíes también perjudican la vida silvestre y la biodiversidad y se ha constatado que muchas especies de animales desaparecen de las zonas dominadas por los jabalíes. Además, los jabalíes son portadores de una serie de enfermedades, incluidas la tuberculosis, la hepatitis E y la gripe A, que pueden dar el salto a los humanos, y también pueden transmitir a otros cerdos la peste porcina africana (PPA), un virus incurable y altamente contagioso. Muchas de las ciudades afectadas han puesto en marcha diversos procedimientos para frenar esta invasión, pero finalmente la gran mayoría está contando con cazadores entrenados para actuar dentro del perímetro de la ciudad. Al mismo tiempo, hay programas, como el de Barcelona, dirigido por veterinarios, que se enfocan en cazar a las hembras dejando manadas libres donde la mayoría sean machos adultos y al mismo tiempo realizan una labor de culturalización sobre la ciudadanía para que su comportamiento ayude a evitar las incursiones en la ciudad. En otros municipios se ha empezado a pulverizar orina de lobo en puntos de paso y de manera perimetral para que los jabalíes no se atrevan a acercarse a las zonas habitadas, pero todavía no hay pruebas concretas de que esta técnica sea efectiva, aunque sí que es quizás la más ecológica y sin efectos nocivos sobre otros animales.


La otra especie que está causando graves problemas de convivencia con el ser humano es la gaviota. En este caso, las gaviotas han entrado en muchas ciudades con más fuerza que los jabalíes porque han anidado en los techos y se han vuelto completamente urbanas. Son animales poderosos y muy inteligentes que hace años empezaron a abastecerse en los vertederos, cambiando su alimentación al encontrar comida fácil, lo cual también provocó que estas aves se adentraran más de lo normal hacia el interior, aunque su área de predominancia sigue siendo las costas y, por lo tanto, las ciudades costeras. Además, el alumbrado público facilita que puedan alimentarse tanto de noche como de día, y el clima más cálido del interior de las ciudades les permite comenzar su temporada de reproducción antes de lo normal. Se sabe que las gaviotas buscan comida rasgando bolsas de basura y rastreando las playas, y también que atacan a palomas e incluso a gatos, pero la osadía y violencia de estas aves por conseguir alimento fácil y por proteger a sus crías está llegando a extremos peligrosos para el ser humano, algo que este verano de 2019 se ha observado y ha sido noticia en varias ciudades, destacando algunas del Reino Unido, como Cardiff, y de Estados Unidos, como Ocean City, en Nueva Jersey. En Cardiff se sabe que han atacado a carteros y a personas al salir de su casa debido a que tenían cerca sus nidos y quizás algún polluelo había caído al suelo, pero en ambas ciudades destacan sus conductas cada vez más agresivas, tanto con las personas para conseguir comida como con otros animales pequeños, como es el caso de un chihuahua, que una gaviota cazó y se llevó, y el de un yorkshire, que fue herido mortalmente al ser atacado por varias gaviotas.


Algo que está claro es que las gaviotas asocian al ser humano con la comida y, tal como señalan algunos expertos, el problema viene de cómo tratamos la comida y los desperdicios. En muchos lugares, como las dos ciudades nombradas anteriormente, este verano las gaviotas se han abalanzado sobre personas que estaban comiendo por la calle, ya que ellas no diferencian si esa comida está abandonada o no, solo saben que es accesible aunque esté sostenida por las manos de una persona y han aprendido a intimidar a las personas para que suelten la comida y así poder cogerla. En Ocean City se pidió a los comerciantes del paseo marítimo que proporcionaran a sus clientes contenedores cerrados para llevar la comida que compraran, ya que de lo contrario muy posiblemente serían atacados por una o dos gaviotas para que la soltaran y eso provocaría que todavía más gaviotas se acercaran. En esta ciudad de Nueva Jersey incluso se vio a gaviotas perseguir a personas que estaban comiendo helados, y la situación se ha vuelto tan grave que se han contratado los servicios de una empresa de aves rapaces, como halcones y búhos, para ahuyentar a las gaviotas, ya que no las cazan sino que su sola presencia las asusta y hace que se alejen, tanto de la ciudad como de otros lugares como granjas, aeropuertos y estadios, donde estaban creando situaciones peligrosas.

En todo el mundo podemos encontrar situaciones parecidas e incluso más peligrosas debido a la naturaleza de cada animal y las medidas de protección que pueden conseguir los habitantes de cada zona del planeta. Voy a enumerar, por países, algunos ejemplos concretos de problemas con animales que tienen una relación directa con el lugar donde suceden y que entran en conflicto con los humanos que habitan la zona debido al cambio climático y a los abusos y expansión del ser humano, algo que da como resultado la pérdida de hábitats, la dificultad de encontrar alimentos y otros cambios de conducta que los animales deben realizar para adaptarse a un medio ambiente más duro e inestable.  
- Tanzania: Problemas con hipopótamos y cocodrilos por parte de personas que viven cerca de cuerpos de agua y tienen ganadería y cultivos, aunque también ha habido ataques directos a personas. 
- Estados Unidos: Aumento de mordeduras de serpientes en todo el país, pero en especial en estados del sur, vinculadas a la crisis climática y los suburbios en expansión.
- Archipiélago de Novaya Zemlya (Rusia- zona Ártica): Se han hecho virales las imágenes de osos polares paseando y tratando de entrar en las viviendas.
- México: Se ha detectado un cambio de conducta de las serpientes de cascabel en el noroeste del país, relacionado con el aumento de las temperaturas, que está provocando que se suban a arbustos y árboles para aliviar el calor y que aumenten su actividad, de forma que las mordeduras de estas serpientes ahora será más fácil que puedan ser en la cabeza y el cuello de las personas y una mayor actividad facilitará mayor movilidad para acercarse más a zonas habitadas en estado de caza y alerta.
- Florida (Estados Unidos): Se ha constatado mayor movimiento y aproximación de los caimanes a zonas habitadas. Incluso hay imágenes mostrando cómo intentan entrar en viviendas por las puertas para los perros, saltan vallas y nadan en los charcos que se forman en carreteras y calles cuando llueve. Cuando hay inundaciones pueden buscar cobijo y seguridad en jardines elevados, algo que también se ha observado que hacen las serpientes, que incluso suben por las paredes de las viviendas.
- Australia: También en muchas zonas ha sido noticia el avistamiento de caimanes y serpientes en calles de ciudades costeras inundadas.
- Zimbabwe: Algunas comunidades agrícolas han puesto en marcha granjas con riego solar que están dando sus frutos, pero eso también atrae especialmente a los elefantes, que tienen dificultades en encontrar pasto y otros forrajes debido a la sequía y acaban invadiendo y destruyendo los campos de cultivo.
- India: El enorme crecimiento demográfico acelera la expansión de las zonas urbanas, que limita los entornos naturales y conduce a tensos choques entre humanos y animales salvajes. En algunas ciudades han entrado elefantes y otros felinos salvajes que han causado gran devastación y alarma.

Estos son algunos ejemplos, pero en todas las zonas urbanizadas están aumentando los conflictos con todo tipo de animales. Y, tal como he mencionado al principio, hay una sabiduría e inteligencia animal que se enfoca completamente en la supervivencia de la especie y puede llevar a cabo acciones y cambios no esperados, tal como se observa en algunas hibridaciones espectaculares, como la del coyolobo, que actualmente se considera el animal más adaptable del planeta, con una capacidad de convivencia con el ser humano llevada desde un alto nivel de inteligencia, donde muchas veces no se capta su presencia ni siquiera en grandes ciudades como Nueva York; un animal que sabe viajar siguiendo las vías férreas y que mira a ambos lados antes de cruzar autopistas y carreteras.

Esperemos que la inteligencia y conciencia del hombre se pongan a la altura necesaria para que disminuyan los conflictos con los animales y se encuentren los procedimientos necesarios para encontrar el equilibrio adecuado para la existencia y supervivencia de todas las especies, antes de que la situación se agrave mucho más y abarque más zonas del planeta y se tenga que llegar a una verdadera batalla por el espacio y los recursos y fuentes de subsistencia. Todo está directamente relacionado con el Antropoceno y con cómo el ser humano va a gestionar la crisis climática que cada vez se va agravando más en todo el planeta. 



Fuentes:
https://www.elmundo.es/ciencia/2016/02/13/56bdad36ca47416b768b461a.html

martes, 30 de julio de 2019

Evento del mes de julio

Publicado por David Arbizu

MATERIALES QUE FORMAN EL NÚCLEO TERRESTRE ASCIENDEN HASTA LA SUPERFICIE DEL PLANETA
Actualmente es ampliamente conocido el hecho de que la superficie de la Tierra está formada por placas tectónicas y que estas placas se mueven, se desplazan. Ese desplazamiento da origen a la “deriva continental”, una teoría desarrollada en 1912 por Alfred Wegener, meteorólogo y geofísico alemán, que en su momento no fue reconocida por la mayoría de la comunidad científica porque carecía de explicaciones verdaderamente verificables. La teoría de la deriva continental representó el origen de lo que ahora conocemos como “tectónica de placas”, que se desarrolló en la década de 1960 y explica los diversos movimientos e interacciones de las placas tectónicas al desplazarse sobre el manto terrestre fluido y, consecuentemente, la formación de la orogénesis, del relieve de la superficie, junto con todo lo relacionado con los movimientos sísmicos y las erupciones volcánicas.

Las placas tectónicas forman la litosfera, la parte rígida de la corteza terrestre que incluye la corteza y la parte superior del manto. Las placas flotan sobre la astenosfera, que es la capa que está bajo la litosfera y que en parte está fundida y por lo tanto es mucho menos rígida. Existen varias fuerzas que provocan el movimiento de las placas tectónicas, como la fuerza de la gravedad, las diferencias de temperatura y densidad entre las capas e incluso dentro de una misma capa, el impacto de los rayos solares, eventos climáticos poderosos como grandes huracanes, los movimientos del planeta, etc. Todas estas fuerzas y condiciones provocan la creación de corrientes de convección, desde las que los materiales más calientes y menos pesados se elevan hacia la superficie y los más fríos, densos y pesados descienden hacia el interior del manto.

Estas corrientes de convección son verdaderas corrientes de renovación y reposición de nuevos materiales “reciclados” que llegan a la superficie desde diversas capas del manto terrestre, pero también representan enormes energías de absorción de materiales de la superficie hacia el interior, con lo que se cierra todo el ciclo convectivo. Los lugares donde los límites de las placas tienen un movimiento divergente, de separación entre ellas, algo más frecuente en zonas oceánicas, son los de salida de material del interior del manto, mientras que las zonas de subducción, donde una placa se hunde bajo otra, representan los lugares donde la superficie de una placa se introduce hacia el interior, normalmente provocando una gran tensión que acaba repercutiendo en movimientos sísmicos e incluso presiones sobre el magma que pueden encontrar una salida a través de chimeneas volcánicas.

Lo que hasta ahora no se sabía con certeza era si otras capas más profundas del planeta también intercambian materia entre ellas, pero gracias a una nueva investigación sobre las interacciones químicas del núcleo terrestre con el manto, publicada en la revista Geochemical Perspectives Letters en junio de 2019, se ha demostrado que material del núcleo terrestre llega hasta la superficie a través de movimientos y corrientes ascendentes, y que esto es algo que ha estado sucediendo especialmente durante los últimos 2.500 millones de años.

Para llegar a esta conclusión, el estudio se centró en los componentes que forman el núcleo terrestre, donde, aparte del hierro y el níquel, destacan otros elementos como el platino, el oro y el tungsteno. Mediante el examen de rocas volcánicas muy antiguas de zonas concretas de Australia, de la Isla Reunión (Océano Índico oeste) y del Archipiélago Kerguelen (Océano Índico sur), se ha detectado la presencia de isótopos de tungsteno, que se sabe que se encuentran en el núcleo externo del planeta pero no en capas superiores, lo cual ha llevado a los investigadores a la conclusión de que este material llegó a la superficie pasando y subiendo a través del manto y que, por lo tanto, existe una interacción en forma de fugas y emisiones desde el núcleo hacia las capas superiores.

La investigación también aporta otros datos curiosos, como que este movimiento de material empezó hace 2.500 millones de años, pero prácticamente no lo hubo anteriormente (hablamos de hace entre 2.700 y 4.300 millones de años). También se considera que existe un aumento de la concentración de oxígeno en la parte que separa el núcleo del manto y que eso puede favorecer la salida del tungsteno. Por otro lado, otras observaciones señalan que el núcleo interno se está solidificando y eso también provocaría la concentración de oxígeno en el núcleo externo.

En todo caso, queda probado que existe esa interacción a través de lo que sería un gran movimiento ascendente que empuja el material desde el núcleo hacia el exterior y que ese movimiento estaría a su vez formado por otros movimientos de convección entre capa y capa, como parte de una gran pluma ascendente que no solo se limita a las ya conocidas entre las capas inferiores del manto y la litosfera y superficie del planeta.


También es interesante que este inicio del movimiento ascendente de material desde el núcleo de la Tierra empezara hace unos 2.500 millones de años y que esto coincida con la formación de partes de la superficie del planeta que, en algunos casos, se han mantenido y se siguen manteniendo en la actualidad. Dicho de otro modo, anteriormente a los 2.500 millones de años que representan ese inicio de la filtración desde el núcleo hacia el exterior, hubo mucho menos movimiento en la corteza en cuanto a lo que llamaríamos la formación de continentes, se podría decir que las grandes masas de tierra se mantuvieron estables durante mucho más tiempo, aunque estemos hablando de un período de unos 2.000 millones de años y de fechas más próximas al nacimiento del planeta, por eso hay una coincidencia directa entre ese inicio de interacción desde el núcleo, que el estudio señala que empezó hace 2.500 millones de años, y todos los grandes movimientos más seguidos, con sus fusiones y separaciones, que a partir de entonces han generado formas diversas de continentes y océanos sobre nuestro planeta.

Algo que creo que es muy importante es que se sigue desconociendo la verdadera naturaleza del planeta, tanto a nivel científico como a cualquier otro nivel. No se considera que el planeta es una entidad viva, con sistemas que se rigen por respuestas y reacciones a las situaciones que van afectando su equilibrio, tanto desde la capa más externa de la atmósfera hasta el punto más interno de su núcleo. Además, se trata de un planeta de 4,7 mil millones de años, con ciclos y pautas de funcionamiento que pueden durar cientos, miles, quizás millones de años y que nosotros, los humanos, todavía no somos capaces de asimilar ni de comprender y, por lo tanto, tampoco de respetar. Así que algo que para nosotros es sorprendente y que por supuesto es importante y nos acerca más a esa comprensión e interés por el planeta, como es ese movimiento e interacción desde el núcleo hasta la superficie, para el planeta puede representar haber puesto en marcha un nuevo ciclo que considera necesario para su buen funcionamiento, para su estabilidad, para su evolución, incluso para la supervivencia y futuro de los seres que lo habitamos. Si llegamos a observar la realidad del ser planetario como esa entidad viva, también lo podremos observar como un cuerpo planetario, como una gran estructura compleja que se rige por unos ciclos que pueden ser difíciles de comprender desde nuestra mente pequeña, que solo hace mediciones desde puntos de vista reducidos a nuestra propia realidad y basándose en un conocimiento que consideramos muy avanzado pero que no es capaz de tener esa necesaria amplitud de visión y de comprensión.


A raíz de este estudio que se acaba de publicar, también se espera que los resultados aporten información más precisa sobre el funcionamiento y evolución del núcleo de la Tierra, algo muy importante porque representa el origen del campo magnético de la Tierra, de una de nuestras principales capas protectoras, pero que también está directamente relacionado con la gravedad, con los movimientos del planeta, con toda la estabilidad que requiere la biosfera. Para mí, si existe un movimiento ascendente también existe la otra parte que forma la convección, la parte descendente, la parte que vuelve de camino al núcleo, hacia las partes más internas, desde la superficie. Seguro que este gran movimiento, tal como ya se ha comprobado que sucede con las corrientes de convección entre el manto y la superficie, también forma parte de la regulación y equilibrio de los patrones climáticos, de ciclos imprescindibles que todavía desconocemos y que forman parte de este magnífico y bello planeta que hemos de dejar de destruir para empezar a reconstruir, a reparar, a purificar, sacando también a nuestra propia superficie toda la energía pura de nuestro núcleo personal, humano, para poder seguir disfrutando de la vida y de toda la belleza de la Madre Tierra.


Fuentes:
https://amp.europapress.es/ciencia/habitat-y-clima/noticia-evidencia-fugas-nucleo-terrestre-20190710172315.html?__twitter_impression=true&fbclid=IwAR0Xdt0qGzAeCfxAw0GK5W8lun_Nh-5HXqB6mNO9S9FiIkW_RNFVLayMuqQ
https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_supercontinents
https://actualidad.rt.com/actualidad/320920-detectar-fugas-nucleo-tierra-afectar-magnetosfera?fbclid=IwAR0eh8Zy8LvMw3nJJkr9wvsKRH3XzijK8mdhE4FGM2GCmk7RdVChP-yfQgo
https://www.lifeder.com/corrientes-de-conveccion/
https://geografiaplena.wordpress.com/2013/07/02/placas-tectonicas-celdas-de-conveccion/
https://www.meteorologiaenred.com/nucleo-de-la-tierra.html

domingo, 30 de junio de 2019

Evento del mes de junio

Publicado por David Arbizu

LAS CIUDADES Y EL CAMBIO CLIMÁTICO: LAS ISLAS DE CALOR 
Hoy en día, alrededor del 55 por ciento de la población mundial vive en áreas urbanas, áreas desde donde se generan, aproximadamente, el 70 por ciento de todas las emisiones anuales de carbono. Para el año 2030, se prevé que la cifra de personas viviendo en ciudades se acerque al 65% de la población mundial y que, si no se desarrollan y ponen en marcha potentes cambios para evitarlo, se multiplicarán las emisiones de carbono de las ciudades y, consecuentemente, las de todo el planeta.

En muchos países ya hace muchos años que se experimenta una migración de zonas rurales a zonas urbanas y, en especial, a grandes ciudades. Conforme aumentan las consecuencias de la crisis climática que sufre nuestro planeta, irá en aumento lo que se conoce como "migración climática" o movimiento de "refugiados climáticos", de manera que las ciudades serán, cada vez más, una pieza clave del futuro próximo que vamos a afrontar y será de vital importancia su rol y su responsabilidad para convertirse en piezas clave de la implementación y consolidación de medidas y avances que aseguren la supervivencia de sus habitantes pero también la de todo el planeta.

Uno de los fenómenos y términos que cada vez es de más actualidad es el de “islas de calor” o “islas de calor urbano” (UHI, por sus siglas en inglés) de las ciudades. Una isla de calor urbano es un área urbana o área metropolitana que es significativamente más cálida que sus áreas rurales circundantes debido a actividades humanas, al propio establecimiento y crecimiento de la ciudad y a su relación con el entorno, con la naturaleza, a si ha imperado la fuerza de la expansión y la construcción por encima del estudio y respeto de cada ecosistema, de cada parte de la superficie que iba a ser absorbida y urbanizada.

Cada ciudad necesitaría un estudio concreto debido a sus condiciones particulares, a todo lo que forma su medio ambiente. En este sentido, se podría analizar si la ciudad está en una zona elevada o baja, si tiene montañas o no a su alrededor, si es una ciudad costera o de interior, así como todo lo relacionado con los patrones climáticos correspondientes a su ubicación geográfica en el planeta. Al mismo tiempo, hay algunos factores que impulsan las islas de calor que se pueden considerar generales y todos están directamente relacionados con la gestión y desarrollo que han tenido las ciudades, por eso se observa cómo las islas de calor son impactantes en grandes ciudades con cascos antiguos, con núcleos o centros históricos desde donde la ciudad se ha ido expandiendo sin respetar la naturaleza circundante, eliminando o cubriendo zonas que ahora serían clave para la buena respiración de la ciudad. Tal como indica la doctora Elda Luyando, investigadora del grupo de Cambio Climático y Radiación Solar del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México): "Es importante señalar que este fenómeno es un producto de la forma en que han crecido las ciudades y no algo propio de las cuestiones meteorológicas".


Está claro que la urbanización de las ciudades, sus patrones operativos, el respeto que se haya tenido por las partes de tierra, de áreas verdes y también de cuerpos de agua, van a ser determinantes para que se desarrollen islas de calor, por eso se considera que la principal causa de la isla de calor urbano es la modificación de las superficies donde se ubica la ciudad, algo completamente vinculado al “albedo” o capacidad de reflejar la radiación solar. El ser humano se ha dedicado a cubrir la tierra, incluso los afluentes y ríos, alterándolos y encauzándolos, haciendo variaciones a su antojo sin preocuparse por otros seres, por otros intereses, por el equilibrio de los sistemas que rigen el planeta y cada una de sus áreas. Dentro de ese cubrimiento de las superficies, se han utilizado exageradamente el cemento y el asfalto, materiales que no reflejan la radiación sino que la absorben y la vuelven a emitir en forma de calor. También la construcción de grandes edificios, que en muchos casos son de colores oscuros, y toda su concentración, que bloquea el paso del viento, aumentan esa absorción de calor. Otros factores que provocan las islas de calor están relacionados con el tráfico, con todos los vehículos absorbiendo calor y liberándolo al aire. También las actividades industriales que se llevan a cabo en la ciudad son fuentes de calor y todo lo hasta ahora expuesto, además, involucra factores altamente contaminantes que crean bolsas de humo insalubre sobre las ciudades y un potente efecto invernadero que favorece que todos esos gases se mantengan sobre la ciudad con consecuencias nefastas para la salud de sus habitantes. Por último, nombrar la importancia de que haya mayor o menor densidad de población y todo lo relacionado con el consumo, especialmente el de productos que consumen energía como ordenadores, aparatos de refrigeración y otros electrodomésticos que liberan calor, algo que en muchos casos conduce a un círculo vicioso donde aumenta el consumo de energía por el uso de sistemas de enfriamiento que a su vez están provocando una gran emisión de calor sobre la ciudad.


Podría exponer muchos más factores cuyos efectos están relacionados con las islas de calor, como la luz nocturna, toda la energía que mueven los residuos que genera la ciudad a diario, incluso si la ciudad tiene muchas instalaciones subterráneas, como, por ejemplo, red ferroviaria y de transporte subterráneo, con estaciones donde se forman grandes acumulaciones de calor, zonas subterráneas de estacionamiento de vehículos, etc. Todos son factores fruto de la actividad antropogénica y esta actividad y expansión del ser humano y de sus ciudades también ha provocado la eliminación, disminución y/o deterioro de la vegetación del área donde se ubica la ciudad. Para los científicos, los árboles y las plantas tienen un papel crucial debido a la evapotranspiración, a través de la cual se transporta el calor hacia arriba desde las zonas más cercanas al suelo, algo que se añade al beneficioso proceso de transpiración de árboles y plantas. Además, la vegetación absorbe humedad y agua, incluso desde sus raíces, y el aire seco aspira esa agua convirtiéndola en vapor de agua gaseoso, de manera que este proceso provoca el enfriamiento del aire, ya que hay que diferenciar humedad de calor. Junto con la vegetación, encontramos el cubrimiento de la tierra por materiales que no permiten que respire, materiales que absorben y emiten calor y evitan una correcta absorción de la refrescante agua de lluvia, que acaba en los sistemas de alcantarillado sin aportar sus beneficios al ambiente. En algunas ciudades también se han eliminado o cubierto caminos naturales de agua, incluso se ha permitido que se secaran cuerpos de agua como estanques o pequeños lagos, afectando al equilibrio de la atmósfera de la zona, al nivel de humedad y de control de las temperaturas, aparte de todo el daño que se ha podido causar sobre acuíferos naturales subterráneos y reservas de agua que ahora sí que se querrían tener porque se vuelven muy necesarios para el abastecimiento de agua general.

Las soluciones que se pueden desarrollar e implementar van a ser diferentes para cada ciudad, aunque algunas puedan ser de más fácil aplicación por la mayoría. Está claro que se van a tener que plantar más árboles y plantas y cuidar y fomentar las zonas ajardinadas y parques. Los árboles son seres que, además de la importancia de la sombra que generan, aportan sostenibilidad a la ciudad: limpian y enfrían el aire, regulan las temperaturas, respaldan la calidad del agua y administran el flujo, así que contrarrestan el efecto de la isla de calor y además brindan beneficios notables y contrastados sobre la salud mental y física de los habitantes. También es importante que las ciudades tengan zonas de agua cuidadas y que todo flujo de agua mantenga su pureza y movimiento natural. Algunas ciudades, tanto por su situación como por su economía y peor planificación de su crecimiento, no van a poder cuidar, recuperar y aumentar sus zonas verdes y sus zonas o corrientes de agua, pero en todo caso hay un movimiento global y una mayor comprensión para enfocarse en ello y aprovechar las cualidades propias de cada ciudad. Para ello es importante que haya comunicación y coordinación entre los diversos departamentos que rigen la ciudad en cuanto a parques y naturaleza y los departamentos enfocados a la expansión y construcción urbana, al control de la contaminación y también de la salud pública.


Estamos siendo testigos de cómo muchas ciudades están liderando muchas acciones contra el cambio climático y todo lo relacionado con emisión de gases de efecto invernadero y la implantación de fuentes de energía más limpias y saludables. Algunas soluciones que se están llevando a cabo para afrontar el fenómeno de la isla de calor, que además provoca que las olas de calor puedan ser cada vez más fuertes y persistentes, incluyen pintar las calles de blanco, que es una iniciativa de algunas ciudades como Los Ángeles, o reemplazar algunos pavimentos por materiales permeables que absorben el agua de lluvia y aumentan la capacidad de evaporación, como se ha hecho en Melbourne. Otro movimiento que se ha hecho muy popular es el conocido como “techos verdes” o “techos frescos”, que significa cubrir los techos de los edificios con vegetación, algo que enfría el aire próximo y además reduce la necesidad de utilizar sistemas de enfriamiento en el edificio. También, como se está haciendo en Nueva York, miles de voluntarios han pintado techos de edificios con materiales más reflectantes.

Al mismo tiempo, aumenta la preocupación por el cuidado y mantenimiento de los espacios verdes de las ciudades y por evitar al máximo la utilización de aparatos que consuman energía y contaminen el aire. También hay un movimiento importante para que el ciudadano sea consciente del consumo que realiza, ya que lo que se compra tiene un impacto sobre el clima de su ciudad, pero también de otros lugares y de todo el planeta, y muchos estudios y organizaciones hablan de que es la hora de aprender a consumir menos. Tal como expresa Jeroen van der Heijden, experto en clima e investigador de la Universidad Victoria de Wellington (Nueva Zelanda): "La gente tiende a olvidar que la mayoría de los productos que consumimos y nuestras huellas de carbono personales se importan de otros lugares para darnos una gran vida en las ciudades modernas en las que vivimos", y añade: "Si realmente queremos hacer una contribución significativa para reducir las emisiones de carbono, debemos hacerlo mucho mejor que construir casas ecológicas y "verdes". Tenemos que repensar cómo vivimos y lo que consumimos".

Muchas ciudades importantes se están agrupando para formar una red fuerte y compartir y poner en marcha medidas basadas en una voluntad de cambio para afrontar la crisis climática y para que la ciudad sea un punto avanzado, de un alto nivel de conciencia, donde el bienestar de sus habitantes pueda ir de la mano de una forma de vida responsable, de respeto por la propia ciudad y por el planeta. Una red importante es la organización “C40”, que está principalmente enfocada en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La C40 engloba a 94 grandes ciudades de todo el mundo que aglutinan a más de 700 millones de habitantes. Los análisis realizados por esta organización también exponen la importancia de la reducción del consumo y el control para utilizar formas sostenibles sobre la construcción, el transporte y la electrónica. Para alcanzar los objetivos deseados, que también significan una reducción de las islas de calor, es necesario que los gobernantes de las ciudades se acerquen a los ciudadanos, a los habitantes, para que el movimiento sea fuerte, desde abajo y desde arriba, desde el día a día de cada ser humano que habita una ciudad hasta la creación e implementación de leyes que defiendan esos objetivos que, conforme avanza el tiempo y se acentúa la crisis climática del planeta, se van haciendo imprescindibles para la propia supervivencia. Esperemos que se consiga y las ciudades puedan ser el gran e importante referente para el desarrollo evolutivo del ser humano en equilibrio y respeto con su planeta y todos sus seres vivos.


Fuentes:


jueves, 30 de mayo de 2019

Evento del mes de mayo

Publicado por David Arbizu

LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA
La contaminación lumínica se describe como la alteración de la oscuridad natural del medio nocturno producida por la emisión de luz artificial generada por la actividad humana. Esta luz artificial, considerada “contaminación antropogénica”, provoca efectos negativos tanto por su intensidad, dirección y/o rangos espectrales que afectan muchos aspectos diversos de la biosfera, de la salud y equilibrio sobre el que se sostienen y regulan las formas de vida del planeta y toda relación natural entre ellas, de manera que también se puede considerar que afecta a los ecosistemas, a los patrones climáticos y a la estabilidad necesaria para el correcto funcionamiento del engranaje que mueve y condiciona la vida en la Tierra, ya que sabemos que todo está interrelacionado. Además, el proceso de dispersión de esta luz se debe a su interacción con las partículas del aire y es más intenso si existen partículas contaminantes en la atmósfera.

Se considera que hay dos tipos de contaminación lumínica: Un tipo es la “contaminación lumínica astronómica”, que es la que altera la vista y percepción del cielo nocturno, de lo que también se denomina la “bóveda celeste” que nos rodea. El otro tipo es la “contaminación lumínica ecológica” y se refiere a la alteración de los regímenes de luminosidad naturales en los ecosistemas terrestres y acuáticos. En ambos casos, actualmente no tenemos un conocimiento de toda la gama de consecuencias derivadas de esta contaminación, especialmente de las consecuencias de la pérdida de calidad del cielo nocturno, pero se puede pensar que para nosotros, como seres humanos, representa un aumento del ya excesivo y antinatural distanciamiento con nuestra propia naturaleza como especie terrestre, con toda una serie de condicionantes que seguro que afectan nuestra calidad de vida conforme perdemos contacto con nuestro instinto natural. Muchas tribus nativas han demostrado y siguen demostrando la conexión natural y necesaria con el cielo nocturno, con las estrellas, con los mensajes que la forma y distribución de esa bóveda celeste envía y que contienen información básica para la toma de decisiones relacionadas con el bienestar y la supervivencia. Además, perder la visión y la conciencia del cielo nocturno perjudica y degrada nuestra comprensión de que habitamos un planeta dentro de un sistema solar, de una galaxia y de un universo y quedamos encerrados y limitados al mundo creado artificialmente, ya que la mayoría, además, estamos desconectados de la naturaleza de nuestro planeta, de su vida, de su ritmo biológico y vivimos cada día y cada noche rodeados de cemento y de esas pantallas también llenas de luces contaminantes a todos los niveles, sin levantar la mirada, sin elevar la vista y la conciencia a toda una luz de la cual hemos dejado de ser conscientes pensando que la evolución se encuentra en esa luz artificial y nociva que ha ido mermando el brillo de los astros, de las estrellas, incluso de la luz que hay en la propia oscuridad de la noche. De hecho, podemos decir que prácticamente solo entramos en contacto con ese cielo luminoso cósmico a través del cine o de noticias con imágenes que se vuelvan virales y que tengan que ver con descubrimientos científicos astronómicos.

La contaminación lumínica coincide con el desarrollo y constante aumento de la utilización de la luz eléctrica desde que fue descubierta por Edison en 1879. El ser humano ha concebido y relacionado el poder de mantener zonas iluminadas durante la noche con el concepto de bienestar y evolución, pero conforme van apareciendo estudios e investigaciones sobre los efectos perjudiciales de la contaminación lumínica, también se va entendiendo que se ha generado una involución en muchos sentidos, tal como explicaré más adelante. Por poner un ejemplo: nuestros ojos se adaptarían mejor a la oscuridad si se lo permitiéramos, ya que junto a nuestra retina tenemos los “bastones” o “bastoncillos”, que son células fotorreceptoras responsables de la visión en una baja condición de luminosidad, pero que apenas les damos oportunidad de ejercer su función.

Tal como se observa en la imagen que sigue a continuación, la contaminación lumínica coincide con las zonas del planeta más desarrolladas, pero el acceso a la luz eléctrica no para de expandirse y llegar a más lugares del globo que estén habitados por el ser humano.


Al igual que han hecho durante muchísimos años la mayoría de seres vivientes de la Tierra, el ser humano ha ido adaptando sus procesos biológicos de acuerdo con dos ciclos astronómicos fundamentales: la sucesión de las estaciones y la alternancia día-noche. Junto al ser humano, muchos animales, plantas, hongos, bacterias e incluso algunas algas, tienen en su cuerpo una hormona llamada melatonina, que es la encargada de detectar los ciclos luz-oscuridad y las estaciones para modular los patrones del sueño y los ritmos circadianos y estacionales. Además, el ser humano produce esta hormona desde la glándula pineal, una glándula que, a nivel espiritual, se relaciona con la conexión álmica, la evolución de la conciencia del ser humano y la apertura a una perspectiva superior de la realidad del ser, algo que también estaría relacionado con el hecho de que se la relacione con el chacra del Tercer Ojo y, por lo tanto, con un punto importante de conexión con la luz, de manera que una intrusión de luz artificial y contaminante también afectará al buen funcionamiento de esta glándula y a su producción de melatonina forzando la adaptación del ser a procesos biológicos que puedan llevar a desequilibrios diversos. En este sentido, se ha comprobado que, en el ser humano, la contaminación lumínica puede alterar el sueño y provocar insomnio, diabetes, obesidad, depresión, acelerar el envejecimiento y reducir la fertilidad.

Si analizamos los efectos sobre otros seres vivos, efectos que en algunos casos también incluyen al ser humano, se observa que el ciclo de luz y oscuridad, día y noche, es un regulador influyente de la conducta, algo que se refleja en actividades como el cortejo, la reproducción, la migración y el estrés o la energía vital para superar situaciones de adaptabilidad y supervivencia.
En muchos animales y plantas, la luz inadecuada también provoca desorientación y desarrollo de conductas inapropiadas. Por ejemplo, se ha comprobado que desorienta a las aves migratorias y a las tortugas marinas, también a los anfibios haciendo que estén menos activos, con más estrés e incluso con más parásitos y, consecuentemente, con más probabilidades de enfermar, algo que también se ha observado en las aves, que sufren un aumento de la transmisión de enfermedades. Pero los que más sufren los efectos de la contaminación lumínica son los insectos, que en su mayoría se siente totalmente atraídos por la luz y acaban pereciendo al chocar contra las lámparas o quemarse por el exceso de calor. Este terrible efecto sobre los insectos afecta a muchos otros animales que se alimentan de ellos. Algunos de estos animales, como los murciélagos, son otros de los grandes perjudicados por el exceso artificial de luz y además son polinizadores, así que el daño y desequilibrio provocado es enorme y de efectos globales.

En el reino vegetal se ha comprobado, por un lado, que la iluminación nocturna provoca que los árboles y plantas florezcan antes de tiempo, pero, por otro lado, un estudio realizado en granjas de soja de Illinois (Estados Unidos) demostró que la luz proveniente de las carreteras adyacentes y de los automóviles que circulaban por ellas podía retrasar la maduración de los cultivos hasta siete semanas y también reducir el rendimiento.

Otro exceso de luz que es extremadamente perjudicial es el que hay en muchas playas y costas. Hay organismos marinos, como los anfípodos, que son pequeños crustáceos que también se sitúan en la base de la cadena trófica, cuya actividad está totalmente relacionada con los ciclos naturales de día y noche, de manera que durante el día se mantienen en zonas más profundas y durante la noche salen a la superficie para desplazarse y evitar a los depredadores, pero pueden cambiar sus desplazamientos al sentirse atraídos por la luz artificial creando desequilibrios que afectan a todo el ecosistema al romper la cadena trófica y afectar a otros seres que dependen de ellos para su supervivencia. También hay estudios que han demostrado que el zooplancton vive en aguas profundas y oscuras durante el día y migra a aguas menos profundas durante la noche para alimentarse de algas, pero este movimiento, que se considera la mayor migración de biomasa que se realiza en el mundo, se ve afectado por el brillo de las luces, que provocan que el zooplancton reduzca esa actividad y que también ascienda 2 metros menos de lo habitual, lo cual supone un desajuste para el ecosistema, un menor consumo de algas y una mayor probabilidad de floraciones de algas que acaban deteriorando la calidad del agua y generando problemas de salud e incluso hipoxia y muerte de muchos animales acuáticos.

Como siempre, el desarrollo tecnológico del ser humano no va de la mano ni respeta el equilibrio de los hábitats ni de los seres vivos. Un ejemplo de ello son las luces Led, que son más eficientes y rentables que otras bombillas, pero también las que producen mayor contaminación lumínica y pueden perjudicar nuestra salud por su radiación y el tipo de luz blanca-azulada brillante que daña la retina y también afecta negativamente a la producción de melatonina. La gran iluminación que existe especialmente en las ciudades, donde se añade la construcción de enormes rascacielos cubiertos de cristales reflectantes, también representa un gran peligro para las aves, que se sienten atraídas por esas luces y reflejos durante sus vuelos y migraciones y acaban chocando con los edificios, en ocasiones al confundir el reflejo y la luz con el cielo abierto. Los científicos estiman que se producen entre cien y casi mil millones de víctimas anuales por estos accidentes, especialmente contra edificios cubiertos de cristal o iluminados por la noche.


Es necesario que desde los gobiernos e instituciones responsables se tomen medidas para reducir la contaminación lumínica, tanto a nivel de localidades y zonas concretas como a nivel global, planetario. Se debe buscar el equilibrio entre no dejar todo a oscuras y mantener la iluminación justa y bien enfocada allí donde sea necesario, sin contaminar otras zonas cercanas o lejanas, si pensamos en esa bóveda celeste de la que he hablado al principio. También hay que preservar, especialmente, los espacios naturales protegidos, todas las reservas y parques naturales, y algunas ciudades deberían tener en cuenta que están situadas en espacios que forman parte de rutas migratorias de muchas aves y que están destruyendo esas rutas y provocando una gran mortandad.

Ya existen muchas organizaciones, en muchos países, que defienden lo que llaman la "calidad de los cielos nocturnos" y también se han creado normativas que se están aplicando, en forma de leyes, para regular el uso que se hace de la luz y avanzar hacia una iluminación que sea lo menos dañina posible. Un ejemplo de campaña internacional para abrir la conciencia a los efectos negativos de la contaminación lumínica es la Iniciativa Starlight, que defiende el derecho general a la observación de las estrellas y busca involucrar a instituciones y asociaciones científicas, culturales y ciudadanas para que se enfoquen en la defensa del firmamento, de tener cielos nocturnos limpios como patrimonio de la humanidad y de todo ser vivo del planeta y como factor imprescindible de una buena calidad de vida.


El ser humano debe comprender todo el perjuicio que provoca la contaminación lumínica, que forma parte de la contaminación atmosférica, y tiene que empezar a cambiar, desde cada individuo, sus comodidades y hábitos que generan destrucción y aceleran la sexta extinción masiva y el desequilibrio de la biosfera, algo que también se acaba reflejando en los patrones climáticos, porque ese exceso de luz también representa un derroche energético con el consecuente incremento de la emisión de carbono y un aumento de los vertidos y residuos contaminantes con los que se fabrican las lámparas.

¡Ojalá tengamos las suficientes "luces" como para actuar y evolucionar hacia una iluminación en equilibrio con el ritmo natural de la biosfera, reconociendo dónde está el límite donde debemos pararnos para dejar de ser la especie destructora que somos y empezar a ser la que gestiona la tecnología para alcanzar el equilibrio, armonía y salud que se merece este planeta y todos sus seres vivos!

martes, 30 de abril de 2019

Evento del mes de abril 

Publicado por David Arbizu

UN ACUERDO GLOBAL PARA LA NATURALEZA
Conforme aumenta el desequilibrio de los patrones climáticos que rigen y sostienen nuestra biosfera y nuestro planeta, también aumenta el número de personas que conciben que si no se actúa, si no se acepta y se afronta la crisis planetaria, el cambio climático y todo el daño y destrucción que está causando la actividad humana, nos dirigimos hacia a un punto de no retorno, sin posibilidades de recuperación, hacia una situación catastrófica global, donde ya no habrá unas partes del planeta más seguras que otras porque cualquier efecto devastador podrá llegar a cualquier lugar, algo que prácticamente ya se puede ver que está pasando.

Este incremento de lo que, de algún modo, podríamos llamar “conciencia planetaria”, se está observando en los diversos movimientos sociales que se están llevando a cabo en muchas partes del planeta para exigir que los gobiernos, las instituciones, las organizaciones con capacidad de toma de decisiones y de legislar, trabajen y pongan en marcha medidas de protección ambiental, de la naturaleza, de los ecosistemas, de nuestra Tierra. Un movimiento importante es el de las huelgas estudiantiles por el clima, que están siendo apoyadas cada vez en más partes del planeta, con organizaciones y grupos de padres, de profesores y, algo muy importante, de científicos que declaran con fuerza que hay que tomar medidas, que hay que buscar soluciones y que hay que hacerlo ya, sin más retrasos, sin más excusas y decretos improductivos que solo sirven para alargar posibles implementaciones de leyes y restricciones importantes dejándolas para el siguiente encuentro, para la siguiente reunión, mientras sigue la destrucción del planeta para beneficio de unos pocos.

Gracias a todo este movimiento social, se impulsan y salen a la luz proyectos y trabajos de organizaciones y grupos que llevan muchos años entregados al estudio e implementación de acciones para contrarrestar el cambio climático, para que sea posible que el ser humano viva en perfecta armonía en este planeta sin tener que “devorarlo”. Junto con todo este movimiento y presión social, durante este año y especialmente durante las últimas semanas, estamos siendo testigos de cómo algunos países aprueban leyes para proteger la naturaleza, tanto terrestre como marina, frente a actividades destructivas como la minería, la extracción de petróleo y gas, la deforestación o cualquier actividad que provoque contaminación y alteraciones inadecuadas. También en algunos países hay ríos que han recibido el reconocimiento de entidad con personalidad legal y, por ejemplo, hace pocos días que se ha sabido que un pueblo indígena de Ecuador, los Waorani, ha ganado un litigio con el Ministerio de Energía e Hidrocarburos, lo cual significa que ha habido un fallo judicial que prohíbe la explotación petrolífera en una parte de la Amazonía ecuatoriana. Este tipo de noticias son importantes porque impulsan nuevas demandas ante la justicia conforme aumenta la confianza en el poder judicial, conforme se conocen sentencias de jueces que defienden los espacios naturales y reconocen el daño causado y la necesidad de repararlo y detenerlo. Y, tal como he indicado antes, tenemos una parte cada vez más importante de la comunidad científica manifestándose contra la falta de acción para detener el calentamiento global, impulsando y publicando estudios para ofrecer nuevas alternativas y también para demostrar el terrible futuro que nos aguarda, un futuro que ya estamos viendo en el presente y que, con dureza, nos muestra la siguiente imagen.


Uno de los proyectos que están teniendo un rol importante dentro de la lucha contra el cambio climático es el de la Fundación Leonardo DiCaprio. DiCaprio estableció su fundación en 1998 con la misión de proteger los últimos lugares salvajes del mundo, pero con el paso de los años la fundación ha ido creciendo y enfocándose también en la investigación y búsqueda de soluciones para abordar los problemas ambientales de nuestro planeta. Todo ello ha dado forma e impulsado el proyecto de la fundación llamado “One Earth”, que muestra la posibilidad de superar la crisis climática basándose en tres acciones fundamentales que deberían estar totalmente conseguidas para el año 2050: haber alcanzado el 100% de energía renovable, la protección y restauración del 50% de las tierras y océanos del mundo y una transición a la agricultura regenerativa, todo ello de forma gradual pero con objetivos marcados en años concretos dentro de este período de tiempo.


Una gran parte de los resultados de todo este trabajo se recoge en el libro “Achieving the Paris Climate Agreement” (“Alcanzando los objetivos del Acuerdo Climático de París”). El libro, que representa la culminación de dos años de trabajo y colaboración de 17 científicos reconocidos, ha sido publicado por la prestigiosa editorial científica “Springer Nature” y ofrece una hoja de ruta para cumplir y superar los objetivos establecidos en el Acuerdo Climático de París, demostrando que se puede resolver la crisis climática global con las tecnologías actualmente disponibles y las soluciones climáticas naturales. Esta declaración de Sven Teske, coautor y editor del libro y Director de Investigación del Instituto para Futuros Sostenibles de la Universidad de Tecnología de Sídney (UTS), muestra perfectamente el objetivo principal de todo su trabajo: “Los científicos no pueden predecir el futuro por completo, pero el modelo avanzado nos permite trazar los mejores escenarios para crear un sistema energético global apto para el siglo XXI. Y dado que el impulso en torno al Acuerdo de París se está retrasando, es crucial que las personas de todo el mundo que tienen el poder de tomar decisiones puedan ver que podemos, de hecho, satisfacer la demanda mundial de energía a un costo menor con energías renovables limpias”.

Directamente relacionado con el contenido del libro y también bajo el patrocinio de la Fundación Leonardo DiCaprio y el proyecto One Earth, el viernes 19 de abril se publicó, en la revista “Science Advances”, el artículo “Un Acuerdo Global para la Naturaleza: principios rectores, hitos y objetivos”. Los coautores de este artículo son científicos líderes de instituciones de investigación, organizaciones no gubernamentales, grandes empresas tecnológicas y grupos de conservación. Uno de los aspectos importantes que aporta este artículo es que se considera que el problema de la extinción masiva y el de la crisis climática son inseparables, están totalmente vinculados, y por ello se deben abordar conjuntamente para definir las acciones que se deben tomar para frenar el calentamiento global y el deterioro de la biosfera. Por esta razón, este acuerdo muestra un objetivo unificado: proteger los ecosistemas para combatir el cambio climático y combatir el cambio climático para proteger los ecosistemas, y declara que “el presupuesto de carbono y el presupuesto de biodiversidad son dos caras de la misma moneda, ya que la degradación del hábitat representa una fuente de emisiones que es imprescindible evitar”.

El estudio afirma que es necesario implementar un plan de acción para que el planeta no se caliente 1,5ºC por encima de la temperatura de la era preindustrial, ya que superar esa cifra representaría acercarse a un punto de no retorno, a un fuerte aumento de los trastornos climáticos, de la extinción de especies y de un deterioro de partes de la biosfera que podrían poner en peligro la supervivencia en enormes áreas del planeta e incluso a nivel global. Tal como declara Thomas Lovejoy, biólogo y coautor del artículo: “La ciencia nos está diciendo que si superamos los 1,5ºC, podríamos experimentar un “tsunami de extinción” que provocaría el colapso de muchos ecosistemas clave”, y añade: “No podemos resolver la crisis de la biodiversidad sin resolver la crisis climática, y no podemos resolver la crisis del clima sin resolver la crisis de la biodiversidad. Las dos están interconectadas”.

El plan fija dos líneas de acción: una enfocada en llegar a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en las próximas décadas y otra enfocada en el cuidado y protección de la naturaleza, de sus hábitats y ecosistemas, sabiendo que para ello hay que frenar la deforestación, la caza furtiva y otras amenazas a las especies y todo lo que forma esos ecosistemas antes de que sea demasiado tarde. En este sentido, se establece el objetivo de controlar, preservar y restaurar, para el año 2030, el 30 por ciento de las tierras del planeta mediante diversos grados de protección contra el abuso y la destrucción, al mismo tiempo que se implementan protecciones adicionales para otro 20 por ciento, que representarían “Áreas de Estabilización del Clima” para apoyar el conjunto de tierras protegidas. Dentro de estas áreas a proteger, también se establecen objetivos para la conservación y cuidado de los océanos y los ecosistemas de agua dulce. Coincidiendo con el estudio y hoja de ruta que plantea el libro “Achieving the Paris Climate Agreement”, el Acuerdo Global para la Naturaleza también incluiría el planteamiento que se conoce como “Modelo Climático One Earth”, que incluye objetivos sobre los siguientes temas: expansión agrícola, carreteras, represas, sobrepesca, comercio de especies silvestres, especies invasoras, plásticos, toxinas y productos químicos que agotan la capa de ozono. Algo que tienen también en común todos los proyectos y estudios es el respeto y consideración por las formas de vida y de relación con la naturaleza de los pueblos nativos, ya que se considera que tienen mucho que aportar y enseñar y además ocupan el 37% de las tierras naturales que quedan en el planeta.

En el gráfico que sigue a continuación se puede observar cómo la disminución de producción de energía a partir de combustibles fósiles, junto con la disminución de producción de cemento, hacen que bajen en picado las emisiones de CO2 y, especialmente, cómo el uso de la tierra, su protección y recuperación, algo directamente relacionado con el control sobre la obtención de energía a partir de la minería y de la extracción y también sobre la agricultura intensiva, permiten que, en el año 2027, ese apartado pase de ser positivo en emisiones a ser negativo, pudiendo absorber y retener emisiones de CO2. Y también es importante toda la gestión con los sumideros naturales terrestres y marinos que almacenan y retienen carbono y otros gases de efecto invernadero, para que se mantengan intactos y sin emitir todo ese contenido a la atmósfera.


Hay otro factor o pieza clave que forma parte de este propósito, de este proyecto, que es imprescindible para que se ponga en marcha y que incluso puede parecer la parte más complicada, más enclaustrada y difícil de cambiar, de hacer avanzar. Esta parte la forman principalmente la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica y todas las Cumbres por el Clima, como la última que se celebró en Polonia a finales de 2018 (COP24). Los proyectos y acuerdos de estas organizaciones llevan un ritmo extremadamente lento y ni siquiera se enfocan y trabajan adecuadamente debido a todas las presiones de grandes grupos de poder del planeta que no quieren cambios que puedan perjudicar su control y sus ingresos. A pesar de que se han alcanzado acuerdos para proteger el planeta y su biodiversidad, parece que no avancen y siempre hay países que no los ratifican o simplemente no los implementan. Por esta razón, el Acuerdo Global para la Naturaleza busca el compromiso del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica y muestra que, frente a las dificultades que supone todo cambio sobre las estructuras políticas, económicas y energéticas de la sociedad, que requieren un tiempo para que realmente se lleven a cabo y den sus frutos, hay muchas soluciones basadas en el poder de la naturaleza que están listas para funcionar ahora, que forman lo que se llama “soluciones climáticas naturales rentables”, pero que requieren una gestión responsable y respetuosa con partes de la tierra en las que se tiene que recuperar el equilibrio que las actividades humanas han deteriorado a través de actividades como la agricultura intensiva, la ganadería intensiva, la urbanización, etc. Hay que ser consciente de que se requiere que se empiecen a respetar y cuidar los espacios naturales tal como debería hacerse, incluyendo los que ya están protegidos por la ley y siguen sufriendo los abusos de la actividad humana, cuando en realidad van a ser imprescindibles para nuestra supervivencia, porque la propia biosfera, la naturaleza, no es una alternativa a la descarbonización de los sistemas de energía, sino que es una parte esencial de la solución global de mitigación del clima. 

Así que los líderes mundiales, los grupos que interfieren en esos convenios y reuniones, podrían ver que se puede empezar con un “mínimo esfuerzo” por su parte, algo que permitiría que pudieran interesarse por la inversión en la producción de nuevas formas de energía renovables, ya que estos estudios y modelos demuestran que es posible la transición al 100% de energías renovables. Hay que tener en cuenta que la fabricación del tipo de energía actual a través de la extracción también representa un gasto de energía, una alta contaminación tóxica por la quema de combustibles, que está relacionada con millones de muertes al año, y que muchas empresas dependan de los subsidios de los gobiernos, sin los cuales no serían tan rentables, unos subsidios que además representan que los contribuyentes estamos financiando involuntariamente la crisis climática. La investigación también señala que el futuro empresarial está en las energías renovables y que van a representar la creación de muchas empresas y puestos de trabajo.


Todo lo explicado hasta aquí no tiene el potencial ni el impulso suficiente si no está respaldado por una demanda fuerte, numerosa, concienciada, de seres humanos que quieren que se tomen medidas y que el planeta alcance un equilibrio y armonía adecuados para la prosperidad de su biosfera. Ahora hay una opinión pública que exige responsabilidades, que comprende el abuso que se está haciendo sobre el planeta, sobre todos los seres vivos, que gracias a Internet y los medios de comunicación puede recibir noticias como la de la iniciativa del empresario y filántropo Hansjörg Wyss, que a través de su “Wyss Campaign for Nature” (Campaña de Wyss por la Naturaleza) donará 1.000 millones de dólares para que el 30% de las tierras y océanos del planeta sean áreas protegidas; como la de las protestas de los activistas del grupo  “Extinction Rebellion” en Inglaterra, que van a presentarse en las elecciones europeas como un nuevo grupo llamado Climate Emergency Independents (Independientes por la Emergencia Climática); como la de todas las acciones y discursos de la activista sueca Greta Thunberg; como la de una parte de la población española quejándose porque en los debates electorales que ha habido antes de las pasadas elecciones ningún político ha hablado de medidas frente al cambio climático. Debe haber una masa crítica presionando, exigiendo y también expandiendo la preocupación por la crisis que sufre el planeta, que sufrimos todos y que irá aumentando si no se toman medidas contundentes. Y esa masa crítica, al mismo tiempo que transmite esa preocupación, también debe transmitir el amor por el planeta y todos sus seres vivos, debe transmitir el reconocimiento de la interdependencia de todos como parte esencial de la biosfera, debe transmitir los verdaderos valores elevados del ser humano como especie líder y de conciencia elevada de nuestra hermosa Tierra.

Finalizo adjuntando el enlace del Acuerdo Global por la Naturaleza, por si alguna persona quiere más información o firmar la petición de este acuerdo: https://www.globaldealfornature.org/petition/es/


Fuentes: