miércoles, 22 de septiembre de 2021

Evento del mes de septiembre

 Redactado y publicado por David Arbizu

LA DEFORESTACIÓN 
La deforestación es una de las mayores agresiones que el ser humano está haciendo sobre el planeta, y también representa una aceleración global del cambio climático y la crisis planetaria. Hace 8.000 años, los bosques cubrían aproximadamente la mitad de la superficie terrestre, pero hoy en día solo el 30% de la tierra está cubierta de bosques.

Los bosques y las selvas son espacios con árboles y vegetación adaptada a las condiciones del terreno, con una relación muy estrecha con el suelo y el subsuelo, con las vías fluviales superficiales y los acuíferos, y con el aire que los rodea junto con los vientos que los cruzan. No solo son los pulmones del planeta, produciendo oxígeno y reteniendo carbono, uniendo fuerzas en esta gran labor junto a los océanos, sino que son purificadores de la atmósfera y también de las aguas que pasan por el suelo y subsuelo lleno de raíces y animales que cumplen trabajos descontaminantes y de oxigenación. A nivel global, los bosques sustentan la biodiversidad, forman ecosistemas vitales que son la referencia de vida de muchas especies. Los árboles son una fuente de vida, y se considera que en un árbol pueden vivir cientos de especies, tanto animales como también vegetales, e incluso hay especies animales que prácticamente solo viven en los árboles y casi no bajan al suelo. Los bosques tienen un efecto albedo bajo por su poca capacidad de reflejar los rayos solares, pero tienen un poder de enfriamiento sobre el planeta basado en su capacidad de crear nubes, que sí que reflejan los rayos solares, y también condensan la humedad generando lluvias que pueden formar parte de patrones climáticos o simplemente de tormentas que favorezcan al propio bosque o a otras zonas donde haya sequía.


Cuando hablamos de deforestación normalmente pensamos en árboles siendo talados o derribados, pero el bosque también lo forman matorrales y vegetación que se llama sotobosque. Incluso se tendría que pensar en todo el mundo subterráneo de raíces donde se realiza una gran parte de la actividad de cada ser vegetal que conforma el bosque, donde se crean redes de comunicación e incluso diversos niveles de hermandades o familiaridades. La deforestación destruye también toda esta red de vida muy elaborada y con un cociente de inteligencia demostrado, ya que se considera que, aunque no tienen cerebro, las plantas son seres inteligentes, con una neurobiología propia muy desarrollada en sus raíces, pero también en otras partes, que les permite tener una conciencia sofisticada del ambiente en el que se encuentran, de los otros seres con los que lo comparten, de cómo desarrollar cada una de sus actividades para relacionarse con su entorno para sacar el máximo beneficio. Así que toman decisiones y responden o reaccionan con respuestas desarrolladas y definidas. Por ejemplo, se ha demostrado que cuando un insecto, larva o parásito está alimentándose de una planta, esta produce y emite compuestos químicos en el aire que atraen a otros insectos depredadores del que la está atacando. Además, las plantas son capaces de controlar esa liberación química según la naturaleza del ataque que sufren y con toda la intención de manipular el cerebro de los animales. Incluso el ruido de un insecto devorando hojas de una planta puede ser reconocido por otras, y también se transmite ese peligro entre todas las que están interconectadas.


Así que hay que comprender que la deforestación está destruyendo seres altamente desarrollados, inteligentes, con una amplia actividad no detectable a simple vista, con lo que se llama “red de micorrizas” donde se genera una relación entre los hongos y las plantas, donde los hongos crean conexiones entre los árboles mediante las cuales se comunican y también intercambian carbono. Los hongos también suministran nutrientes a los árboles y a cambio reciben azúcares resultantes de la fotosíntesis. A toda esta red de asociaciones, comunicaciones e intercambio, cuyas raíces y filamentos pueden llegar a ser kilométricos, algunos científicos la llaman “sabiduría del bosque” y otros la han llamado “el internet de las plantas”; y esta sabiduría se ha detectado en todos los sistemas climáticos. Así que cuando se arranca un árbol se está haciendo una acción mucho más grave y devastadora que se tiene que ver desde una perspectiva planetaria, especialmente si además añadimos toda la importancia de los sistemas vegetales para el equilibrio de la biosfera y del clima de la Tierra.

La causa más destacable de deforestación es ganar terreno para la agricultura y la ganadería, y esto en muchas ocasiones está vinculado con los incendios provocados en muchas partes del mundo. Antiguamente, los pueblos nativos sabían gestionar los bosques, las partes que a veces incendiaban de forma controlada, las zonas que ocupaban para cosechar durante un año dejando que después la naturaleza recuperara esas tierras, dejando pasar años antes de volverlas a utilizar. Pero ahora se necesitan enormes campos agrícolas donde cultivar monocultivos como la soja, la palma, el cacao o especies para obtener drogas. Incluso el cultivo del aguacate ha creado enormes destrucciones de bosques añadiendo además el abuso y muerte de muchos acuíferos, porque algunos cultivos requieren mucha agua y se destruye todo el equilibrio de enormes ecosistemas. Aparte de la agricultura intensiva, también existe una agricultura llamada de “subsistencia”, de campesinos que deforestan para cultivar y cosechar sus propios alimentos.

Otras causas de deforestación están relacionadas con actividades humanas como la minería, la extracción de petróleo y gas, la caza o la utilización de los árboles para fabricación de muebles, papel, etc. También toda construcción de carreteras, líneas de ferrocarril, presas en ríos, plantas de energía, polígonos industriales y todo lo relacionado con el crecimiento de ciudades y zonas urbanizadas siempre conlleva destrucción de zonas vegetales, de suelo fértil lleno de vida. Cuando empieza una deforestación, cualquiera que sea el motivo, siempre va a multiplicarse por otros motivos, por personas que van a aprovechar la parte deforestada para iniciar otras actividades que van a suponer más destrucción del bosque o la selva.


La imagen superior muestra una tabla con los diez países con mayor pérdida de bosques primarios del año 2020. Sabemos lo preocupante que es la situación de la Amazonia y también de otras zonas de Brasil como El Pantanal o el Gran Chaco. Algunas de estas zonas también incluyen a países como Bolivia y Perú, que aparecen en la tabla, y también a Paraguay. Uno de los lugares con gran deforestación es África, especialmente la República Democrática del Congo, la República del Congo y Camerún. En estos países también hay muchos incendios para ganar terreno para la agricultura, aunque sea a pequeña escala. Las dificultades de supervivencia provocan que las tierras se exploten sin darles tiempo de recuperación. Además, el aumento de las situaciones de pobreza y hambruna provocan que se busquen fuentes de alimento en el bosque y se arrase con todo lo que pueda servir de alimento. Otros países destacados son Indonesia y Malasia, con la enorme destrucción realizada para cultivar palma de aceite, muchas veces mediante terribles incendios. El ejemplo de México, en el lugar número 10, es el de un país donde en amplias zonas se han diezmado los bosques y la vegetación para cultivar aguacates debido a la gran demanda desde Estados Unidos. Esta oportunidad de negocio ha provocado que muchas explotaciones estén en manos de organizaciones mafiosas.

Aunque las zonas con mayor deforestación corresponden a zonas tropicales, hay que recordar que los bosques boreales representan una de las 9 zonas que el último informe del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático, señaló como áreas cuya degradación podría impulsar puntos de inflexión muy graves. Hay zonas donde se están devastando bosques muy antiguos irrecuperables, como el bosque de Bialowieza de Polonia, donde se ha estado permitiendo la tala incluso pasando por alto todas las advertencias de la Unión Europea, que llegó a crear una Comisión Europea sobre Bialowieza para presionar al gobierno polaco y conseguir que realmente se implementaran leyes de protección. En las zonas del norte de Rusia es muy difícil el control de la deforestación, al igual que es difícil llegar a extinguir los enormes y devastadores incendios que en ocasiones, cuando llega el invierno, siguen quemando bajo tierra y se podría decir que no llegan a apagarse nunca. Otros países como Canadá y los países escandinavos juegan con su apariencia y reconocimiento de países verdes y avanzados, pero en Canadá se siguen haciendo verdaderas devastaciones de bosques para actividades mineras y especialmente de extracción de arenas bituminosas para obtener petróleo. El deshielo del permafrost también afecta a los árboles, que pierden su sustento y anclaje en el suelo y llegan a caer o quedar muy torcidos, provocando mayor destrucción del suelo y desequilibrios en el bosque y en muchos hábitats. Esto lo muestra la imagen que sigue a continuación, y se conoce como “árboles borrachos”.


Pasamos a los efectos de la deforestación. Ya he mencionado la importancia de las superficies verdes del planeta para sostener patrones climáticos, generar precipitaciones, nubes, humedad que puede beneficiar otras zonas. Los bosques, los pastizales, los humedales, incluso las praderas, son reservorios de carbono y emisores de oxígeno. También son imprescindibles para la compacidad del suelo, para la salud de la superficie y del subsuelo, para descontaminar la tierra, para sostener formas de vida que hacen que la tierra esté en buenas condiciones de salud, que fluyan los acuíferos con agua pura. Por desgracia, ya se ha detectado que la selva amazónica está liberando carbono en lugar de absorberlo conforme el sistema está estresado y bajo condiciones que dificultan su equilibrio e impiden cualquier posible recuperación. Desde una perspectiva planetaria, podríamos pensar que las enormes nubes de polvo sahariano que cruzan el Atlántico y son vitales para la salud de la selva podrían llegar a otras zonas si cambian los vientos, o caer sobre otros lugares al no encontrar los árboles de la selva en su camino, algo que podría ser devastador para otros hábitats y ecosistemas; por algo el planeta se rige bajo un programa equilibrado donde todo se sostiene perfectamente si no interviene el ser humano.

Uno de los efectos más importantes de la deforestación está ligado con la expansión del ser humano sobre áreas naturales y todas sus consecuencias. Hay 2 consecuencias principales: una es la intrusión en hábitats que han sido invadidos y urbanizados por el ser humano, provocando que los animales se vayan quedando sin espacio ni medios de subsistencia y que empiecen a entrar en el territorio ocupado por el ser humano, ya que en realidad era su hábitat. Esto supone conflictos entre animales y personas, donde normalmente los animales acaban siendo los perjudicados. La otra consecuencia, de la cual ahora somos todos muy conscientes gracias al Covid-19, haya salido el virus de donde haya salido, es que la invasión de espacios naturales, donde impera la deforestación, representa un acercamiento y mayor contacto con especies que pueden ser transmisoras de enfermedades graves y mortales que además pueden acabar en pandemias. Por lo tanto, podemos observar que la deforestación e invasión de espacios naturales impulsa la sexta extinción masiva y la posibilidad de expansión de enfermedades zoonóticas.


La imagen de los jabalíes representa un gran problema que está afectando a muchas poblaciones del planeta, y más cuando se expande por zonas donde la especie no tiene un depredador fuerte. La imagen del mapache es la de un animal que se ha convertido además en especie invasora y plaga en muchos lugares por culpa del ser humano, que lo ha trasladado fuera de sus hábitats y llevado a otros continentes. Estos animales, fuera de su hábitat natural, causan gran daño a los ecosistemas y no tienen depredadores. Además, los mapaches son reservorios de muchas enfermedades, pudiendo transmitir rabia, moquillo y tuberculosis a personas, ganado y mascotas. También pueden transmitir el virus del Nilo Occidental y parásitos intestinales muy peligrosos.

Esto también nos conduce al tema de la reforestación, con una enorme cantidad de programas y organizaciones enfocadas en ello. Algunos expertos alertan de que parece una competición a ver quién dice el número más elevado de árboles que se van a plantar, en lugar de analizar correctamente cada espacio, ver la relevancia de volver a plantar una especie nativa extinguida o controlar la extensión de una especie invasora que ya ha creado un reacondicionamiento en el ecosistema. Cada vez somos más conscientes de que los sistemas que conforman la biosfera, los patrones climáticos y todo el funcionamiento de la Tierra son complejos y precisos, así que cualquier movimiento tiene que hacerse con conciencia. Además, por desgracia la mayoría de organizaciones y planes de defensa del medio ambiente, donde entra la reforestación, están patrocinados por las grandes empresas que en realidad son las devastadoras del medio ambiente y de los espacios naturales, así que más tarde o más temprano esos programas no van a poder dar resultados óptimos, algo que vemos con las reforestaciones de una sola especie, provocando monocultivos que no son para nada bosques, sino fuentes de madera y recursos que en algún momento se prevé que se utilizarán.




Fuentes:










sábado, 18 de septiembre de 2021

Evento del mes de septiembre

Redactado y publicado por David Arbizu

LAS ENFERMEDADES ZOONÓTICAS 
Una zoonosis es una enfermedad o infección que se transmite de forma natural de los animales a los humanos. Los patógenos zoonóticos pueden ser bacterias, virus, parásitos o agentes no convencionales. Hay más de 200 tipos conocidos de zoonosis. Algunas enfermedades, como la provocada por virus VIH, que puede causar el SIDA, comienzan como una zoonosis pero más tarde mutan en cepas exclusivas de los humanos. Otras zoonosis pueden causar brotes recurrentes de enfermedades, como la enfermedad por el virus del Ébola y la salmonelosis. Otras, como la Covid-19 causada por el nuevo coronavirus, tienen el potencial de causar pandemias mundiales. Aunque algunas puedan parecen controladas, muchas zoonosis siguen presentes en muchas partes del planeta y podrían emerger con fuerza y expandirse, especialmente con condiciones climáticas favorables para su propagación.

Las vías de transmisión de un patógeno de un animal a un ser humano son principalmente cuatro: por contacto directo, que por ejemplo sería teniendo contacto con mucosas, heces u orina del animal infectado; por contacto indirecto, que sería al tocar zonas de sus hábitats o materiales que hayan tocado; por transmisión alimentaria, que sería al ingerir alimentos contaminados; y a través de vectores, que se refiere a otros animales, como algunas especies de mosquitos, que transmiten un agente infeccioso de un animal infectado a un ser humano o a otro animal.

Al observar las vías de transmisión, queda claro que toda intrusión del ser humano en ecosistemas o hábitats naturales y toda agresión sobre el equilibrio de la vida animal van a multiplicar la posibilidad de contraer alguna enfermedad y provocar su propagación. Por desgracia, el ser humano está acaparando y urbanizando cada vez más partes del planeta, y también está dificultando la supervivencia de muchas especies, provocando que se produzcan contactos o intrusiones porque muchos animales pierden sus hábitats y la posibilidad de encontrar alimento. Por lo tanto, muchas bacterias y virus que dentro de sus ecosistemas naturales no multiplican su peligrosidad ni realizan mutaciones pueden propagarse mediante animales que se convierten en vectores o mediante animales que pueden albergar patógenos que en su organismo cumplen funciones saludables, pero que bajo otras condiciones y en otros organismos pueden llegar a ser mortales y altamente infecciosos. Si a toda la devastación producida por el ser humano le añadimos la crisis climática, muchas zonas del planeta se van convirtiendo en caldo de cultivo para que emerjan y se expandan patógenos peligrosos.

La idea de que los factores medioambientales pueden impactar en la salud humana se puede remontar hasta los tiempos del médico griego Hipócrates, que en su tratado "Sobre Los Aires, Aguas, y Lugares" explicó cómo la salud pública dependía de un entorno limpio. Pero el ser humano ha ensuciado todo el planeta, porque ha transformado y degradado hasta romper el equilibrio natural de hábitats y ecosistemas, alterando su biodiversidad y estructura particular, creando plagas y la llegada de especies invasoras, contaminando el suelo, el aire y el agua, tanto superficial como de los acuíferos, como de los océanos, sin ser consciente de que toda esa contaminación no se va a quedar solo en ese lugar, porque tal como va quedando cada vez más claro: "Todo Está Conectado", y los movimientos de los animales, incluso sus migraciones naturales, pueden pasar a ser enormes propagaciones de patógenos que no sucederían si el ser humano no hubiera intervenido. Al mismo tiempo, los movimientos del propio ser humano y de todas sus actividades comerciales, con medios de transporte recorriendo todo el planeta, representan un sistema inmejorable de transmisión, tal como ha quedado perfectamente demostrado con la pandemia de la enfermedad Covid-19.

Es importante valorar la importancia de todos los microbios para el mantenimiento de la biosfera, para el buen funcionamiento de muchas partes del propio cuerpo, para mantener a raya posibles plagas o desequilibrios que afectarían toda la cadena alimentaria mundial. Normalmente relacionamos la palabra “microbio”, y especialmente la palabra “virus”, con enfermedades peligrosas y algo con lo que no interesa contactar, pero hay que saber que los virus son las entidades más abundantes del planeta, son los principales depredadores del mundo microbiano, y cada vez se publican más estudios científicos demostrando su importancia para la salud de todos los seres vivos, de los ecosistemas tanto terrestres como marinos, e incluso sobre el equilibrio de compuestos de la atmósfera como el carbono y el nitrógeno, siendo verdaderos reguladores de sistemas que forman parte de patrones climáticos.


El aumento de casos de zoonosis está directamente vinculado con la sexta extinción masiva, porque la transformación de hábitats, donde destaca la deforestación junto con toda la contaminación, y donde también se incluyen todos los químicos utilizados en la agricultura, toda la geoingeniería aplicada en la atmósfera, que además acaba cayendo a la superficie, todos los antibióticos que se utilizan en la ganadería y nos llegan a nosotros alterando nuestros sistemas; todo ello también es parte de la sexta extinción masiva y también es parte de un posible aumento de enfermedades en animales de explotaciones ganaderas, de un posible aumento de productos agrícolas alterados genéticamente y conteniendo sustancias nocivas que no solo nos pueden transmitir directamente enfermedades sino también provocar el debilitamiento de nuestro sistema inmunitario y que los patógenos sean cada vez más farmacorresistentes. De hecho, los investigadores advierten que la agricultura y la ganadería están asociadas a más del 50 % de las enfermedades zoonóticas que han afectado a los humanos desde 1940.

Hay enfermedades antiguas que están controladas a nivel mundial pero siguen en algunos lugares, como la peste bubónica, el sarampión o el cólera, que tienen picos de infección en zonas donde son endémicas o donde la falta de higiene, normalmente relacionada con las aguas residuales generadas por el ser humano, provoca su resurgimiento. Otras enfermedades están relacionadas con zonas climáticas y condiciones de vida del ser humano, como la enfermedad de Chagas en América Latina, que la transmite la picadura de un insecto llamado vinchuca y se calcula que provoca la muerte de unas 14.000 personas al año. Algunas enfermedades como la tuberculosis están presentes en el mundo desde hace siglos. De hecho, la tuberculosis ya está descrita en la época de los egipcios, unos 3.000 años antes de Cristo. Incluso hay cálculos que exponen que una tercera parte de la población mundial tiene tuberculosis latente, que significa que las personas están infectadas pero no desarrollan la enfermedad ni la transmiten.

Efectos del deshielo del permafrost

Otras enfermedades pueden haber quedado muy atrás en la historia del planeta, incluso sin haber llegado a ser padecidas por el ser humano. Estas enfermedades corresponden a patógenos que no conocemos pero que ahora, con el cambio climático, pueden reaparecer. En concreto, me refiero a patógenos que están enterrados y encapsulados bajo la enorme capa de hielo del permafrost. El permafrost es la capa de la corteza terrestre que está permanentemente congelada y que puede llegar prácticamente a la superficie y también hasta una profundidad que, en Siberia, llega a los 1.500 metros. Por lo tanto, se encuentra en regiones muy frías de la Tierra como son las áreas circumpolares de Canadá, Alaska, Siberia, Tíbet, Noruega y en varias islas del Océano Atlántico Sur como las Islas Georgias del Sur y las Islas Sandwich del Sur.

Uno de los grandes peligros del deshielo del permafrost es la liberación de dióxido de carbono y especialmente de metano, pero también lo es la liberación de patógenos capturados en el hielo durante siglos o milenios. En 2011, dos investigadores rusos advirtieron: “Como consecuencia de la fusión del permafrost, los vectores de infecciones mortales de los siglos XVIII y XIX pueden volver, especialmente cerca de los cementerios donde fueron enterradas las víctimas de estas infecciones”. En el año 2014, en un fragmento de permafrost siberiano, se encontraron tres virus gigantes que todavía conservaban su capacidad infecciosa y tenían una antigüedad próxima a los treinta mil años. Afortunadamente se trataba de tres virus que afectaban exclusivamente a las amebas. En el año 2016, un equipo de científicos descubrió momias del siglo XVIII fallecidas a consecuencia de la viruela, una enfermedad infecciosa que en este momento se encuentra erradicada. También en el año 2016 fue noticia un brote de ántrax en Siberia. El ántrax lo provoca una bacteria y tiene una alta tasa de mortalidad. Se considera que se liberó la bacteria al quedar desenterrados huesos de animales que murieron por ántrax. Esta liberación provocó la muerte de dos personas, la hospitalización de más de 70 y la muerte de más de 2.300 renos. El problema siempre es la propagación, y se teme que alguna vez pueda suceder a través de carne infectada que pueda llegar a los consumidores a través del mercado negro de los cazadores furtivos. 
Respecto al permafrost, algunos expertos van más allá y alertan del hipotético peligro de que incluso puedan emerger virus que afectaron a otras especies de humanos extintas, como los denisovanos o los neandertales. Así que el permafrost es como un gran frigorífico que se deshiela y no sabemos realmente lo que puede contener y cómo nos puede llegar a afectar.


Aparte del Covid-19, ya hay enfermedades que podrían expandirse y convertirse en pandemias. Por ejemplo, una de las mayores amenazas actuales es la cepa H5N1 de la gripe aviar, que representa una mutación que afecta a los humanos. De hecho, la gripe española de 1918, por la que murieron entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo, es una variación del virus H1N1. Las aves son el reservorio del virus y lo pueden transmitir a través de la saliva y las secreciones nasales y fecales. La transmisión del virus a aves salvajes, junto con el movimiento de aves de granja realizado por el ser humano, ha provocado la expansión de este virus. Al igual que sucede con la peste porcina, con los enormes sacrificios de animales que se realizan cuando se detecta, también la gripe aviar provoca grandes matanzas de animales.

Otra gran amenaza tiene que ver con los patógenos transmitidos por insectos, especialmente por mosquitos y garrapatas. Conforme aumenta el calentamiento global, estos insectos están alcanzando zonas que antes eran demasiado frías para ellos. Algunas especies de mosquitos son las principales transmisoras de enfermedades como malaria, virus del Nilo Occidental y dengue, por nombrar algunas. Se sabe que las garrapatas pueden transmitir diversos tipos de fiebres hemorrágicas y la enfermedad de Lyme. También otros animales, como los roedores, son transmisores de enfermedades y pueden convertirse en verdaderas plagas por su capacidad de reproducción y de adaptación y supervivencia frente a venenos y medidas de aniquilación. Muchas de estas especies ya son plenamente urbanas, y conforme las grandes ciudades crecen y también se acentúa la marginalidad y falta de condiciones adecuadas en los barrios marginales, encuentran muchas formas de subsistencia y expansión. Así que para el ser humano cada vez aumenta más el peligro de infección por el cambio climático, por toda su invasión y abuso sobre hábitats y ecosistemas, porque con sus actividades causa insalubridad, plagas y también potencia pandemias con todos sus desplazamientos por el planeta.

Al mismo tiempo, tal como sucede con el Covid-19, el ser humano también se convierte en vector y propagador de la infección. Con la ingestión de alimentos deficientes, adulterados, genéticamente modificados, con formas de vida en localidades que son centros de deterioro de la salud, con contaminación lumínica y acústica, con la continua recepción de ondas electromagnéticas enfermizas y desequilibrantes y todo lo que forma la actividad antropogénica, los sistemas de defensa del ser humano se debilitan y el sistema inmunitario no puede reaccionar correctamente frente a ataques potentes, porque toda la crisis planetaria también es un campo de cultivo para que virus y bacterias aprendan a ser efectivos y a hacer sus mutaciones para sobrevivir, que es a lo que todo ser vivo tiene derecho en este planeta, solo que ahora todo está desequilibrado, en exceso o en defecto, por el ser humano. Y esto, una vez más, es la expresión de la sexta extinción masiva.

Aunque el ser humano exhiba esa gran falta de conciencia y amor por el planeta, por la biosfera y por todos sus seres vivos, incluyéndole a él mismo, también es capaz de desarrollar proyectos y estudios para impulsar una conciencia más elevada, un mayor conocimiento y soluciones desde una perspectiva global y de futuro frente al egocentrismo actual. Un bello ejemplo es el concepto One Health (Una Sola Salud), que se basa en este decreto: “La salud global es la suma interactiva de la salud animal, la salud ambiental y la salud humana”.

En 2008, la OMS (Organización Mundial de la Salud) fue un socio en el establecimiento de un marco estratégico para One Health con el fin de abordar los problemas mundiales de salud. One Health es una estrategia mundial para aumentar la comunicación y la colaboración interdisciplinar en el cuidado de la salud de las personas, los animales y el medio ambiente, entendiendo que todas están ligadas entre sí. La plataforma One Health es una red científica de referencia que une a investigadores y expertos para comprender y prepararse mejor frente a brotes de enfermedades zoonóticas transmitidas de animales a humanos y resistencia a antibióticos, incluyendo una mejor comprensión de los factores ambientales que afectan la dinámica de las enfermedades.

Los expertos han señalado: “Nadie quiere más pandemias, pero la probabilidad de que aparezca otra es mayor que nunca”. Y añaden que si se reforesta, si se regulan los mercados de animales salvajes, entre otros, estamos contribuyendo a disminuir la probabilidad de que esos virus lleguen a los humanos. La deforestación provoca la huida de muchas especies y se ha comprobado que las que tienen mayor poder para permanecer en la zona deforestada también son la que tienen mayor capacidad de hospedar patógenos. También se ha observado cómo murciélagos, roedores y primates albergan una mayor proporción de virus zoonóticos que otros grupos. Y esto nos conduce al comercio de animales silvestres y también a los mercados de animales silvestres como un alto factor de riesgo de transmisión de enfermedades peligrosas. Dentro del comercio de animales silvestres también destacan los efectos negativos que ejerce la industria de la moda que utiliza pieles de animales, animales que en muchos casos son transmisores de enfermedades. El año pasado se vieron varios ejemplos de cómo el Covid-19 se transmitió a los visones de granjas de peletería. Se tuvieron que hacer sacrificios de millones de animales, pero también se comprobó cómo en algunas granjas los animales habían sido infectados por los humanos.

Tal como expresa Camila González Rosas, bióloga, doctora en Ciencias y docente del Centro de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Tropical de la Universidad de los Andes: “Las acciones a tomar para evitar una nueva pandemia son tan contundentes como las del cambio climático. Los virus están saliendo porque estamos haciendo cosas que no deberíamos hacer. Abusamos de la capacidad de los sistemas de ser resilientes y estamos apuntando a un límite de no retorno”.




Fuentes:

domingo, 29 de agosto de 2021

Evento del mes de agosto

Redactado y publicado por David Arbizu

EL DESHIELO DE GROENLANDIA 
Groenlandia tiene una gran importancia sobre el clima a nivel global. Su estabilidad influye en muchos aspectos diversos, que van desde el aumento del nivel del mar hasta el equilibrio de las placas tectónicas, el buen funcionamiento del jet stream y de corrientes oceánicas como la Cinta Transportadora Oceánica, el reflejo de los rayos solares y el equilibrio de todo el Ártico y del planeta.

Groenlandia es la isla más grande del mundo después de la isla continente de Australia. Aproximadamente, un 80 % de la isla está cubierto de hielo, así que es la segunda mayor reserva de hielo del planeta por detrás de la Antártida. Se calcula que la masa de hielo mide unos 2.400 kilómetros de norte a sur y 1.100 kilómetros de este a oeste en su parte más ancha. El espesor del hielo supera los 2 km en muchos lugares, llegando incluso a los 3 km. Groenlandia cuenta con algo más de 58.000 habitantes de los que prácticamente casi el 90 % son inuit.


La crisis climática actual, con el calentamiento global, está afectando la estabilidad de la capa de hielo de Groenlandia. Uno de los desequilibrios climáticos es la subida de aire cálido desde zonas tropicales, en parte gracias a las ondulaciones que sufre la corriente atmosférica jet stream, aunque también influye el debilitamiento de la Corriente del Golfo, con el atasco que se genera en esa parte del Atlántico Norte al ralentizarse el descenso de las corrientes hacia el fondo oceánico, algo que afecta a la Cinta Transportadora Oceánica. En ocasiones se produce un bloqueo de altas presiones sobre Groenlandia, con temperaturas elevadas. Esto es algo que los expertos han visto que siempre ha sucedido, aunque ocasionalmente, y los efectos de ese patrón sobre la capa de hielo rápidamente se recuperaban y no eran extremos.

De igual modo, lógicamente cada verano se derrite de forma natural una parte de la superficie de la capa de hielo, pero en muchas zonas, en condiciones normales, el hielo derretido se volvía a congelar rápidamente. Pero ahora no existe esa recuperación porque las condiciones globales aceleran, multiplican e intensifican toda la fuerza del deshielo. Esta situación afecta negativamente la estabilidad de esta enorme capa de hielo, que se va deteriorando junto con un Ártico que también se desequilibra y alcanza temperaturas récord de calor, así como superficie sin hielo y un proceso de derretimiento que no se detiene porque no se recuperan patrones que aporten temperaturas bajas de forma constante junto con nevadas copiosas.

El pasado mes de mayo de 2021, algunos investigadores informaron que una parte significativa de la capa de hielo de Groenlandia se estaba acercando a un punto de inflexión, después del cual el derretimiento acelerado sería inevitable incluso si se detuviera el calentamiento global. Y el último informe del IPCC, que es el Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático, señala a Groenlandia como una de las 9 zonas del planeta cuya degradación representa poder llegar a puntos de inflexión muy graves y con consecuencias locales y planetarias.



Las dos imágenes superiores corresponden a uno de los dos episodios de derretimiento intenso de este año. El primero sucedió el 28 de julio, y el segundo, al que corresponden las imágenes, sucedió entre el 14 y 15 de agosto. Este segundo derretimiento intenso se vio agravado por la caída de precipitaciones en forma de lluvia. La imagen superior es del 12 de agosto y muestra el estado de la capa de hielo antes del evento de derretimiento intenso. La imagen inferior es del 15 de agosto. Hay que tener en cuenta que hablamos de derretimiento afectando extensiones de hielo enormes. El derretimiento de finales de julio afectó un área de unos 881.000 kilómetros cuadrados y el de agosto un área de 872.000 kilómetros cuadrados. Para hacerse una idea, la península ibérica, lo que sería la superficie de los países de España y Portugal juntos, es de 583.000 kilómetros cuadrados, así que estamos hablando de una extensión enorme, de toda la península ibérica más la mitad de Francia, por ejemplo.

El 14 de agosto se vio llover por primera vez desde que hay registros, que empezaron en 1980, en la estación de investigación Summit Station, que está en la parte más elevada de la gran capa de hielo, en el centro de la isla, a más de 3.200 metros de altura. Fue algo tan inesperado que los científicos no tenían medidores para medir la cantidad de lluvia caída. Llovió casi durante tres días que fueron extremadamente calurosos, con temperaturas 18ºC más altas que el promedio.


Tanto la lluvia como el derretimiento afectan la capa superficial, una zona compuesta de un tipo de nieve en proceso de helarse completamente y convertirse en hielo. También pueden oscurecer la superficie dificultando el efecto albedo, que es el reflejo de los rayos solares, y pueden facilitar formación de flujos y escorrentías.
Si se derritiera todo el hielo de Groenlandia, el nivel del mar aumentaría unos 6 metros, aunque según los científicos esto tardaría siglos o milenios en ocurrir. Pero según el IPCC ya ha subido unos 20 centímetros y se calcula que para finales de siglo podría subir entre 28 centímetros y 1 metro, aunque se podría llegar incluso a los dos metros.

Voy a enumerar otros posibles desequilibrios graves relacionados con el deshielo de Groenlandia y que están conectados con toda la estabilidad planetaria: 
- Desplazamiento del eje de rotación de la Tierra: la pérdida de masa de hielo afecta al eje de rotación. Si comparamos la Tierra con una peonza y a la peonza le quitamos peso de una parte veremos que ya no girará igual y tendrá que encontrar otro giro para hacerlo con estabilidad. Tal como muestra la imagen, las pérdidas de masa del planeta afectan al eje de rotación estirándolo hacia puntos diversos dependiendo de la fuerza de la masa ganada o perdida de cada zona. Ahora, con toda la pérdida de lagos y reservorios de agua dulce, incluso de masa forestal, de permafrost, y todo ello junto con todas las extracciones que realiza el ser humano, podría haber un movimiento notable del eje de rotación, algo que especialmente afecta a la relación del planeta con el Sol, y también a todos los ciclos y sistemas que sostienen la biosfera y los patrones climáticos.
- La pérdida de masa y peso por el deshielo afecta a las fallas y placas tectónicas porque la superficie se eleva y también se desplaza, y eso puede provocar nuevos movimientos ascendentes de magma que produzcan erupciones volcánicas incluso en volcanes considerados inactivos, además de movimientos sísmicos que pueden reflejarse en la misma zona o en cualquier parte del planeta.
- La formación de encharcamientos de agua fruto del deshielo favorece el crecimiento de algas que aceleran más el deshielo y también impiden el reflejo correcto de los rayos solares, aumentando más las temperaturas en la superficie.
- El deshielo hace que salgan a la superficie residuos químicos y nucleares de antiguas instalaciones que tuvo Estados Unidos en Groenlandia durante la 2ª guerra mundial y la guerra fría. La base militar abandonada más conocida es la de Camp Century. Se trataba de una especie de búnker de grandes dimensiones con un complejo sistema de túneles que, de construirse completamente, hubieran llegado a los 3 km de longitud y hubieran dado cobijo a 200 militares y 600 misiles nucleares. La energía de la base era generada por un reactor nuclear y en ella se hicieron pruebas nucleares secretas. La idea era tener una base de misiles nucleares apuntando a la Unión Soviética. La base se tuvo que abandonar por el desplazamiento de capas de hielo de forma no prevista y muy rápida, algo que iba a afectar al reactor nuclear. Al retirarse y abandonar esta base, se dejaron grandes cantidades de residuos nucleares, biológicos y radiactivos y aumenta el peligro de que todo salga a la superficie o se deteriore y produzca eventos mortales o extremadamente perjudiciales.
- Puede haber un posible aumento de icebergs bajando hacia latitudes inusuales, provocando situaciones peligrosas para el ser humano pero también para ecosistemas y formas de vida al recibir agua muy fría conforme el iceberg se va derritiendo.
- Groenlandia es un lugar estratégico en el Ártico, no solo a nivel militar, ya que Estados Unidos considera que la isla es fundamental para la seguridad y defensa de Norteamérica, sino también económico. Con una isla con menos hielo se esperan obtener riquezas naturales gracias a la minería y a todo tipo de perforaciones, y también crear accesos hacia el Ártico y puntos estratégicos de apoyo y aprovisionamiento conforme se abren vías marítimas gracias al deshielo del polo norte. De hecho, el presidente Trump propuso comprar la isla durante su mandato, y aunque no lo consiguió, sí que firmó acuerdos económicos con los gobiernos de Dinamarca, que tiene la soberanía, y también de la propia Groenlandia, porque tiene un gobierno propio al disponer de un sistema autonómico con amplias competencias.
- También aumentan las expectativas en cuanto a que se vuelva un lugar de gran atracción turística.

Así que el deshielo puede favorecer muchas situaciones peligrosas, por desgracia en muchos casos relacionadas con la falta de conciencia del ser humano. Ahora se sabe que en algún momento del último millón de años, Groenlandia no tenía hielo y era verde, con bosques y muchos tipos de vegetación, y que incluso fue habitada por vikingos. En ese momento el clima no era mucho más caluroso que el actual, y además el aire no tenía la condensación de gases de efecto invernadero que tiene en este momento. Pero para el equilibrio de la Tierra y la biosfera que conocemos ahora, sobre la que se ha desarrollado la especie humana, se necesita una Groenlandia con toda su capa de hielo en perfecto estado, influyendo en el buen funcionamiento de patrones, ciclos y sistemas básicos para la estabilidad de la biosfera y el mantenimiento de las mejores condiciones para que el ser humano pueda avanzar hacia una forma de vida que neutralice todo el daño cometido y permita la recuperación de toda la vida, belleza y perfecto equilibrio de nuestro amado planeta.



sábado, 7 de agosto de 2021

Evento del mes de agosto

Redactado y publicado por David Arbizu

TODO ESTÁ CONECTADO 
Habitamos un planeta de fuego, tierra y agua, pero también de diversos tipos de gas. Todo ello ha permitido el desarrollo de una biosfera y toda la gran diversidad que la habita. Esta es la perspectiva observando solo el planeta en sí mismo, pero existe una relación con el espacio exterior, especialmente con el Sol, sin la cual no sería posible que se dieran las condiciones que hacen de la Tierra un planeta tan excepcional, tan vital y luminoso como para haberse ganado el nombre de la Joya Azul, porque es así como se ve desde el espacio.

Para analizar el clima del planeta, lo primero es observar su relación con el Sol. En concreto, la cantidad de energía que recibe del Sol, que absorbe en la atmósfera y en la superficie, y la cantidad de esa energía que la Tierra refleja y emite al espacio. Para la Tierra y su biosfera es imprescindible la llegada de los rayos solares, pero también lo es su irradiación hacia el exterior. Cualquier desequilibrio entre estos dos factores va a suponer una alteración climática, ya sea por exceso de calor o de frío. Desde 2005 se ha duplicado la absorción de energía solar, se ha debilitado su reflejo. Parte de este desequilibrio se debe a las actividades humanas, con la gran emisión de gases de efecto invernadero y toda la destrucción que se está haciendo en el planeta, especialmente desde el período que llamamos Antropoceno.

Para llegar a la situación actual, hay que comprender que hubo un momento en que, una vez formado el planeta, también se formó su atmósfera, su océano y su superficie, así como la estructura interna con su núcleo interno y externo y sus capas del manto que llegan hasta la superficie, hasta la litosfera. Tal como he dicho al principio, habitamos un planeta de fuego, tierra, agua y gas. Se calcula que la atmósfera se formó hace unos 4.500 millones de años, a partir de los gases emitidos por los volcanes y todos los movimientos geológicos. El vapor de agua emitido en forma de gas se condensó y formó los océanos, y esto facilitó que hace unos 3.500 millones de años aparecieran las primeras bacterias y algas, que se iniciara un enorme proceso de fotosíntesis y la atmósfera almacenara gran cantidad de oxígeno, permitiendo también la aceleración del desarrollo de formas de vida.


Al estudiar la historia de la Tierra se constata que estamos en un planeta donde se intercalan períodos glaciares con interglaciares, y algunos períodos glaciares han coincidido con extinciones masivas. Actualmente, a falta de realmente definir y aceptar definitiva y científicamente que estamos en una nueva época llamada Antropoceno, seguimos dentro del Holoceno, que es una época posglacial que empezó hace unos 11.700 años y donde ya solo ha vivido una especie humana, el Homo sapiens. El deshielo que marcó la entrada al Holoceno configuró la superficie con una forma parecida a la que conocemos ahora, con casquetes polares que se redujeron hasta el tamaño actual y un aumento del nivel del mar que dibujó los continentes y las separaciones de los océanos existentes.

En general, el Holoceno es una época de bonanza climática, con pocas situaciones extremas y peligrosas para la supervivencia. Esto ha permitido la evolución de la especie humana y también la biodiversidad del planeta, así como la estructuración de unos patrones climáticos suficientemente equilibrados como para sostener los diversos ecosistemas, los diversos climas que permiten la biodiversidad y que las diferencias sean justamente parte del equilibrio.

Es importante comprender que cuando hablamos de patrones climáticos no hablamos solo del planeta en concreto, sino también de su relación con el exterior. Ya he nombrado que una relación vital es la que tiene la Tierra con el Sol, y de hecho se ha demostrado científicamente que existen unos corredores espaciales que conectan el planeta y la estrella. El Sol también pasa por sus ciclos de mayor y menor actividad, y para que la relación sea óptima la Tierra tiene que tener su sistema de protección funcionando adecuadamente, su magnetosfera. Actualmente se está detectando un desequilibrio en el núcleo interno de la Tierra que también afecta al núcleo externo, que es el que sostiene el campo de protección del planeta, al igual que se ha comprobado esa debilidad en la reflectividad solar que está habiendo ahora. También sabemos que el Sol ha pasado por un ciclo de muy baja actividad solar, y que ahora, en el ciclo 25, considerado también de baja actividad, se espera que aumente la actividad entre los años 2024 y 2025.

La baja actividad solar permite una mayor entrada de rayos cósmicos, que también cargan de radiación el planeta y pueden provocar un aumento de la cobertura de nubes, algo que se ha demostrado que tiene más efecto sobre el bloqueo de la radiación que expulsa el planeta que sobre la entrada de radiación solar. Por otro lado, hay teorías científicas, como la Teoría de Milankovitch, que consideran que esa relación Tierra-Sol no depende tanto del ciclo solar y la capacidad de reflexión de la Tierra sino de la situación de la Tierra respecto al Sol, tanto a nivel de la excentricidad de su órbita (que sea más o menos elíptica) como del movimiento de precesión y su oblicuidad o ángulo del eje de rotación de la Tierra. Actualmente se considera que la órbita va perdiendo excentricidad y volviéndose más circular, algo que significa menos diferencias entre estaciones. También se está perdiendo oblicuidad, algo que expresaría menos diferencias climáticas entre veranos e inviernos y un patrón de enfriamiento general porque los rayos solares llegan con menos fuerza a los polos y latitudes altas, favoreciendo el aumento y mantenimiento de las capas de hielo y nieve, un mayor reflejo solar y una posible glaciación. Actualmente, la precesión muestra que en el hemisferio norte el solsticio de verano coincide con el afelio (máxima distancia del planeta respecto al Sol), algo que supone veranos más frescos. Así que, aunque parezca increíble, respecto a los Ciclos de Milankovitch nos encontramos en una situación favorable para una mini-glaciación o al menos enfriamiento muy notable. Pero actualmente no se puede considerar ninguna teoría sin tener en cuenta toda la situación actual en muchos otros aspectos, y especialmente con todo lo que significa la acción del ser humano como desencadenante de enormes desequilibrios planetarios. También puede haber cambios planetarios de gran envergadura por diversos motivos. Por ejemplo, en el año 2010, los Inuit ya advirtieron a la NASA que el planeta había cambiado su posición, refiriéndose al eje de rotación. 

Para hablar de la actual crisis climática, es imprescindible entender la interconexión que hay entre todos los sistemas, ciclos, patrones y energías que intervienen. Si hablamos de los rayos cósmicos, también estamos hablando de la atmósfera de la Tierra porque es el primer punto de contacto con esos rayos. Actualmente se ha detectado un debilitamiento y desequilibrio general de la atmósfera, cómo partes de la atmósfera superior se están contrayendo debido al aumento de los gases de efecto invernadero. Esta contracción también está relacionada, curiosamente, con un enfriamiento, porque el dióxido de carbono acumulado en la capa inferior de la atmósfera atrapa el calor y también lo emite con una rapidez inusual, dificultando que ese calor se mantenga en las capas superiores y favoreciendo que se pierda en el espacio exterior. Cualquier desequilibrio de una capa de la atmósfera va a afectar a las otras capas, como a la capa de ozono, a la ionosfera y a la exosfera, la capa más externa que entra en relación con todas las partículas, rayos y energías extraplanetarias, donde es importante que exista una fuerza energética que permita esa relación conforme se desvanece la energía y se dispersan los gases del planeta al fundirse en una composición similar a la del espacio exterior.

El gran desequilibrio actual afecta a todos los elementos que se expresan en la Tierra y que son parte de los patrones climáticos, unos patrones climáticos que se forman por la interrelación entre ellos. Además, los patrones climáticos no solo hay que observarlos en la zona superficial donde consideramos que se desarrolla la biosfera, desde el fondo marino hasta la altura de la atmósfera que permite la vida, sino también en la interrelación entre el interior y el exterior del planeta. Parece que en el interior del planeta domine el elemento fuego, y de hecho se ha constatado cómo materiales del núcleo se elevan a través de todos los movimientos de convección y filtrado entre capas y pueden llegar a la superficie en forma de magma. Pero también últimamente se han publicado investigaciones que demuestran cómo el agua vuelve a entrar en el interior desde las zonas de subducción entre placas tectónicas, y que esa agua puede entrar a mucha más profundidad de lo que se pensaba. Y junto con el agua también entran gases que se descomponen, que se adhieren a rocas, a flujos magmáticos. Así que todo es un gran cuerpo planetario con todas sus relaciones externas, porque, por ejemplo, se sabe que los rayos solares afectan al movimiento de las placas tectónicas. También es un gran cuerpo planetario con toda una complejidad propia que es muy difícil de imaginar por su enorme envergadura y precisión. El desequilibrio y crisis climática actual es una fórmula donde se expresan todas estas variables y funciones, y donde todas ellas, de algún modo, han sido alteradas por el ser humano.

Actualmente, a 6 de agosto de 2021, el planeta está lleno de incendios devastadores y de tormentas extremadamente destructivas. Las altas temperaturas generan domos de calor que forman un clima propio en la zona donde se establecen. También los grandes incendios están creando condiciones atmosféricas inusuales y particulares que los alimentan todavía más. Las olas y cúpulas de calor se asientan sobre la superficie terrestre, y el calor de la superficie del agua de océanos y mares también se fortalece. Muchos incendios han sido provocados por caída de rayos, pero también muchos lo han sido por accidentes de líneas eléctricas que están saturadas y expuestas a temperaturas que no pueden tolerar.

Las corrientes de vientos están desestructuradas porque también dependen del gradiente térmico entre los polos y el ecuador, que cada vez muestra menos diferencia de temperaturas, con un Ártico principalmente llegando a puntos de inflexión en su capa de hielo que dificultan la formación correcta de altas y bajas presiones, la relación con los océanos Atlántico y Pacífico y, consecuentemente, una corriente jet stream débil y desequilibrada, con oscilaciones que provocan descensos de frío polar en invierno hacia latitudes más bajas y ascensos de corrientes cálidas hacia el Ártico. La debilidad de la corriente jet stream también provoca que las tormentas se muevan con más lentitud y las altas temperaturas retengan mucha más carga de humedad. Entonces se desarrollan tormentas terribles como las de Alemania, Bélgica, China, incluso en zonas con sequía.


La gran cantidad de gases de efecto invernadero acumulada en la atmósfera favorece el calentamiento global y que, en general, el planeta se esté literalmente tostando. Por eso las sequías son tan devastadoras y se están secando ríos, lagos, acuíferos, y también se está acelerando el deshielo del permafrost. Las cenizas de los incendios también contaminan la atmósfera y pueden absorber gases contaminantes. Aparte de los efectos nocivos para la salud, cuando llegan al Ártico o a los grandes glaciares ensucian la capa superior impidiendo el correcto reflejo de los rayos solares y un todavía mayor deshielo.

Son muchos los volcanes en actividad, emitiendo gases y cenizas que influyen en el calentamiento global y en la densificación de la atmósfera. También los terremotos muestran un notable movimiento de las placas tectónicas por la presión interna, pero también hay que tener en cuenta la presión externa de las placas, tanto por la presión que genera el paso de grandes tormentas como por la mayor o menor llegada de rayos solares y el enorme cambio de peso sobre diversas placas que produce el deshielo o también que un gran lago se seque. Esto también afecta el equilibrio del planeta en su cuerpo, como esfera que gira alrededor de un eje que muestra una inclinación concreta, porque un cambio de peso sobre una zona va a ocasionar un reajuste sobre el giro y su eje. Un pequeño cambio en el ángulo del eje de rotación también implica cambios y desajustes en las estructuras que sostienen los vientos, como las celdas que se observan en la imagen superior. También provoca cambios en la estructura de altas y bajas presiones que se relaciona con las celdas y las corrientes atmosféricas. Se ha comprobado que algunos grandes terremotos han movido el eje de la Tierra. Por ejemplo, esto sucedió debido al terremoto de Sumatra de 9,1 grados del 2004, al terremoto de 8,8 grados de Chile del 2010 y al terremoto de Japón de 9,0 grados del 2011.

Acaban de publicarse dos noticias que anuncian el debilitamiento de la Corriente del Golfo y de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC por sus siglas en inglés). Ambas corrientes forman parte del Cinturón Transportador Oceánico o Circulación Termohalina, de la cual depende la estabilidad de muchos patrones climáticos, tanto de nivel planetario como más regionales o locales.

Todo está interconectado y la crisis climática nos muestra su aspecto global y también concreto en diversas zonas, de manera que estamos ante un funcionamiento holográfico de un planeta, donde los efectos de un árbol que se quema en Canadá pueden influenciar el clima de Filipinas, por ejemplo. La situación actual, donde destacan los grandes incendios, sequías y olas de calor junto con las grandes tormentas con caída de granizo e inundaciones son un patrón global que también se repite por zonas. El calentamiento del este del océano Pacífico afecta toda la zona oeste de Norteamérica, con partes con mucho calor e incendios, principalmente en Estados Unidos y Canadá, y zonas de paso de tormentas e inundaciones, especialmente en el centro-oeste y noroeste de México. En el oeste del Pacífico se forman tormentas al este de Filipinas que conforme avanzan impulsan el poder de los monzones, provocando lluvias torrenciales en China, Bangladesh y otros países del este asiático. El debilitamiento de la Corriente del Golfo también impulsa la formación de tormentas frente a la costa este de Estados Unidos, y una mayor posibilidad de altas mareas sobre las costas, con los efectos de la subida del nivel del mar. El mar Mediterráneo también está muy caliente y es un mar extremadamente degradado, ya que casi es un mar cerrado y muy contaminado, y la renovación que debería llegar de su contacto con el Atlántico no es suficiente. Así que también nos encontramos con sequías e incendios, y la formación repentina de tormentas devastadoras que se forman en el interior de Europa al chocar con masas de aire más frío. Aunque principalmente hablamos del hemisferio norte, también en el hemisferio sur está habiendo graves sequías y grandes tormentas. Por ejemplo, en la Amazonia los ríos van muy cargados gracias a las lluvias, pero en el sur de Brasil y toda la cuenca del río Paraná la sequía ha conducido a uno de los cauces más bajos jamás registrados. En África se han registrado graves inundaciones en Sudán y también severas sequías en Angola, con un nivel de hambruna extremo.

Si todo lo observamos desde la influencia que está teniendo el ser humano sobre la crisis climática, podemos observar muchos factores diversos:
- Las grandes detonaciones nucleares también pueden haber afectado al eje de rotación.
- La continúa extracción de todo tipo de materiales produce cambios en el equilibrio del suelo. Se sabe que el fracking provoca movimientos sísmicos, o que las enormes extracciones de arena que, por ejemplo, se han realizado en importantes ríos de China, han provocado cambios del flujo, del cauce y de todo el ecosistema.
- La continua emisión de gases de efecto invernadero está desequilibrando las capas de la atmósfera e impulsando el calentamiento global.
- La deforestación provoca que no se produzcan lluvias en zonas determinadas que son básicas para el funcionamiento de otros patrones.
- La urbanización de las ciudades, con cemento y alquitrán cubriendo el suelo, hace aumentar las temperaturas, impide que respire la Tierra y provoca inundaciones porque el agua pierde lugares por donde ser absorbida por el suelo.
- La geoingeniería provoca desequilibrios. En especial, la siembra de nubes puede estar impulsando muchos eventos de tormentas imprevistas y con caída de precipitaciones récord tanto a nivel de cantidad como de intensidad en poco tiempo.
- La extinción de animales también provoca desajustes en los sistemas de la Tierra. Por ejemplo, los cetáceos activan los meridianos y líneas energéticas del planeta. También muchos hábitats y ecosistemas dependen de la biodiversidad que los habita, del equilibrio de su cadena trófica para subsistir.
- La reforestación que se está realizando en muchos lugares debería tener en cuenta qué especies utilizar. Los monocultivos son perjudiciales y hay que respetar la flora y fauna de cada región, de lo contrario el efecto es peor que dejar que la naturaleza se recupere a su ritmo y voluntad.
- El ser humano es el gran generador de plagas de especies invasivas que destruyen y desequilibran ecosistemas.
- Los incendios son cada vez más devastadores porque las áreas urbanizadas entran en exceso en los bosques. Ahora muchos incendios se deben a accidentes de la red eléctrica porque no soporta la demanda excesiva y no está preparada para las altas temperaturas actuales.
- En la agricultura, siguen utilizándose pesticidas y herbicidas que cuando llegan a arroyos, ríos o al mar producen zonas muertas, hipoxia y gran mortandad de peces, así como la floración de algas tóxicas y la muerte de la vegetación marina por la falta de llegada de luz solar.
- Sigue habiendo grandes accidentes marítimos, ferroviarios, etc. que provocan enormes contaminaciones sobre el suelo, los ríos, los océanos, las costas, los manglares y los arrecifes de coral. Se están perjudicando estructuras que pueden ser vitales para el buen funcionamiento de una pequeña corriente marina, y de esa pequeña corriente puede depender otra mayor.
- La producción de energía es extremadamente contaminante y peligrosa, tanto si es a través del carbón como si hablamos de centrales nucleares cuyas fugas y accidentes deterioran los sistemas de todo el planeta.
- La contaminación del plástico alcanza a todos los océanos y también a todos los continentes.

Está claro que este planeta tiene un funcionamiento muy preciso y todo está interconectado para que los desequilibrios sean mínimos o exista la suficiente energía y vitalidad para afrontarlos en una adaptación saludable. Ahora todo está acelerado y desequilibrado, y la aceleración conlleva estrés de los patrones, ciclos y sistemas, incluso reacciones de ralentización. De hecho, las extinciones masivas corresponden a eventos como el impacto del meteorito en el Yucatán, grandes erupciones volcánicas o, tal como se ha publicado esta semana: “La gran extinción registrada hace 252 millones de años coincidió con un repentino aumento y posterior descenso del contenido de oxígeno en el océano”.

PRINCIPALES ZONAS AFECTADAS POR INCENDIOS Y TORMENTAS EN EL MOMENTO DE PUBLICAR ESTE ARTÍCULO:

INCENDIOS:
- Turquía
- Oeste de Estados Unidos
- Oeste de Canadá
- Grecia
- Norte de Macedonia
- Albania
- Líbano
- Norte de Rusia
- Zambia
- República Democrática del Congo

TORMENTAS E INUNDACIONES:
- Alemania
- Bélgica
- China
- Norte de México
- India
- Filipinas
- Bangladesh
- Myanmar
- Afganistán
- Colombia
- Sudán y Sudán del Sur