lunes, 30 de julio de 2018

Evento del mes de julio

Publicado por David Arbizu

LAS ÁREAS PROTEGIDAS DEL PLANETA
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un área protegida es “un espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces, para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados”. Esta definición implica una implementación de acciones enfocadas en el cuidado, mantenimiento y protección de un área protegida, algo que forma parte de las responsabilidades de los gobiernos de cada país, pero también, especialmente, del nivel de conciencia con el que lo seres humanos se relacionan e interactúan con esas áreas.

Actualmente en la Tierra hay más de 200 000 áreas protegidas terrestres que en total cubren un 15% de su superficie terrestre. En el mapa que sigue a continuación se muestran las áreas protegidas terrestres (color rojo) y las áreas protegidas marinas y costeras (color azul).


La primera área protegida se creó en 1872 y fue el Parque Nacional de Yellowstone (USA). A partir de entonces empezó el movimiento mundial de creación de áreas protegidas. La UICN considera que la denominación “área protegida” abarca las siguientes categorías de espacios dependiendo del grado de protección que el área requiere:
1. Reserva Natural Estricta o Área Natural Estricta: Son lugares donde es necesaria una gran protección para la supervivencia de ecosistemas, especies y otros rasgos de geodiversidad que se degradarían y/o destruirían si se vieran sometidos a cualquier impacto humano significativo.
2. Parque Nacional: Áreas donde el objetivo es proteger la biodiversidad natural junto con la estructura ecológica subyacente y los procesos ambientales sobre los que se apoya. El objetivo también es promover la educación y el uso recreativo. 
3. Monumento Natural: Lugares donde se quieren proteger los rasgos naturales específicos sobresalientes y la biodiversidad y los hábitats asociados a ellos.
4. Áreas de Manejo de Hábitat/Especies: Áreas donde hay mayor interacción con actividades humanas enfocadas en el mantenimiento, conservación y restauración de especies y hábitats.
5. Paisajes Terrestres y Marinos Protegidos: Lugares donde el objetivo es proteger y mantener el paisaje (terrestre y/o marino) y la conservación de la naturaleza del lugar y también promover la interacción con actividades humanas desde valores de respeto y conservación.
6. Áreas Protegidas con Recursos Manejados: Son zonas donde el objetivo es que se haga un uso sostenible de los recursos naturales. Es la categoría de menor grado de protección. El enfoque sigue siendo la protección y conservación pero con actividades humanas enfocadas en el uso de los recursos del lugar.

Parque Nacional de Yellowstone (USA)

A pesar de que cada vez hay más áreas protegidas y el objetivo de que para el año 2020 se llegue a un 17% de superficie terrestre planetaria protegida, la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas, hábitats y estructuras que forman la naturaleza del planeta están cada vez más dañados por la actividad humana y sigue avanzando con gran rapidez la sexta extinción masiva. Hace pocos días hemos sabido que el “Overshoot Day” o “Día del Exceso Terrestre”, que representa el día del año en el cual el consumo de recursos naturales por parte de los seres humanos excede la capacidad del planeta de regenerar tales recursos durante ese mismo año, es el próximo 1 de agosto, la fecha más temprana jamás registrada y que para mantener nuestro apetito devastador actual por los recursos necesitaríamos el equivalente a 1,7 Tierras.

Relacionado con esta perspectiva pesimista, un estudio publicado en la revista Science el pasado 18 de mayo revela que 3,7 millones de kilómetros cuadrados de las áreas protegidas, es decir, el 32,8%, están muy degradadas por la presión humana, otro 42% está sometido a la influencia de nuestras actividades sin que, de momento, haya constatación de perjuicios notables y solo el 10% está completamente libre de amenaza, aunque ese 10% corresponde a zonas remotas de Rusia, Canadá y una parte muy austral de la Patagonia Argentina y Chilena. Las zonas más degradadas son los lugares donde hay una intensa presión humana debido, sobre todo, a la construcción de carreteras, la agricultura intensiva y la urbanización y todo ello va de la mano de actividades devastadoras como la deforestación, la minería y la extracción de todo tipo de materiales especialmente a través de la perforación del suelo, ya sea en los continentes o en los océanos. A todo esto hay que añadir la degradación que provoca la superpoblación del planeta y el avance tecnológico que permite accesos y desplazamientos a todos los puntos del planeta junto con toda la expansión contaminante que eso conlleva y el desequilibrio que supone el desplazamiento de especies invasoras, algo que se considera una de las situaciones de mayor destrucción de ecosistemas y hábitats a nivel planetario.

Una plataforma petrolera varada junto a la isla de Sitkalidak (Alaska)

El pasado mes de mayo se celebró en Medellín (Colombia) la sexta sesión de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES). Esta Plataforma cuenta con 129 Estados Miembros y cuatro Socios Institucionales de las Naciones Unidas: UNESCO, PNUMA, FAO y PNUD. En la sesión se expusieron y aprobaron informes de evaluación correspondientes a tres años de trabajo y estudio sobre la biodiversidad y los ecosistemas. Estos informes constatan la devastación de la biosfera y cómo esta situación alarmante pone en peligro la propia subsistencia humana, de manera que apuntan a proporcionar una base de conocimiento para la acción global sobre la biodiversidad, de la misma manera que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas es utilizado por los legisladores para establecer objetivos de emisión de carbono.

Estas son algunas declaraciones interesantes de dos personas relevantes del IPBES: Según la Dra. Anne Larigauderie, Secretaria Ejecutiva de IPBES: “Actuar para proteger y promover la biodiversidad es al menos tan importante para lograr estos compromisos (acuerdos de la Plataforma) y para el bienestar humano como lo es la lucha contra el cambio climático global”. Robert Watson, presidente de IPBES, declaró: “El momento de actuar fue ayer o anteayer” y añadió: “Los gobiernos reconocen que tenemos un problema. Ahora necesitamos acción, pero desafortunadamente la acción que tenemos ahora no está en el nivel que necesitamos”.

Realmente el momento de actuar fue hace mucho tiempo. De hecho, desde 1977 ha habido más de 140 informes científicos advirtiendo sobre el deterioro del clima y de la naturaleza, de toda la biosfera y sus sistemas, sin contar todos los informes alarmantes que año tras año van saliendo a la luz, muchos de ellos realizados por grandes empresas, en los que se reconoce el gran perjuicio que va a representar seguir adelante con políticas enfocadas solo en los beneficios y ganancias de dichas empresas, en la mayoría de los casos también involucradas con los gobiernos de cada país afectado. Ahora el desafío ambiental exige una respuesta del ser humano de ámbito global, donde toda la humanidad adopte la firme postura y convicción de que se acaba el plazo para poder mantener ese “bienestar humano” a costa de la destrucción del planeta, porque esa destrucción, ahora ya a corto plazo, también va a ser la del propio ser humano. 


 

viernes, 29 de junio de 2018

Evento del mes de junio

Publicado por David Arbizu

LOS REFUGIADOS CLIMÁTICOS
Estamos siendo testigos del gran conflicto político, social y económico que supone la continua llegada de refugiados e inmigrantes a muchos de los considerados países “desarrollados”, destacando especialmente Estados Unidos y la Unión Europea. Durante la madrugada de hoy, 29 de junio de 2018, los líderes europeos han acordado la creación de “centros controlados” para acoger a las personas que llegan a los países miembros y separarlas dependiendo si son refugiados y se les otorga el estatus de protección o si son inmigrantes económicos, en cuyo caso serían devueltos a sus países de origen. Al mismo tiempo, hace pocos días que también se estableció un preacuerdo para crear “plataformas de desembarco” en países terceros donde llevar de vuelta las embarcaciones que transporten inmigrantes interceptadas en el Mediterráneo con el fin de “clasificar a las personas” según su derecho o no al asilo y así permitir o no su entrada.
No es el motivo ni el enfoque de este artículo hacer ningún análisis político ni de otro tipo sobre estas situaciones y acuerdos, pero son importantes a tener en cuenta para el desarrollo del verdadero tema principal, que son los refugiados climáticos.

Durante las últimas semanas de este mes de junio, diplomáticos de todo el mundo se reunieron en Nueva York y Ginebra para elaborar nuevos acuerdos globales que apuntan a establecer nuevas pautas sobre cómo los países deben lidiar con un aumento sin precedentes en el número de personas desplazadas, que ahora ha alcanzado la cifra de 65,6 millones en todo el mundo. Estas nuevas pautas, al igual que todo lo comentado en el párrafo anterior, se centran en las políticas de acceso a los países más desarrollados y en cómo conseguir proteger sus fronteras, pero estas reuniones y acuerdos no están teniendo en cuenta una categoría de migrante que es la persona que se ve obligada a dejar el lugar donde vive debido a que ya no es habitable, a que ya no es posible la supervivencia por razones climáticas, por lo que conocemos como “desastres naturales”. Este tipo de migrante es el “refugiado climático”, una persona en una situación que no se puede clasificar tal como estos acuerdos pretenden y que de momento carece de una definición formal, reconocimiento o protección según el derecho internacional, algo que es sorprendente si se analizan datos como los que establecen que desde el año 2008 ha habido un promedio de 24 millones de personas que cada año han tenido que desplazarse debido a las catástrofes naturales y que estas catástrofes, estos eventos, son cada vez más numerosos y devastadores, lo cual significa que esa cifra seguirá aumentando.

Puerto Rico. Devastación tras el paso del huracán María (2017)

El pasado mes de marzo, el Banco Mundial publicó el “Informe Groundswell: Preparación para la migración climática interna”, basado en el estudio de tres regiones que juntas representan el 55% de la población del mundo en desarrollo: África subsahariana, Asia meridional y América Latina. El informe concluye que para el año 2050 el cambio climático empujará a decenas de millones de personas a migrar dentro de sus países y prevé que, sin una gestión y acciones de desarrollo enfocadas en frenar los efectos negativos sobre los patrones climáticos, alrededor de 143 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse dentro de sus propios países. El informe también explica que las áreas más pobres y más vulnerables al clima serán las más afectadas y que lo que principalmente forzará las migraciones será la falta de agua junto con la baja productividad de los cultivos y también el aumento del nivel del mar y todas las inundaciones costeras provocadas por tormentas y huracanes.

Aunque las tres regiones elegidas para realizar el informe puedan ser las más afectadas, los patrones atmosféricos extremos, el aumento del nivel del mar y los eventos relacionados con erupciones volcánicas, terremotos y todo lo relacionado con las fisuras que se están abriendo en muchos lugares diversos de la Tierra, nos están mostrando que cualquier parte del planeta puede ser afectada y que de repente puede haber un gran número de personas, de cualquier país o región, que necesiten ayuda y asistencia para sobrevivir; además, estamos siendo testigos de que parte de lo que prevé el informe para el año 2050 ya está sucediendo ahora. Un ejemplo de esto son los terribles incendios forestales que el año pasado azotaron y destruyeron enormes áreas de Estados Unidos, otro ejemplo es la situación que afecta parte de la zona del Ártico, sobre todo de Alaska, donde tanto el deshielo de la superficie helada como del permafrost están provocando daños irreparables en muchos pueblos que ya están iniciando los procesos de reubicación y abandono de residencias que van a quedar sumergidas o destrozadas por las grietas y movimientos del terreno. La foto que sigue a continuación corresponde al pueblo de Kivalina (Alaska), que va siendo devorado por el aumento del nivel de mar. La imagen superior derecha muestra cómo era todo antes del deshielo.


Muchos expertos y científicos están alertando del problema de los refugiados climáticos y cada vez son más los estudios e informes que establecen relaciones directas entre el calentamiento global, el aumento del nivel del mar, el incremento de huracanes e incluso el movimiento de las placas tectónicas y la actividad volcánica. De hecho, algunas situaciones son cada vez más de conocimiento público, como las que soportan algunas islas del Pacífico que con el paso del tiempo van quedando más inundadas y las de algunos países africanos donde la sequía ha causado abandono de tierras de cultivo, granjas y poblados.

Pariahan (islas Filipinas): aldea que ha quedado inundada y está prácticamente abandonada

En una jornada llamada “Migraciones climáticas”, realizada el 26 de enero en Madrid, se señalaron tres fenómenos que se iniciaron el siglo pasado y que se consideran ocasionadores del cambio climático y, por lo tanto, del surgimiento del refugiado climático. El primer fenómeno es la brecha entre la economía y el medio ambiente: cuanto mejor le va a la industria, peor le va a la naturaleza. Tal como explica Víctor Viñuales, director de la Fundación Ecología y Desarrollo: “Llamamos producción de petróleo a lo que es extracción. Un eufemismo, porque no se está produciendo nada. Se produce en un cultivo; aquí solo se extrae. Y en cada extracción nos quedamos un poco más pobres”. Esta continua extracción y perforación de la superficie y capas subterráneas de la Tierra está provocando falta de compacidad, fisuras y grietas, movimientos sísmicos, avalanchas y deslizamientos de tierra cuando el terreno queda debilitado por las lluvias, incluso se ha relacionado con erupciones volcánicas, como algunos medios han hecho al relacionar la erupción del volcán Kilauea (Hawái) con las operaciones de perforación de la planta geotérmica que estaba operando dentro de una zona considerada parte del caldera volcánica.
El segundo fenómeno es la ruptura social, el aumento de los conflictos entre seres humanos, ya sea por la religión, la raza o cuestiones económicas y/o políticas como la propiedad del territorio. Esto no tan solo dificulta la acción unificada que requiere la lucha contra el calentamiento global, sino que provoca migraciones por genocidios y todo tipo de ataques donde se pueden incluir las guerras y conflictos armados que ahora hay en el planeta.
El tercer fenómeno es “la ruptura en nuestro propio yo” o lo que también se podría llamar la caída de los valores del individuo, del ser humano. Tal como señala Víctor Viñuales: “En el año 2000, hubo más muertes por suicidios que por tráfico y terrorismo. Esto delata un desapego a la vida y, por extensión, al planeta en que vivimos”. Esta falta de conciencia, de amor y de respeto por el prójimo y por el planeta y todos sus seres vivos es el resultado de una sociedad cada vez más individualista, egocentrista, donde solo se procura el bienestar de uno mismo y de lo más próximo, de lo que puede afectar ese bienestar personal.

Vista aérea de la destrucción causada por la erupción del volcán Fuego (Guatemala)

A todos los efectos negativos que pueden causar las catástrofes naturales hay que añadir no tan solo que la actividad humana es la principal causante del desequilibrio de los sistemas que sostienen la biosfera y de la sexta extinción masiva, sino que muchos de estos eventos naturales pueden provocar situaciones muy graves y devastadoras al poder afectar instalaciones relacionadas con actividades altamente peligrosas que el hombre está llevando a cabo, como pueden ser las centrales nucleares, tal como pasó en Fukushima, el almacenamiento de enormes cantidades de productos químicos mortalmente tóxicos, el desarrollo y pruebas de armamento y tecnología militar, la puesta en marcha de proyectos de geoingeniería cuyo resultado puede ser peor que el previsto, etc.

Entramos de lleno en un período de tiempo donde aumentarán los refugiados climáticos y cada vez más personas serán conscientes del gran problema que se tendrá que afrontar en un planeta superpoblado donde va quedando menos margen para la rectificación y la puesta en marcha de acciones que detengan el desequilibrio y el deterioro de la biosfera, donde también podrán aumentar las zonas afectadas por los eventos y catástrofes que dificulten la supervivencia y donde el tema de los refugiados climáticos deberá ser abordado desde una perspectiva global, planetaria.

jueves, 31 de mayo de 2018

Evento del mes de mayo

Publicado por David Arbizu

LA ERUPCIÓN DEL VOLCÁN KILAUEA
El próximo domingo, 3 de junio, se cumplirá un mes desde que el volcán Kilauea (Big Island- Hawái) inició una potente e impactante erupción que forma parte de un proceso eruptivo que empezó en enero de 1983, un proceso que representa una de las erupciones más longevas del mundo. La palabra “Kilauea” significa “escupiendo” o “mucha propagación” y hace referencia a los frecuentes derramamientos de lava que se producen en el volcán. Es el más activo de los cinco volcanes que hay en la isla y también uno de los más activos del planeta. Los primeros geólogos que estudiaron los volcanes de la isla pensaron que el Kilauea formaba parte de la caldera del Manua Loa, que es el volcán más elevado y de mayor dimensión, pero después se pudo comprobar que cada uno tiene una cámara magmática diferente.

Como se puede observar en el mapa que sigue a continuación, el Kilauea está situado en el sureste de la Isla Grande. Se trata de un volcán “en escudo” cuyo punto más elevado llega a los 1227 metros sobre el nivel del mar y que ocupa un 14% del área terrestre de la isla. Un volcán en escudo es un volcán de grandes dimensiones que se ha formado a partir de las capas de sucesivas erupciones basálticas fluidas que han ido llegando a la superficie a través de fisuras y pequeñas chimeneas. Se podría decir que se trata de una gran caldera volcánica que se extiende a lo ancho, ocupando una gran extensión y que no forma el típico cono volcánico en forma de montaña cuyo interior contiene una gran chimenea, aunque sí forme una cumbre y pueda tener otros puntos de ventilación y salida de magma. En el caso del volcán Kilauea, la cumbre se llama Halema'uma'u y se trata de un cráter de grandes dimensiones que contiene un lago de lava; el Kilauea también tiene un gran cono de salida de magma que se llama Puu Ōō.
 

La actual erupción, que empezó el pasado 3 de mayo, se inició con un gran derrumbamiento en el cono Puu Ōō, un aumento de la sismicidad, la deformación del terreno y la aparición de varias fisuras, todo ello debido a la enorme presión del magma subterráneo. Durante este mes se han formado 24 fisuras por las que emana la lava, en ocasiones formando fuentes que han llegado a los 60 metros de altura y flujos que se han ido volviendo cada vez más fluidos y rápidos, llegando a moverse a casi 500 metros por hora. Las primeras fisuras ya crearon grietas en algunas carreteras y provocaron la evacuación de muchas personas cuyas viviendas e instalaciones se encontraban en peligro. Se calcula que hay más de 2000 personas evacuadas y que la lava ha destruido más de 70 propiedades y cientos de postes eléctricos y ha cortado muchas carreteras, aparte de quemar grandes extensiones de bosque y terrenos que forman parte del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, que ahora se ha cerrado al público y donde ha afectado gravemente a toda forma de vida. También se han formado grandes columnas de ceniza y gases que se han extendido sobre diversas partes de la isla, dependiendo de los vientos y que hace pocos días incluso llegaron a las islas Marshall, situadas a más de 3700 kilómetros de Hawái. Estas nubes o “niebla volcánica” representan un gran riesgo para la salud, sobre todo porque provocan graves problemas respiratorios. En los próximos días se espera que la nube que se extiende desde el Kilauea llegue a Micronesia e incluso más al oeste. Otro efecto peligroso es la lluvia ácida, que también se ha producido en varias ocasiones.

La lava emerge desde las fisuras formando grandes flujos de lava

Debido a que en muchos medios de comunicación y redes sociales ya aparece mucha información e imágenes sobre esta erupción, voy a enumerar y explicar brevemente algunos datos y situaciones destacables y sus consecuencias:

El peligro de la Central Geotérmica de Puna: Desde que empezó la erupción y la continua aparición de fisuras, saltó la alarma por la posibilidad de que los flujos alcanzarán la Central Geotérmica de Puna y pudieran generarse grandes explosiones y la emisión de gases altamente tóxicos y mortales. Cuando se inició el proyecto de instalación de esta planta ya hubo mucha controversia y oposición, tanto por el hecho de que se iba a construir dentro de una región volcánica muy activa como porque la central iba a utilizar técnicas de fracking para funcionar y producir electricidad. A pesar de la negación de los propietarios de la central, muchos estudios demuestran la utilización del fracking y su relación directa con la actividad sísmica de toda la zona, incluso en las publicaciones de algunos medios de comunicación se ha podido leer que esta erupción está vinculada directamente a la actividad de la central. Además, para su funcionamiento la central utiliza gas pentano, un gas altamente inflamable, aunque el mayor temor por la llegada de la lava siempre ha sido la posible liberación de grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno, un gas inflamable e incoloro extremadamente nocivo y que disuelto en el aire, incluso en cantidades muy pequeñas, puede llevar a la asfixia y llegar a ser mortal por sobreexposición. A principios de mes, al contemplar la posibilidad de que la lava alcanzara la central, se eliminaron unos 200 000 litros de gas pentano para reducir la posibilidad de explosiones y se enfriaron y despresurizaron los once pozos que hay en la central. Durante el pasado fin de semana la lava alcanzó la central y cubrió dos de sus pozos sin que se haya detectado una liberación de sulfuro de hidrógeno, aunque se desconoce si puede haber otro tipo de liberaciones o consecuencias, ya que hasta este momento en ninguna parte del planeta la lava había afectado una planta geotérmica.

Actividad explosiva relacionada con el descenso del nivel de lago de lava del cráter Halema'uma'u: Desde que empezó este proceso eruptivo, con la continua aparición de fisuras, la presión magmática se ha desplazado y extendido y el nivel del lago de lava ha bajado ostensiblemente. Cuando este nivel baja puede provocar que haya un contacto de la lava con los acuíferos y la capa freática, ya que el propio magma calienta las rocas y sella el conducto magmático frente a posibles filtraciones de agua, de manera que cuando el nivel de magma cae por debajo de la capa freática y la roca que está encima se enfría, se abren pequeñas grietas a través de las cuales puede fluir agua hacia los conductos magmáticos. Cuando eso sucede, el calor convierte el agua en vapor y aumenta la presión en el conducto y cuando hay mucha presión acumulada se producen violentas explosiones llamadas “explosiones freatomagmáticas”, tal como ha sucedido desde mediados de mes. La caída del nivel del lago y las explosiones también han provocado el aumento de la sismicidad, de la deformación y el desprendimiento de rocas desde las paredes del cráter, algo que también puede haber taponado el respiradero impulsando el aumento de la presión y las consecuentes explosiones con grandes emisiones de ceniza y gas. Estas explosiones pueden lanzar bloques de varias toneladas de peso a grandes distancias y, de hecho, se han encontrado bloques de hasta 60 cm de tamaño a cientos de metros del cráter. Las emisiones de ceniza crean columnas que superan los 5 km de altura y que pueden ser muy peligrosas para la salud y alcanzar largas distancias dependiendo de los vientos.



La llegada de la lava al océano: Desde el pasado día 20-05, dos amplios flujos de lava llegan a la costa y al océano. Cuando la lava entra en contacto con el agua del océano se forma el “Laze” (palabra inglesa formada por las palabras “lava” y “haze”, que significa “niebla”). Laze son peligrosas nubes de vapor cargadas de humos ácidos como el cloruro de hidrógeno, que puede llegar a ser mortal y pequeñas partículas de vidrio volcánico que se forman cuando el agua del mar hierve al contactar con la lava. Estas nubes o Laze pueden extenderse a más de 25 km y por eso se ha advertido a los habitantes de las zonas más próximas, ya que puede dañar los pulmones, irritar los ojos y la piel e incluso provocar la muerte en casos graves.

Formación de Laze con la llegada de la lava al océano

La cámara magmática interna y la incertidumbre de los científicos: Los científicos desconocen por qué se producen cambios en la presión del magma que hacen que caiga en picado el nivel del lago o que de pronto una fisura que se daba por mitigada vuelva a recobrar una fuerza tremenda. También desconocen si la erupción va a seguir aumentando o puede empezar a debilitarse, aunque lo más seguro es que puedan aparecer más fisuras y que haya mayor riesgo de inundación de lava en muchos lugares que todavía no están afectados.Tal como declara Qin Cao, un sismólogo del Instituto de Tecnología de Massachusetts: “Tenemos que pensar en diferentes tipos de plumas del manto. La imagen de la dinámica interna de la Tierra y los procesos de intercambio de materiales entre el manto superior e inferior son más complicados de lo que la gente ha pensado hasta ahora”. Qin Cao cree que existe una gigantesca anomalía térmica profunda de cientos de millas de ancho situada al oeste de Hawái y que es lo que alimenta los volcanes de la isla. Se cree que la cámara magmática está relacionada con toda la formación insular del archipiélago de Hawái y que el movimiento y la presión del magma responden al desplazamiento y relación de la placa tectónica del Pacífico con las otras placas circundantes.

Cámara y salida del magma desde el manto, bajo la Isla Grande

Últimas noticias en el momento de la publicación de este artículo: 
- Se amplían las evacuaciones debido a los rápidos movimientos de los flujos de lava, que pueden afectar nuevas comunidades y cortar carreteras principales dejando a personas aisladas. Hay más carreteras y autopistas cortadas por la lava y se recomienda que las personas estén atentas a las noticias que se emiten desde las estaciones de radio locales debido a que las comunicaciones por teléfono fijo han quedado limitadas por la gran destrucción de postes de electricidad y cables de líneas telefónicas.
- Hay altas concentraciones de dióxido de azufre en varias zonas y se recomienda mantener, sobre todo a niños y bebés, alejados de la exposición, incluso si llevan máscaras protectoras. 
- Un nuevo flujo de lava se acerca al océano. 
- En el cráter Halema'uma'u siguen las explosiones y la emisión de ceniza y gas. Se pronostica que las condiciones del viento pueden favorecer que la ceniza se expanda de forma generalizada por la isla de Hawái.
- Algunas fisuras, como la nº 8, han aumentado la fuerza de la emisión de lava y el flujo de lava que alimentan ha alcanzado velocidades de 550 metros/hora. También es muy elevada la emisión de gas desde las fisuras.

Mapa actualizado del día 30-05-18

Esta gran erupción nos demuestra el gran poder del planeta. Las imágenes que se pueden observar en muchos de los vídeos publicados en medios de comunicación y redes sociales son muy impactantes al ver las enormes fuentes de lava y la impresionante cantidad de lava fluyendo sin cesar. Esperemos que la erupción se vaya calmando y que no produzca daños o consecuencias más graves, tanto a nivel local como planetario, ya que un evento de este tipo afecta a muchos sistemas que forman parte de la estructura de la biosfera.

lunes, 30 de abril de 2018

Evento del mes de abril

Publicado por David Arbizu

UNA ENORME CORRIENTE DE VIRUS CIRCULA POR LA ATMÓSFERA DEL PLANETA
La palabra "virus" proviene del latín y significa "veneno" o "toxina". Un virus es un agente infeccioso microscópico acelular sin capacidad de reproducción, de manera que para reproducirse necesita invadir otras células, lo que conocemos como “infección” y utilizar su maquinaria, sus procesos reproductivos, para replicarse.

Los virus son las entidades más abundantes del planeta, son los principales depredadores del mundo microbiano y aunque se les relaciona directamente con enfermedades, con infecciones dañinas y problemas de salud, los estudios científicos de los últimos años demuestran que son vitales para todo: para nuestra salud y la de todos los seres vivos, para la evolución de las especies y para la salud del planeta, de su biosfera, de los ecosistemas terrestres y marinos, incluso llegan a influir sobre la regulación del clima y sobre el flujo de nutrientes como el carbono y el nitrógeno. Después de investigaciones conjuntas, los científicos norteamericanos Matthew B. Sullivan del estado de Ohio, Joshua Weitz de Georgia Tech y Steven W. Wilhelm de la Universidad de Tennessee han expresado: "Los virus modulan la función y la evolución de todos los seres vivos" y al mismo tiempo han admitido: "Pero en qué medida sigue siendo un misterio".

Imagen microscópica coloreada del virus de la gripe

Recientemente se han publicado los resultados de un estudio científico dirigido por la Universidad de Granada (España), que ha liderado una investigación internacional cuyo objetivo era constatar que existe una corriente de virus que circula alrededor del planeta y desde la que, al caer, los virus se van depositando, diseminando, por toda la superficie de la Tierra, lo cual justifica que se hayan encontrado virus genéticamente idénticos en lugares muy distantes y en ambientes muy dispares. Se calcula que esta corriente se mueve a una altura de 2500-3000 metros, de manera que está por encima de los sistemas meteorológicos de la Tierra y por debajo de la estratosfera, que es por donde vuelan los aviones a reacción.

Para realizar el estudio se colocaron cuatro cubos en lo alto de las montañas de Sierra Nevada (provincia de Granada-España) con el fin de recoger esa "lluvia de virus" que cae desde el cielo evitando todo posible impacto relacionado con la polución atmosférica local para que los registros se pudieran considerar globales. Los resultados fueron absolutamente sorprendentes porque permitieron calcular que cada día caen unos 800 millones de virus sobre cada metro cuadrado del planeta. Junto a los virus también se desplazan y caen una enorme cantidad de bacterias, aunque no es comparable con la de virus, ya que por cada 800 millones de virus caen 20 millones de bacterias.

La mayoría de los virus que se recolectaron en el estudio eran de origen marino, lo cual significa que se elevan al quedar pegados a la materia orgánica que sale del mar debido a la acción de las olas y el viento. También pueden elevarse al quedar pegados a partículas minerales de la superficie de la Tierra, aunque esto es algo más frecuente en las bacterias, que se adhieren al polvo del Sahara y de otros desiertos. Al caer de nuevo a la superficie, un 69% de los virus llegaron pegados a partículas y se considera que el tamaño de estas partículas tiene una relación directa con la mayor o menor distancia recorrida antes de caer y también con el efecto de la gravedad, del arrastre que pueda ocasionar la lluvia y de la mayor o menor suspensión que puedan tener las partículas de polvo, algo que observamos en las tormentas de polvo sahariano, que pueden recorrer distancias más cortas, afectando el norte de África y el sur de Europa, o llegar a cruzar el Atlántico para caer sobre la selva amazónica y otras partes de América.

Tormenta de polvo sahariano cruzando el Mediterráneo

Muchas de las investigaciones sobre los virus pertenecen al campo de la medicina, a la lucha contra enfermedades víricas. Al mismo tiempo, cada vez son más los científicos interesados en la influencia de los virus sobre la vida de todos los seres de este planeta, sobre su efecto sobre los diversos ecosistemas y los cambios que su actividad puede generar en todos los sentidos. Estos estudios demuestran la importancia de los virus para mantener en equilibrio los ecosistemas debido a los cambios que provocan sobre la composición de las comunidades microbianas, algo que llega a afectar las cadenas tróficas o alimenticias, la salud oceánica al afectar los ciclos bioquímicos oceánicos y también la expansión o control de plagas de diversos tipos.

Un ejemplo de este "efecto viral" se comprobó cuando en un laboratorio filtraron agua de mar separando a los virus pero dejando a otros microorganismos, que mayormente eran bacterias, que normalmente son la presa de los virus. Al hacerlo, el plancton en el agua dejó de crecer debido a que la infección y eliminación que los virus causan sobre una especie de microbio permite la liberación de carbono orgánico y de nutrientes que alimentan a otras bacterias promoviendo el desarrollo del plancton y otros organismos marinos.
Otro ejemplo lo encontramos cuando hay un brote y plaga de algas tóxicas en el océano y son atacadas por un virus que acaba controlando y eliminando la plaga. Un ejemplo del mundo vegetal terrestre lo encontramos en una hierba que se encuentra en los suelos de las áreas geotérmicas de Yellowstone (USA), donde se registran altas temperaturas y esa hierba necesita un hongo para crecer en el ambiente extremo; un hongo que para desarrollarse necesita un virus.

Según Marilyn Roossinck, investigadora y profesora de la Universidad Estatal de Pensilvania (USA), desde donde estudia la ecología viral en las plantas: "Nunca hemos encontrado efectos perjudiciales de un virus en la naturaleza". Pero en este momento los científicos advierten que el cambio climático está incrementando el transporte atmosférico de virus, lo cual puede conducir a una aceleración desequilibrada de sus efectos. Como es lógico, el hecho de que la sequía afecte cada vez con más fuerza los límites del Sahara y también a otros desiertos del planeta, multiplica la aportación de polvo a la atmósfera. También está habiendo un aumento de las tormentas y de los huracanes, lo cual provoca una mayor corriente atmosférica de virus.

Los científicos no saben si todos los virus que caen siguen vivos y se activan con rapidez, aunque se cree que sí, al menos los que son más resistentes. Curtis Suttle, virólogo de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá) y coautor de este estudio realizado en Granada, lanza este mensaje tranquilizador que es ideal para concluir este artículo: "Por fortuna, los realmente resistentes son virus que, en su mayoría, infectan a bacterias, no a los humanos o a otros animales. Así que no hay de qué preocuparse si inhalamos unos cuantos millones de virus cada vez que salimos a pasear".


Fuentes:
http://conceptodefinicion.de/virus/

miércoles, 28 de marzo de 2018

Evento del mes de marzo

Publicado por David Arbizu

EL GRAN VALLE DEL RIFT: LA DIVISIÓN DE ÁFRICA QUE FORMARÁ UNA NUEVA CUENCA OCEÁNICA
Cada vez son más habituales las noticias informando de desprendimientos de tierra y de formación de socavones y grietas. Este tipo de eventos está sucediendo en muchas partes del planeta y su origen o factores desencadenantes pueden ser diversos, aunque en muchas ocasiones están relacionados con las precipitaciones extremas, la deforestación, el uso abusivo de los acuíferos, las sequías y, como resultado de todo ello, la falta de compacidad del suelo, algo en lo que particularmente intervienen, de forma determinante, todas las actividades humanas vinculadas a la perforación de la tierra y la extracción de recursos subterráneos. También existen otros factores que pueden provocar grandes grietas y que podríamos llamar “de gran calibre”, ya sea porque están relacionados con los movimientos de las placas tectónicas, la actividad volcánica y los desplazamientos del magma bajo la superficie, como porque son eventos encadenados que forman parte de una acción impactante que necesita muchos años para su conclusión y que supone un cambio de la forma de la superficie del planeta, de la litosfera; este es el caso del Gran Valle del Rift, en África.

Vista aérea del Gran Valle del Rift, con el mar Rojo arriba a la derecha

El Gran Valle del Rift es una gran fractura geológica que tiene una extensión de casi 5000 kilómetros. La parte africana del valle va desde Mozambique, la parte que está más al sur, hasta Yibuti, país situado al este de África, frente al Golfo de Adén, donde el mar Rojo se encuentra con el océano Índico, pero en realidad el valle abarca el propio mar Rojo y el valle del río Jordán. Comenzó a formarse hace unos 30 millones de años y no deja de crecer debido a los movimientos divergentes de las placas tectónicas que están involucradas en su formación y desarrollo. A la altura del África central se divide en dos valles distintos que también tienen dos climas diferentes debido a la propia estructura del valle y a las montañas, volcanes y lagos que lo forman, algo que supone que en el valle del este predomine la sabana y en el valle del oeste predomine la selva. A la parte este del valle se la llama la “cuna de la humanidad”, ya que se considera que allí surgieron los primeros homínidos cuando los simios tuvieron que bajar de los árboles, donde vivían y hacerse terrestres debido a que el cambio climático estaba convirtiendo la selva en sabana.
En la imagen que sigue a continuación se puede observar la forma del Valle del Rift, con sus grandes lagos, como el lago Tanganika y sus altas montañas, como el Kilimanjaro.


El Valle del Rift fue noticia el pasado lunes, 19 de marzo de 2018, cuando se formó una enorme grieta en Kenia que destruyó parte de una concurrida carretera dejando a cientos de personas atrapadas, sin poder pasar. La grieta tiene más de 3 kilómetros de longitud y en algunas zonas más de 20 metros de anchura y hasta 15 metros de profundidad.
Este no es un evento puntual, ya que la semana anterior ya se abrieron grietas cerca de esa zona. Los geólogos dicen que Kenia se está dividiendo, algo que también está pasando en Tanzania y Etiopía, países que junto a Somalia llegaran a separarse del continente africano para formar un nuevo continente o sub-continente al mismo tiempo que se forma un nuevo océano, un océano que cubrirá el Gran Valle del Rift. Se calcula que para que esto suceda tendrán que pasar un millón de años o, según algunos geólogos, incluso cincuenta millones de años.
En la imagen siguiente se muestra cómo podría quedar dividido el continente africano y el Valle del Rift cubierto por lo que se consideraría un nuevo océano.


Los geólogos consideran que este proceso empezó hace unos 25 millones de años, cuando la placa tectónica africana empezó a dividirse en la placa Nubia, que sería la placa de la gran parte de África que seguiría en su lugar, por así decirlo y la placa Somalí, una placa que está en proceso de formación. Estas dos placas tienen un movimiento divergente, se separan entre ellas y crean una tensión potenciada por el hecho de que la placa de Arabia también se está separando.

La primera grieta importante que los geólogos relacionaron directamente con este movimiento apareció en el año 2005, cuando entró en erupción el volcán Dabbahu, situado al norte de Etiopía. Las características de este volcán y de sus cámaras magmáticas internas favorecieron que el magma no llegara a la superficie y se desviara hacia una grieta interna formando un dique, de manera que, cuando el magma se enfrío, se elevó y rompió la superficie creando una gran grieta. Algunos geólogos consideran que no todas las grietas de la superficie han sido localizadas y que, a nivel subterráneo, una gran parte del valle puede estar muy agrietada y que puede haber muchos movimientos magmáticos que serían la causa de la constante aunque moderada sismicidad volcánica y de que existan derrumbamientos y elevaciones del terreno que no siempre son detectados pero que forman parte de toda esa enorme separación de placas tectónicas que forma el Gran Valle del Rift.


El cambio climático que estamos experimentando en nuestro planeta, con un desequilibrio en muchos de sus patrones que suponen, entre muchas otras cosas, graves sequías y también grandes tormentas con lluvias torrenciales, cambios bruscos de temperaturas con olas de frío y de calor y el aumento del nivel del mar junto con el deshielo de los polos, puede favorecer que se acelere el proceso divergente del Valle del Rift y esto, en algunos casos, ya se ha podido comprobar. Un ejemplo es que hay muchas grietas antiguas que se encuentran en zonas de debilidad de la corteza terrestre y que, con el transcurso del tiempo, han quedado cubiertas por la ceniza emitida por los volcanes cercanos, pero ahora, debido a la enorme cantidad de precipitaciones registradas, la lluvia se ha llevado esa capa de ceniza dejando al descubierto esas grietas. Otro ejemplo sería que está habiendo cambios en la distribución de la masa del planeta, algo que provoca el deshielo pero también las graves sequías que han llegado a secar grandes lagos y también acuíferos, provocando hundimientos y elevaciones y en este sentido no hay que olvidar toda la actividad humana relacionada con la minería y todo tipo de extracción de materiales del interior del planeta. También el aumento del nivel del mar podría acelerar que se inundaran algunas partes del norte del Valle del Rift, que de hecho ya se encuentran bajo el nivel del mar, lo cual podría generar enormes inundaciones que convertirían en islas las partes más elevadas de esas zonas. Otra de las situaciones peligrosas que estamos afrontando es el deshielo del permafrost, que en Siberia y Alaska ya ha causado la formación de grandes socavones, algunos de los cuales también se están extendiendo. Y para enumerar una más: hay que tener en cuenta la actividad solar, ya que se está llegando a un mínimo solar y los rayos solares tienen una relación directa con el movimiento de las placas tectónicas, ya que, en una situación de actividad solar normal, la llegada de los rayos solares provoca que las placas se reajusten sin movimientos bruscos, así que una debilidad o disminución de rayos solares supone una mayor inestabilidad y una liberación más violenta de la tensión acumulada en los bordes de las placas.

Todo esto significa que todo podría acelerarse e incluso generar otros movimientos no previstos a nivel científico, ya que no hay que olvidar que, por ejemplo, todas las placas tectónicas del planeta están vinculadas entre sí, que hay que tener una visión global del planeta sabiendo que todo está interconectado y que la Tierra tiene sistemas a través de los cuales busca reequilibrar todos los desajustes y trastornos de sus patrones en todos los niveles. Por ejemplo, en el caso concreto de África, existe una fricción convergente entre la placa Africana y la placa Euroasiática, así que un aumento de la separación de las placas que divergen en el Valle del Rift también podría suponer un aumento de la fricción en toda la zona del Mediterráneo, desde la parte del Estrecho de Gibraltar hasta la zona de Grecia y Turquía, donde a menudo hay movimientos sísmicos importantes.

Para finalizar, quiero añadir seis imágenes de algunas de las grandes grietas que últimamente se han detectado en el planeta y que, en algunos casos, han provocado situaciones de peligro para la vida humana:
1- Kenia-Gran Valle del Rift: grieta formada el pasado 19 de marzo.


2- Lago Baikal (Rusia): situado en el punto de encuentro de placas tectónicas que se están separando. La previsión es que la grieta se vaya ampliando y que la placa Euroasiática se llegue a dividir dentro de unos 20 millones de años.


3- Perú: grandes grietas rompieron la tierra en el Distrito de Llusco (región de Cuzco) a finales de febrero de este año. 



4- Arabia Saudí: grieta de más de 200 metros en la parte desértica del país. Descubierta a finales de febrero de este año. Sigue creciendo. 


5- México: gran grieta descubierta en el estado de Sonora a mediados de 2014.


6- Estados Unidos: grieta en el desierto de Arizona cuyo origen puede estar en el uso abusivo de los acuíferos.





Fuentes: