lunes, 27 de febrero de 2017

Eventos destacados del mes de febrero

Publicado por David Arbizu

EL DESASTRE DE FUKUSHIMA: ALARMA POR LOS ALTOS NIVELES DE RADIACIÓN
Dentro de muy pocos días, el 11 de marzo, se cumplirán 6 años del accidente nuclear de Fukushima. Con el paso del tiempo, desde que el gran tsunami impactó contra la central nuclear provocando explosiones en los edificios que albergan los reactores, fallos en los sistemas de refrigeración, triple fusión del núcleo y liberación de radiación al exterior, hemos sido testigos de la gran envergadura del problema, de que no existe una tecnología para limpiar y descontaminar las instalaciones y de que, al mismo tiempo, ha habido ocultaciones y presiones políticas, no solo en Japón sino a nivel global, para no hacer pública con total transparencia una situación que no solo afecta a Japón sino que alcanza a todo el planeta y que ya ha causado y seguirá causando enfermedades y muerte, tanto para las personas como para toda la vida que sostiene la biosfera planetaria.

A principios de febrero de este año, 2017, Tokio Electric Power Company o TEPCO, la compañía propietaria que gestionaba el funcionamiento de la central, anunció que se había descubierto un agujero de 1 metro de diámetro en la parte inferior de la vasija de presión en el reactor nº 2 y que, cuando se descubrió ese agujero, la medición de radiación estimada llegó a 530 sieverts por hora.

Imagen del agujero en el interior de la vasija del reactor nº 2

Ambas noticias son muy alarmantes. El agujero demuestra que la vasija de presión no ha contenido la fusión del reactor, algo impresionante teniendo en cuenta que la rejilla de contención aguanta temperaturas de hasta 1500ºC, y que el combustible fundido podría haber llegado a la parte más externa de la vasija de contención e incluso al subsuelo. Pero la noticia que disparó realmente las alarmas fue la medición de radiación de 530 sieverts por hora, que significa un gran aumento respecto a otras mediciones registradas y ya consideradas dramáticas, que habían llegado a los 73 sieverts por hora.

El sievert es una unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva teniendo en cuenta los efectos biológicos producidos. Para tener una idea de la gravedad de la situación, la cantidad máxima de exposición a la radiación permitida por la NASA para los astronautas durante toda su vida útil es de 1 sievert; una dosis de 1 sievert puede causar daños muy graves a la salud humana y una dosis única de 10 sieverts es prácticamente mortal en cuestión de semanas.

El 16 de febrero se envió un robot especialmente fabricado para soportar los altos niveles de radiación del interior de los reactores, pero no pudo realizar mediciones significativas debido a las condiciones extremas y, tras tres horas de funcionamiento, dejó de responder y los operadores lo tuvieron que abandonar dentro de la vasija de contención. Días más tarde se envió un segundo robot, pero el resultado fue el mismo y no se han podido obtener mejores imágenes ni datos útiles que permitan dar a conocer la verdadera realidad del estado del interior de las vasijas de contención y así poder desarrollar un método eficaz de limpieza y eliminación de todos los residuos y, principalmente, del combustible fundido para poder llegar a desmantelar el reactor.
Actualmente, el nivel de radiación es elevado en las zonas próximas a los edificios de los reactores 1, 2 y 3. El pasado 24 de febrero, el nivel de radiación cerca del reactor nº 3 era de más de 300 microsieverts por hora y cerca del edificio del reactor nº 2 era 137,6 microsieverts por hora, tal como muestra la imagen a continuación.


Tanto la compañía TEPCO como el gobierno de Japón intentan transmitir una sensación de control de la situación hablando de la pared de hielo, que esperan que acabe siendo eficaz para contener el flujo de agua contaminada hacia el océano, algo que no se ha conseguido, como también haciendo público que se ha reanudado la pesca en todas las regiones excepto una zona de 10 km alrededor de la central. Sin embargo, solo se ha conseguido que los dispositivos entren en el reactor nº 2 y no hay posibilidad de sondas similares en los reactores 1 y 3, que fueron gravemente dañados por las explosiones de hidrógeno que hubo el día del accidente. Además, el reactor nº 3 tiene aproximadamente 6,5 metros de profundidad de agua contaminada en el interior de la vasija de contención, un volumen mucho mayor que la acumulada en los reactores 1 y 2, por eso se está intentando fabricar un robot que pueda funcionar y pasar a través del agua.

Otro gran problema es el del agua contaminada, tanto la almacenada como la que se genera a diario. Tratar con agua contaminada requiere mano de obra significativa. Según TEPCO, alrededor de la mitad de las aproximadamente 6000 personas que trabajan a diario en la central nuclear están involucradas en el manejo de las aguas contaminadas. Cada día se bombean y almacenan 150 toneladas de agua y hay aproximadamente 1000 tanques de agua contaminada que, al mismo tiempo, sufren fugas y provocan un gran trabajo de reparación y substitución.

Zona de almacenamiento de tanques de agua contaminada

Por otro lado, muchos expertos corroboran que cada día siguen llegando al océano Pacífico entre 300 y 400 toneladas de agua radiactiva y que esta radiación ha alcanzado la costa oeste de Norteamérica. Además, se considera que el 80% de la radiactividad de los reactores dañados, en el momento del accidente, terminó en el Pacífico y que una pequeña fracción de esta cantidad se encuentra en el fondo del océano mientras que toda la demás se ha ido esparciendo sobre todo por el Pacífico Norte, aunque otras fuentes también hablan de que ya se ha extendido por todo el Pacífico y, consecuentemente, también ha llegado a todos los océanos del planeta.

A todo esto se suma que hay que tener en cuenta que los cuatro edificios de los reactores de Fukushima quedaron estructuralmente dañados por el terremoto y el tsunami, así como por las explosiones de hidrógeno posteriores. Por lo tanto, si hubiera un terremoto superior a 7 grados de la escala de Richter, algo que no sería para nada imposible debido a las fallas tectónicas y a la alta sismicidad de Japón, podría haber un colapso de estas estructuras, lo cual conllevaría una liberación masiva de radiación prácticamente inimaginable.

A nivel global, otro de los grandes problemas es la gran crisis que sufre la industria nuclear debido a que ha habido y siguen habiendo muchos proyectos de reactores fallidos, muchos problemas de costosa solución en muchas instalaciones, que están envejeciendo y llegando a edades que deberían suponer su cierre y todos los grandes inconvenientes que provoca el almacenamiento de las grandes cantidades de residuos radiactivos y altamente contaminados. Todo ello incrementa los problemas de este sector y los efectos negativos, a nivel de seguridad y mantenimiento, que pueden ser provocados por posibles grandes deudas o incluso quiebras de las grandes industrias de la energía nuclear.

Fuentes:


viernes, 10 de febrero de 2017

Eventos destacados del mes de febrero

Publicado por David Arbizu

LOS RÍOS ATMOSFÉRICOS
Los ríos atmosféricos son grandes vías de aire húmedo en movimiento que se desplazan sobre los océanos del mundo. Se originan en los trópicos y transportan vapor de agua hacia las zonas extra tropicales. Pueden tener miles de kilómetros de longitud, desde dos mil a diez mil kilómetros, un promedio de cuatrocientos de kilómetros de anchura y se considera que pueden transportar una cantidad de agua mucho mayor que el río Amazonas. 

En color azul vemos un río atmosférico que cruza el Atlántico hacia Europa

A pesar de que, sobre el mapa, pueden parecer estrechas líneas atmosféricas poco importantes comparadas con el tamaño que pueden tener otros flujos o formaciones de borrascas o anticiclones, tienen un papel vital para todos los ecosistemas del planeta y llegan a transportar la mayor parte del vapor de agua que se mueve horizontalmente fuera de los trópicos de la Tierra. Ellos son los responsables de gran parte de las precipitaciones y de que ese vapor de agua llegue a latitudes medias, tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur. Cuando el río atmosférico entra en el continente y se eleva por la orografía del terreno, principalmente por las cadenas montañosas cercanas a los litorales, el enfriamiento del vapor de agua produce la precipitación en forma de lluvia. Al igual que los ríos que surcan la superficie de la Tierra, los ríos atmosféricos pueden tener mayor o menor caudal, así que pueden generar lluvias beneficiosas y no destructivas pero también lluvias torrenciales que causen inundaciones, desprendimientos de tierra y otros daños.
Los ríos atmosféricos más conocidos y estudiados son el que cruza el Atlántico desde el Caribe afectando Europa y el que se origina en el Pacífico, cerca de Hawái y llega a California, conocido como Pineapple Express.
En la siguiente imagen vemos una representación del río atmosférico entrando por la costa de California y cómo al encontrar las montañas se eleva, se enfría y se genera la lluvia.


Durante este invierno ya son varios los ríos atmosféricos que han llegado a California y, gracias a sus lluvias, el estado se está recuperando de la grave sequía afianzada desde hace cinco años. Esta sequía se ha ido fortaleciendo debido a un sistema de alta presión que ha estado anclado frente a la costa de California y que ha estado desviando las tormentas y los ríos atmosféricos hasta que se ha ido debilitando. Ahora, con la llegada de los ríos atmosféricos, las lluvias están llenando los lagos y, consecuentemente, recuperando los caudales de los ríos, así como las nieves de las montañas, aunque todavía falta mucho para que se empiecen a recuperar las aguas subterráneas y los acuíferos que han sido inconscientemente explotados y casi aniquilados.

La siguiente imagen representa un río atmosférico de este mes de febrero de 2017, donde se observa el gran flujo de humedad que se mueve en la parte baja, que representa toda la zona tropical y cómo se genera la corriente que entra en el continente.

El otro río atmosférico más conocido es el que cruza el Atlántico desde el Golfo de México para traer tormentas y lluvia a Europa. Este río puede llegar a afectar desde el norte de África hasta Inglaterra e Irlanda y adentrarse hacia el centro de Europa. 

Durante este invierno de 2017 hemos visto como grandes tormentas con lluvias torrenciales y fuertes nevadas afectaban la Península Ibérica y gran parte de Europa. Esta situación extrema se debe al desequilibrio de los patrones climáticos globales, en parte debido a que cada vez hay menor diferencia de temperatura entre los Polos y el Ecuador del planeta, una situación donde también tiene gran parte de influencia la baja actividad solar, el deshielo, que permite que grandes corrientes de calor suban por el Atlántico Norte y lleguen al Ártico y, como ya he nombrado en muchos artículos, la ralentización del Cinturón Oceánico, algo que se observa especialmente al sur de Groenlandia y en toda la zona de Islandia. Se podrían enumerar muchos otros desequilibrios de sistemas y patrones que afectan al clima, como la corriente polar Jet Stream, que se ve afectada por todos los factores que acabo de nombrar, cuyas ondulaciones y desequilibrio provocan el descenso de grandes masas de aire polar y, tal como hemos experimentado hace poco en España, de aire que proviene de Siberia. Cuando toda la carga de vapor de agua de un río atmosférico se encuentra con condiciones de aire muy frío en altura es cuando se producen estas tormentas tan destructivas y duraderas.
En la siguiente imagen se observa el río atmosférico que llegó a Europa entre el día 5 y 8 de este mes.

Otros factores que favorecen o desfavorecen que se formen los ríos atmosféricos y que lleguen con mayor o menor fuerza a los continentes son los patrones de bajas presiones y altas presiones típicos de cada sistema oceánico. En el caso del Atlántico Norte tenemos la Oscilación del Atlántico Norte, que depende de la diferencia de presión atmosférica entre la borrasca de Islandia y el anticiclón de las Azores. En el caso del Pacífico también existen las bajas presiones de las Islas Aleutianas y los anticiclones que se forman en el sur de California, así como todos los efectos de los fenómenos de El Niño o La Niña. También en el Índico existe el Dípolo del Océano Índico, que principalmente se basa en las diferencias de presión atmosférica entre la zona de la costa este de África e Indonesia.

Por último quisiera hacer referencia a recientes estudios que alertan de que el desequilibrio actual, debido al cambio climático, va a generar situaciones cada vez más extremas que también afectarán a los ríos atmosféricos, lo cual significa que, al igual que pasa con los tornados, puede ser que no aumenten en número pero sí en potencia y en aglomeración, pudiendo tener, por un lado, períodos con llegadas continuas de intensos ríos atmosféricos y, por otro lado, períodos con falta de lluvias y el consecuente estrés hídrico.

El mapa que sigue a continuación muestra la formación de ríos atmosféricos a nivel planetario.


Fuentes:
http://www.bognorphoto.com/rios-atmosfericos-remojo-california-como-clima-caliente.html

martes, 24 de enero de 2017

Eventos destacados del mes de enero

Publicado por David Arbizu

EL ENFRIAMIENTO GLOBAL: INICIO DE UNA MINI EDAD DE HIELO
En el hemisferio norte de la Tierra, estamos siendo testigos de un invierno extremadamente frío, con tormentas polares que cada vez descienden más al sur y que no solo afectan a Norteamérica, tal como sucedió durante el invierno del 2015-6 sino que ahora también afectan a toda Europa, incluyendo los países del Mediterráneo. Además, ha habido un inusual descenso de las temperaturas y ha nevado en países de Oriente Medio y de África. Todo ello fortalece y confirma lo que hace años que están diciendo muchos científicos, que hemos entrado en un proceso de enfriamiento del planeta que nos lleva a una glaciación. 

En parte, parece extraño hablar de enfriamiento del planeta y de que nos acercamos a una mini edad de hielo o glaciación cuando en casi todas las noticias y artículos sobre el cambio climático se habla del calentamiento global. Algunos científicos trabajan para demostrar que el calentamiento global es una realidad indiscutible, pero otros prácticamente lo niegan y lo vinculan a manipulaciones de organizaciones científicas al servicio de gobiernos o instituciones que están sacando un beneficio propio y dan fuerza a la expansión de la teoría del calentamiento global cuando, en realidad, ya hace años que la Tierra afronta una situación, sobre todo debido al ciclo de mínimo solar que experimenta el Sol, que la conduce a una mini edad de hielo. 


Muchos estudios de meteorólogos y astrofísicos demuestran que la actividad solar está disminuyendo a un ritmo más rápido que en cualquier otro momento de la historia. Los científicos prevén que esta tendencia continúe durante los próximos años, alcanzando un mínimo entre 2019 y 2020 y que tendrán que pasar hasta 15 años para que el Sol vuelva a tener una actividad normal.

La disminución de la radiación y energía del Sol y los cambios de su campo magnético, que debilitan la atracción magnética sobre la Tierra, provocan muchos trastornos y desequilibrios sobre nuestro planeta, muchos de los cuales podrían generar situaciones también determinantes para el desarrollo de una glaciación. Por ejemplo, una menor atracción magnética sobre las placas tectónicas significa una mayor acumulación de presión por debajo de la corteza terrestre y que puedan suceder más terremotos y de mayor grado. Un mayor movimiento de las placas tectónicas también significa mayor movimiento del magma y posiblemente, mayor actividad volcánica con grandes erupciones, cuyas enormes nubes de ceniza cierran el paso a los rayos solares provocando un enfriamiento en el planeta. Otro ejemplo que produciría una bajada de las temperaturas y un enfriamiento global del planeta sería la disminución del ozono atmosférico, que es lo que mantiene calientes las corrientes de aire y se forma gracias a los rayos ultravioletas que emite el Sol. Si la actividad solar es intensa, se produce mucho más ozono gracias a las llamaradas solares, pero si esta actividad disminuye, también lo hace la cantidad de ozono atmosférico, motivo por el cual es más difícil mantener calientes las capas bajas de aire de la atmósfera.

La baja actividad solar también facilita la llegada de rayos cósmicos, provenientes de fuera de nuestro sistema solar, que normalmente son controlados y tamizados por la Heliosfera, que es como una burbuja magnética en cuyo interior se encuentran todos los planetas de nuestro sistema solar y cuyo extremo, la Heliopausa, es una zona donde el viento y partículas solares interaccionan con los vientos y energías procedentes del espacio interestelar. Estos rayos cósmicos afectan a la rotación y movimientos de la Tierra, a su interrelación con el Sol y al desarrollo del cambio climático.

Representación de la Heliosfera, la Heliopausa y el Espacio Interestelar

Aunque todo lo expuesto hasta ahora habla particularmente de la relación Tierra-Sol como causa de una próxima mini edad de hielo, creo que no debemos dejar a un lado todo lo que está pasando en nuestro planeta y todo lo que la actividad humana está provocando. La emisión de gases de efecto invernadero es indiscutible, así como la gran contaminación de toda la biosfera, las fugas radiactivas, el abuso de recursos y todo lo que está generando un aumento de las temperaturas que conlleva desajustes fenológicos, el deshielo de los casquetes polares, del permafrost y de los grandes glaciares de las montañas, las sequías y todo ese gran desequilibrio en forma de olas de frío o calor y también de tormentas con lluvias torrenciales o un elevado estrés hidrológico por la falta de lluvia. Todo este desequilibrio, debido a la agresión del hombre sobre la biosfera, también es responsable de que el deshielo del Ártico y de Groenlandia esté afectando al Cinturón Oceánico en el norte del Atlántico y que se pueda estar ralentizando afectando a los patrones climáticos globales.

Se puede decir que el desequilibrio que sufre el propio planeta también afecta a su relación con el exterior, porque ese desequilibrio también llega a la magnetosfera de la Tierra y a la capa de ozono atmosférico. Por ejemplo, se ha comprobado que en Islandia el deshielo está provocando que la isla se eleve, lo cual supone menos presión sobre la placa tectónica sobre la que se asienta y también un cambio en el movimiento de los fluidos magmáticos, algo que, si observamos a la Tierra como un solo ser completo, por lógica va a tener una reacción interna y va a generar una redistribución para volver a un nuevo equilibrio. También algunos científicos consideran que el deshielo del Ártico está vinculado con el desequilibrio y ondulaciones de la corriente en chorro o jet stream debido, en parte, a que ahora las aguas del Mar de Barents, entre el norte de Escandinavia y el este de Rusia, tienen una mayor parte de su superficie sin hielo, lo cual facilita que el aire caliente que llega desde el sur se mantenga más tiempo y llegue más al norte. Según esta teoría, las aguas cada vez más abiertas del Ártico provocarían una liberación de energía de calor en la atmósfera, alterando los patrones climáticos.

En la siguiente imagen se muestra el desequilibrio de la corriente jet stream con sus ondulaciones que provocan la bajada de aire Ártico y el bloqueo del sistema de alta presión con temperaturas más cálidas sobre Groenlandia.


Todo este desequilibrio de la biosfera, con estos cambios y movimientos que pueden estar realizando grandes masas de tierra y también de agua, también afectan a los movimientos del planeta y a su eje de rotación. Estudios realizados sobre anteriores grandes y pequeñas glaciaciones de nuestro planeta
demuestran la importancia de los cambios en los movimientos del planeta, tanto en su rotación, en su excentricidad como en su bamboleo, ya que implican una llegada y distribución distinta de los rayos solares sobre la Tierra y suponen, por un lado, la producción de hielo en lugares nuevos y, por otro lado, el deshielo en lugares que antes estaban cubiertos de hielo y el incremento del nivel de los océanos favoreciendo fenómenos de inversión térmica de carácter súbito y afectando a la duración y contraste de las estaciones. Se ha comprobado que existe una conexión lógica entre el incremento del nivel del mar y el comienzo de una etapa glacial. 

Las previsiones que algunos expertos realizaron hace años se van cumpliendo. Ellos explicaban que entre 2015 y 2016 finalizaría la experiencia del calentamiento global, con temperaturas globales en alza y empezaría un descenso de temperaturas, sobre todo a partir de diciembre de 2017. Consideran que el enfriamiento se agravará a partir del año 2020 con el desarrollo del fenómeno de La Niña, que es un patrón de frío que ahora también se está produciendo. También afirman que esta mini-glaciación va a afectar a ambos hemisferios de la Tierra, porque también ya está afectando a la Antártida. Para estos científicos, las glaciaciones forman parte de los ciclos naturales de la Tierra en relación con la actividad del Sol y normalmente son ciclos que pueden durar miles de años, al igual que los ciclos que denominan "periodos cálidos interglaciares", durante los cuales hay una expansión de la biosfera y de la vida en el planeta, un ciclo durante el cual hemos nacido y en el que vamos a experimentar, esperemos que lo menos traumáticamente posible para todas las formas de vida del planeta, una mini-edad de hielo.
Cataratas del Niágara prácticamente heladas durante el pasado invierno 

Fuentes:

miércoles, 4 de enero de 2017

Eventos destacados del mes de enero

Publicado por David Arbizu

EL DESAJUSTE FENOLÓGICO Y LA PÉRDIDA DE HÁBITATS
La fenología es la ciencia que estudia los fenómenos biológicos que se presentan periódicamente, acomodados a ritmos estacionales y que tienen relación con el clima y con el curso anual del tiempo atmosférico en un determinado lugar. La fenología estudia cómo cambian las fechas en las que ocurren los diferentes fenómenos naturales (migración, reproducción, floración, fructificación, aparición de los insectos, etc.) que se repiten año tras año y que están muy influenciados por las condiciones meteorológicas, principalmente por el factor temperatura. 

 Migración de flamencos

Actualmente hay un gran interés y también preocupación por lo que se conoce como “desajuste fenológico”, que es el desequilibrio que se produce cuando el calendario de las etapas de la vida de un organismo cambia en relación con el de las etapas de la vida de otras especies asociadas. En otras palabras, las especies que han mantenido sincronizados sus ciclos de vida ya no están sincronizadas. Ahora se están experimentando y observando muchos desajustes, desequilibrios, fenológicos, la mayoría de los cuales tienen una relación directa con el calentamiento global y ya se puede considerar que forman parte de la sexta extinción masiva que está sucediendo en nuestro planeta y que, debido a que la acción del hombre es la que mayormente está provocando estos fenómenos, también forman parte de las características que definen la nueva era del Antropoceno.

Generalmente, un desajuste fenológico casi siempre estará vinculado a una pérdida o deterioro de un hábitat natural, de un ecosistema, algo que pueden provocar muchos factores, la mayoría de los cuales, en la actualidad, están provocados por la acción del hombre. Aunque se hable del aumento de las temperaturas como factor principal de los desajustes fenológicos, hay muchos otros factores que los pueden provocar como, por ejemplo, cambios en las corrientes oceánicas; cambios en los patrones atmosféricos; exceso de tormentas con lluvias torrenciales; sequías extremas; fugas y contaminación debido a actividades de extracción de materiales subterráneos y submarinos, como el fracking y la minería; excesos en la caza y/o la pesca; introducción de especies no autóctonas facilitando la aparición de plagas; brotes y expansión de nuevas enfermedades; contaminación por explotaciones agrícolas o ganaderas; usurpación de áreas naturales para urbanizarlas; construcción de carreteras y presas, etc.


Frente al cambio y deterioro de su hábitat, de sus condiciones de vida, una especie puede responder de tres formas distintas: desplazarse, adaptarse o extinguirse. Debido a la aceleración del cambio climático, se está observando que muchas especies se están desplazando, normalmente hacia el norte buscando climas más fríos, ya que la adaptación requiere unos plazos de tiempo prolongados de los que, en general, no disponen. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que muchas especies no pueden desplazarse o no tienen facilidad para hacerlo y se constata que hay una extinción continua y diaria de especies que no pueden sobrevivir a las nuevas condiciones.

Un desajuste fenológico siempre va a producir otro desajuste, ya sea en el propio hábitat natural de la especie o especies afectadas como en otro hábitat, en el caso de un desplazamiento o migración forzada. Cuando una especie tiene que desplazarse para sobrevivir, normalmente queda extinguida o bajo unas condiciones de supervivencia muy limitadas en el área donde habitualmente residía, llegando a lo que se llama una “extinción local”. En otras ocasiones, lo que sucede es que se genera una plaga, ya sea por la falta de depredadores de una especie invasora o porque las condiciones climáticas favorecen la reproducción y expansión de una especie. Esto es muy común en insectos y todo tipo de parásitos, que se están viendo favorecidos por el aumento de las temperaturas y no tan solo aumentan sus poblaciones en sus hábitats naturales sino que se están expandiendo y llegando a zonas donde habitualmente no podían sobrevivir por las bajas temperaturas, pero que ahora el calentamiento global ha elevado lo suficiente como para que puedan expandirse y provocar grandes plagas que ponen en peligro la supervivencia de gran cantidad de especies que no están preparadas para afrontar la incursión de nuevos parásitos o depredadores. Este es el caso de muchos insectos llamados “perforadores”, que provienen de zonas tropicales y que ahora están aniquilando grandes bosques de Norteamérica. También es el caso de la expansión de la oruga procesionaria, sobre todo en toda la cuenca mediterránea.

Nidos de oruga procesionaria

Para finalizar, voy a exponer dos casos concretos y simbólicos de desajuste fenológico:
El primero hace referencia al mundo vegetal, ya que normalmente nos es más fácil imaginar este tipo de situaciones afectando al mundo animal. Tal como antes he mencionado, algunas especies de árboles de los grandes bosques de Norteamérica están siendo atacadas mortalmente por parásitos y, cuando el árbol muere y cae al suelo, la luz solar golpea la superficie y crea nuevas condiciones en el suelo, condiciones que van a afectar a la microfauna y, consecuentemente, a la macrofauna, generando un cambio en el ecosistema. Si, además, los árboles caídos protegían un arroyo de la luz solar, después de su caída la luz solar hará que aumente la temperatura del agua y podrá provocar una alteración en especies y plantas que requieran una temperatura más fría para sobrevivir o para reproducirse. Un factor más a tener en cuenta es que la caída de los árboles va a dificultar la subsistencia de otros animales que viven en ellos y hará que las aves tengan dificultades para encontrar lugares donde construir sus nidos. 
Otro ejemplo, que muestran las imágenes que aparecen al final de este párrafo, es el del equilibrio necesario que debe haber entre la producción de hojas de roble, los ciclos de eclosión de huevos de polillas y el crecimiento de las crías del pájaro “carbonero común”. Podemos observar en las gráficas la relación y dependencia entre la fecha de puesta de los huevos, la fecha de eclosión tanto de los huevos del ave como de las polillas y la nutrición de los polluelos y su crecimiento. Al mismo tiempo, la eclosión de los huevos de las polillas depende de la producción de hojas de roble, de las que se alimentan. El calentamiento adelanta la producción de hojas de roble y el nacimiento de las polillas creándose un desajuste con la eclosión de los huevos del carbonero común. Este desajuste también afectará a los depredadores del carbonero común creándose una reacción en cadena.

La primera imagen muestra la situación normal de ajuste biológico entre los ciclos de eclosión de huevos de polillas en respuesta a la producción de hojas de roble y demanda de alimento por los polluelos de carbonero. La segunda imagen muestra el desajuste en las interacciones biológicas entre hojas, orugas y polluelos de carbonero, a consecuencia del cambio climático.
Situación normal de ajuste biológico


Desajuste entre las interacciones biológicas

El cambio climático, la crisis planetaria, que estamos experimentando, nos está mostrando con absoluta claridad la estrecha y directa relación y vínculos que hay entre todas las formas de vida de la Tierra, entendiendo por forma de vida al propio planeta con todos sus sistemas preparados para mantener en equilibrio la biosfera. Por lo tanto, el más pequeño desajuste fenológico finalmente va a acabar afectando a toda la biosfera, a toda la supervivencia de todas las especies y al funcionamiento de todos los sistemas y patrones que mantienen la fuerza de vida de este planeta. 

Fuentes:

sábado, 10 de diciembre de 2016

Eventos destacados del mes de diciembre

Publicado por David Arbizu

LA BURBUJA DEL PACÍFICO
Nicholas Bond, meteorólogo investigador de la Universidad de Washington en Seattle y climatólogo del estado de Washington, describe así la burbuja de agua caliente del Pacífico: “Es una gran masa de agua en el noreste del Océano Pacífico que está mucho más caliente de lo normal. No tiene fronteras o límites bien definidos, pero es un área que, a veces, se ha extendido desde Baja California hasta el mar de Bering. Al menos tiene 1.600 km. de ancho y puede llegar a los 300 mts. de profundidad”. 

Temperatura promedio de la Burbuja del Pacífico entre agosto de 2014 y julio de 2015 


Esta gran burbuja se detectó a partir del otoño de 2013 y desde entonces se ha quedado aposentada frente a la costa del Pacífico de América del Norte. Se trata de un enorme volumen de agua cuya temperatura promedio ha llegado a elevarse 2,5ºC por encima de lo normal, aunque ha habido mediciones que han llegado a los 5ºC de diferencia sobre el promedio considerado estable o saludable.

Durante todo el año 2014 ya se pudieron observar las graves perturbaciones que esta burbuja caliente ocasionaba sobre el clima, sobre la calidad y pureza del agua, sobre las corrientes oceánicas, sobre la vida silvestre acuática y terrestre y sobre el ser humano en todos los aspectos, desde los referentes a la salud hasta los aspectos económicos. Durante el año 2015, la fuerza del fenómeno de El Niño, un patrón atmosférico relacionado directamente y, sobre todo, con el océano Pacífico, potenció los efectos de la burbuja creando graves desequilibrios y destrucción en ecosistemas, en la cadena alimentaria y en los patrones que rigen los diversos sistemas que mantienen la biosfera planetaria. 


Formaciones de agua caliente durante el fenómeno de El Niño

¿Qué provoca la creación de esta burbuja?
Para responder esta pregunta podría llegar a enumerar todos los sistemas y partes que componen y rigen la biosfera de la Tierra, ya que todo está vinculado y sería difícil considerar dónde empieza el desajuste. Para explicarlo de una forma sencilla, ya hace algunos años que los patrones climáticos han ido cambiando, principalmente debido al cambio climático y uno de los resultados de esos cambios fue una cresta de presión muy alta, fuerte y persistente, que se generó sobre el norte del Pacífico entre finales de 2013 y principios de 2014 y bloqueó el paso de las tormentas y vientos habituales en toda esa zona. Este bloqueo supuso una menor extracción de calor desde el océano a la atmósfera y que las corrientes frías y profundas no pudieran subir a la superficie, creándose así un estancamiento que conllevaba la formación y crecimiento de esa gran área de agua caliente.

Este bloqueo también afectó y afecta a la corriente de California, una corriente de agua que fluye desde el Golfo de Alaska a lo largo de la costa oeste. Se podría decir que esta corriente es como lo contrario a la corriente del Golfo, ya que mientras que la corriente del Golfo envía agua cálida hacia el norte de Europa, la corriente de California envía el agua fría hacia el sur del este del Pacífico. Esta corriente es la causa de los veranos frescos y condiciones de niebla de las costas del norte de California y Oregón y está vinculada con vientos que llegan desde la superficie de la tierra y empujan las aguas de la costa hacia el interior del océano permitiendo que las aguas ricas en nutrientes puedan subir, desde el fondo del océano, hacia la superficie. Todo ello forma parte de una estructura vinculada, entrelazada, que a su vez provoca un enorme crecimiento del plancton, la base de la cadena alimentaria local y crea un ambiente próspero para peces, aves y mamíferos marinos. 

La burbuja y la corriente de California

Como es fácil de imaginar, la burbuja tiene efectos de ámbito local y también de ámbito planetario. Un efecto de nivel global tiene que ver con la corriente de aire “jet stream”, ya que la alta presión y el calor deforman esta corriente creando oscilaciones que contribuyen a la sequía de California, manteniendo el aire caliente y seco sobre esa región, pero que también provocan el descenso de tormentas polares sobre el noreste de los Estados Unidos. Además, este desequilibrio de la corriente jet stream está relacionado con las altas temperaturas que se están registrando en Alaska y en el Ártico y con el deshielo que también afecta Groenlandia y que crea una especie de burbuja de agua fría y con bajo contenido de sal que está frenando el cinturón oceánico y trayendo inviernos que cada vez serán más fríos en Europa. 

Otro trastorno relacionado con la burbuja es el blanqueamiento masivo de los corales de Hawái, algo que también afecta a la supervivencia de la vida marina y a la subida del nivel del mar, ya que los corales forman una barrera protectora frente a las costas que frena y suaviza las corrientes.

Uno de los problemas más graves con grandes repercusiones es el bloqueo para subir a la superficie que encuentran las aguas frías ricas en nutrientes del fondo del océano. Por un lado, el plancton y toda la cadena alimentaria dependen de esos nutrientes y, por otro lado, el calor y la falta de nutrientes facilitan el crecimiento y expansión de algas tóxicas. Esto se observó durante el año 2015 con el mayor brote de algas jamás registrado, que se extendía desde el centro de California hasta la Columbia Británica y sur de Alaska. Estas algas producen ácido domoico, la neurotoxina responsable de los varamientos de mamíferos marinos generalizados y de los cierres de pesquerías de mariscos, ya que los niveles alcanzados forzaron la prohibición de la pesca de cangrejo y captura de almejas a lo largo de toda la costa. También se observó que sardinas, anchoas y otros peces que se alimentan de las algas y otros microorganismos podían acumular la toxina, lo cual supone la entrada plena en la cadena alimentaria. De entre los animales más perjudicados, destacan las aves marinas y los leones marinos, cuyo número se ha reducido drásticamente y ya se teme por la supervivencia de estas especies, especialmente por la de los “leones marinos estelares” que viven en la zona de las Islas Aleutianas.

Leones marinos estelares

A principios de 2016, los científicos pensaron que la burbuja se estaba desvaneciendo, sobre todo basándose en las imágenes térmicas por satélite que mostraban una disminución de las temperaturas en toda la zona y no detectaban aguas anormalmente cálidas. Sin embargo, las imágenes térmicas por satélite solo realizan una lectura hasta 40 mts. bajo la superficie y, al realizar mediciones directamente sobre el agua, se ha constatado que la burbuja sigue ahí y que se ha deslizado bajo la superficie del océano, a unos 150 metros. De hecho, este verano pasado han seguido las floraciones de algas y se han observado migraciones anómalas de crustáceos y peces, así como la mortandad de muchas aves, leones marinos y otros mamíferos marinos.
La llegada de vientos más fríos ha enfriado la superficie, pero la burbuja sigue allí y se cree que sus efectos dañinos van a persistir. Con el desarrollo del fenómeno La Niña, un patrón frío, habrá que ver si la burbuja se va debilitando o si se mantiene, algo que los científicos no pueden predecir y que, de momento, seguirá siendo una formación muy perjudicial para las formas de vida y el equilibrio y supervivencia de ecosistemas y de la propia biosfera.  


Fuentes:

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Eventos destacados del mes de noviembre

Publicado por David Arbizu

LA SEXTA EXTINCIÓN MASIVA 
Después de 66 millones de años, cuando hubo la que se conoce como Extinción del Cretácico-Terciario o quinta extinción masiva, la Tierra se enfrenta a la sexta extinción masiva.
Muchos científicos, tanto a través de estudios particulares como de informes realizados a través de varias organizaciones, están alertando desde ya hace bastantes años que el planeta está experimentando una extinción masiva de especies. Se considera que, durante el siglo 20, el ritmo de extinción de especies ha sido hasta 100 veces mayor de lo que se podría considerar un ritmo normal o natural. Existe un indicador del estado mundial de la diversidad biológica llamado Índice del Planeta Vivo (Living Planet Index), que se basa en las tendencias de las poblaciones de vertebrados de todo el mundo y que está manifestando que para el año 2020 se puede llegar a una extinción del 67% de las especies.

No es difícil llegar a la conclusión de que esta extinción masiva tiene una relación directa con el impacto que genera el ser humano en el planeta y que este impacto está provocando que las especies se estén extinguiendo a una velocidad sin precedentes en la historia de 4,5 mil millones de años de la Tierra. En 1798, Thomas Malthus, un clérigo y erudito británico, ya escribió un ensayo donde describió y popularizó la idea de que llegaría un momento en que el enorme número de seres humanos que habitarían el planeta finalmente superaría la capacidad de producir alimentos, algo que está vinculado con la ocupación y destrucción de los espacios naturales, de los ecosistemas y de las formas de vida. 


Está claro que la causa de la sexta extinción masiva se puede observar en la “huella ecológica” que el ser humano está dejando en la Tierra. Tal como dice el profesor Johan Rockström, director ejecutivo del Centro de Resiliencia de Estocolmo, al hablar de los seres humanos: “Ya no somos un pequeño mundo en un gran planeta. Ahora somos un gran mundo en un pequeño planeta, donde hemos alcanzado un punto de saturación”. La superpoblación humana está ahogando al planeta y, tal como explico al hablar del Antropoceno en mi anterior artículo de este mes, el desarrollo industrial, la extracción de materiales del interior de la Tierra, la contaminación y el abuso excesivo sobre todo el planeta, desde sus espacios naturales hasta todas sus formas de vida, están impulsando el cambio climático y conllevan un trastorno negativo de la biosfera y de los sistemas que sostienen y equilibran la fuerza de vida del planeta. 


Según los investigadores, existen 5 factores principales que están ocasionando la extinción de la vida en el planeta: la pérdida de los hábitats, la sobreexplotación, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático. Dentro de estos factores principales encontraríamos otros como el daño ocasionado por la agricultura intensiva y la explotación forestal; la caza furtiva y la explotación de animales; la gran destrucción causada por la pesca, tanto en ríos como en mares y océanos; la emisión de contaminantes que afectan sistemas vitales de muchas especies; la utilización de radares y otras ondas acústicas que desequilibran y perjudican mortalmente a muchos seres y, por nombrar uno más de los muchos que se podrían enumerar, la contaminación del agua, del aire y del suelo por productos farmacéuticos y otros químicos que acaban resultando mortales para los ecosistemas y las formas de vida. Todos los factores tienen una relación directa con el cambio climático y el calentamiento global, que, a su vez, favorece y retroalimenta el poder destructivo de dichos factores.
El ser humano no es consciente de que habita un planeta que también es una forma de vida y que esta forma es compleja y requiere sostener un equilibrio en todas sus partes y sistemas. 

Tal como declara Marco Lambertini, director general del Foro Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés): “La riqueza y diversidad de la vida en la Tierra es fundamental para los complejos sistemas de vida que la sustentan. La vida es el soporte de la propia vida, de sí misma y nosotros somos parte de esa misma ecuación. Si se pierde la biodiversidad, el mundo natural y los sistemas de soporte de la vida, tal como los conocemos hoy en día, colapsarán”.
Otro informe de WWF advierte que las pérdidas de la fauna tendrán un impacto en las personas e incluso podrán provocar conflictos. Esto ya se está observando en países que están sufriendo graves sequías, donde ya hay conflictos entre agricultores y habitantes por el uso y extracción del agua de los acuíferos. Según algunos analistas, la falta de recursos naturales junto con la inseguridad alimentaria comportará una competencia por esos recursos que hará que los conflictos se vayan incrementando.

Para acabar, quiero aportar un poco de energía positiva comentando otros informes que nos hablan de especies que están empezando a recuperarse, como, por ejemplo, algunas especies de tigres, el panda gigante y el lince; hay muchas organizaciones luchando por la protección de muchas especies y áreas naturales, tanto en los océanos como en los continentes. Otras especies de animales parece que van consiguiendo adaptarse a los cambios, sobre todo climáticos, como es el caso del oso polar, que parece que se está desplazando hacia el sur desde el Ártico y se está relacionando con el oso grizzly, de manera que se han observado osos que originan una nueva especie que se llama “pizzly” o “grolar”. 

Oso Grolar 
Si el ser humano tuviera un nivel de conciencia más elevado sabría que todas las especies son igual de importantes porque todos los seres vivos de la Tierra estamos conectados y creamos el equilibrio de la vida entre todos. Así que no solo deben preocuparnos las abejas, aunque sean animales de gran valor e importancia, porque pensemos que sin ellas no habrá polarización y no tendremos frutas ni miel; la existencia de las abejas también depende del equilibrio del bosque y de las plantas, de que encuentren alimento, de que puedan construir sus colmenas, de que también existan otros animales y, por supuesto, de que tengan depredadores, pero depredadores naturales, porque la biosfera del planeta está preparada para mantenerse en equilibrio y armonía; solo falta una comprensión más elevada de la raza humana. 



Fuentes: