lunes, 27 de marzo de 2017

Eventos destacados del mes de marzo

Publicado por David Arbizu

LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO LLEVAN AL PLANETA A UNA CONTINUA AGITACIÓN QUE SUPERA LA COMPRENSIÓN DE LOS METEORÓLOGOS
La Organización Mundial de Meteorología (OMM) acaba de publicar su “Declaración sobre el Estado del Clima Global en 2016”, un estudio exhaustivo sobre eventos, patrones y desajustes climáticos. Según la OMM, las temperaturas récord de calor que experimentamos en 2016 y que continúan en 2017, han convertido al mundo en un “territorio realmente inexplorado”.

En otoño de 2016 las previsiones eran que las temperaturas globales podrían empezar a tener una tendencia a la baja durante el año 2017, ya se daba por finalizado el fenómeno de El Niño y había muchos indicativos para prever que iba a iniciarse el fenómeno de La Niña, que es un patrón frío que conllevaría un debilitamiento del calor sin precedentes que estamos experimentando a nivel global. Pero lo que los científicos están comprobando es que no se cumplen sus previsiones, que los patrones climáticos no siguen las pautas y estructuras que hasta ahora los habían definido y que se encuentran ante un sistema climático desconocido que desafía los límites de su comprensión. Lo que sí saben y expresan los científicos es que el cambio climático está provocado principalmente por el calentamiento global y que son las actividades humanas las que lo están impulsando. Tal como declara Jeffrey Kargel, glaciólogo de la Universidad de Arizona: “La Tierra es un planeta en agitación debido a los cambios causados ​​por el hombre en la atmósfera”, a lo que añade: “En general, cambiar drásticamente las condiciones no ayudan a la civilización, que se nutre de la estabilidad”. También son impactantes las palabras de David Carlson, director del programa mundial de investigación sobre el clima: “Después de que el potente El Niño de 2016 se disipara, hoy asistimos a otras alteraciones en el mundo que no logramos dilucidar, estamos al límite de nuestros conocimientos científicos sobre el clima”.

El mapa que sigue a continuación informa sobre las condiciones de altas temperaturas por encima de los promedios registrados y también sobre los registros mínimos de extensión de hielo en los polos. 



En general, la situación actual que muestran los primeros meses del año 2017 es que las temperaturas siguen siendo más elevadas de lo normal, que en los casquetes polares se mantienen las olas de calor, que el hielo marino ha llegado a mínimos récord y sigue aumentando el nivel del mar. Al mismo tiempo, somos testigos de tormentas con lluvias torrenciales que pueden llegar a cualquier lugar del planeta, incluso donde históricamente nunca han sido habituales y también en lugares donde todavía están bajo los efectos de sequías muy severas. Algo que también llama la atención son los fuertes vientos que han afectado a muchas partes del globo provocando tornados, trombas marinas, ciclones y vientos huracanados que han causado daños y han potenciado mareas y oleajes que han inundado muchas ciudades costeras. Otro factor donde vemos modificaciones de los patrones climáticos habituales son las temperaturas. Por un lado, cada vez hay menor contraste entre las temperaturas de los polos y el ecuador y, por otro lado, vemos que hay zonas donde el invierno ha sido más cálido de lo esperado y otras, como algunas zonas de Oriente Medio, donde las temperaturas han sido inusualmente bajas, como los 5ºC negativos registrados en Catar el pasado 5 de febrero. También observamos un incremento de la fuerza y acción del elemento fuego, ya que cada vez hay más volcanes en erupción y mayor movimiento magmático bajo la superficie y, en relación directa con la actividad volcánica, hay un aumento de la actividad sísmica en muchas partes del planeta, aunque predomina especialmente, junto con la actividad volcánica, en toda la zona del Anillo de Fuego, donde la gran Placa del Pacífico, que es una placa marina, tiene muchas zonas de subducción sobre otras placas llamadas “mixtas” porque están cubiertas por corteza marina y corteza continental.

El siguiente mapa muestra los volcanes que estaban activos en el planeta el 25 de marzo. Se puede observar que la mayoría se encuentran en el Anillo de Fuego.


De algún modo podemos decir que se está generalizando un patrón de eventos extremos como resultado de la presión y desestabilización que la actividad humana provoca en el planeta y que estamos siendo testigos de que cada desajuste generado conlleva una reacción en cadena que puede afectar a todo el sistema climático global y a cualquiera de los subsistemas que lo componen. 
Algunos científicos consideran que el problema principal es el deshielo de los polos, que está provocando una modificación general de la circulación oceánica y atmosférica que afecta a su vez a las condiciones meteorológicas de otras regiones del mundo, pero si observamos la Tierra como un completo organismo dinámico y vivo vemos que todo está interconectado y que el problema principal es de todo el engranaje, porque todo se ve afectado y el verdadero origen es que la especie humana y su actividad en el planeta se han convertido en una fuerza global perjudicial. Por ejemplo, como raza humana, producimos más sulfuro que todos los volcanes del mundo juntos, liberamos más dióxido de carbono del que captura toda la Selva Amazónica, generamos zonas muertas en los océanos al contaminarlos, zonas muertas que van a dificultar el movimiento de las corrientes creando zonas estancadas con aguas muy calientes, lo que llamamos “burbujas”, que a su vez van a provocar mayor evaporación y que se formen mayores tormentas y ciclos desequilibrados y extremos de sequía y lluvias torrenciales. El impacto de la actividad humana afecta negativamente a los ecosistemas y hábitats, a las formas de vida y subsistencia de los animales y las plantas, a la cadena trófica, a la propia actividad humana e incluso a su supervivencia, lo cual incrementará los conflictos sociales a pequeña y gran escala conforme el clima extremo dificulte la obtención de alimentos y también de agua potable. 
¿Seremos capaces de frenar a tiempo y volvernos una fuerza global beneficiosa para el planeta y para todas las formas de vida, incluidos nosotros mismos? Está en nuestras manos.



Fuentes:

martes, 14 de marzo de 2017

Eventos destacados del mes de marzo

Publicado por David Arbizu

CARRETERAS Y CAMINOS HAN DIVIDIDO LA TIERRA EN MÁS DE 600.000 PEDAZOS
A finales del año pasado, un grupo internacional de científicos publicaron, en la revista Science, un trabajo a través del cual han confeccionado el primer mapa mundial de áreas naturales sin acceso por caminos o carreteras. Durante casi una década han analizado y puesto sobre el mapa 36 millones de kilómetros de vías terrestres, cuyos datos han obtenido principalmente del portal OpenStreetMap, que ofrece datos geoespaciales y de otros portales utilizados para contrastar la información obtenida.

Para desarrollar su estudio consideraron superficie natural sin acceso y fuera del impacto de las vías construidas por los humanos a todas las áreas situadas como mínimo a un kilómetro de cualquier camino o carretera. Con este criterio llegaron a la conclusión de que actualmente un 80% de la superficie de la Tierra está alejada de caminos o carreteras, pero esta superficie está increíblemente troceada en 600.000 partes, la mitad de la cuales ocupa menos de un kilómetro cuadrado. Además, de estos 600.000 pedazos considerados áreas naturales, solo un 9,3% están protegidos.

Los científicos también han señalado que tienen claro que la cifra de 600.000 se queda corta, porque no han obtenido datos actualizados ni fiables de muchas zonas geográficas y también porque la construcción de carreteras y caminos es incesante a nivel planetario y, tal como ellos mismos indican, construir una carretera significa seguir abriendo más caminos y vías, algo que se conoce como “desarrollo contagioso” o “efecto contagio”.

A continuación se observa el mapa global de las áreas sin acceso por carretera. El color azul indica los trozos especialmente amplios, aunque estas áreas están sobreestimadas por la falta de datos. Las áreas rojas son las que contienen muchas carreteras y las áreas azules las que están más libres, una gran parte de las cuales corresponde a zonas cubiertas por tundra, rocas o hielo.



Mapa global. (P. Ibisch et al., Science (2016))

Las vías terrestres construidas por el ser humano tienen un gran impacto medioambiental negativo con consecuencias hidrológicas y climatológicas. Además, provocan deforestación y destrucción de ecosistemas y vida vegetal y animal a lo largo del trazado de la vía. Para árboles y plantas, el camino o carretera crea un corte que reduce zonas de expansión, que pueden ser a nivel de superficie pero también a nivel de subsuelo, limita el acceso a recursos hídricos, genera dificultades de reproducción y polinización y provoca cambios en las vías fluviales y menor aprovechamiento de la lluvia. Para los animales supone un obstáculo en su hábitat natural que dificulta sus desplazamientos vitales, que pueden estar relacionados con alimentación, reproducción, zonas de recogimiento y protección, etc. 
Estas infraestructuras también aportan efectos muy dañinos relacionados con el ruido, la polución química, la mayor probabilidad de incendios, la posibilidad de que se formen asentamientos humanos que destruyan y desequilibren los hábitats y, sobre todo, los atropellos de animales.

Una de las soluciones al problema del atropellamiento de animales son los “pasafaunas” o “ecoductos”, viaductos que cruzan por debajo o por encima de las carreteras y permiten comunicar ambientes naturales fragmentados. En algunos lugares se ha comprobado que han dado buenos resultados, aunque algunos científicos consideran que son muy costosos y solo mitigan los grandes problemas que crean las carreteras.

Ejemplo de viaducto para facilitar el paso de la fauna

Para el equipo que ha realizado este trabajo es importantísimo que no se construyan más carreteras en las zonas que están libres de ellas y quieren que su trabajo sea una llamada a los responsables políticos de todo el mundo con competencias en la planificación y construcción de vías terrestres. En este sentido, el artículo publicado en Science recuerda que, según la Agencia Internacional de la Energía, el incremento mundial de la longitud de infraestructuras viarias será de más del 60% entre 2010 y 2050.

Ejemplo de la gran destrucción de terreno debido a la infraestructura viaria

Por último y no menos importante, mencionar las líneas de energía de la Tierra, las Líneas Ley, que también sufren el impacto del corte y la intromisión de la energía obstructora proveniente del asfalto, del tráfico, del desequilibrio del hábitat natural y la llegada de elementos contaminantes, algo que, al mismo tiempo, va a perjudicar el equilibrio y desarrollo del ecosistema y lo va a hacer más vulnerable al abuso e intromisión de la huella del hombre.


lunes, 27 de febrero de 2017

Eventos destacados del mes de febrero

Publicado por David Arbizu

EL DESASTRE DE FUKUSHIMA: ALARMA POR LOS ALTOS NIVELES DE RADIACIÓN
Dentro de muy pocos días, el 11 de marzo, se cumplirán 6 años del accidente nuclear de Fukushima. Con el paso del tiempo, desde que el gran tsunami impactó contra la central nuclear provocando explosiones en los edificios que albergan los reactores, fallos en los sistemas de refrigeración, triple fusión del núcleo y liberación de radiación al exterior, hemos sido testigos de la gran envergadura del problema, de que no existe una tecnología para limpiar y descontaminar las instalaciones y de que, al mismo tiempo, ha habido ocultaciones y presiones políticas, no solo en Japón sino a nivel global, para no hacer pública con total transparencia una situación que no solo afecta a Japón sino que alcanza a todo el planeta y que ya ha causado y seguirá causando enfermedades y muerte, tanto para las personas como para toda la vida que sostiene la biosfera planetaria.

A principios de febrero de este año, 2017, Tokio Electric Power Company o TEPCO, la compañía propietaria que gestionaba el funcionamiento de la central, anunció que se había descubierto un agujero de 1 metro de diámetro en la parte inferior de la vasija de presión en el reactor nº 2 y que, cuando se descubrió ese agujero, la medición de radiación estimada llegó a 530 sieverts por hora.

Imagen del agujero en el interior de la vasija del reactor nº 2

Ambas noticias son muy alarmantes. El agujero demuestra que la vasija de presión no ha contenido la fusión del reactor, algo impresionante teniendo en cuenta que la rejilla de contención aguanta temperaturas de hasta 1500ºC, y que el combustible fundido podría haber llegado a la parte más externa de la vasija de contención e incluso al subsuelo. Pero la noticia que disparó realmente las alarmas fue la medición de radiación de 530 sieverts por hora, que significa un gran aumento respecto a otras mediciones registradas y ya consideradas dramáticas, que habían llegado a los 73 sieverts por hora.

El sievert es una unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva teniendo en cuenta los efectos biológicos producidos. Para tener una idea de la gravedad de la situación, la cantidad máxima de exposición a la radiación permitida por la NASA para los astronautas durante toda su vida útil es de 1 sievert; una dosis de 1 sievert puede causar daños muy graves a la salud humana y una dosis única de 10 sieverts es prácticamente mortal en cuestión de semanas.

El 16 de febrero se envió un robot especialmente fabricado para soportar los altos niveles de radiación del interior de los reactores, pero no pudo realizar mediciones significativas debido a las condiciones extremas y, tras tres horas de funcionamiento, dejó de responder y los operadores lo tuvieron que abandonar dentro de la vasija de contención. Días más tarde se envió un segundo robot, pero el resultado fue el mismo y no se han podido obtener mejores imágenes ni datos útiles que permitan dar a conocer la verdadera realidad del estado del interior de las vasijas de contención y así poder desarrollar un método eficaz de limpieza y eliminación de todos los residuos y, principalmente, del combustible fundido para poder llegar a desmantelar el reactor.
Actualmente, el nivel de radiación es elevado en las zonas próximas a los edificios de los reactores 1, 2 y 3. El pasado 24 de febrero, el nivel de radiación cerca del reactor nº 3 era de más de 300 microsieverts por hora y cerca del edificio del reactor nº 2 era 137,6 microsieverts por hora, tal como muestra la imagen a continuación.


Tanto la compañía TEPCO como el gobierno de Japón intentan transmitir una sensación de control de la situación hablando de la pared de hielo, que esperan que acabe siendo eficaz para contener el flujo de agua contaminada hacia el océano, algo que no se ha conseguido, como también haciendo público que se ha reanudado la pesca en todas las regiones excepto una zona de 10 km alrededor de la central. Sin embargo, solo se ha conseguido que los dispositivos entren en el reactor nº 2 y no hay posibilidad de sondas similares en los reactores 1 y 3, que fueron gravemente dañados por las explosiones de hidrógeno que hubo el día del accidente. Además, el reactor nº 3 tiene aproximadamente 6,5 metros de profundidad de agua contaminada en el interior de la vasija de contención, un volumen mucho mayor que la acumulada en los reactores 1 y 2, por eso se está intentando fabricar un robot que pueda funcionar y pasar a través del agua.

Otro gran problema es el del agua contaminada, tanto la almacenada como la que se genera a diario. Tratar con agua contaminada requiere mano de obra significativa. Según TEPCO, alrededor de la mitad de las aproximadamente 6000 personas que trabajan a diario en la central nuclear están involucradas en el manejo de las aguas contaminadas. Cada día se bombean y almacenan 150 toneladas de agua y hay aproximadamente 1000 tanques de agua contaminada que, al mismo tiempo, sufren fugas y provocan un gran trabajo de reparación y substitución.

Zona de almacenamiento de tanques de agua contaminada

Por otro lado, muchos expertos corroboran que cada día siguen llegando al océano Pacífico entre 300 y 400 toneladas de agua radiactiva y que esta radiación ha alcanzado la costa oeste de Norteamérica. Además, se considera que el 80% de la radiactividad de los reactores dañados, en el momento del accidente, terminó en el Pacífico y que una pequeña fracción de esta cantidad se encuentra en el fondo del océano mientras que toda la demás se ha ido esparciendo sobre todo por el Pacífico Norte, aunque otras fuentes también hablan de que ya se ha extendido por todo el Pacífico y, consecuentemente, también ha llegado a todos los océanos del planeta.

A todo esto se suma que hay que tener en cuenta que los cuatro edificios de los reactores de Fukushima quedaron estructuralmente dañados por el terremoto y el tsunami, así como por las explosiones de hidrógeno posteriores. Por lo tanto, si hubiera un terremoto superior a 7 grados de la escala de Richter, algo que no sería para nada imposible debido a las fallas tectónicas y a la alta sismicidad de Japón, podría haber un colapso de estas estructuras, lo cual conllevaría una liberación masiva de radiación prácticamente inimaginable.

A nivel global, otro de los grandes problemas es la gran crisis que sufre la industria nuclear debido a que ha habido y siguen habiendo muchos proyectos de reactores fallidos, muchos problemas de costosa solución en muchas instalaciones, que están envejeciendo y llegando a edades que deberían suponer su cierre y todos los grandes inconvenientes que provoca el almacenamiento de las grandes cantidades de residuos radiactivos y altamente contaminados. Todo ello incrementa los problemas de este sector y los efectos negativos, a nivel de seguridad y mantenimiento, que pueden ser provocados por posibles grandes deudas o incluso quiebras de las grandes industrias de la energía nuclear.

Fuentes:


viernes, 10 de febrero de 2017

Eventos destacados del mes de febrero

Publicado por David Arbizu

LOS RÍOS ATMOSFÉRICOS
Los ríos atmosféricos son grandes vías de aire húmedo en movimiento que se desplazan sobre los océanos del mundo. Se originan en los trópicos y transportan vapor de agua hacia las zonas extra tropicales. Pueden tener miles de kilómetros de longitud, desde dos mil a diez mil kilómetros, un promedio de cuatrocientos de kilómetros de anchura y se considera que pueden transportar una cantidad de agua mucho mayor que el río Amazonas. 

En color azul vemos un río atmosférico que cruza el Atlántico hacia Europa

A pesar de que, sobre el mapa, pueden parecer estrechas líneas atmosféricas poco importantes comparadas con el tamaño que pueden tener otros flujos o formaciones de borrascas o anticiclones, tienen un papel vital para todos los ecosistemas del planeta y llegan a transportar la mayor parte del vapor de agua que se mueve horizontalmente fuera de los trópicos de la Tierra. Ellos son los responsables de gran parte de las precipitaciones y de que ese vapor de agua llegue a latitudes medias, tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur. Cuando el río atmosférico entra en el continente y se eleva por la orografía del terreno, principalmente por las cadenas montañosas cercanas a los litorales, el enfriamiento del vapor de agua produce la precipitación en forma de lluvia. Al igual que los ríos que surcan la superficie de la Tierra, los ríos atmosféricos pueden tener mayor o menor caudal, así que pueden generar lluvias beneficiosas y no destructivas pero también lluvias torrenciales que causen inundaciones, desprendimientos de tierra y otros daños.
Los ríos atmosféricos más conocidos y estudiados son el que cruza el Atlántico desde el Caribe afectando Europa y el que se origina en el Pacífico, cerca de Hawái y llega a California, conocido como Pineapple Express.
En la siguiente imagen vemos una representación del río atmosférico entrando por la costa de California y cómo al encontrar las montañas se eleva, se enfría y se genera la lluvia.


Durante este invierno ya son varios los ríos atmosféricos que han llegado a California y, gracias a sus lluvias, el estado se está recuperando de la grave sequía afianzada desde hace cinco años. Esta sequía se ha ido fortaleciendo debido a un sistema de alta presión que ha estado anclado frente a la costa de California y que ha estado desviando las tormentas y los ríos atmosféricos hasta que se ha ido debilitando. Ahora, con la llegada de los ríos atmosféricos, las lluvias están llenando los lagos y, consecuentemente, recuperando los caudales de los ríos, así como las nieves de las montañas, aunque todavía falta mucho para que se empiecen a recuperar las aguas subterráneas y los acuíferos que han sido inconscientemente explotados y casi aniquilados.

La siguiente imagen representa un río atmosférico de este mes de febrero de 2017, donde se observa el gran flujo de humedad que se mueve en la parte baja, que representa toda la zona tropical y cómo se genera la corriente que entra en el continente.

El otro río atmosférico más conocido es el que cruza el Atlántico desde el Golfo de México para traer tormentas y lluvia a Europa. Este río puede llegar a afectar desde el norte de África hasta Inglaterra e Irlanda y adentrarse hacia el centro de Europa. 

Durante este invierno de 2017 hemos visto como grandes tormentas con lluvias torrenciales y fuertes nevadas afectaban la Península Ibérica y gran parte de Europa. Esta situación extrema se debe al desequilibrio de los patrones climáticos globales, en parte debido a que cada vez hay menor diferencia de temperatura entre los Polos y el Ecuador del planeta, una situación donde también tiene gran parte de influencia la baja actividad solar, el deshielo, que permite que grandes corrientes de calor suban por el Atlántico Norte y lleguen al Ártico y, como ya he nombrado en muchos artículos, la ralentización del Cinturón Oceánico, algo que se observa especialmente al sur de Groenlandia y en toda la zona de Islandia. Se podrían enumerar muchos otros desequilibrios de sistemas y patrones que afectan al clima, como la corriente polar Jet Stream, que se ve afectada por todos los factores que acabo de nombrar, cuyas ondulaciones y desequilibrio provocan el descenso de grandes masas de aire polar y, tal como hemos experimentado hace poco en España, de aire que proviene de Siberia. Cuando toda la carga de vapor de agua de un río atmosférico se encuentra con condiciones de aire muy frío en altura es cuando se producen estas tormentas tan destructivas y duraderas.
En la siguiente imagen se observa el río atmosférico que llegó a Europa entre el día 5 y 8 de este mes.

Otros factores que favorecen o desfavorecen que se formen los ríos atmosféricos y que lleguen con mayor o menor fuerza a los continentes son los patrones de bajas presiones y altas presiones típicos de cada sistema oceánico. En el caso del Atlántico Norte tenemos la Oscilación del Atlántico Norte, que depende de la diferencia de presión atmosférica entre la borrasca de Islandia y el anticiclón de las Azores. En el caso del Pacífico también existen las bajas presiones de las Islas Aleutianas y los anticiclones que se forman en el sur de California, así como todos los efectos de los fenómenos de El Niño o La Niña. También en el Índico existe el Dípolo del Océano Índico, que principalmente se basa en las diferencias de presión atmosférica entre la zona de la costa este de África e Indonesia.

Por último quisiera hacer referencia a recientes estudios que alertan de que el desequilibrio actual, debido al cambio climático, va a generar situaciones cada vez más extremas que también afectarán a los ríos atmosféricos, lo cual significa que, al igual que pasa con los tornados, puede ser que no aumenten en número pero sí en potencia y en aglomeración, pudiendo tener, por un lado, períodos con llegadas continuas de intensos ríos atmosféricos y, por otro lado, períodos con falta de lluvias y el consecuente estrés hídrico.

El mapa que sigue a continuación muestra la formación de ríos atmosféricos a nivel planetario.


Fuentes:
http://www.bognorphoto.com/rios-atmosfericos-remojo-california-como-clima-caliente.html

martes, 24 de enero de 2017

Eventos destacados del mes de enero

Publicado por David Arbizu

EL ENFRIAMIENTO GLOBAL: INICIO DE UNA MINI EDAD DE HIELO
En el hemisferio norte de la Tierra, estamos siendo testigos de un invierno extremadamente frío, con tormentas polares que cada vez descienden más al sur y que no solo afectan a Norteamérica, tal como sucedió durante el invierno del 2015-6 sino que ahora también afectan a toda Europa, incluyendo los países del Mediterráneo. Además, ha habido un inusual descenso de las temperaturas y ha nevado en países de Oriente Medio y de África. Todo ello fortalece y confirma lo que hace años que están diciendo muchos científicos, que hemos entrado en un proceso de enfriamiento del planeta que nos lleva a una glaciación. 

En parte, parece extraño hablar de enfriamiento del planeta y de que nos acercamos a una mini edad de hielo o glaciación cuando en casi todas las noticias y artículos sobre el cambio climático se habla del calentamiento global. Algunos científicos trabajan para demostrar que el calentamiento global es una realidad indiscutible, pero otros prácticamente lo niegan y lo vinculan a manipulaciones de organizaciones científicas al servicio de gobiernos o instituciones que están sacando un beneficio propio y dan fuerza a la expansión de la teoría del calentamiento global cuando, en realidad, ya hace años que la Tierra afronta una situación, sobre todo debido al ciclo de mínimo solar que experimenta el Sol, que la conduce a una mini edad de hielo. 


Muchos estudios de meteorólogos y astrofísicos demuestran que la actividad solar está disminuyendo a un ritmo más rápido que en cualquier otro momento de la historia. Los científicos prevén que esta tendencia continúe durante los próximos años, alcanzando un mínimo entre 2019 y 2020 y que tendrán que pasar hasta 15 años para que el Sol vuelva a tener una actividad normal.

La disminución de la radiación y energía del Sol y los cambios de su campo magnético, que debilitan la atracción magnética sobre la Tierra, provocan muchos trastornos y desequilibrios sobre nuestro planeta, muchos de los cuales podrían generar situaciones también determinantes para el desarrollo de una glaciación. Por ejemplo, una menor atracción magnética sobre las placas tectónicas significa una mayor acumulación de presión por debajo de la corteza terrestre y que puedan suceder más terremotos y de mayor grado. Un mayor movimiento de las placas tectónicas también significa mayor movimiento del magma y posiblemente, mayor actividad volcánica con grandes erupciones, cuyas enormes nubes de ceniza cierran el paso a los rayos solares provocando un enfriamiento en el planeta. Otro ejemplo que produciría una bajada de las temperaturas y un enfriamiento global del planeta sería la disminución del ozono atmosférico, que es lo que mantiene calientes las corrientes de aire y se forma gracias a los rayos ultravioletas que emite el Sol. Si la actividad solar es intensa, se produce mucho más ozono gracias a las llamaradas solares, pero si esta actividad disminuye, también lo hace la cantidad de ozono atmosférico, motivo por el cual es más difícil mantener calientes las capas bajas de aire de la atmósfera.

La baja actividad solar también facilita la llegada de rayos cósmicos, provenientes de fuera de nuestro sistema solar, que normalmente son controlados y tamizados por la Heliosfera, que es como una burbuja magnética en cuyo interior se encuentran todos los planetas de nuestro sistema solar y cuyo extremo, la Heliopausa, es una zona donde el viento y partículas solares interaccionan con los vientos y energías procedentes del espacio interestelar. Estos rayos cósmicos afectan a la rotación y movimientos de la Tierra, a su interrelación con el Sol y al desarrollo del cambio climático.

Representación de la Heliosfera, la Heliopausa y el Espacio Interestelar

Aunque todo lo expuesto hasta ahora habla particularmente de la relación Tierra-Sol como causa de una próxima mini edad de hielo, creo que no debemos dejar a un lado todo lo que está pasando en nuestro planeta y todo lo que la actividad humana está provocando. La emisión de gases de efecto invernadero es indiscutible, así como la gran contaminación de toda la biosfera, las fugas radiactivas, el abuso de recursos y todo lo que está generando un aumento de las temperaturas que conlleva desajustes fenológicos, el deshielo de los casquetes polares, del permafrost y de los grandes glaciares de las montañas, las sequías y todo ese gran desequilibrio en forma de olas de frío o calor y también de tormentas con lluvias torrenciales o un elevado estrés hidrológico por la falta de lluvia. Todo este desequilibrio, debido a la agresión del hombre sobre la biosfera, también es responsable de que el deshielo del Ártico y de Groenlandia esté afectando al Cinturón Oceánico en el norte del Atlántico y que se pueda estar ralentizando afectando a los patrones climáticos globales.

Se puede decir que el desequilibrio que sufre el propio planeta también afecta a su relación con el exterior, porque ese desequilibrio también llega a la magnetosfera de la Tierra y a la capa de ozono atmosférico. Por ejemplo, se ha comprobado que en Islandia el deshielo está provocando que la isla se eleve, lo cual supone menos presión sobre la placa tectónica sobre la que se asienta y también un cambio en el movimiento de los fluidos magmáticos, algo que, si observamos a la Tierra como un solo ser completo, por lógica va a tener una reacción interna y va a generar una redistribución para volver a un nuevo equilibrio. También algunos científicos consideran que el deshielo del Ártico está vinculado con el desequilibrio y ondulaciones de la corriente en chorro o jet stream debido, en parte, a que ahora las aguas del Mar de Barents, entre el norte de Escandinavia y el este de Rusia, tienen una mayor parte de su superficie sin hielo, lo cual facilita que el aire caliente que llega desde el sur se mantenga más tiempo y llegue más al norte. Según esta teoría, las aguas cada vez más abiertas del Ártico provocarían una liberación de energía de calor en la atmósfera, alterando los patrones climáticos.

En la siguiente imagen se muestra el desequilibrio de la corriente jet stream con sus ondulaciones que provocan la bajada de aire Ártico y el bloqueo del sistema de alta presión con temperaturas más cálidas sobre Groenlandia.


Todo este desequilibrio de la biosfera, con estos cambios y movimientos que pueden estar realizando grandes masas de tierra y también de agua, también afectan a los movimientos del planeta y a su eje de rotación. Estudios realizados sobre anteriores grandes y pequeñas glaciaciones de nuestro planeta
demuestran la importancia de los cambios en los movimientos del planeta, tanto en su rotación, en su excentricidad como en su bamboleo, ya que implican una llegada y distribución distinta de los rayos solares sobre la Tierra y suponen, por un lado, la producción de hielo en lugares nuevos y, por otro lado, el deshielo en lugares que antes estaban cubiertos de hielo y el incremento del nivel de los océanos favoreciendo fenómenos de inversión térmica de carácter súbito y afectando a la duración y contraste de las estaciones. Se ha comprobado que existe una conexión lógica entre el incremento del nivel del mar y el comienzo de una etapa glacial. 

Las previsiones que algunos expertos realizaron hace años se van cumpliendo. Ellos explicaban que entre 2015 y 2016 finalizaría la experiencia del calentamiento global, con temperaturas globales en alza y empezaría un descenso de temperaturas, sobre todo a partir de diciembre de 2017. Consideran que el enfriamiento se agravará a partir del año 2020 con el desarrollo del fenómeno de La Niña, que es un patrón de frío que ahora también se está produciendo. También afirman que esta mini-glaciación va a afectar a ambos hemisferios de la Tierra, porque también ya está afectando a la Antártida. Para estos científicos, las glaciaciones forman parte de los ciclos naturales de la Tierra en relación con la actividad del Sol y normalmente son ciclos que pueden durar miles de años, al igual que los ciclos que denominan "periodos cálidos interglaciares", durante los cuales hay una expansión de la biosfera y de la vida en el planeta, un ciclo durante el cual hemos nacido y en el que vamos a experimentar, esperemos que lo menos traumáticamente posible para todas las formas de vida del planeta, una mini-edad de hielo.
Cataratas del Niágara prácticamente heladas durante el pasado invierno 

Fuentes:

miércoles, 4 de enero de 2017

Eventos destacados del mes de enero

Publicado por David Arbizu

EL DESAJUSTE FENOLÓGICO Y LA PÉRDIDA DE HÁBITATS
La fenología es la ciencia que estudia los fenómenos biológicos que se presentan periódicamente, acomodados a ritmos estacionales y que tienen relación con el clima y con el curso anual del tiempo atmosférico en un determinado lugar. La fenología estudia cómo cambian las fechas en las que ocurren los diferentes fenómenos naturales (migración, reproducción, floración, fructificación, aparición de los insectos, etc.) que se repiten año tras año y que están muy influenciados por las condiciones meteorológicas, principalmente por el factor temperatura. 

 Migración de flamencos

Actualmente hay un gran interés y también preocupación por lo que se conoce como “desajuste fenológico”, que es el desequilibrio que se produce cuando el calendario de las etapas de la vida de un organismo cambia en relación con el de las etapas de la vida de otras especies asociadas. En otras palabras, las especies que han mantenido sincronizados sus ciclos de vida ya no están sincronizadas. Ahora se están experimentando y observando muchos desajustes, desequilibrios, fenológicos, la mayoría de los cuales tienen una relación directa con el calentamiento global y ya se puede considerar que forman parte de la sexta extinción masiva que está sucediendo en nuestro planeta y que, debido a que la acción del hombre es la que mayormente está provocando estos fenómenos, también forman parte de las características que definen la nueva era del Antropoceno.

Generalmente, un desajuste fenológico casi siempre estará vinculado a una pérdida o deterioro de un hábitat natural, de un ecosistema, algo que pueden provocar muchos factores, la mayoría de los cuales, en la actualidad, están provocados por la acción del hombre. Aunque se hable del aumento de las temperaturas como factor principal de los desajustes fenológicos, hay muchos otros factores que los pueden provocar como, por ejemplo, cambios en las corrientes oceánicas; cambios en los patrones atmosféricos; exceso de tormentas con lluvias torrenciales; sequías extremas; fugas y contaminación debido a actividades de extracción de materiales subterráneos y submarinos, como el fracking y la minería; excesos en la caza y/o la pesca; introducción de especies no autóctonas facilitando la aparición de plagas; brotes y expansión de nuevas enfermedades; contaminación por explotaciones agrícolas o ganaderas; usurpación de áreas naturales para urbanizarlas; construcción de carreteras y presas, etc.


Frente al cambio y deterioro de su hábitat, de sus condiciones de vida, una especie puede responder de tres formas distintas: desplazarse, adaptarse o extinguirse. Debido a la aceleración del cambio climático, se está observando que muchas especies se están desplazando, normalmente hacia el norte buscando climas más fríos, ya que la adaptación requiere unos plazos de tiempo prolongados de los que, en general, no disponen. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que muchas especies no pueden desplazarse o no tienen facilidad para hacerlo y se constata que hay una extinción continua y diaria de especies que no pueden sobrevivir a las nuevas condiciones.

Un desajuste fenológico siempre va a producir otro desajuste, ya sea en el propio hábitat natural de la especie o especies afectadas como en otro hábitat, en el caso de un desplazamiento o migración forzada. Cuando una especie tiene que desplazarse para sobrevivir, normalmente queda extinguida o bajo unas condiciones de supervivencia muy limitadas en el área donde habitualmente residía, llegando a lo que se llama una “extinción local”. En otras ocasiones, lo que sucede es que se genera una plaga, ya sea por la falta de depredadores de una especie invasora o porque las condiciones climáticas favorecen la reproducción y expansión de una especie. Esto es muy común en insectos y todo tipo de parásitos, que se están viendo favorecidos por el aumento de las temperaturas y no tan solo aumentan sus poblaciones en sus hábitats naturales sino que se están expandiendo y llegando a zonas donde habitualmente no podían sobrevivir por las bajas temperaturas, pero que ahora el calentamiento global ha elevado lo suficiente como para que puedan expandirse y provocar grandes plagas que ponen en peligro la supervivencia de gran cantidad de especies que no están preparadas para afrontar la incursión de nuevos parásitos o depredadores. Este es el caso de muchos insectos llamados “perforadores”, que provienen de zonas tropicales y que ahora están aniquilando grandes bosques de Norteamérica. También es el caso de la expansión de la oruga procesionaria, sobre todo en toda la cuenca mediterránea.

Nidos de oruga procesionaria

Para finalizar, voy a exponer dos casos concretos y simbólicos de desajuste fenológico:
El primero hace referencia al mundo vegetal, ya que normalmente nos es más fácil imaginar este tipo de situaciones afectando al mundo animal. Tal como antes he mencionado, algunas especies de árboles de los grandes bosques de Norteamérica están siendo atacadas mortalmente por parásitos y, cuando el árbol muere y cae al suelo, la luz solar golpea la superficie y crea nuevas condiciones en el suelo, condiciones que van a afectar a la microfauna y, consecuentemente, a la macrofauna, generando un cambio en el ecosistema. Si, además, los árboles caídos protegían un arroyo de la luz solar, después de su caída la luz solar hará que aumente la temperatura del agua y podrá provocar una alteración en especies y plantas que requieran una temperatura más fría para sobrevivir o para reproducirse. Un factor más a tener en cuenta es que la caída de los árboles va a dificultar la subsistencia de otros animales que viven en ellos y hará que las aves tengan dificultades para encontrar lugares donde construir sus nidos. 
Otro ejemplo, que muestran las imágenes que aparecen al final de este párrafo, es el del equilibrio necesario que debe haber entre la producción de hojas de roble, los ciclos de eclosión de huevos de polillas y el crecimiento de las crías del pájaro “carbonero común”. Podemos observar en las gráficas la relación y dependencia entre la fecha de puesta de los huevos, la fecha de eclosión tanto de los huevos del ave como de las polillas y la nutrición de los polluelos y su crecimiento. Al mismo tiempo, la eclosión de los huevos de las polillas depende de la producción de hojas de roble, de las que se alimentan. El calentamiento adelanta la producción de hojas de roble y el nacimiento de las polillas creándose un desajuste con la eclosión de los huevos del carbonero común. Este desajuste también afectará a los depredadores del carbonero común creándose una reacción en cadena.

La primera imagen muestra la situación normal de ajuste biológico entre los ciclos de eclosión de huevos de polillas en respuesta a la producción de hojas de roble y demanda de alimento por los polluelos de carbonero. La segunda imagen muestra el desajuste en las interacciones biológicas entre hojas, orugas y polluelos de carbonero, a consecuencia del cambio climático.
Situación normal de ajuste biológico


Desajuste entre las interacciones biológicas

El cambio climático, la crisis planetaria, que estamos experimentando, nos está mostrando con absoluta claridad la estrecha y directa relación y vínculos que hay entre todas las formas de vida de la Tierra, entendiendo por forma de vida al propio planeta con todos sus sistemas preparados para mantener en equilibrio la biosfera. Por lo tanto, el más pequeño desajuste fenológico finalmente va a acabar afectando a toda la biosfera, a toda la supervivencia de todas las especies y al funcionamiento de todos los sistemas y patrones que mantienen la fuerza de vida de este planeta. 

Fuentes: